Nuestras Redes

Cultura

50 años sin Luis Alberto del Paraná y los recuerdos de Pato García

Publicado

el

Luis Alberto del Paraná

Ningún otro músico paraguayo fue tan popular en el mundo como Luis Alberto del Paraná, artista que pasó a la eternidad hace 50 años; el 15 de septiembre de 1974, en Londres. En aquel momento él y su grupo Los Paraguayos estaban en pleno apogeo, un camino que cosecharon con años y gracias al carisma de la romántica lírica sudamericana, notablemente exótica por el arpa con el que interpretaban el apasionante “Pájaro campana“.

Habían llegado de una gira por la Unión Soviética, actual Rusia. El plan era partir a Berlín en los próximos días, como para grabar el próximo disco. “Teníamos mucho trabajo, pero había muchos problemas también. Y creo que a raíz de eso tuvo un ACV (accidente cerebro-vascular) fulminante”, admitió el posadeño Ángel Pato García, el músico que integró Los Paraguayos y que, con La Voz de Misiones, recordó al cantante Luis Alberto del Paraná.

“Era como jugar en la selección”

La historia del Pato García con Luis Alberto del Paraná se cruzó a comienzos de la década del 70. Gracias a que había ganado notoriedad tras ser ganador del prestigioso Festival de Guitarras del Mundo, el Pato fue contratado para tocar en la cadena de hoteles Sheraton.

Había tomado un avión a Irán, cuando nadie imaginaba que la Revolución Islámica cambiaría para siempre los destinos de la comunidad persa. Allí, en la floreciente capital de Teherán, Pato recibió una carta con una inesperada invitación: sumarse a Los Paraguayos, el grupo del famoso Luis Alberto del Paraná.

Era como jugar en la Selección”, definió. “Le dije que sí. Volví a Roma, preparé mis cosas y me fui a Hamburgo, donde él me estaba esperando”.

Una vez ante el cantante paraguayo, Pato preguntó cuándo se pondrían a ensayar para el próximo concierto. “’Mañana vas a debutar, si vos ya conoces todo el repertorio’”, le respondieron. “Y de verdad que conocía el repertorio”.

Taipei 1974. Reynaldo Meza, el Pato, Arsenio Jara, Luis Alberto y Alfredo Marcucci.

La música en gotas y Lulo Grey

La radio encarnacena ZP5 fue una maestra musical. A sus diez años escuchó por primera vez a Luis Alberto del Paraná. De manera autodidacta, el pequeño Pato tocaba la guitarra con un gran entusiasmo en la casa de madera que habitaba con su familia por la Bajada Vieja y muy a pesar del rechazo de su papá.

“No quería que fuera músico”. Porque un guitarrero era ser “caú, bohemio”, según su papá, un serio baqueano de río que subía por el Paraná, en búsqueda de las jangadas o con el fin de remolcar barcos desde Brasil. Entonces, justo en esos momento, Pato conseguía con su mamá la complicidad de una aventura en ciernes.

“Sacaba la guitarra del ropero, y ahí yo acompañaba en la radio cuando Paraná tocaba en la radio. Yo tenía un oído muy bueno. Gracias a Dios nací con la virtud de tener un oído fantástico. Y nunca estudié música, no leo una gota de música. Pero tengo un oído que me hacen escuchar un tema y ya”.

Tras la temprana muerte de su papá y con solo catorce años, el Pato parte rumbo a Buenos Aires, y con el talento innato en las cuerdas consigue tocar en peñas y ganarse un reconocimiento en el circuito cultural porteño. Su nombre artístico era Lulo Grey y su grupo eran Los Calavera, con los que hacía un estilo beat que efervecía en los 60′, aunque también se dedicaba a tocar el folclore que lo acompañaba desde la infancia.

Es por eso que, a sus veinte años, recibe la invitación del músico Pedro Ortega para irse a tocar en Europa y, tras 17 días en barco, llegan a Italia. A los pocos días consigue en Zurich el primer trabajo con Ortega, para un dúo que pronto pasa a llamarse Los Bohemios, con un repertorio de canciones latinas y con el que grabaría un disco en París.

Tres años después, el Pato se radica en Roma y consigue hacer conciertos frecuentes en el restaurante del, por entonces, afamado actor Ugo Tognazzi. Sin embargo, el premio que consigue entre casi cuarenta artistas en el Festival Guitarras del Mundo significó la catapulta para conseguir la sorpresiva atención de Luis Alberto del Paraná.

“Hemos recorrido mucho con él. Luis era muy famoso en el mundo entero. Hacíamos giras perpetuas, decíamos, porque eran 20 o 25 días por país. En Alemania empezábamos en Hamburgo, Munich; seguíamos por Colonia, Frankfurt. Sucesivamente era con Inglaterra. Empezamos en Londres, Liverpool, Manchester, Brighton, Bristol, Oxford. Era muy interesante para mí, sobre todo porque era joven”.

@lavozdemisiones

Se cumple medio siglo sin Luis Alberto del Paraná, una de las grandes voces latinoamericanas junto a su grupo, Los Paraguayos. El posadeño Ángel Pato García fue parte de de esa agrupación con la que recorrieron América, Asia y Europa hasta que el 15 de septiembre de 1974 la voz más internacionalista de Paraguay se apagó en Londres, a causa de una hemorragia cerebral. Tenía solo 48 años. #LaVozdeMisiones

♬ sonido original – La Voz de Misiones

“Bésame mucho” en japonés

Pato García pasó a tocar una de las guitarras y a ser una de las voces de Los Paraguayos, el grupo sensación de música latinoamericana encabezada por Luis Alberto del Paraná, toda una eminencia que compartió escenario con los Beatles y protagonizó la película “Burrerita de Ypacaraí“, con Armando Bó y La Coca Sarli.

El hombre de delgado bigote y característica voz llevó por el mundo canciones como “Bésame mucho”, “Cucurrucucú Paloma” y “La Bamba” pero siempre con un guiño al público de cada país.

“Se aprendía una estrofa en ruso y eso era maravilloso. O cantaba en japonés. Se aprendía ‘Bésame mucho’ en japonés. Yo aprendía una estrofa y él seguía después”, detalló el Pato, que conformaba los Paraguayos junto a Reynaldo Meza -hermano de Luis Alberto-,  Arsenio Jara y Alfredo Marcucci.

Según Pato, el famoso artista paraguayo “era una persona maravillosa. Como persona, como compañero. Aparte de ser un gran cantante, uno de los cantantes latinoamericanos más queridos de Europa. Era una persona muy humilde, de la humildad de los grandes”.

Antes de que Pato García se sumara a Los Paraguayos, el grupo de Luis Alberto del Paraná era tan popular que fueron invitados junto a los Beatles y otros músicos a la recordada gala real del 4 de noviembre de 1963, en el Teatro Príncipe de Gales.

Esa misma noche, Paraná, Meza, Marcucci y los demás integrantes del grupo por entonces, José de los Santos González y Julio Jara, formaron fila para saludar a Elizabeth Angela Marguerite Bowes-Lyon, por entonces la reina consorte Isabel, coronada en 1937 como esposa del rey Jorge VI.

En los años posteriores se compartió camarines y escenarios con gloriosas figuras de la música, como Louis Armstrong, Frank Sinatra y Elton John.

Los Beatles y Luis Alberto. Una gala real a la que fue invitado el paraguayo, en 1963.

Soldado de la música paraguaya

Luis Osmer Meza era el nombre original del popular músico que adoptó en México su apodo artístico de Luis Alberto del Paraná. Fue nombrado Embajador y Soldado de la Música Paraguaya; y además recibió la Orden Nacional de Mérito paraguaya. Grabó más 500 obras y recorrió casi 80 países. En veinte años de historia con Los Paraguayos y por la venta de sus álbumes recibió seis Discos de Oro.

Luis Alberto. Grabación del de la canción “Ay jalisco no te rajes”, en 1965

Pato, el último de los Paraguayos

Este domingo 15 de septiembre, en Altos, situado en el departamento paraguayo de Cordillera, se llevará adelante un tradicional festival para el que fue invitado el Pato García, quien interpretará algunas de las canciones que llevó por el mundo junto a Luis Alberto del Paraná, uno de los hijos predilectos de la tierra que parió la guarania.

“Él viene de una familia muy humilde, seis hermanos parece. El padre era maestro de escuela, y cada tanto se cambiaba, o se iban al norte”, recordó Pato sobre el lugar de origen de Luis Alberto en Altos, una localidad situada antes de Caacupé. “Ahí me nombraron Ciudadano Ilustre, porque soy el único que queda de los Paraguayos”.

Ese fue uno de los tantos homenajes que recibió el Pato. Junto a un álbum de fotos que lo muestra al posadeño abrazado a personalidades como Julio Iglesias, Brigitte Bardot o Alain Delon, también hay diversos títulos honoríficos, como la Orden Nacional al Mérito Comuneros, la distinción más importante que entrega la vecina República del Paraguay.

Fotografía gentileza de Bernardo Garcete Saldívar

 

Cultura

A 50 años del Golpe Militar: Ramón Ayala y su fichaje en la Lista Negra

Publicado

el

Junto a intelectuales, periodistas y otros artistas, el misionero Ramón Ayala integró la Lista Negra de la Dictadura Militar que protagonizó un Golpe de Estado hace 50 años atrás, el 24 de marzo de 1976.

Esos archivos fueron encontrados en 2009, dentro de un cajón del edificio Cóndor, la sede de la Fuerza Área en Buenos Aires, y fueron publicados por el entonces Ministerio de Defensa de la Nación.

“No me extraña nada. Soy tan popular que hasta los milicos me quieren. ¡Me quieren matar, hijos de puta!”, fustigó por entonces Ramón, tras enterarse de que su nombre estaba escrito en la denominada Fórmula 4.

En la Fórmula 4 se encontraban personas descriptas con “antecedentes ideológicos marxistas que hacen aconsejable su no ingreso y/o permanencia en la administración pública”, y por ello se recomienda que “no se le proporcione colaboración” ni “sea auspiciado por el Estado”.

Son en total 600 personas las que figuran en la Lista Negra, escrita a máquina, y está dividida entre abril de 1979, enero de 1980 y septiembre de 1982.

El artista misionero está en la nómina más antigua y se observa como “Ramón Gumersindo Cidade”, es decir con su nombre real. Se lee además con su número de Documento Nacional de Identidad, su profesión (“artista”) y la fecha de “tratamiento”, según el término técnico de los militares: el 23 de agosto de 1979.

Ramón se encuentra en la misma página de archivo junto al escritor Julio Cortázar, el dramaturgo Roberto Tito Cossa y el músico Juan Carlos el Tata Cedrón, quien actualmente tiene 86 años.

“Estos son asesinos, son individuos que nacen para portar un arma que nosotros les compramos. Porque esas armas están compradas con dinero del pueblo. Para defender al pueblo pero no para atacar al pueblo. Lo mejor que tiene el pueblo es el pensador, es el poeta, una palabra que deviene de profeta. ¿Por qué lo han matado a Jesucristo?, por ejemplo. Los mismos individuos que lo mataron son los que hacen estas ‘listas negras’, porque no les interesa el florecimiento, el crecimiento del pueblo. Les interesa únicamente el usar las armas para matar”, criticó Ramón en 2009 en declaraciones para el diario El Territorio.

“He cumplido con mi vida. Soy un hombre que tiene bastantes años. Y estoy viviendo de yapa. Si me quitan esa yapa me endiosan, me suben a un trono, a una nube radiante. Así que no me importa una mierda. Me importa el trabajo cotidiano por mi provincia, por mi país, por Latinoamérica y por el planeta entero. Pero no la maldad, no el asesinato, no la persecución de aquel que piensa, aunque piense en contra de ellos”, dijo, notablemente fastidiado por ser espiado y fichado por los militares.

El creador  del gualambao viajó por todo el mundo con su guitarra, pero siempre regresaba a la Tierra Colorada. Luego de varios años viviendo en Buenos Aires murió el 7 de diciembre de 2023, a los 96 años.

Para ese momento, había recibido sendos homenajes que incluyó un recital en Buenos Aires, en el Centro Cultural Kirchner, rebautizado como el Palacio Libertad. El año pasado recibió su última distinción posmortem: el premio especial Konex Inolvidable a su inmensa trayectoria como figura clave de la cultura argentina.

Ramón Ayala y el Nuevo Cancionero

Pese a su calificación en la Fórmula 4, Ramón Ayala no se consideraba a sí mismo como un marxista ni militó para ningún partido político ni tampoco estuvo preso durante la Dictadura.

Si bien oficialmente sus canciones no figuraban en la lista de las censuradas por el Comité Federal de Radiodifusión (Comfer), su música era considerada “subversiva”, particularmente por “El Mensú”, canción grabada en 1956, y que denuncia la explotación de los trabajadores del campo y que, por su índole era interpretada por los revolucionarios castristas, según el propio Ramón decía, ya que había viajado a Cuba y aseguró conocer en persona al Che Guevara.

Por otra parte, su obra “El Cosechero” fue grabada por Mercedes Sosa para su disco debut, “Canciones con fundamento” (1959). En tanto que, Horacio Guarany había debutado en Radio Nacional, en 1957, interpretando su versión de “El Mensú”.

Mercedes Sosa integró poco después el movimiento musical-literario El Nuevo Cancionero, formado en 1963 en Mendoza, junto a figuras como Armando Tejada Gómez y Fabián Matus, entre varios otros.

Ramón compartía el pleno apogeo del folklore en Buenos Aires cuando se creó el Nuevo Cancionero – que luego inspiró a la Trova Cubana– y que por entonces publicó su propio manifiesto: “este resurgimiento de la música popular nativa, no es un hecho circunstancial, sino una toma de conciencia del pueblo argentino”, decía.

Tiempo después, durante el último régimen de terror argentino, La Negra Sosa así como Horacio Guarany debieron exiliarse, aunque, según indicó Argmedios, ambos venían arrastrando la censura durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, de 1966 a 1970.

No obstante, con el Golpe que arrancó hace 50 años, la persecución se profundizó y obligó a que se refugiaran en el exterior una gran cantidad de intelectuales, artistas y periodistas. En esa camada estaba Víctor Heredia, quien publicó en 1969 la canción “El Carbonero”, de Vicente Cidade, y que en su letra critica “para el pobre es más duro el invierno”.

Heredia sufriría la desaparición de su hermana, y tras su exilio compondría “Todavía cantamos”, obra de 1984 dedicada a las Madres de Plaza de Mayo y su lucha por hallar a los 30 mil desaparecidos y reclamar por la condena de los genocidas.

De Norman Brisky a Jacobo Timerman

Para la confección de estas “listas negras”, según explicó entonces el Ministerio de Defensa, las Juntas Militares “crearon un organismo destinado a coordinar la tarea”, denominado Equipo Compatibilizador Interfuerzas (ECI), indicó el diario Página 12.

En el ECI confluían representantes de la Secretaría de Información Pública (SIP), la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y de cada una de las tres armas. “El ECI definía los criterios para calificar a las personas, armaba los listados a partir de las sugerencias de sus miembros, analizaba sus permanentes actualizaciones, y decidía quién entraba y salía del máximo nivel de prohibición”

La primera “lista negra” sistematizada encontrada data del 6 de abril de 1979 y contiene “12 páginas que agrupan un total de 285 nombres, todos con la calificación `Fórmula 4´”, y el detalle de la profesión de cada persona.

El segundo listado hallado está actualizado al 31 de enero de 1980 e incluye a 331 nombres bajo la calificación de “Fórmula 4”, en tanto en su encabezado brinda una serie de recomendaciones en relación a los antecedentes consignados, entre ellas que “deben ser incinerados”.

Las actas encontradas dan cuenta de un cambio de postura del régimen dictatorial tras la guerra de Malvinas, cuando la Secretaría de Información Pública ordenó “marcar una transición hacia la vida institucional plena del país” y recomendó “permitir trabajar en los medios de comunicación social administrados por el Estado” a personas que habían sido catalogadas bajo la “Fórmula 4”.

En esa etapa final de la dictadura la Junta Militar comenzó a desafectar nombres del listado de “Fórmula 4”, excepto por 46 personas que la SIP recomendaba que no cambiaran de categorización.

En esa lista quedaron, entre otros, los actores Norman Brisky y Nacha Guevara, el escritor Julio Cortázar, el director de cine Octavio Getino, el compositor Miguel Ángel Estrella, el poeta y escritor Armando Tejada Gómez y el periodista Jacobo Timerman.

Ramón Ayala: El niño que robó una guitarra y que cautivó a Mercedes Sosa

Seguir Leyendo

Cultura

Flor Bobadilla Oliva: “El sistema nos lleva puesto y no se aguanta resistir”

Publicado

el

Flor Bobadilla Oliva resume en la palabra “tranquila” su sensación de sentarse para En Escena Verás, el nuevo ciclo de entrevistas de La Voz de Misiones. La cantante y actriz atesora premios por su música, aunque también por su actuación. Justamente, el premio Gardel que ganó fue un gran motivo para que cantara, en enero, en la Fiesta Nacional del Chamamé.

“Fue impresionante”, admitió sobre su primera intervención en tan popular fiesta, donde además se apreció la guitarra Abel Tesoriere, con el que forma Dúo Bote. Justamente, una admirada tranquilidad es algo que se siente al escucharla cantar, incluso en lugares imponentes, como el Centro Cultural Kirchner, hoy llamado Palacio Libertad, donde intervino para diversos conciertos, incluso el recordado homenaje a Ramón Ayala.

Esa tan acentuada tranquilidad podría ser algo ausente de muchas cosas que suceden en el entorno más inmediato. “A la gente le está costando salir a encontrarse”, advirtió.

Es que ir a conciertos multitudinarios ofrece una “supuesta idea de encuentro” pero “es ruido” y una “sobrecarga de información que nos lleva puesto. Es un momento heavy el que estamos viviendo”, lamentó.

En toda su trayectoria, la cantautora posadeña compartió escenario con artistas como Lito Vitale, y el Chango Spasiuk. Justamente, en ese sentido, recordó con entusiasmo el ciclo “Nosotras movemos el mundo” que se llevó adelante en 2021, cuando cantó un tema de Eruca Sativa y que compartió escenario con artistas como Lula Bertoldi y Noelia Recalde, para un festival que incluyó a Teresa Parodi, Susana Rinaldi, Nadia Larcher, Sara Hebe y muchas mujeres más.

Este año, Bobadilla Oliva volvió con una nueva temporada de “Las aventuras de la China Iron”, con la que ganó en 2025 el Premio Revelación al Teatro Independiente, entre 500 obras postuladas en Buenos Aires.

En esa línea, admitió que en Buenos Aires “no está siendo fácil cortar tickets para los espectáculos” y agregó que se debe a un contexto particular. Agregó que “no está feliz con lo que estamos viviendo políticamente, pero siento que también es una construcción”, porque “es un devenir de un montón de malas decisiones” que dejó “un montón de gente sufriendo”.

Asimismo, se mostró de acuerdo con que los artistas se manifiesten de manera política: “la música tiene que ser también para los que no estamos de acuerdo”, reflexionó. “Tiene que haber gente para todo”, indicó. Pero prefirió evitar hablar de la palabra “resistencia”, debido a que “no hay cuerpo que aguante” y que “eso es parte del sistema también: de llevarnos puestos”.

Para Bobadilla Oliva, la música es como el paisaje que se ve tras la ventana de un tren, aunque remarcó “que me estimula seguir con la palabra. Por todo lo que sucede alrededor de la palabra”, algo que “construye el relato y la honestidad de lo que vivimos”, dijo, tras ofrecer en Posadas un recital muy íntimo en el bar cultural Tanta Tinta.

Ilan Amores antes de su próximo Eurotour: “Posadas tiene una magia especial”

Seguir Leyendo

Cultura

Fer Gross y el nuevo mural de Maradona en Posadas: “El pueblo lo extraña”

Publicado

el

En el Parque Vicario se inauguró un nuevo mural dedicado a Diego Armando Maradona, obra que realizó Fernando Gross, precisamente en la intersección de las calles Félix Bogado y Máximo Paz.

Son once imágenes a modo de cuadros que retratan diferentes momentos del Campeón del Mundo además de una imagen suya más gigante y en forma de nubes. “Vengo trabajando hace tiempo con los cielos, tengo un particular cariño por lo que tenemos en la provincia”, dijo Gross sobre el mural que tiene 12×4 metros de dimensión.

“Me plantearon hacer algo del Diego, que hoy que pasó a otro plano: a la eternidad. Entonces quise hacer un museo estilo barroco con los equipos donde jugó el Diego, con sus diferentes estilos. Ya que uno lo conoció de toda la vida, entonces tenemos diferentes tipos de Maradona y sus clubes. En cada etapa de su vida fue dejándonos diferentes frases. Así que era un poco representar eso y hacer algo diferente a lo que venían haciendo de murales”.

De esa manera, se lo puede ver a Maradona vistiendo las camisetas de Boca, Argentinos Juniors, Barcelona y Newell’s Old Boys, así como con la remera oficial de la Argentina, cuando metió el gol a los ingleses en 1986, con la denominada Mano de Dios.

Es el tercer mural de Maradona que hace Gross, aunque los dos primeros los plasmó en Córdoba, mientras estudiaba Licenciatura en Artes Visuales. No obstante, desde que tiene memoria, se considera a sí mismo un “maradoniano”.

“Nací en el 86, pero mi recuerdo es del Mundial del 90. Si bien no fue del Diego, sí le había hecho el pase a Caniggia contra Brasil. Mi papá gritó. Yo estaba jugando con el triciclo y mi mamá me alzó. No entendía nada la emoción. Diego es el mejor jugador del mundo. El Diego es de Boca. Uno es hincha de Boca y de Diego”.

El artista visual Gross pinta desde 2004 y en 2012 comenzó a dedicarse al muralismo, sin embargo nunca pasó por una experiencia similar como con la obra en la que, tras arrancar en noviembre -con pausa incluida en enero-, finalizó hoy en el Parque Vicario. Porque recibió mucho ánimo y elogios de los transeúntes mientras plasmaba la imagen.

“Me decían buenas palabras, buen aliento, buena energía y lo que representaba Maradona para ellos. Mucha gente. Incluso mucha gente en situación de calle, humilde. Agradeciendo, tirando buena energía. Trayéndome gaseosa. Gente que no tenía nada me trajo frutas, verduras en forma de agradecimiento”, contó.

“Jamás en mi vida me pasó esa situación: esa experiencia de recibir tanto halago, tanto amor. Sé que es por el Diego. Por la figura. Y me llevó a la reflexión decir ‘cómo se necesita un líder, alguien en los tiempos que estamos pasando’. No sé si un líder, pero sí alguien del pueblo, que pueda hablar por ellos”.

Bajó una mano del Cielo: muralista homenajea a Maradona en Posadas

Seguir Leyendo
Publicidad

Lo más visto