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Presentan libro sobre Mañasco, el obrero de Misiones indultado por Alvear

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El historiador Diego Mali Schroeder presentará mañana la segunda parte de “La Rebelión en los Yerbales”, libro en el que investigó las circunstancias en las cuales fue liberado el obrero Eusebio Mañasco, condenado a perpetua sin pruebas en Misiones como el autor intelectual del resonante crimen de un colono.

En la causa “se demostró que los testimonios fueron manipulados con testigos falsos y presiones de la policía. Hasta la propia compañera de él, que se llamaba Mónica Ballazar, denunció que fue violada por el comisario de Posadas, Antonio Quiroga”, recordó Schroeder, quien presentará el segundo tomo de su libro mañana, a las 18 horas, en la Sala del Consejo Directivo de la Facultad de Humanidades.

“La Rebelión en los Yerbales” también será presentado al público de Leandro N. Alem este viernes a las 19, en la Casa del Bicentenario; el sábado en la Junta de Estudios Históricos de San Ignacio, a las 19; y el martes 10 de septiembre, a las 19:30, en la Biblioteca Popular Posadas.

En junio se publicó el segundo tomo de la historia que investigó en profundidad Mali Schroeder, músico e historiador que en 2019 dio a conocer el material en su primer volumen. “La Rebelión en los Yerbales” en su primera parte analizaba el caso de 1920 a 1921; y ahora se pueden leer los detalles de la causa desde 1924 a 1927. “Estoy muy contento con el resultado”, admitió el autor.

El crimen de Allan Stevenson

El 21 de mayo de 1924, el dirigente gremial Eusebio Mañasco es condenado a perpetua junto a Cirilo Ramírez, Liberato Espinosa, Crescencio López y Pascual González. Son sentenciados por ser autores intelectual y materiales, respectivamente, del asesinato de Allan Stevenson, un colono de Loreto que trabajaba en la construcción de una cosechadora de yerba mate.

Los cinco estaban presos desde 1921, cuando se llevaba adelante una huelga general de los trabajadores yerbateros y en la que Mañasco había enviado a cuatro trabajadores para interceptar el automóvil que presuntamente traía mercaderías de Paraguay y era conducido por Stevenson.

Tenían la orden de disparar al aire pero los atacantes apuntaron al coche y varios de los balazos alcanzaron a la víctima en Picada del Arroyo Yabebirí.

Schroeder. Músico, historiador y autor del libro

Los trabajadores admitieron el crimen pero Mañasco negó que su orden era a matar. Por entonces, según explicó el autor de “La Rebelión de los Yerbales”, hubo “un mal procedimiento de la justicia de Misiones con el juez Floricel Pérez, muy conocido. Tuvo poco tiempo como juez, tres años más. Lo analizo también porque fue un personaje contradictorio de la época. Después tuvo un juicio político, lo trasladaron. Es un tipo jodido. Era así, medio racista, discriminador, muy vinculado al poder de Misiones y el poder nacional”, apuntó el escritor.

La historia de Mañasco ocurre en el tiempo de un mundo convulsionado por el caso de Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, dos inmigrantes italianos que en Estados Unidos son condenados a morir en la silla eléctrica por presuntamente dos asesinatos cometidos en 1920.

Aunque luego se demostró que ambos eran inocentes. Por eso los trabajadores y anarquistas de todo el mundo salieron a protestar, tomando ambos casos como una clara persecución a los obreros inmigrantes, precisamente porque Mañasco era un paraguayo que había llegado para trabajar al país y era foguista de un barco que trasladaba yerba a Buenos Aires.

“Eso hizo que llegue el caso incluso al ámbito internacional. Hubo apoyo de Paraguay, México y Europa”, detalló Schroeder.

De no ser por los cambios que se introducen en el Código Penal Argentino de 1921, los obreros condenados por el asesinato del Yabebirí no terminaron con una condena capital, algo que se reinstaura después, con la dictadura de Uriburu.

Detalles del caso. En un recorte de diario, se observan los implicados en la causa

Lo cierto es que en 1926, las centrales obreras comienzan a movilizarse con aclamaciones multitudinarias y el caso pasa por distintas instancias, hasta que, gracias a los abogados defensores de la Unión Sindical Argentina, la Corte Suprema de Entre Ríos -competente en aquel entonces- falla en 1927 para reducir la pena a 25 años de cárcel.

“Supuestamente, con el cambio del código penal le correspondía una pena menor”, explicó Schroeder. “Pero los obreros, no contentos con eso, siguieron presionando porque ellos querían la libertad. Así llega el caso a los oídos del presidente (Marcelo Torcuato de) Alvear, que resuelve que era inocente y lo indulta”.

De allí en adelante, no hay muchos datos del destino que tuvo Mañasco en libertad, tema que podría estar incluido en un tercer volumen de “La Rebelión en los Yerbales”, según adelantó el autor.

“Como Mañasco hubo otros mártires. En muchos casos terminaban en la cárcel, la muerte o el exilio. En cambio, Mañasco es un caso interesante porque se trabaja de otra manera, y se logra concientizar a la población de que era inocente, que lo habían ajusticiado de manera incorrecta”.

En Escena Verás

Axel Monsú: “Los artistas y cineastas somos navegantes de la incertidumbre”

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“El Estado se está retirando” de las políticas públicas “pero tenemos que cuestionarlo, porque no tiene que ser así”, reflexiona Axel Monsú, director de la premiada película “Por tu bien” para En escena verás.

El también coordinador del Festival Internacional Oberá en Cortos recordó que países como Francia, España, Colombia y Brasil tienen políticas de inversión en la producción cinematográfica.

“Es una mentira que Estados Unidos no tenga una mirada proteccionista”, advirtió sobre la gestión pública que beneficia a los filmes hollywoodenses.

Porque, según reflexionó, los países ven “el financiamiento al cine, a la cultura, no como una cosa a pérdida, sino como una inversión que genera ganancia”.

Ante el panorama de ajuste que alcanza a los concursos nacionales del sector, “creo que los cineastas y artistas somos navegantes de la incertidumbre. Y creo que hoy y siempre, porque los ciclos van cambiando en la historia cada quince o veinte años. La actividad que hacemos va atravesando por esos cambios. Entonces un momento tenemos que hacer coproducción con Brasil, con la China, en otro momento con fondos nacionales”.

En ese sentido, explicó que “Por tu bien” debía tener coproducción brasileña, pero en ese momento “había una política pública que negaba totalmente la inversión en cultura”, dijo porque en ese entonces gobernaba Jair Bolsonaro. Entonces “terminó siendo solo una película nacional”.

Rodada en Colonia Alberdi con un elenco misionero y coguionado por Monsú junto a Sergio Acosta, “Por tu bien” ganó premios en certámenes de Brasil, Italia y Argentina. Compitió con una docena de filmes internacionales por el máximo premio en el Festival Internacional de Moscú, el segundo más antiguo del mundo.

“Creo que desde el 2006 tuvimos películas nuestras, pensadas y armadas desde acá. Contando todo eso al festival nos dejaron entrar entre 1.600 películas que se presentaron ese año” en Moscú y “quedamos en la competencia mayor”, remarcó Monsú.

Respecto a la Inteligencia Artificial en el cine, con empresas que se dedican a producir paisajes que se verán reales en un filme, el realizador misionero sostuvo que puede deberse a “una campaña de marketing” y confía que seguirá produciéndose “de otras maneras”.

“Soy más de la onda Guillermo del Toro, que hizo Frankenstein toda con inteligencia analógica. Mi película también está hecha con inteligencia analógica”, comparó.

Lo mismo sucedería con un guion cinematográfico: “prefiero sentarme con un compañero a escribirlo antes que usar la IA”, puntualizó el cineasta.

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La Farsa de Kike celebrará en concierto sus diez años y planea nuevo disco

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La banda posadeña La Farsa de Kike cumplirá diez años y lo celebrará con un concierto que tendrá lugar el 24 de julio en el galpón de La Murga de la Estación (Trincheras y Hungría), con la banda Mestizos como telonera y varios otros invitados que pasaron por la formación.

“Estamos craneando un disco nuevo, con canciones más mías, un poquito más fuertes”, anticipó a La Voz de Misiones Joaquín Molina, el cantante de La Farsa de Kike, banda que se completa con Lucas Gonzalo Servín (guitarra), Juan Ignacio Galeano (guitarra), Andrés Paredes (bajo) y Santiago Acosta (batería).

La Farsa de Kike tiene un disco llamado “Yendo al horizonte” (2018) y varios singles que fueron sacando en los años siguientes.

El último sencillo es “Una voz”, y cuenta con un videoclip que se estrenó a fines del 2024.

“Padecimos un parate en los años 2020 y 2023 por problemas de salud mental míos. Estos años me costó un poquito volver a retomar lo que era salir para adelante”, reconoció Joaquín.

Tras un tiempo de terapia consiguió superar “un cuadro depresivo”, precisó. No tengo drama en decirlo. Es algo de lo que puedo hablar”.

“Fui una persona depresiva muchísimos años, nada más que el ámbito de la música, drogas y demás cosas uno no se da cuenta; piensa que le tiene que pasar nomás. Tardé en darme cuenta que era una persona depresiva hace muchos años, y venía tapando con muchas cosas. Gracias a terapia, los amigos y la banda pude salir adelante y retomar muchas cosas”.

Justamente el álbum que prepara el músico con La Farsa de Kike está inspirado en esta nueva etapa personal.

“Trata más por ese lado, de ver los errores del pasado, y de poder buscar un poco de superación. El disco lo tengo pensado para titularlo ‘El duelo‘, todavía no sé. Una etapa de la vida en la cual pelee bastante”.

Será un disco de siete canciones, indicó el cantante de La Farsa. “Creo que nosotros entraríamos a grabar para octubre, noviembre, para lanzarlo el año que viene”, adelantó.

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Se cumplen 30 años sin la voz de Teodoro Cuenca: “Una figura imprescindible”

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Este lunes 29 de junio se cumplen 30 años sin Teodoro Cuenca, “una figura imprescindible”, según definió el músico Karoso Zuetta a La Voz de Misiones.

Porque Cuenca “entendió cuál era el rol de su trabajo en el contexto de una provincia que lucha para sostener su identidad propia”, explicó Zuetta por quien fue conocido como el Padre del Chotis y que grabó discos emblemáticos del patrimonio misionero, como “La magia de un sueño”.

Justamente, para registrar “La magia de un sueño” en el barrio Guazupí, Zuetta le prestó una guitarra con la que Cuenca plasmó las canciones y entre las que se cuentan obras propias como también versiones de canciones populares de diversos autores provinciales.

“Podría decirse que es un poco la continuidad del trabajo de Amador Novoa y Los Tareferos”, comparó Zuetta.

“Porque toma a los principales autores de esta polirritmia nativista, sus principales canciones, y los empieza a volcar en discos”.

Karoso Zuetta. Detrás, la guitarra que le prestó a Teodoro Cuenca para grabar “Misiones, la magia de un sueño”

Es que cuando Cuenca vivió en Buenos Aires fundó el sello Sonoro S.A. con el que publicó sus propias creaciones, así como las de otros artistas folklóricos de todo el país, como el neuquino Hugo Giménez Agüero.

Sin embargo, a través del sello, se dedicó especialmente a grabar y producir a diversos artistas misioneros como Las Voces del Salto, Los 4 Ases, Lalo Doretto y Ramón Ayala, entre muchos otros.

“Esos discos comienzan a circular por las radios y fue un aporte muy importante, en un momento en que había una ausencia muy grande de música de Misiones, no así de la región que había una gran presencia de música paraguaya y correntina”, reflexionó Zuetta.

No obstante, más allá de su apodo como “Padre del chotis”, Cuenca divulgaba con entusiasmo su compromiso con toda la música relacionada a Misiones.

“Toma el chotis por una cuestión de vivencias, porque él en un momento de su vida fue a vivir con unos tíos que eran chacareros. Vivían entre San Vicente y El Soberbio, y ahí se escuchaba mucho la música fronteriza, el chotis, que compartimos con el Brasil”, detalló Zuetta.

“En un momento lo pusieron como el abanderado del chotis, pero era mucho más amplia su visión y su concepción, porque también grabó polquitas rurales, polcas, gualambaos, galopas, chamamé, canción misionera, una música fronteriza qué el la llamó chamarrón, pero que era una especie de banerón, que le llaman ahora”.

Además de compartir época, Zuetta también se inspiró en la música de Cuenca, precisamente tras escuchar “Casita de Santa Ana”. Se trata de una obra original de El Mensú y que Cuenca se encargó de rescatar, como tantas otras composiciones de sus contemporáneos.“Recopiló a todos los autores que casi no habían grabado, porque era muy difícil acceder a un estudio de grabación. Tomó canciones de Los Tareferos, y las produjo en un nivel más competitivo, con mejores resultados, en cuanto al sonido. Y canciones importantes de Ramón Ayala, de Vicente Cidade, de Fermín Fierro”, recordó Zuetta.

El 9 de noviembre de 1950, cerca de Oberá, en el paraje Picada Sargento Cabral, nació Teodoro Cuenca. A sus 28 años grabó con el Dúo Alborada el disco “Nombrando a Misiones”. Un año después, lanzó “Un día en tu vida”, y en 1986 publicó “Para volver a Misiones”.

Luego, tras dos años, grabó “Teodoro Cuenca y el canto de Misiones”. Aunque tal vez el disco más difundido de Cuenca sería el último, “Misiones la magia de un sueño”, de 1995.

Para la grabación de ese álbum, el artista misionero estaba notablemente delgado, porque había recibido el diagnóstico de cáncer de colon.

“Desafortunadamente era joven cuando comenzó a padecer esa enfermedad incurable, y estaba de alguna manera desamparado económicamente”, reconoció Zueta.

“Hacíamos presentaciones en la plaza. En Panambí, donde se recaudaba ayudas económicas para sostener el tratamiento, la medicación necesaria para que saliera de esa enfermedad, y después finalmente, para sufriera lo menos posible. Y bueno, también nos tocó vivir esa parte final de él, por cierto muy dolorosa”.

Los restos del Padre del Chotis descansan en Garupá, y una de sus calles atraviesa la ciudad. Asimismo, un busto suyo -creado por Silvana Kelm- se exhibe en Villa Barreiro, de Oberá.

En la actualidad, el legado de Teodoro Cuenca está muy presente cada día frente a los mástiles, porque su versión de “Misionerita” es la más popularizada del norte al sur misionero.

Su obra tuvo readaptaciones notables. El álbum “Farol de sueños” que grabó el cantautor Claudio Bustos es un homenaje a “La magia de un sueño”, el disco de Teodoro. Cuenta con las voces invitadas de Zuetta, Daniel Larrea, Fausto Rizzani y Fabián Meza.

De manera póstuma, en 2005, el Senado de la Nación le rindió un homenaje junto al Chango Spasiuk, Ramón Ayala, Osvaldo Pugliese, Lalo Marcó y María José Mentana, todos músicos trascendentales para la música del Litoral y el tango.

Hay un bello salto de Campo Ramón que lleva su nombre; así como sucede con el puente que une Cabred con el Acceso Sur posadeño, que se llama Teodoro Cuenca y ofrece una vista magnífica del río que tantas veces evocan las canciones que tanto amó.

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