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Guardaparque misionero en viaje a misión en la Antártida: “Cumplo un sueño”

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Antártida

La Base Antártica Orcadas está ubicada en la isla Laurie, en el archipiélago de las islas Orcadas del Sur, en la Antártida, a unos 1.500 kilómetros de Ushuaia.

Es una estación científica y el primer asentamiento permanente de Argentina en el continente blanco, que en pocos días, además, está cumpliendo 118 años.

Hacia allí está viajando Facundo Alcalde, guardaparque del Parque Nacional Iguazú, donde vive con su esposa y sus dos hijas de 10 y 7 años.

Facundo es uno de los dos guardaparques seleccionados por la Administración de Parques Nacionales (APN) para integrar el equipo que trabajará durante todo 2022 en esa base del territorio antártico argentino.

El otro seleccionado es Fernando Morosini, de la seccional Tronador, del Parque Nacional Nahuel Huapi, en la provincia de Neuquén.

Argentina es el único país que envía guardaparques a la Antártida desde hace más de 30 años, por iniciativa de la Dirección Nacional del Antártico (DNA) y la APN, para aprovechar sus conocimientos y experiencias de trabajo en ambientes de difícil acceso, en los hostiles confines antárticos.

La convocatoria a los guardaparques es anual, por lo general en los meses de junio y julio. Facundo se había presentado en dos ocasiones anteriores, en 2015, cuando estaba destacado en el Parque Lanin, en la Patagonia; y en 2019, prestando servicio en el Parque Nacional Iguazú.

El sueño del pibe

Para Facundo Alcalde, esta misión es cumplir el sueño de su vida.

“Era algo que tenía pendiente, un sueño de chico. Creo que a los 15 años vi un documental y quería ir a la Antártida, y a los 16 decidí ser guardaparques”, dijo a La Voz de Misiones, en una charla telefónica desde la base de la Armada Argentina en Ushuaia, donde espera retomar el viaje hacia la Base Orcadas el lunes.

Facundo viaja a bordo del rompehielos Almirante Irízar, el buque de su tipo más grande del continente, que desde 1978 participa de la campaña antártica transportando personal militar, científico, técnico, y suministros a las 13 bases argentinas en el Polo Sur.

De Ushuaia le espera todavía una travesía de cuatro días hacia el extremo del mundo por aguas que esconden misterios insondables, y guardan legendarias historias de intrépidos exploradores venidos de otros confines.

Se embarcó en Puerto Madero el 28 de diciembre, pero en razón de la pandemia todos a bordo hicieron una cuarentena de 14 días, antes de zarpar hacia el Atlántico Sur.

“Hicimos Buenos Aires – Ushuaia por alta mar, a unos 100 kms de la costa”, indicó. Dijo que volvieron a ver tierra cuando el Irizar alcanzó el Estrecho de Lemer, entre la Isla de los Estados y la Isla de Tierra del Fuego. “Navegamos seis horas por el Canal de Beagle hasta Ushuaia”, relató.

Alcalde nació en Mendoza, pero a los cinco años se mudó con su familia a Esperanza, donde hizo la primaria y secundaria, y donde junto a su padre aprendió sobre la naturaleza y su magia.

“Siempre me gustó el campo, es un trabajo que se disfruta, pero es muy individual; yo quería algo vinculado con la conservación; y en esa búsqueda, estaba en 4to año del colegio, decidí estudiar para guardaparque”, contó.

Se estrenó en el Parque Nacional Lanin, en Neuquén, donde estuvo siete años. Fue su experiencia más cercana al aislamiento y el clima extremo.

“A diferencia de Iguazú, que es como Disneylandia y tenés asfalto, mega servicios, en el sur, todo sigue siendo como hace 40 años; estas solo en medio de la montaña, no tenés luz eléctrica, a menos que tengas paneles solares o grupos electrógenos; el agua se toma de vertientes, se sube un caño por la pendiente y se represa; estás aislado, si te cae un metro de nieve te quedas solo por 15 días, un mes; no podés salir ni en 4 x 4”, relató.

“Estuve viviendo en ese clima, fue una escuela verdaderamente. Si bien la Antártida es lo más extremo que existe. Me formé en la montaña, el hielo, la nieve”, completó.

El Parque Nacional Iguazú fue su segundo destino. Lleva más de seis años como guardaparque en las Cataratas.

El último confín

En la Base Orcadas, Facundo y su colega Fernando Morosini, realizarán tareas relacionadas con el censo anual de la población de pingüinos de las islas, que se hace al comienzo y al final de la temporada de reproducción; y de las poblaciones de krill, un pequeño crustáceo que habita las heladas aguas antárticas.

También, se seguirán de cerca a las conocidas como focas de Weddell, y otros mamíferos marinos que habitan el archipiélago.

Facundo contó que será también la primera vez que se encuentre con la fauna que habita esta recóndita parte del mundo, entre pingüinos, focas, cormoranes, petreles, albatros, y palomas antárticas.

“Pingüinos he visto antes de entrar a la escuela de guardas, en Ushuaia, pero en viaje como turista”, comentó.

Las labores se extienden además al gabinete de geofísica, que registra los datos del sismógrafo del Instituto de Oceanografía y Geofísica Experimental (OGS) de Trieste, Italia, y del receptor del sistema de GPS de la Universidad de Memphis, Estados Unidos, organismos que tienen convenios con el IAA y realizan estudios similares en otras bases argentinas.

La estación sismológica de Orcadas integra una red mundial, junto con instalaciones ubicadas en las bases Carlini y Esperanza, en el Parque Nacional Tierra del Fuego, y en Río Grande, que recopilan datos sobre la dinámica de las placas tectónicas, que originan los movimientos sísmicos.

Alcalde y Morosini se capacitaron desde septiembre en las tareas específicas que les tocará desarrollar en las islas, y al arribar recibirán instrucción en el terreno por parte de sus colegas que completaron la misión y vuelven al continente.

Históricamente, las Islas Orcadas fueron visitadas por cazadores de focas y balleneros. La expedición del Scotia, comandada por el escocés William Speirs Bruce, en 1903, fue la primera con fines científicos.

La expedición pasó el invierno allí. Bruce cartografió las islas, y estableció una estación meteorológica, la Omond House, Casa Omond, cuyos vestigios todavía se conservan en el paisaje helado.

El explorador escocés deseaba la continuidad de sus estudios, por lo que vendió las instalaciones al Estado argentino, que ocupó el observatorio el 22 de febrero de 1904.

 

-¿Cómo te imaginás la Antártida?

“Me la imagino como el último lugar de la Tierra; un territorio hostil, desértico, increíble”.

 

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Día del Tarefero, la tragedia de Aurora y un sobreviviente: “Nunca lo pude olvidar”

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día del tarefero

“Yo vengo de una familia de tareferos. Desde los 13 años trabajaba en la cosecha. Éramos un número más dentro de una cuadrilla”, recordó Roberto Carlos Melo, más conocido como “Charly El Achurero”, uno de los sobrevivientes de la tragedia ocurrida el 2 de octubre de 2000 en Colonia Aurora. Aquel hecho, que marcó profundamente a la comunidad tarefera misionera, donde cuatro trabajadores murieron en el acto y decenas resultaron heridos, dio origen al Día Provincial del Tarefero, instituido por la Cámara de Representantes de Misiones.

Sin embargo, cada 17 de junio se conmemora en todo el país el Día Nacional del Tarefero, establecido por la Ley 27.104 en memoria de los ocho trabajadores rurales, entre ellos tres menores de edad, que perdieron la vida el 17 de junio de 2013 en Aristóbulo del Valle, cuando eran trasladados en condiciones precarias hacia un yerbal para iniciar la jornada de cosecha.

Carlos Melo hoy junto a su pequeño hijo

Sin frenos

“Tenía apenas 17 años”, comenzó su relato Melo en comunicación con La Voz de Misiones. Dimensionando lo joven que era cuando abordó el camión que lo llevaría junto a decenas de trabajadores hacia un yerbal. Como era habitual en aquel entonces, viajaban junto a colchones, utensilios de cocina, ropa y alimentos para permanecer hasta quince días en los campamentos en los yerbales.

Según su relato, antes de emprender el viaje definitivo, los trabajadores fueron cambiados de vehículo en una cantina de la zona. Allí, según recordó Melo, el chofer advirtió que los frenos del camión no estaban en condiciones. “El camionero le dijo al patrón que no andaban muy bien los frenos. Pero el patrón le respondió: ‘Dale, llévales nomás’. En esa época la palabra del patrón era una orden. Si no cumplías, te quedabas sin trabajo”, explicó.

El viaje continuó por los caminos de tierra de Colonia Aurora. Los trabajadores viajaban acostados sobre colchones y pertenencias, apretados unos contra otros. “Nosotros íbamos como podíamos. Sentados, acostados o arrodillados. Había tanta gente que algunos iban prácticamente sobre el regazo de otro compañero”, describió.

La tragedia comenzó cuando el camión Mercedes Benz 1114 perdió el control en una pendiente pronunciada. “Me desperté por la velocidad que llevaba el camión. Ahí empezaron los gritos y la desesperación. Todos se preguntaban qué iba a pasar. Era una velocidad impresionante para un camino de tierra”, recordó.

A su alrededor viajaban familias enteras, incluidos niños pequeños que acompañaban a sus padres en la tarefa.

Entre las imágenes más vívidas de aquel momento aparece la imagen de un niño de unos seis años que viajaba a su lado. “Lo metí adentro del colchón para protegerlo. Después el camión empezó a balancearse de un lado para otro”, indicó. 

Y continuó con su relato: “El camionero volanteó para no llevarse por delante las casas. Ahí perdió el control y dimos varias vueltas. Fue todo muy rápido”.

Carlos, el sobreviviente

Cuatro trabajadores murieron en el acto. Entre ellos estaba Pedro Vera, un compañero que viajaba cerca suyo. “Cuando pude reaccionar lo vi tirado. Fue una imagen que nunca más pude sacar de mi cabeza”, lamentó. 

Melo también sufrió heridas gravísimas. El impacto lo arrojó varios metros por un barranco. “Caí como cuarenta metros monte abajo. Tenía golpes por todo el cuerpo, fracturas y una herida muy grande en la cabeza. Pero en ese momento ni siquiera me daba cuenta de lo que me había pasado”, relató.

A pesar de sus propias lesiones, su primera reacción fue intentar ayudar a los demás. “Escuchaba a los compañeros gritar, gemir y pedir agua. Empecé a caminar entre ellos tratando de sacar a los que todavía estaban con vida”, contó.

Luego detuvo un colectivo que pasaba por la zona y pidió ayuda a los pasajeros. “Les rogaba que bajarán a ayudar porque había compañeros muertos y heridos por todos lados”, agregó.

“Vi a mis compañeros heridos por todos lados. Algunos pedían ayuda, otros ya no podían hablar. Fue algo que nunca pude olvidar”, admitió.

Cuatro tareferos murieron la denominada tragedia de los Mártires de Aurora.

Carlos sufrió fracturas, traumatismos múltiples y una grave lesión en la cabeza que requirió varias intervenciones quirúrgicas. Permaneció internado durante más de un mes y debió continuar con tratamientos médicos durante casi un año para recuperarse.

Pero las secuelas no fueron solamente físicas. El sobreviviente cuestiona hasta hoy la falta de respuestas judiciales tras el accidente. Sostiene que las familias y los trabajadores nunca obtuvieron una reparación acorde a los daños sufridos y que la causa terminó diluyéndose entre demoras y obstáculos.

Carlos sostiene que aquella tragedia marcó un antes y un después para los trabajadores rurales de Misiones. “Fue un sacudón para toda la provincia. Se empezó a hablar de cómo viajábamos los tareferos y de las condiciones en las que trabajábamos”, reflexionó. 

Sin embargo, advierte que muchos de los problemas estructurales que originaron aquel accidente todavía persisten en distintos puntos de la provincia.

Tras recuperarse, Carlos se trasladó a Buenos Aires en busca de nuevas oportunidades. Allí trabajó durante años en el sector gastronómico hasta lograr tener un emprendimiento propio. Tiempo después regresó a Misiones, donde actualmente se dedica al comercio de achuras y comparte a través de las redes sociales historias, reflexiones y experiencias vinculadas al mundo rural.

A 26 años de aquella tragedia, Carlos Melo relata cada detalle con una precisión asombrosa. La misma claridad con la que reconstruye los momentos más dramáticos de su vida es la que hoy utiliza para contar sus vivencias y anécdotas de la tierra colorada en Tik Tok, donde se convirtió en una figura popular con más de 37.000 seguidores.

Melo junto a sus 6 hijos y su esposa

 

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La Pequeña Berlín de Alem, un pedazo de la capital alemana en Misiones

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Berlín

Leandro N. Alem será la tercera ciudad del mundo en albergar una réplica transitable de la Puerta de Brandeburgo, el icónico monumento berlinés que se levantó para la gloria de Prusia y se convirtió en símbolo de la reunificación de Alemania.

El proyecto urbanístico bautizado como “Pequeña Berlín”, impulsado por la Municipalidad de Alem y financiado por el gobierno federal alemán, se propone recrear varios de los hitos urbanos y paisajísticos más emblemáticos de una de las ciudades más fascinantes de Europa, que pasó de humilde asentamiento comercial a epicentro de imperios, guerras mundiales y la Guerra Fría.

El intendente Sebely junto al comisionado del Gobierno Federal de Alemania para Asuntos de los Repatriados y las Minorías Nacionales, Bernd Fabritius, frente a la maqueta del proyecto en desarrollo.

Se trata de un emprendimiento residencial que abarca 33 hectáreas del centro de Alem, recuperadas para la ciudad luego de un litigio judicial interminable, que enfrentó por medio siglo a los herederos del propietario original de las tierras, Germán Kordts, prominente hombre de negocios y figura relevante de la historia local en los años ’30, cuando el municipio empezaba recién a consolidar sus primeras instituciones.

En ese predio, que merced a la larga disputa por la herencia se erigió como el pulmón verde de una ciudad que creció a su alrededor, comenzó ya el desarrollo de una urbanización abierta, donde los residentes formarán parte de un paisaje inspirado en la capital alemana, y que se integrará con otros dos emplazamientos emblemáticos: el Parque de la Ciudad, donde se realiza la tradicional fiesta navideña de Alem, y el Parque del Centenario, cuya inauguración está prevista para diciembre, en ocasión de los 100 años del distrito.

Oasis berlinés

La Pequeña Berlín es un proyecto de expansión y renovación urbana sin precedentes en el distrito, pensado para transformar un territorio congelado en el tiempo en un barrio temático que rinda homenaje a los pioneros germanos, que convirtieron en ciudad el entorno selvático indómito, aislado, hostil, que encontraron al cabo de su travesía por mares, ríos y monte, adonde hoy viven sus descendientes.

El trazado, contempla potenciar el eje de las avenidas Maipú y Kordts, que absorbe el tránsito pesado de la ciudad, entre las rutas 14 y 4, y recrear al interior del barrio un oasis de reminiscencia berlinesa, con la avenida Unter den Linden y la calle Tiergarten como las encargadas de retroalimentar la vida social de toda el área.

La avenida Unter den Linden, cuyo nombre significa literalmente “Bajo los tilos”, es el bulevar más histórico y majestuoso de la capital alemana.

Los nombres de las calles y los monumentos no son una elección caprichosa. Los planos y las gráficas difundidas por la municipalidad muestran que el proyecto fue diseñado al detalle, a tal punto que hasta la señalética vial y el equipamiento urbano interno parece pensado para engañar los sentidos y hacer viajar la mente a una de las capitales europeas más icónicas de todos los tiempos.

La avenida Unter den Linden, cuyo nombre significa literalmente “Bajo los tilos”, por ejemplo. En Berlín, es el bulevar más histórico y majestuoso de la ciudad. Ubicado en el distrito central de Mitte, se extiende a lo largo de 1,5 kilómetros y conecta el Foro de la Cultura y la Isla de los Museos con la emblemática Puerta de Brandeburgo.

El paseo quedó casi completamente destruido por los bombardeos aliados en la Segunda Guerra Mundial, que arrasaron con todo y su bucólico bosque de tilos. En la Guerra Fría, quedó en el sector soviético, lo que se conoció como Berlín Oriental, y fue reconstruido con la arquitectura monumental de las ciudades soviéticas.

Hoy, luce de nuevo su derrotero de tilos y es el principal paseo turístico y comercial de la capital alemana.

El célebre bulevar berlinés en dos tiempos: en 1945, luego del final de la guerra; y la vista actual, en la Berlín moderna.

En la Pequeña Berlín de Alem, la avenida Unter den Linden cruzará longitudinalmente el barrio, con una extensión de menos de la mitad que la calle original, y discurrirá entre cuatro hileras de tilos donados por una empresa alemana.

Preparada para priorizar el tránsito peatonal y conectar con las áreas gastronómicas y los monumentos, la avenida tendrá veredas amplias, equipadas con bancos públicos, paradas de colectivos y luminarias de estética berlinesa. Los carteles de las calles, nomencladores y tótems informativos estarán diseñados con la tipografía oficial europea y escritos en castellano y alemán.

El portal

La Puerta de Brandeburgo de Alem, no tendrá el tamaño del más emblemático de los monumentos berlineses a lo largo de la historia, pero se ubica entre las tres réplicas del mundo donde es posible circular a través de las columnas, como las emplazadas en el Parque Europa, de Madrid; y en Phantasialand, el parque temático de la ciudad alemana de Brühl.

Concebida como portal de acceso al barrio, la versión misionera será considerablemente más baja que la real, que mide 26 metros de altura, 65 metros de ancho y 11 metros de profundidad, y está diseñada con dos carriles de circulación vehicular y sendas peatonales para cruzar a través de sus arcos.

El proyecto habla de una estructura de hormigón, mampostería y revestimientos de alta resistencia, con acabados que imitan la piedra arenisca original del monumento berlinés. Para la escultura de los caballos y la diosa de la Victoria que corona la parte superior, se prevé el uso de metales fundidos y resinas que sirvan para emular el bronce de la cuadriga del original.

Construida entre 1788 y 1791 por el arquitecto Carl Gotthard Langhans, por encargo del rey prusiano Federico Guillermo II, como parte de un proyecto urbanístico que buscaba transformar Berlín en faro cultural de Europa, e inspirada en los Propileos de la Acrópolis de Atenas, la Puerta de Bradenburgo debe su nombre a un hecho cotidiano como fortuito.

La Puerta de Brandeburgo, la postal más conocida de la capital alemana.

Como este portal marcaba el inicio de la ruta real que conectaba la capital con la ciudad de Brandeburgo de Havel, la gente empezó a llamarla naturalmente “Puerta de Brandeburgo” y con el tiempo, la costumbre terminó enterrando el pomposo título de “Puerta de la Paz” que le había dado el rey prusiano.

Ubicada en la Pariser Platz, de la capital alemana, marca el inicio del bulevar Unter den Linden hacia el este y conecta, al oeste, con el parque Tiergarten que inspira la Pequeña Berlín de Alem.

El monumento, que hoy se levanta como símbolo de la reunificación de Alemania, es un fiel testigo del derrotero de una ciudad que se ha reinventado muchas veces a lo largo de toda su historia.

1936, Adolfo Hitler desfila por la Puerta de Brandeburgo camino hacia el Estadio Olímpico para la inauguración de las Olimpíadas de aquel año.

Sobrevivió a la invasión napoleónica, que le arrebató su Diosa de la Victoria; a la caída de Prusia, y a la del Kaiser Guillermo II; a la de los nazis en 1945, y de los soviéticos en los albores de 1.990.

Durante el siglo XX, la Puerta de Brandeburgo fue escenario de acontecimientos políticos trascendentales. En el período nazi, se utilizó como símbolo propagandístico. Las imágenes más documentadas y conocidas de la época, muestran a Adolfo Hitler a bordo de un auto descapotable saludando a la multitud en su camino hacia el Estadio Olímpico de Berlín, para la inauguración de las Olimpiadas de 1936.

Otra foto mundialmente famosa, que tiene al monumento de fondo, es la de la soldado soviética Mariya Limanskaya, quien, en mayo de 1945, tras la caída de Berlín ante el Ejército Rojo, fue asignada para dirigir el tránsito en el centro de la ciudad destruida.

Mariya Limanskaya, la soldado soviética que se hizo famosa dirigiendo el tránsito frente a la Puerta de Brandeburgo en 1945.

Con la construcción del Muro de Berlín en 1961, la Puerta de Brandeburgo quedó aislada e inaccesible para los ciudadanos de ambas Alemania y así se mantuvo hasta la caída de la pared, en 1989.

Por más de 30 años fue el punto más visible de la división del mundo, por lo que varios líderes mundiales la usaron de fondo para sus proclamas políticas. El más recordado es el presidente estadounidense Ronald Reagan en 1987, que lanzó su famosa frase al premier soviético de la Perestroika: “¡Señor Gorbachov, derribe este muro!”.

Pocas semanas después, la Puerta de Brandeburgo se reabrió oficialmente como un paso fronterizo libre, uniendo de manera definitiva a miles de berlineses del este y del oeste en una celebración histórica.

Dos años más tarde, el muro cayó y el monumento se volvió un ícono de la reunificación de Alemania. Hoy, es una de las postales más visitadas del mundo.

La construcción del Muro de Berlín, en 1961, dejó al monumento inaccesible por más de 30 años.

Hitos

La Columna de la Victoria, el Puente de Lutero y el Memorial Konrad Adenauer, son otros de los hitos berlineses que se replicarán en el barrio temático en marcha en Alem.

La Columna de la Victoria verdadera, es un imponente monumento de 67 metros de altura inaugurado el 2 de septiembre de 1873, y su historia abarca desde el nacimiento del Imperio Alemán hasta transformarse en un ícono de la cultura pop y la diversidad.

Su construcción empezó en 1864, cuando el rey Guillermo I de Prusia encargó el diseño al arquitecto Heinrich Strack, que plasmó en ella su obra monumental más famosa.

En los diez años que demandó la construcción, el plano original fue incorporando modificaciones, como revestir los anillos de la columna con cañones de bronce capturados al enemigo, y la monumental estatua dorada de la diosa romana Victoria que corona la cúspide, diseñada por el renombrado escultor alemán Friedrich Drake.

Originalmente, la columna se ubicaba frente al edificio del Reichstag, el parlamento alemán. Pero, en 1938, los nazis la trasladaron a su ubicación actual en el parque Tiergarten, como parte del megaproyecto Germania, de Hitler y su arquitecto y ministro de Armamentos, Albert Speer, que pretendía convertir a Berlín en la capital mundial del Tercer Reich, usando el monumento de Strack como epicentro del eje este-oeste.

La Columna de la Victoria, construida entre 1864 y 1873, y mudada de lugar por los nazis en 1938.

Hoy en día es uno de los mejores miradores de Berlín. Se puede ingresar a su base por túneles subterráneos y subir una escalera de caracol de 285 escalones para llegar a la plataforma superior, desde donde se tiene una vista panorámica espectacular de todo el parque, el Reichstag y la Puerta de Brandeburgo.

La réplica de Alem no tendrá, lógicamente, las dimensiones monumentales del original, pero respetará su fisonomía arquitectónica, con el capitel y la icónica estatua de la victoria alada en la punta, fácilmente reconocible por los visitantes.

Así como en Berlín la columna se emplaza en medio del parque Tiergarten, en Alem estará rodeada por los senderos verdes del nuevo Parque del Centenario y conectará con las avenidas temáticas de espíritu berlinés.

El Puente de Lutero y el Memorial Konrad Adenauer completan el mapa de la Pequeña Berlín de Alem, aunque en el proyecto urbanístico misionero no funcionarán como réplicas exactas, sino como representaciones para capturar la esencia de los originales.

En Alem, el Puente de Lutero, que en Berlín atraviesa el río Spree y divide la ciudad en dos, no se plasmará físicamente como una estructura de arcos de piedra y hierro que cruce el agua, sino que correrá como una calle temática.

Lo mismo el Memorial en homenaje al ex canciller Konrad Adenauer, no contará en Alem con la icónica cabeza de bronce creada por el escultor expresionista alemán Hubertus von Pilgrim, sino que será un paseo cultural que remitirá a la figura del hombre que lideró la reconstrucción y el rumbo democrático de la Alemania de posguerra.

El Puente de Lutero, erigido en homenaje al pastor protestante, cruza el río Spree y comunica el este y el oeste de la ciudad.

 

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Historias

Yerba mate León: memoria, lucha agraria y un homenaje a Pedro Peczak

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Las memorias de las luchas agrarias siguen vivas en cada una de las pequeñas chacras que resistieron el paso del tiempo, las crisis económicas y la persecución política. Allí sobreviven también las historias de quienes defendieron la tierra y el derecho de los pequeños productores a permanecer en ella.

Mientras muchos asocian el nombre de la yerba mate León con referencias políticas actuales, la verdadera historia detrás de la marca que acaba de ser premiada en Buenos Aires remite a uno de los capítulos más dolorosos de la historia argentina y a las luchas agrarias que marcaron a Misiones.

Ygor Sobol, productor yerbatero y creador de la marca, explicó que León nació como un homenaje a su tío, Pedro Peczak, histórico dirigente agrario misionero perseguido y desaparecido durante la última dictadura militar.

Según relata, cuando Peczak permanecía en la clandestinidad, quienes lo buscaban lo identificaban con el nombre clave de “León”, un apodo que con el tiempo se transformó en el nombre de la yerba.

Los Peczak y la represión

La historia de la familia estuvo atravesada por la represión. Su madre, Ana Peczak, hermana de Pedro, fue detenida por las fuerzas de seguridad, mientras que su padre permaneció preso durante un año debido a su vinculación con la militancia agraria y las Ligas Agrarias.

“Nací en democracia, pero mi hermana mayor tenía cinco años en aquella época y recuerda cómo los militares la interrogaban. También recuerda las ausencias cuando se llevaban a mi papá y a mis tíos, o cuando fueron torturados en la casa de mi abuela. Lo que sí recuerdo es la presión que sentía el entorno familiar. Pedro era la persona más buscada y uno de los casos más resonantes de Misiones”, relata Sobol.

La marca nació hace algunos años, pero terminó de consolidarse en medio de la crisis del sector yerbatero y la desregulación del mercado. Sobol decidió dejar de depender exclusivamente de la venta de hoja verde para apostar por la elaboración y comercialización de su propia yerba, utilizando materia prima proveniente de propiedades familiares históricamente vinculadas a la producción yerbatera.

León

En plena crisis por la caída de los precios de la materia prima nació una nueva yerba mate. El nombre es fuerte, pero no tiene nada que ver con la imagen con la que suele identificarse al presidente Javier Milei, impulsor de la desregulación del mercado yerbatero. Yerba León, por el contrario, remite a una historia mucho más profunda, ligada a la lucha por un precio justo para los productores y a la defensa de los derechos de las familias rurales.

En los últimos días, Yerba Mate León ganó notoriedad tras obtener una distinción en el Mundial de la Yerba Mate. El reconocimiento no solo multiplicó las consultas comerciales y la incorporación de nuevos distribuidores, sino que también volvió a poner sobre la mesa el significado de un nombre que suele generar confusiones.

Yerba mate León con la distinción Oro del mundial de la Yerba Mate

Sobol reconoce que la participación de la marca en el evento La Derecha Fest, vinculado a sectores libertarios, alimentó esas interpretaciones. Sin embargo, aclara que la presencia respondió a una estrategia comercial y no a una identificación partidaria.

“Cuando nos preguntan, contamos toda la realidad”, sostiene. Para él, lo importante es que se conozca el origen del nombre y la historia que representa.

“Tomar la decisión de estar presentes fue chocante. Tuvimos discusiones internas, reclamos familiares y cuestionamientos de amigos. A los sectores más radicalizados les molestó”, admite.

Y agrega: “Está bueno que se reconozca de dónde viene el nombre, por su raíz y por la herencia que representa”.

Detrás de ese origen aparecen la memoria de Pedro Peczak, las luchas del Movimiento Agrario Misionero, la resistencia de las familias rurales y el esfuerzo de los pequeños productores que aún hoy buscan agregar valor a su producción para permanecer en la chacra.

“La amiga de mi mamá, que distribuye la yerba en Paraná, por el nombre me dice: ‘Tengo una dicotomía, cómo me cuesta vender tu yerba ’”, cuenta entre risas.

Respecto de la utilización mediática de la marca y de su asociación con determinados sectores políticos, Sobol es contundente: “Sinceramente, no me gusta que se generen esas lecturas. Soy una persona que cree que para salir adelante hay que terminar con la grieta en algún momento y unirnos”.

Quién fue Pedro Peczak 

Pedro Peczak fue uno de los principales dirigentes del Movimiento Agrario de Misiones (MAM) y una de las figuras más emblemáticas de la defensa de los pequeños productores misioneros durante la década de 1970.

Nacido en Los Helechos, participó de la fundación del MAM en 1971 y un año después fue elegido secretario general de la organización, que representaba a unas 12.000 familias rurales. Desde ese lugar impulsó reclamos por precios justos para la producción, mejores condiciones de vida para los colonos y una transformación de las estructuras económicas que perjudicaban a los agricultores familiares.

Además de su actividad gremial, fue un activo comunicador a través de Amanecer Agrario, el periódico del MAM. Tras el golpe de Estado de 1976, la organización fue declarada ilegal y sus dirigentes comenzaron a ser perseguidos.

Peczak fue secuestrado en Panambí por fuerzas represivas, trasladado por distintos centros clandestinos de detención y posteriormente asesinado. Su nombre integra la nómina de víctimas del terrorismo de Estado en Misiones y continúa siendo un símbolo de la lucha agraria y de la resistencia de los pequeños productores.

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