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Misionero filmó “batalla épica” entre avispa y tarántula en Puerto Piray

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ElectroMisiones.com.ar De La Finca Hydro Piscinas

Un video grabado por un aficionado en la localidad de Puerto Piray, al Norte de la provincia de Misiones, fue subido a la red social china Tik-Tok y se viralizó en las últimas horas.

Las imágenes muestran la pelea entre una avispa negra de gran tamaño y una araña tarántula.

Alrededor de las contendientes, se ve a niños jugando, como acustambrados a la situación, mientras la lucha se desarrolla sobre la tierra colorada característica de la zona.

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En la filmación de @marcelvideos, el insecto y el arácnido se atacan de forma mutua durante varios segundos y se trasladan por diferentes sectores de la galería de la chacra, ante la vista de los presentes.

Finalmente, la “batalla épica” por la supervivencia terminó con la avispa paralizando a la araña con su aguijón, para luego arrastrar a su víctima hacia su nido.

Según comentaron en el posteo aficionados al mundo animal y conocedores del campo, la avispa continuará con la incubación de larvas en el cuerpo de la araña, que luego será deborada por dentro hasta alcanzar la muerte.

“La batalla épica” de Puerto Piray, como titularon el video, tiene más de 717.000 reproducciones y más de 2.000 me gusta.

Avispa San Jorge vs Tarántula

La avispa San Jorge es un insecto de color azul metálico, su tamaño varía entre el macho -más pequeño- y la hembra -más robusta-, al igual que la forma de sus antenas.

Es solitaria y depreda exclusivamente tarántulas, principalmente las conocidas como “de carretera”. Las picaduras de la avispa San Jorge pueden provocar una reacción local no alérgica, como hinchazón, picor y enrojecimiento de la zona de la herida, efectos que duran unas horas.

La tarántula pertenece a una familia de arañas migalomorfas propias de los países tropicales y subtropicales. En los países hispanohablantes de América se las conoce como tarántulas y arañas pollito, al igual que a los miembros de la familia Dipluridae.

La toxicidad del veneno de los ejemplares pertenecientes a los géneros Aphonopelma, Brachypelma, y Sericopelma no pone en peligro la vida de los humanos.

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Criptoempresa dice que generará U$S 7 millones al año en bonos verdes misioneros

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criptoempresa

La criptoempresa Green Bond Meter (GBM), que apareció en escena a principios de 2021, continúa explotando un campo de unas 25.000 hectáreas en la localidad de San Pedro, al cual pretende convertir en un reservorio de dióxido de carbono con el cual poder emitir y vender bonos verdes en el mercado internacional.

Ahora, desde el conglomerado empresario estonio-argentino-uruguayo realizaron un informe de avance para sus inversores, al cual tuvo acceso La Voz de Misiones.

En el documento, aseguran que “estamos cuidando el predio y, gracias a eso, hace casi dos años que el campo está libre de incendios, motosierras, camiones y tractores que tan frecuentes eran en la zona”, le dicen a quienes depositaron su confianza en el emprendimiento.

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Asimismo, sobre los estudios previos de medición de carbono que se deben realizar y certificar para poder emitir y vender un bono verde, GBM explicó que “pudimos completar el segundo inventario de biomasa forestal y el tercer inventario de fauna”.

En este sentido, agregaron que, a través de la primera medición, pudieron calcular una captura de 51 toneladas de dióxido de carbono por hectárea: “Esto nos permite establecer, en un escenario conservador, una absorción de 14,11 toneladas por hectárea, lo que equivale a 342.000 créditos de carbono en todo el predio”, calcularon.

De esta forma, si se tiene en cuenta un valor promedio de 20 dólares la tonelada de carbono en el mercado internacional -según datos del Banco Mundial-, esto quiere decir que se trata de un negocio de unos 7 millones de dólares anuales.

“Gracias a este último inventario de fauna, encontramos 3 nuevas especies de aves que no habían sido avistadas hasta el momento (chimango, águila negra y naranjero)”, se alegraron desde GBM y agregaron: “Detectamos la presencia de algunas especies, como yaguaretés, pumas, ocelotes, tiricas, zorros de monte, aguarás popé, yacutingas, loros vinosos, entre otros”.

Sobre sus acciones en pos del aumento de la masa boscosa del campo en el Norte misionero, expusieron que, en marzo de 2022, “realizamos un ensayo en el cual plantamos 83 ejemplares de caroba, loro negro y cañafístula, de los cuales el 86% sobrevivió a las heladas del invierno”.

En tanto, sostuvieron que llevan a la fecha “más de 360 kilómetros de tareas de limpieza y reparación de caminos en la selva, que nos resulta de vital importancia para prevenir intrusiones para caza y tala furtiva y para vigilar zonas con alto riesgo de incendio”.

Según dijeron, el ensayo “nos permitirá iniciar la restauración en 2023, en la cual plantaremos más de 100.000 ejemplares”.

Para cerrar el breve informe, que no dio demasiados detalles, la firma explicó que el proceso de certificación en campo será realizado por “terceras partes que definirán la cantidad total de créditos de carbono que serán emitidos”.

En el mercado internacional, la empresa Verra es la certificadora más importante de estándares de carbono. Sin embargo, a pesar de que GBM aseguraba trabajar junto a ellos en la verificación de su campo en San Pedro, ante la consulta de LVM en la oportunidad, la organización ambiental se desligó de las acciones realizadas por la criptoempresa.

No obstante, los empresarios continuaron con sus mediciones en campo y con presentaciones en los más importantes foros del país, como el Espacio BitCoin de Buenos Aires, donde realizaron el lanzamiento oficial del negocio, en junio de este año.

Los criptonegocios de la selva

En 2021, la llegada de GBM a Misiones coincidió con el anuncio de que el gobierno provincial, a través del Ministerio de Cambio Climático, avanzaba en acuerdos con la empresa suiza Mercuria para la venta de bonos de carbono de la selva misionera.

Pero en medio de esas conversaciones, la empresa extranjera lanzó un mecanismo que, en el mundo de las criptomonedas, se conoce como ICO (siglas en inglés para Oferta Inicial de Monedas), una operación que utiliza activos digitales para financiar proyectos empresariales.

Para concretar el negocio, le alquiló el predio en cuestión a la maderera Forestal Belga, cuyo gerente general es Guillermo “Memo” Videla, quien ahora forma parte del staff de GBM como jefe de operaciones en campo.

Siguiendo ese modelo, crearon la GBM Coin, un token que especuladores e inversores pueden comprar con dinero tradicional u otras criptomonedas a un valor inicial de U$S 1,09.

A su vez, una unidad de GBM Coin equivale a 1 metro cuadrado del campo mencionado, aunque aclaran que no existen propietarios de la tierra, sino que, al adquirir una unidad de la moneda virtual, los usuarios acceden al derecho a exigir la preservación, restitución, remediación y restauración del capital natural de 1 metro cuadrado de sumidero de carbono.

El objetivo final consistía en que, en el plazo de un año -el cual ya se cumplió- se pueda medir el capital natural y asignarle un valor a cada metro cuadrado, lo cual permitiría la emisión del GBM Bono, un activo de carbono que los tenedores de GBM Coin podrán comprar al 50% del valor antes de su salida al mercado, y que después podrán comprar y vender a su gusto.

Esa emisión es proyectada por la criptoempresa para 2023. El bono se renovará anualmente, a la par de la medición correspondiente que actualice el precio del metro cuadrado. Ese proceso se repetirá a lo largo de 100 años -la vida útil de la criptomoneda-, tras lo cual GBM promete donar las tierras al Estado para la creación de una reserva pública.

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Tras críticas por estado de los animales, reserva de Iguazú compromete acciones 

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Iguazú

La periodista alemana del periódico Berliner Zeitung Mandy Tröger visitó el fin de semana el refugio de fauna Bio Centro Iguazú, de la Ciudad de las Cataratas, y alertó sobre el estado de las instalaciones y las condiciones en que viven las especies exóticas que se exhiben allí.  

En un mail dirigido a La Voz de Misiones, Tröger relató: “Mi marido y yo hemos ido al Bio Centro de Puerto Iguazú (junto al hotel El Pueblito) y estamos absolutamente impactados por lo que hemos visto. Las instalaciones están deterioradas, los animales que allí se encuentran están en muy malas condiciones (el mariposario está completamente hacinado, el caimán languidece en una pequeña bañera de plástico sin espacio, los demás reptiles podrían estar muertos). Realmente es una imagen triste y muy espeluznante”.  

Tröger es doctora en Comunicación por la Universidad de Illinois, Estados Unidos; investigadora de las universidades alemanas de Munich y Hannover, y tiene múltiples libros editados sobre política y medios.  

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La periodista europea adjuntó a su mensaje el link de Google Maps, con la ubicación de la reserva, propiedad del grupo Cuenca del Plata, donde se puede ver fotografías y leer reseñas de testimonios de visitantes recientes. 

Las ‘reviews’ 

Los testimonios que se recogen de la aplicación apuntan, en su mayoría, contra la insuficiencia del espacio destinado al cocodrilo norteamericano ‘Coco’, la principal atracción del sitio, y a los dos ejemplares de yacaré, que habitan predios separados, cada uno con su estanque de agua.  

“Lo vi en el mapa que difunden cómo ‘atractivos de Iguazú’ y me pareció copado que haya un biocentro, cuándo entramos con mi pareja resultó ser muy triste ver a esos animalitos en sus recintos con un ‘hábitat’ tan estrecho y sin su mantenimiento correcto, los animales no tienen espacio ni para darse vuelta, lo único que puedo destacar es su mariposario, es un lugar increíble, pero nada más. Ojalá mejore pronto”, escribió un usuario que visitó la reserva a principios de mes.    

“Este lugar no debería existir, estoy completamente arrepentida de abonar casi 5.000 pesos (2 adultos y un nene) para ver a un cocodrilo gigante en una jaula de dos por dos, entre otros animales bajo estas condiciones. No entiendo por qué sigue abierto”, escribió Florencia Martini, que estuvo en el Bio Centro. 

“No vayan. Yo leí los comentarios acerca del lugar, pero no creí que fuera tan desagradable realmente. Salí llorando, es inhumano tener así a los animales”, expresó Iara Rivas a fines de octubre.  

A juzgar por las fechas y el tenor de los comentarios, la situación no es nueva y los problemas relacionados con el espacio ocupado por el exótico ejemplar estadounidense, el segundo reptil más grande del continente, se repiten desde hace bastante tiempo. 

“La sensación horrible con la que me fui de este lugar… Me quedé un rato largo mirando al cocodrilo y a los yacarés, cuyas jaulas son prácticamente de su tamaño y están sumamente descuidadas (los yacarés estaban encerrados en un cuadrado de 2×2 dentro de la jaula y uno de ellos incluso tenía una rama encima, como para despejar todas las dudas acerca del nivel de desidia y maltrato animal que hay)”, contó Ludmila Dinardo, que pasó por la reserva hace cuatro meses. 

De esta forma, el lugar recogió 30 ‘reviews’ de Google, que lo valoraron con un promedio de 1,7 puntos de los 5 posibles que otorga la aplicación. 

‘Coco’ y las pitones 

La historia de los animales que habitan el Bio Centro Iguazú es un capítulo aparte, e involucra un legendario personaje, mezcla de médico, investigador y filántropo del norte misionero, el doctor Alejandro Urs Vogt, del Centro Zoo-toxicológico Misiones, una institución ubicada en Oberá que durante décadas sirvió a la investigación relacionada con los reptiles y la extracción de veneno de serpientes para la fabricación de antídotos.   

Vogt, fallecido hace tres años, era un entusiasta de los animales exóticos. El cocodrilo ‘Coco’ llegó proveniente del Zoológico de San Diego, Estados Unidos, a fines de los años 90, según dijo a LVM el veterinario Marcos Lipowski, consultor de la reserva.  

“El cocodrilo vino de Estados Unidos y las pitones que tenemos vinieron de Asia”, contó Lipowski.   

El veterinario reconoció que el hábitat de ‘Coco’ resulta pequeño para un ejemplar adulto de una especie de cocodrilo de río, que puede alcanzar los seis metros de largo y media tonelada de peso.  

Según el profesional, el ejemplar importado por Vogt tiene unos 74 años y “es una especie que alcanza un promedio de 120 años”.  

El consultor explicó a LVM que, aquejado por problemas de salud, el investigador de Oberá cedió los animales a la reserva varios años antes de su fallecimiento, cuando ya no podía ocuparse de ellos. Así llegaron el cocodrilo y las pitones al centro de preservación.   

“Cuando llegaron eran de menor tamaño, a medida que van creciendo les vamos agrandando la jaula; ahora estamos abocados a esa tarea, y estamos trabajando en el hábitat de los yacarés; después vamos a ocuparnos de la jaula del cocodrilo”, aseguró Limpowski.   

El experto señaló que tanto el cocodrilo y las pitones son animales imposibles de liberar en la naturaleza, porque al no ser originarios de la selva paranaense “producirían un desequilibrio ecológico”.   

Por ello, el veterinario indicó que los planes para el cocodrilo americano contemplan la posibilidad de cercar una laguna ubicada a pocos metros de su hábitat actual para ‘liberarlo’ en un predio mayor.  

“Los animales están alimentados, están bien cuidados, están atendidos”, aseguró y añadió: “Muchas veces la gente te confunde una pasarela rota con las malas instalaciones del lugar”.    

El veterinario sostuvo que “no es fácil el financiamiento de la reserva, implica gente, estructura, tiempo, y nosotros no recibimos fondos estatales; todo sale de las entradas y de recursos de la misma empresa”.    

Tomando sol 

José Belloni, abogado vinculado a la empresa propietaria de la reserva, recordó a LVM que el Bio Centro Iguazú recogió el legado del doctor Vogt y, actualmente, continúa con una de las actividades que desarrollaba el médico obereño: el envío de veneno de serpientes al Instituto Malbrán para la fabricación de suero antiofídico.  

Belloni indicó que Vogt financiaba su centro de investigación con el ingreso de visitantes atraídos por los mismos animales exóticos que hoy son la atracción principal del ‘Bio Centro Iguazú’.  

“El centro significó una inversión tremenda de infraestructura. Está abierto al público, pero nunca fue un negocio rentable. Tiene un fin de conservación, y cuando esos animales ya no estén se va a cerrar”, argumentó.    

Sobre las críticas, el abogado manifestó que “esta discusión ya la tuvimos varias veces. Tratamos de explicar, pero no se llega a todo el mundo, no se puede conformar a todos”.   

“Los animales fueron traídos de un lugar cerrado, todos sus hábitats fueron siempre de predios cerrados. Siempre fueron alimentados por los veterinarios, están bien cuidados, por profesionales”, afirmó. 

Sobre ‘Coco’ y su ajustado habitáculo, el abogado argumentó que el cocodrilo “no necesita trasladarse mucho” porque “siempre fue alimentado y no tiene que ir a buscar el alimento”.

“Tiene la alimentación resuelta”, significó, en tanto, sostuvo, para finalizar, que el cocodrilo “está todo el día tranquilo tomando sol”. 

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Proponen declarar ‘monumento natural’ al mono caí  

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mono caí

Un proyecto del diputado provincial Rafael Pereyra Pigerl propone declarar ‘monumento natural” de Misiones a la especie de mono caí, o capuchinos, que habita la selva paranaense, y arbitrar mecanismos para asegurar su hábitat y supervivencia.  

“Los monos caí (o capuchinos) son considerados en Sudamérica como uno de los primates más inteligentes de la región por su uso de herramientas”, argumenta el legislador en el proyecto.  

“La especie, cuyo nombre científico es ‘Sapajus nigritus’, es endémica del Bosque Atlántico, el cual es el segundo bosque más importante en biodiversidad de América del Sur, luego del Amazonas”, agrega. 

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“Esta especie vive en grupos de entre siete y 30 individuos que pueden desplazarse en grandes áreas del bosque, y debido a su hábito alimenticio omnívoro, tiene un rol crucial en el ecosistema, ya que actúan como dispersores de semillas y polinizadores, participando así en la regeneración del bosque y en el control de insectos por la depredación de los mismos”, sostiene.  

Afirma que los monos caí o capuchinos “juegan un rol fundamental en las cadenas tróficas, ya que, al desplazarse, el grupo de individuos por el dosel, remueve invertebrados y otras pequeñas presas, facilitando a algunas especies de aves alimentarse de los mismos; como también los frutos que no son consumidos en su totalidad por ellos, son arrojados al suelo y quedan disponibles para otros animales presentes en estratos inferiores de la selva”. 

En declaraciones difundidas por su oficina de prensa, Pereyra Pigerl alertó que la principal amenaza para esta especie es la pérdida, degradación y fragmentación del hábitat que ocupa en la selva misionera.  

“Esta especie presenta áreas de acción grandes y no se la encuentra en parches de bosque pequeños. Además, al igual que el mono aullador negro y dorado, la captura para el comercio y tráfico ilegal con fines de mascotismo, es una de las grandes amenazas que presenta esta especie”, alertó el diputado renovador. 

“La edad de la primera reproducción de las hembras es a los seis años, por lo cual para garantizar su supervivencia a largo plazo es necesaria una alta tasa de supervivencia de infantes y juveniles. También existen casos de atropellamiento en rutas asfaltadas y electrocuciones en diferentes partes de la provincia”, detalló. 

Según Pereyra Pigerl, el mono caí “es una especie atractiva y carismática, que tiene valor ecoturístico tanto en áreas naturales estatales como también en reservas privadas y percibida también con gran interés por aquellos productores que desean realizar emprendimientos turísticos dentro de sus chacra”. 

“Su incorporación como monumento natural de la provincia permitirá la protección indirecta de especies menos visibles o carismáticas”, resaltó. 

La iniciativa contó con el aporte de investigadoras como la bióloga del Conicet en primatología y genética de la conservación, Luciana Oklander, y sus estudiantes, las licenciadas Victoria Martínez y Gimena Illia, que trabajan con monos caí; además del Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio). 

Las investigadoras del Conicet siguen de cerca a las poblaciones de monos caí en Misiones.

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