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Lucas Cidade: “Mi abuelo Ramón Ayala me enseñó a bailar gualambao”

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Lucas Cidade (36) es el nieto del cantautor Ramón Ayala. Con un barco cruzó los océanos y recorrió los continentes para bailar tango y folclore. El domingo llegó a Misiones, para la ceremonia que se hizo en honor a El Mensú, quien pasó a la eternidad el 7 de diciembre pasado. “Él me enseñó a bailar gualambao”, contó a La Voz de Misiones.

La primera vez que Lucas descubrió que su abuelo era un artista popular sucedió por una calle porteña de Congreso, cuando juntos se dirigían a cenar en un bar. “Caminando para ese lugar, una persona en situación de calle se levanta y se le va al humo a mi abuelo. Y el señor se pone a cantar a mi abuelo, no me acuerdo qué canción, yo dije ‘no lo puedo creer’”.

Lucas nació en Buenos Aires, vivió cuando era un niño en la casa que Ramón tenía en San Telmo pero también pasó muchas horas de su vida en la vivienda que después habitó el músico en el barrio de San Cristóbal. Por eso, Lucas recuerda “la hospitalidad que él tenía” al recibirlo.


Porque “íbamos y merendábamos, capaz que después cenábamos o lo que sea de la comida. Siempre una comidita, algo siempre se compartía con mi abuelo y con la esposa, María Teresa. Vos comías y el quería que ya te quedaras a dormir. Tenía una pieza, ahí tenías un lugar. Es lo que más tengo de él, fuera de lo que es lo artístico, de toda la obra que tiene”.

Cualquier persona que conociera a Ramón sabía de su sentido humor, algo que replicaba también en la intimidad de su familia. Por eso, Lucas sonríe al recordar una ingenua y divertida frase del artista: “¡qué notable, dijo la vaca mordiendo el cable!”.

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Popularidad. Lucas descubrió que su abuelo era un músico popular cuando un desconocido lo paró en la calle y le cantó

El gualambao en los pies y en el corazón

El autor de “Posadeña linda” falleció el 7 de diciembre pasado y sus restos fueron cremados. Según la voluntad del propio artista, meses después, una comitiva encabezada por su pareja María Teresa Cuenca, el hijo del cantautor, Alberto Ramón Cidade, y Lucas, llegó el sábado 6 de abril para ser parte de una serie de homenajes en Misiones que concluyó el domingo en la Bajada Vieja, con la presencia del Gobernador Hugo Passalacqua, el intendente Leonardo Lalo Stelatto y el Secretario de Estado de Cultura, Joselo Schuap.

El 10 de marzo, El Mensú hubiera cumplido 97 años pero dejó todo un legado artístico, incluso un género musical que inventó y llamó gualambao. Su nieto Lucas aprendió a danzar esa música con él, más allá de que es un profesional egresado de la Universidad de las Artes.

Bajo la escultura de Hugo Viera, después de una peregrinación a toda orquesta con la Banda Penitenciara desde la costanera, hubo concierto con la voz cantante de Cecilia Pahl.  También cantó Enarmonía, Pato García y Amanda de Colombia. Con el mismo fin vinieron de Corrientes los cantantes Julio y Nicolás Cáceres, de Los de Imaguaré.  En tanto que, además de los recitados parafraseando a Ramón, hubo danza al tiempo del gualambao.

Vestido como gaucho, Lucas ofreció en ese momento unos pasos estilizados que pudo replicar en los últimos años junto a su célebre abuelo como para distintas presentaciones que hizo en grupo en el ND Ateneo, Hasta Trilce e incluso en el Centro Cultural Kirchner (CCK), cuando en el 2022 se hizo el tan destacado homenaje que se llamó “El Viejo Río que va”.

“Estoy en un proyecto tratando de meter lo que es el gualambao en la Universidad Nacional de las Artes”, comentó Lucas. Se trata de un material destinado a la Metodología de la investigación y del folclore aplicado, con la idea de que algún día “lo puedan meter en el plan de estudio, en la currícula, dentro de las danzas folclóricas”. Es que, si bien en Misiones el gualambao se aprende a bailar desde muy temprano, las demás academias del país no cuentan con mucho material bibliográfico ni todavía han manifestado el interés de implementar su estudio.


Hugo Leonardo Cidade era uno de los tres hijos de Ramón. Murió hace catorce años pero en toda su vida tuvo muy poco contacto con Lucas. Es por eso que creció no solo junto a Ramón sino también con su mamá y su abuelo paterno Mamerto, con quien escuchaba folclore todo el día en la ciudad bonaerense de Salto. Así se fue consolidando su personalidad de bailarín. Aunque además toca la guitarra, el teclado y varios otros instrumentos más “pero no como mi abuelo”, aclara.

A bordo de un crucero, Lucas salió a conocer el mundo y de esa manera visitó países como España, Italia, Hungría, Rusia, Panamá, Perú, Colombia, Uruguay y Las Malvinas Argentinas, cuenta. “En diciembre de 2023 conocí La Antártida. Fue impresionante”, consideró el artista. “Estoy en una compañía aparte. Hice la audición de tango y de malambo y quedé”.

Por otro lado, Lucas también integra la agrupación Llegamos Los gauchos, una impactante compañía de malambo y con quienes bailó varias veces en la peatonal de Calle Corrientes aunque también algunas ocasiones en los estudios de Telefe.

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Murió Marcelo Reynoso, titiritero de Kossa Nostra: su adiós será en La Murga

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El titiritero Marcelo Reynoso (63) falleció esta tarde en Posadas como consecuencia de una enfermedad neurodegenerativa, según confirmaron sus allegados a La Voz de Misiones.

“Murió como vivió: tranquilo, rodeado de amor y serenidad”, dijo Tuni Bóveda, quien fue su pareja e integraba Kossa Nostra junto a él.

Con más de treinta años como titiritero, Reynoso fundó el grupo Kossa Nostra y también fue clave para la conformación de la agrupación teatral La Murga de la Estación.

Por eso habrá una despedida especial a Reynoso hoy en el galpón de La Murga, por Trincheras de San José 1709, con un horario a confirmar, donde habrá diversas dedicatorias artísticas en su honor. Tras la despedida especial, los restos del artista serán cremados.

Reynoso padecía la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, un diagnóstico raro y mortal que solo ocurre uno o dos casos cada millón de personas cada año.

“Murió con amor y dignidad”, aseguró Bóveda, expareja de Reynoso y madre de Dante, el hijo que tuvieron ambos.

En su internación domiciliaria y tal como fue su voluntad, el artista misionero estuvo rodeado de sus títeres más queridos: Charly García, Coquito, El Borracho e Iracema, todos personajes que hicieron reír a multitudes no solo en Misiones sino alrededor de todo el mundo en las largas giras que emprendió Kossa Nostra, tal como sucedió hasta el año pasado, cuando además actuaron junto a León Gieco.

De la Papa del 8vo a la Cabaña de los muñecos

Reynoso nació el 23 de enero de 1963 en Puerto Iguazú. Además de Dante, Reynoso era padre de Malena -junto a la directora teatral y dramaturga Carolina Gularte- y residió en sus últimos años en Puerto Iguazú, donde fundó en 2016 La Cabaña de los Muñecos, un espacio para desarrollar todo tipo de artes.

Reynoso estudió teatro con José Cáceres en el TeUnam en la década del 80, en una camada en la que otros artistas se hicieron un lugar, como Claudia Sussini y Carolina Gularte. En 1988 se conformó el grupo La Papa del Octavo, nombre que llevó a causa del tubérculo que un vecino intolerante arrojó sobre los incipientes artistas.

Luego, en 1993, se creó el grupo Kossa Nostra, integrado además en ese momento por Dani Duarte (fallecido en 2017) y que luego se sumaron artistas como el Basko Ugalde, Dante Reynoso y Rita Kozlowski, entre otros.

Desde 2003, Kossa Nostra organizaba el Festival Internacional de Títeres Kruvikas, uno de los más importantes del país y que reunió a importantes artistas de diferentes naciones.

En 1999, con expresa invitación de Reynoso y los Kossa Nostra, el grupo de teatro comunitario porteño Catalinas Sur junto a su director Adhemar Bianchi presentaron en Posadas la obra “Venimos de muy lejos”, con la idea de formar a los vecinos y crear un elenco con similares características.

Así surgió el grupo de teatro comunitario La Murga de la Estación que despedirá al titiritero con canciones, teatro y mucha algarabía, tal como fue el deseo de Reynoso, con la presencia incluso de títeres gigantes -creados por él-que llegarán desde Puerto Iguazú para formar parte de la especial ceremonia.

Kossa Nostra. Basko Ugalde, Tuni Bóveda y Marcelo Reynoso en plena gira sudamericana en 2008

 

 

 

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Carlos Piegari, el escritor que compuso con Charly García para Sui Generis

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“Lo que me interesó siempre fue escribir”, asegura Carlos Piegari, autor de los libros “Kitchsfilm” y de “La gente ve algo pero no sabemos qué”, de reciente publicación.

Aunque en sus tiempos de juventud fue clave para el rock nacional: integró Sui Generis y compuso algunas famosas canciones que cantó Charly García, como “Natalio Ruiz, el hombre del sombrero gris”.

Esa composición es una de las mejores 100 canciones de Charly García, según la Rolling Stone. “Es un orgullo, un halago poder participar con semejante artista en un segmento de mi vida”, dijo por Charly.

“También quiero rescatar a un autor de culto, que es Alejandro Correa, con quien también tengo compuesto “Gaby”, y otros temas que cantó Sui Generis. Hay temas míos también en PorSuiGieco. Hay desparramados. Por suerte se pagan derechos de autor todavía”.

Con Charly también coescribió otras obras como “Teo”, una ópera rock inédita que se perdió en las mudanzas y que estaba en un cuaderno escolar, en una época en la que él, formado en un conservatorio musical, fue invitado a cantar y tocar en Sui Generis, grupo que nació entre estudiantes del Instituto Social Militar Dr. Dámaso Centeno, en Buenos Aires.

Charly y Alejandro Correa, que son los verdaderos fundadores iniciales de Sui Generis, necesitaban unas voces nuevas. Un recambio. Y yo les pongo como condición que me voy con mi amigo del alma de ese momento, que era Nito (Mestre)“, recordó Piegari.

Junto a Nito, Piegari tenían la banda The Century Indignation. Cuando pasaron a Sui Generis era 1968, y en ese sexteto también estaba Beto Rodríguez y Juan Bellia.

Tras un corto pero intenso paso por Sui Generis – que terminó siendo el famoso dueto folk-, Piegari forma la agrupación América Libre y que luego pasa a llamarse Latitud Sur, porque recibieron amenazas del grupo parapolicial Triple A.

“Grabamos un Long play para niños con letras un poquito inconscientes”, reconoció Piegari. “Aunque yo la olí en el 74, y nos pasó que nos escracha un periódico de Capital, que era La Razón. Muy famoso. Esto es música de comunistas, con un mensaje oculto para niños y qué se yo. Y al sello que era divino, maravilloso, les hicieron quemar todas las copias. Ahí ya no me gustó. Si bien nadie me persiguió –solo mi viejo me quemó 50 libros. Eso no voy a perdonarle nunca-. Dije: ‘toca irse. Esto no viene bien'”.

Según Piegari, “todo estaba cocinándose desde el74” y “lo que se hizo en el 76 fue simplemente salir a cazar”, dijo por la época de la represión, apropiación de bebés, secuestro y tortura que derivó en la desaparición de 30 mil personas en la Dictadura Militar de entonces.

En ese lapso, junto al baterista de Arco Iris, Horacio “Droopy” Gianello, Piegari integró la banda Avatar, donde tocó los teclados, la guitarra y puso varias de sus composiciones que se plasmaron en el disco “Mejor es hoy” (1982) grabado en un estudio propio, fruto de una cooperativa musical y en la que experimentaron con el jazz-rock.

En paralelo, Piegari también armó Cinema, con grandes infuencias de The Police. “Fue algo más divertido y lúdico”, dijo por esa agrupación que sonaba más bailable y que publicó “El doble”, en 1982.

No obstante, Piegari remarca “Lo que me interesó siempre fue escribir”. De esa manera, actualmente -y desde la pandemia-dirige la editorial Nea Conatus con el escritor Alberto Szretter.

Su más reciente libro fue publicado por la Editorial Universitaria y se llama “La gente ve algo y no sabemos qué”. Previamente, en 2018 publicó la novela “Kitchsfilm“, sobre la vida de Adolf Neuteufel, cazador, ornitólogo, pintor y afiliado la partido nazi que vivió en la región del Alto Paraná.

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Se creó el Movimiento Cultural Misionero “para una democracia más sólida”

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Con la presencia de referentes del teatro, la música, la literatura, el cine y otras disciplinas así como de funcionarios públicos, se constituyó ayer, miércoles, el Movimiento Cultural Misionero.

La asamblea tuvo lugar en la sede del Partido Participación Ciudadana y juntos acordaron sus principios fundacionales: “el reconocimiento de la cultura como derecho y motor de transformación; la defensa de la soberanía; el desarrollo cultural en todo el territorio provincial; y la inclusión, el respeto por la diversidad y la justicia social como pilares de una democracia más sólida”, indica el comunicado.

La idea es que el flamante Movimiento Cultural Misionero milite activamente “por la prórroga de las asignaciones específicas a la cultura, o los espacios que fueron lográndose en la agenda pública”, indicaron, en clara alusión a los ajustes que viene sufriendo el sector artístico en diferentes áreas como el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) o el Instituto Nacional de Teatro (INT).

Asimismo, invitaron a sumarse a todos los ciudadanos que deseen sumarse a la iniciativa “con la convicción que el escenario político y social requiere llevar las discusiones en los ámbitos específicos de discusión”.

Según su documento constitutivo, el Movimiento Cultural Misionero nace “de la convicción de que la cultura es un pilar fundamental en la defensa de nuestra soberanía y en la construcción colectiva de un futuro más justo, democrático y solidario”.

Quienes formaron parte de la asamblea ayer, recordaron que en los últimos tiempos lograron consensos previos respecto a las discusiones sobre políticas públicas que afectaron al desarrollo artístico.

“Como resultado se logró un lugar en la agenda pública, lo cual ofrece una oportunidad para nuestro objetivo de desarrollar el federalismo cultural en cada municipio de la provincia”, indica el documento.

En su documento reconocen que, con la conformación del Movimiento Cultural Misionero “asumimos la responsabilidad de construir un ámbito político directo y organizado, con el propósito de garantizar el reconocimiento de la cultura como derecho y motor de transformación; garantizar los derechos de los trabajadores directos y de toda la sociedad; y promover la diversidad, la inclusión y la justicia social como pilares de una democracia más sólida”.

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