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Vanessa De Maria, la brasileña que volvió para cantar folclore misionero

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Vanessa

Desde su infancia, en la localidad brasileña de Sarandi, Vanessa De Maria comenzó a cantar la música que escuchaba de las radios argentinas. El guitarrista de Mercedes Sosa, Colacho Brizuela, fue su padrino musical para su disco debut y con él fue aplaudida en el festival de Cosquín. Pero al tiempo decidió postergar su carrera para dedicarse plenamente a la maternidad. Quince años después, Vanessa retoma su camino y para ello está grabando canciones populares del Litoral argentino junto a Los Núñez. “Siempre digo que mis maestros de español fueron Mercedes Sosa y Pablo Neruda”, dice Vanessa De Maria a La Voz de Misiones.

Cuando tenía ocho años, su papá le regaló “Canto general” del poeta chileno, “y ese libro me sirvió de diccionario. Entonces aprendí con las cintas de Mercedes Sosa. Escribía las palabras por fonética e intentaba buscarlas en aquel libro”, dejó en claro la cantante que creció a 182 kilómetros con la frontera de El Soberbio, donde se encuentra la pequeña localidad de Sarandi, en el Estado de Rio Grande do Sul. “Yo estaba mucho más cerca de Argentina que de San Pablo o Rio”, comparó Vanessa. “Las radios transmitían muchas noticias y fútbol. Y yo quería escuchar música. Entonces agarraba las radios de Argentina y comencé a escuchar folclore y boleros del Trío los Panchos. Ahí me enamoré de la música argentina, desde muy chiquita”.

Durante un festival de Porto Alegre, siendo una adolescente, pudo conocer en persona a Mercedes Sosa, pero aquel encuentro ocasional significó tan solo un breve contacto con su admirada ídola de la infancia, en quien siguió inspirándose para los años que vendrían. Porque, cuando decidió forjar su camino como artista, consiguió un acercamiento con el entorno de La Negra, precisamente con su guitarrista Nicolás Colacho Brizuela. Sin él “creo que mi historia musical no hubiera comenzado tan bien. Ir para una disquera, tener un trabajo tan bonito, prolijo”, apuntó Vanesa sobre Colacho y aquel material que grabó en Buenos Aires. “Fue mi primer guitarrista y quien produzco mi primer disco”, indicó la cantante en relación a su obra “Perfume del sur”, con una colección de diez canciones y que se publicó en Argentina y Brasil durante el 2005.

Para ese momento, el horizonte se abría con mayores luces porque, tres años después de “Perfume del sur”, Vanessa fue convocada para presentarse en el imponente escenario Atahualpa Yupanqui de la Plaza Próspero Molina, durante un recordado festival de Cosquín de 2008.

Sin embargo, aproximadamente un año después de aquella valiosa experiencia coscoína, la intérprete brasileña interrumpió su carrera artística para dedicarse a ser madre. “Estuve en un exilio de maternidad”, definió Vanessa. “Hasta que me di cuenta que mi hijo estaba grande y ya podía cantar”, afirmó. “Me pregunté: ¿Quién es esa Vanessa de María de ahora?. Y cuando miré para adentro me di cuenta que quería volver por donde yo empecé. Por el camino de mi infancia, los caminos por la tierra colorada, los viajes que yo hacía por Misiones, a las cataratas con mi familia”, estimó la cantante con notable emoción. “Porque son imágenes lindas de mi infancia y volver a Misiones siempre es como volver adentro”, explicó.

Esta semana, Vanessa volvió a cruzar las rutas que unen la ciudad brasileña de Porto Alegre -donde ahora reside-con Posadas, con la idea de completar en Tierra Soñada estudio la grabación del disco que la tiene de regreso y que contará con versiones de obras populares del Litoral Argentino, con la participación de los hermanos Juan y Marcos Núñez. “No podría estar mejor acompañada que por Los Núñez”, dijo Vanessa sobre los músicos misioneros. “Cuando pensé en este trabajo quería que me acompañara el paisaje de Misiones. Que era por donde quería volver a empezar mi carrera musical. Volver por donde empecé a soñar la música. También era una idea importante deconstruir la idea de que todo solo se hace en Buenos Aires. Los países son tan ricos, hay una calidad en todas partes, y siempre veo en Brasil que todo parece que tiene que ser en San Pablo. ¿Por qué no se puede producir acá, en Posadas? ¿Por qué no en Corrientes? Hay una calidad musical acá impresionante. Me doy cuenta porque estoy grabando en Buenos Aires y Tierra Soñada y me doy cuenta que no hay ningún tipo de diferencia”.

Este relanzamiento de Vanessa De Maria es apenas el principio de grandes planes que está forjando. Porque en simultáneo, además del material que está grabando en Posadas, también está llevando adelante “proyectos con Víctor Heredia, con León Gieco y con Teresa Parodi. Hemos grabado canciones. Estoy haciendo un proyecto con el maestro Popi Spatocco. Estamos haciendo muchas cosas. En realidad, el disco con Los Núñez, es el long play, el disco completo. Los demás son trabajos más pequeños pero con gente bastante importante”.

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Carmen Cáceres: “Es triste que en librerías aparten a escritores misioneros”

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La escritora posadeña Carmen M. Cáceres admite que “hay realidades que se transforman en ficción” como de hecho ocurre en su galardonada y comentada obra. La ganadora del Premio Medifé Filba por su última novela “La ficción del ahorro” reflexiona sobre los “discursos en los que elegimos creer”, dice para el ciclo de entrevistas “En escena verás”.

“Ahorrar para ser felices”, es el planteo de su novela como para indicar la ficción en torno al dólar. “Basta que tengas una pequeña crisis para darte cuenta que tu matrimonio era una ficción”, compara la autora de la novela que transcurre en Posadas de 2001. “Es una Posadas que ya no existe, cambió muchísimo de la costanera a esta parte”, apunta.

El jurado del Premio Medife Filba estuvo integrado por María Moreno, Alejandra Kamiya y Alan Pauls y tomó su decisión tras una delicada selección que superó a sus pares César Aira, Inés Garland, Matías Aldaz y Ariel Magnus.

Literatura misionera

Sobre los autores comprovincianos, Cáceres elogió la obra de Marina Closs, de Sebastián Borkoski y de Osvaldo Mazal. Pero apuntó que los escritores misioneros no deberían tener un lugar apartado en las estanterías comerciales.

“Es triste que en las librerías estén aparte los escritores misioneros, es como que está la literatura nacional y los porteños”, indicó.

“Nuestra ficción nacional está escindida. Está Capital Federal y el interior. Y todo ese interior parece ser homogéno y absolutamente bucólico y rural. Hace unos diez años eso empezó a cambiar con escritores de Córdoba, Tucumán, Entre Ríos. Pero no había mucha ficción de ciudades de provincia”, analizó.

No obstante, remarcó que “ver la crisis del 2001 desde una provincia fue algo que les pareció algo novedoso” al jurado del Premio Medifé Filba tras leer “La ficción del ahorro”, dijo. “Posadas es un escenario que no existe en la literatura nacional. Existe muy poco. De hecho el título era otro. Era provinciana”.

Sin embargo, el jurado no solo elogió la historia en sí, sino que se enfocó en el estilo narrativo de Cáceres, marcado por un método filosófico, según admitió, algo que incursiona con el rigor del ensayo, como sucede en “Al borde de la boca. Diez intuiciones en torno al mate” (2022), hasta ahora su obra favorita.

“Me dio mucha felicidad escribir y me hizo muy feliz después de que salió. Es un ensayito que habla un poco de qué nos pasa cuando tomamos mate. Yo le llamo la fenomenología”, indicó sobre “Al borde la boca (…)”.

“Es un ensayito literario que habla sobre qué nos pasa cuando compartimos un mate, una bombilla. Cuando estamos solos o solas en nuestra casa. Qué nos pasa con el tiempo, con el espacio. Porqué se convierte en un hábito, una ceremonia. Cuenta un poco también la historia. No lo escribí en mi vuelta en Posadas, sino cuando estaba afuera y lo terminé acá”.

Más allá de mujeres destacadas en la literatura argentina contemporánea, como Selva Almada, Mariana Enríquez o Samanta Schweblin, la autora posadeña consideró que “la literatura buena no tiene género”.

Agregó que “a las mujeres buenas las leemos porque son buenas, no por mujeres”, a pesar de que “hubo un paradigma en la industria editorial”, porque hace diez años, según puso como ejemplo, una editora rechazó publicar una obra suya porque debía ser para una serie dedicada a las autoras femeninas. “Evidentemente hubo un sesgo”, lamentó.

Una traducción para Obama

Cáceres es pareja del escritor Andrés Barba, premiado por varias de sus publicaciones y traducido en 22 idiomas en todo el Mundo. Junto a Barba, Cáceres tradujo al español “Una tierra prometida”, de Barack Obama, el expresidente de Estados Unidos.

“Traducirlo fue volver a ilusionarme en algunas cosas con él”, reconoció. “Me había ilusionado con él, y luego me desilusioné con muchas cosas que hizo”. Pasar al español los textos de una figura pública como Obama, “fue tensa porque eran llamadas de punta a punta, con acuerdos de confidencialidad. Firmamos acuerdos porque no podíamos contarle a nadie. La información no se podía filtrar”, indicó Cáceres.

También como traductora, la escritora trabaja para el Instituto Cisneros, que se encarga de sumar el arte moderno y contemporáneo de América Latina al Museum of Modern Art (Moma), de Nueva York.

Además de escritora y traductora, Cáceres está Licenciada en Administración de Empresas – “por eso pueden llamarme economista”, dice- y es una destacada collagista, formada en Estados Unidos y España, con una serie de obras publicadas en portadas de revistas, libros y podcasts. “Hace diez o doce años arranqué con el collage. Era salir de esa cosa neurótica de la pantalla”, recordó.

“Ahora es habitual ver collage. Lo ves en los videos de arte, de músicos. Ahora está todo collageado, intervenido y superpuesto. Pero hace diez años no era tan habitual y estábamos en el descubrimiento del Photoshop, donde todas las imágenes eran perfectas, sin filtros, sin fisuras. Y eso genera no solo hartazgo, incredulidad sino que pierde verosímil”.

Con las nuevas tecnologías y el advenimiento de la Inteligencia Artificial (IA), Cáceres sostuvo que “todavía estamos en un periodo de transición, donde tenemos el poder de una generación como la nuestra, que se educó de una manera y va hacia otra” y habrá que ver con quienes “son nativos digitales”.

Porque la Inteligencia Artificial es rápida pero “a su vez es súper monolítico” porque te da respuestas de lugares comunes, precisó.

Es por eso que “siempre habrá un trabajo creativo por hacer” y “en ese sentido no le tengo miedo. Me parece que va a ser más difícil para las generaciones que tienen que dar un salto con la IA”.

No obstante, remarcó que “uno no puede estar a favor o no de la IA. Si pagás el Servicio de Estacionamiento Medido (SEM) o pedís un turno para el médico”.

Asimismo, vaticinó que en un futuro se podría premiar a las producciones artísticas hechas con IA. “Algún día se premiará al mejor prompt”, estimó. Porque “habrá un premio al humano que no usó prompt. El tema será cómo generamos un espíritu crítico”.

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Compositor posadeño Marcelo Toledo ganó una beca Guggenheim en Nueva York

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El compositor musical posadeño Marcelo Toledo obtuvo una beca Guggenheim entre 223 personas destacadas en 55 disciplinas en Estados Unidos y Europa.

Se trata de la centésima primera promoción de Becarios de la Fundación John Simon Guggenheim Memorial, reconocida por haber distinguido a más de 125 premios Nobel, miembros de todas las academias nacionales, ganadores del Premio Pulitzer, la Medalla Fields, el Premio Turing, el Premio Bancroft, el Premio Nacional del Libro y otros galardones de reconocimiento internacional.

La compleja obra de Toledo fue reproducida por completo en 2023 en la vieja Casa Museo de Horacio Quiroga, en San Ignacio. Se trató de la “Ópera imaginaria” llamada “La selva interior”, fruto de uno de sus viajes hace diez años, en 2016, cuando visitó Argentina y realizó una grabación de estudio con músicos argentinos, a través de un encargo del Teatro Colón.

El hijo del escritor Marcial Toledo

Marcelo Toledo (61) está radicado en Nueva York desde sus 28 años y vive junto a su esposa Laura y sus hijas Sol y Luna.

Su trayectoria internacional se ha desarrollado principalmente en Europa y América Latina. Asimismo, su obra ha sido interpretada por importantes ensambles de música contemporánea, entre ellos Ensemble Intercontemporain, Klangforum Wien, el SWR Vokalensemble Stuttgart, Cepromusic, y presentada en instituciones y festivales como Wien Modern, Ultraschall Festival Berlin.Darmstadt, IRCAM, Centro Pompidou, Teatro Colón, Palacio de Bellas Artes de México, etc.

En Posadas, estudió guitarra con el maestro Hugo Latti y, posteriormente, cursó estudios de música en la Universidad Nacional del Litoral, a los 18 años, en Santa Fe.

Toledo aun mantiene un vínculo significativo con Misiones a través del legado de su padre, el escritor Marcial Toledo, fallecido en 1991, y que también fue profesor, abogado, camarista y juez nacional.

En Estados Unidos Toledo realizó su maestría en la Universidad de Syracuse y su doctorado en la Columbia University, en Nueva York, donde trabajó, entre otros, con Tristan Murail.

El lenguaje compositivo del compositor misionero se caracteriza por una exploración radical del sonido, centrada en el timbre, la construcción de texturas complejas, desplazando la primacía tradicional de la altura hacia una concepción del sonido como materia en transformación.

En esta línea, concibe la música como un dispositivo capaz de generar temporalidades múltiples: no como una sucesión lineal, sino como un campo de experiencias simultáneas y divergentes que se despliegan en la escucha.

Asimismo, sitúa en la fricción entre el imaginario y su representación uno de los núcleos de exploración de la creación contemporánea, entendiendo la composición como un espacio donde esas tensiones se materializan en el sonido.

Entre sus obras más destacadas se encuentran “Para el encuentro en los abismos” (2003), “De qué modo en lo anónimo” (2002), ópera radiofónica basada en textos de Juan José Saer, y la ópera imaginaria “La selva interior” (2006), inspirada en la figura de Horacio Quiroga, presentada en el Centro Experimental del Teatro Colón y posteriormente en Europa, “Luminous Emptiness” (2012) y “Tetexcalhuiliztli” (2017), “Premio Ibermúsicas”.

Su producción incluye asimismo obras de gran formato comisionadas por instituciones internacionales, desarrolladas en diálogo con la música, la literatura y las artes visuales.

A lo largo de su carrera ha recibido numerosos premios, becas y encargos internacionales, entre ellos la residencia del DAAD Berliner Künstlerprogramm, la beca de la New York Foundation for the Arts, el apoyo del programa Ibermúsicas. CDMC y Radio Clásica, España, etc.

Su actividad artística se articula con una sostenida labor teórica y pedagógica. Se desempeñó como Profesor Adjunto de Música en Columbia University y ha desarrollado una intensa actividad académica a través de conferencias, talleres y seminarios en instituciones de América del Sur, Europa y Estados Unidos.

Es fundador de Empty Music Edition New York (https://www.mtemptymusic.com/), editorial dedicada a la publicación de su catálogo, y fundador y director de Fuentes Primarias, revista digital de músicas actuales de las Américas.

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Fotografía en serio: Lu Passerini y Marcelo Rodríguez abren un taller

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Los fotógrafos profesionales Lu Passerini y Marcelo Rodríguez comenzaron juntos el taller -curso “Crear imágenes”, destinado a distintas edades, con la idea de enseñar el desarrollo y la teoría de la disciplina.

“Vamos a aprender teoría, pero también vamos a aprender practicando”, invita Rodríguez en el spot. “No hace falta que tengas experiencia”, agrega Passerini. “El único requisito es el amor y la pasión por la fotografía”, completa Rodríguez.

El taller-curso consiste en ocho clases, una vez por semana, todos los martes de 16.30 a 18.30 en el estudio Toma Uno, por Pedro Méndez 2069, del barrio El Palomar, entre El Líbao y Estado de Israel. Si bien la primera clase arrancó el martes 14 de abril, todavía hay tiempo para sumarse la semana entrante, sin costo de inscripción, y a $ 40 mil por mes.

Si bien Rodríguez “Lobo” tiene experiencia en la fotografía social, su más destacada trayectoria resulta como reportero gráfico, particularmente para el diario El Territorio. Por su lado, Passerini lleva una extensa historia como fotógrafa artística, con una serie de exposiciones, como la que montó recientemente en Tanta Tinta o en el Museo Juan Yaparí.

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