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Comunidades mby’a guaraní de Cuña Pirú recibieron el título de sus tierras

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Luego de 22 años de reclamos, las comunidades mby’a guaraní que habitan el Valle del Cuña Piru: Ka’aguy Poty, Kapi’i Poty, Ka’aguy Miri Rupa, Yby Pyta, y Yvytu Porá, consiguieron la titularización de las tierras ancestrales.

Son unas 6.300 hectáreas de un compacto corredor de selva paranaense que, pese a la cercanía con un centro urbano como Aristóbulo del Valle y la degradación por cuenta del desmonte ilegal y el robo de madera, es una especie de biósfera

El acto de entrega del título de propiedad se realizó esta mañana en la Casa de Gobierno, en Posadas, con la presencia de una nutrida comitiva de las cinco comunidades mby’a de Cuña Pirú, y el acompañamiento de representantes del Equipo Misiones de la Pastoral Aborígen, Emipa.

Luego del acto, la comitiva mby’a festejó un rato en la plaza con música y cánticos tradicionales, lo que líderes como Juan de Dios Castillo y el cacique de Ka’aguy Poty, Eliseo Chamorro, consideraron “un hecho histórico”.

“Estoy muy orgulloso y también feliz de estar acompañando la firma de este acuerdo, producto de mucho sacrificio, constantemente presionados”, dijo Castillo, en diálogo con los periodistas.

“Por fin se logró el título de propiedad, ahora vamos a poder cuidar mejor nuestra selva”, agregó.

“Nosotros usamos la tierra no para desmontar, sino para vivir y sobrevivir de la pesca, la caza, la medicina nuestra, tradicional”, explicó.

Detrás de él, la comitiva celebraba un logro que, aseguran, mejorará la vida del millar de personas que componen las cinco comunidades indígenas que habitan el territorio.

“Este es un momento histórico, después de mucho se hizo justicia para el pueblo mby’a y para toda las comunidades pre existentes de la Argentina”, señaló el cacique Chamorro.

“Esta lucha arranca antes de la reforma constitucional de 1994”, historió Chamorro.  “Y conseguimos que la Constitución incluyera derechos para los pueblos originarios y tengamos la posibilidad de tener un respaldo jurídico para nuestra lucha”, argumentó.

El líder indígena se refiere al artículo 75 de la Constitución de 1994, especialmente al inciso 17, que consagra la propiedad comunitaria de las tierras indígenas, y la prohibición de vender, arrendar, embargar o usar como garantía.

“Esto nos pone más fuertes como pueblo originario, como pueblo mby’a guaraní para seguir luchando por las otras necesidades básicas que tenemos”, expresó Chamorro.

“Hoy solo queremos festejar por este hermoso logro. Fueron muchos los mburuvicha, caciques, que ya no están con nosotros pero que también están aquí, espiritualmente, acompañándonos”, añadió.

Selva explotada

Las tierras mby’a del Cuña Pirú estaban en manos de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP), que las recibió en donación de la empresa Celulosa Argentina, una vez que esta concluyó la explotación forestal, hace 24 años, y cuyos directivos firmaron hoy la transferencia de la propiedad junto a los líderes indígenas.

El documento de “Reconocimiento de Posesión y Propiedad Comunitaria” lleva la firma del presidente de la UNLP, Martín López Armengol, del escribano General de Gobierno, Alberto Poujade Brañas; el cacique 1° Eliseo Chamorro y el cacique 2°, Omar Duarte (Aldea Ka’aguy Poty); el cacique 1° Roberto Benitez, el cacique 2° Nicolás Acosta (Aldea Ivy Pytá) y del cacique 1° Fabián Cabrera, y el cacique 2° Fabián Vera (Aldea Kapi’í Poty).

“El entorno natural de estas miles de hectáreas está dado por lo que es la última parte de la selva paranaense que queda; hay buena provisión de agua, hay monte todavía, fuerte; es un entorno que les garantiza a las comunidades la pesca, las trampas, sus medicinas, material para sus artesanías”, describió Vasco Baigorri, activista ambiental y miembro del equipo pastoral.

Baigorri, que vive en Aristóbulo del Valle, indicó que la zona registra todavía “mucho robo de madera”, pero consideró que el acto de hoy, que pone el territorio en manos de sus auténticos propietarios, “puede asegurarle a varias generaciones todo lo que es su monte y su medicina, y vivir plenamente en su ser mby’a”.

El activista ambiental señaló que “la vida cotidiana de las comunidades es bastante segura, bastante tranquila, estable”, pero reclamó que “las familias reciben una tarjeta alimentaria de $1.000, que para alcanza solo para dos kilos de yerba”. “Es algo que el gobierno provincial debería revisar”, opinó.

Territorio y espíritu

María Josefa Ramírez, también del equipo de pastoral aborigen, pintó un desolador cuadro de la situación de las comunidades felices por la conquista de hoy.

“En esos territorios siguen registrándose desmontes por parte de empresas y particulares que entran sin autorización; también tenemos episodios de intrusión, de gente que invade”, indicó.

“El tema del territorio es el más grave, la falta de regularización de los territorios indígenas, pese al marco legal muy completo que tenemos”, precisó.

“Sigue muy frágil y lenta la aplicación de la Ley 26.160, que releva los territorios indígenas; todavía no se ha terminado, en Misiones falta más del 50% para que se regularice, hay como una gran resistencia a aplicar la ley”, argumentó.

Destacó, sin embargo, la actuación del actual ministro de Ecología de la provincia que –según dijo- “dentro de todo es un ministro que por lo menos escucha a las comunidades”.

“Los indígenas necesitan territorios con montes, no una tierra arrasada”, afirmó.

Ramírez, apuntó como problemas puntuales la educación y la salud en la zona, ya que pese a que las comunidades tienen acceso a establecimientos educativos desde nivel inicial hasta colegios secundarios, y también puestos sanitarios, “no se respeta la cultura indígena, se desdeña”.

“Hay escuelas, pero no siempre los docentes están preparados para estar con otra cultura, para respetar la lengua; la figura de los Asesores Docentes Indígenas está también muy desdibujada; hay como un debilitamiento de la cultura, que directamente se pierde en las escuelas, no se respeta, no tiene fuerza, no ocupa un lugar relevante”, explicó.

“La educación secundaria les muestra un futuro fuera de sus comunidades, saca a los jóvenes de sus comunidades, pero tampoco le ofrece un lugar en la nueva sociedad que les muestra”, agregó.

“En cuanto a la salud lo mismo”, indicó Ramírez. “Se fortalece poco la salud indígena cuando tendría que haber una visión intercultural”, afirmó, y argumentó: “Los indígenas tienen una visión mucho más integral de la salud, donde se contempla lo espiritual, el territorio, el ambiente; no solo el dolor en sí, sino todo lo que provoca eso”.

Foto: Marcos Otaño.

 

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Tareferos piden emergencia yerbatera: “Hay familias que no cubren lo básico”

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César Ortiz, referente del Sindicato de Tareferos de Jardín América (Sitaja), será uno de los representantes de los trabajadores de la yerba mate que participará de la reunión convocada con el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, y el obispo de la diócesis de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez.

El encuentro se realizará este jueves 30 de julio y contará con la participación de referentes de tareferos, asociaciones de productores y cooperativas yerbateras. La reunión con el obispo está prevista para las 9 horas, mientras que a las 11 se reunirán con el mandatario provincial para solicitar el tratamiento y la sanción de una Ley de Emergencia Yerbatera.

Los distintos sectores expondrán la crítica situación económica que atraviesan como consecuencia de la desregulación del mercado yerbatero impulsada por el Gobierno nacional. En ese marco, buscarán el respaldo institucional tanto de la Iglesia como del Ejecutivo provincial para avanzar con medidas que permitan visibilizar la crisis y encontrar soluciones para el sector.

“Desde la asociación vamos a presentar un documento para pedir la emergencia yerbatera, que contemple al pequeño molino, al pequeño productor y principalmente a los tareferos”, señaló Ortiz.

El dirigente explicó que el reclamo apunta a recuperar parte del equilibrio perdido tras la implementación del Decreto 70/23 del presidente Javier Milei, que eliminó facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym) y dejó sin efecto la posibilidad de establecer un precio base para la hoja verde.

Subsidios y asistencia alimentaria

Ortiz sostuvo que una de las propuestas es la implementación de algún tipo de subsidio o asistencia para los pequeños productores y los trabajadores rurales.

“Estamos pidiendo alguna ayuda para el pequeño productor y para el tarefero, incluso una emergencia alimentaria. Hay familias que hoy no llegan a cubrir sus necesidades básicas”, afirmó.

Según explicó, muchos tareferos perciben entre 20.000 y 25.000 pesos por día, aunque el ingreso depende de la cantidad de kilos cosechados. El valor actual de la tarea ronda los 50.000 pesos por tonelada, por lo que un trabajador que logra cosechar 600 kilos obtiene alrededor de 30.000 pesos por jornada.

“La mayoría sale de su casa a las 4.30 o 5 de la mañana y vuelve cerca de las 8 de la noche. Es un trabajo muy sacrificado”, remarcó.

Precarización laboral

El referente de Sitaja también advirtió sobre el deterioro de las condiciones laborales en la actividad. Recordó que años atrás existían mayores controles sobre el transporte y la registración de los trabajadores rurales, pero aseguró que actualmente “nadie fiscaliza ni controla”.

“Hoy se volvió a una situación muy precaria. No ocurre solo en la yerba mate, también pasa en otras producciones y en la forestación”, cuestionó.

El sindicato cuenta con algo más de 3.000 afiliados en toda la provincia, concentrados principalmente en Jardín América, seguido por Montecarlo, además de trabajadores de Comandante Andresito, San Pedro y Aristóbulo del Valle.

La expectativa del sector está puesta en que las reuniones de este jueves permitan abrir una instancia de diálogo y obtener respuestas concretas para una actividad que atraviesa una de las crisis más profundas de los últimos años.

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Ejecutan nuevo desalojo de comunidad mbya Puente Quemado II

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Tras la suspensión de una orden de desalojo emitida por el Juzgado de Instrucción Dos de Jardín América el pasado 17 de julio, esta mañana efectivos policiales arribaron al predio de la comunidad mbya Puente Quemado II en Garuhapé, para ejecutar la medida que desde el Equipo Misiones de Pastoral Aborigen (Emipa) calificaron como “irregular”. 

Al respecto, la abogada Roxana Rivas advirtió que “quieren ejecutar la orden de desalojo que habían dictado la otra vez y fue apelada por nuestra parte el 17 de julio. Con la interposición de la apelación se suspende el acto apelado, es decir el desalojo. El juez tiene que desprenderse de la competencia y elevarlo a la Cámara de Casación”.

De esta manera, el proceso de recuperación territorial por parte de Puente Quemado II sumó un nuevo capítulo la semana pasada, cuando el juez Roberto Sena, del Juzgado de Instrucción Dos de Jardín América, dictó una orden de desalojo a pedido del empresario forestal Alfredo Ruff, quien reclama la restitución de los lotes 71 y 78 mediante una medida cautelar por presunta usurpación.

En respuesta, la comunidad presentó una apelación contra esta resolución judicial, argumentando “múltiples irregularidades procesales y constitucionales que pasaban por encima los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas”, por lo que la orden quedó suspendida.

“No estamos frente a un error interpretativo ni ante una mera discrepancia valorativa respecto de la prueba producida. Estamos frente a la omisión total del bloque constitucional y convencional de protección de los Pueblos Indígenas”, consideró la defensa.

Según la apelación, el juez decidió ignorar que el territorio se encuentra relevado en el marco de la Ley 26.160, un reconocimiento oficial de la ocupación tradicional de la Comunidad.

Además, la resolución sostiene que Puente Quemado II no acreditó su personería jurídica, pese a que esa documentación había sido incorporada oportunamente al expediente. Para la defensa, esto demuestra que el fallo omitió pruebas fundamentales.

El recurso también cuestiona que una medida cautelar haya terminado produciendo, en los hechos, un desalojo. Aunque no existe una sentencia definitiva sobre el conflicto territorial, la Comunidad continúa impedida de ingresar al lugar donde vivía  y desarrollaba su vida cultural y espiritual, tras lo ocurrido en mayo último, cuando efectivos ingresaron al territorio con el argumento de realizar notificaciones en una causa por presunta usurpación. 

Comunidad mbya regresó al predio del que fue desalojada en Garuhapé

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Correa cedió Matear a La Rural y en octubre vuelve la feria a Buenos Aires

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Matear volverá a realizarse en el predio de La Rural luego de tres años de ausencia en Buenos Aires. La feria más importante dedicada a la yerba mate se llevará a cabo el 17 y 18 de octubre y reunirá a productores, cooperativas, empresas, marcas, emprendedores y amantes del mate de todo el país.

El regreso del evento a la capital marca una nueva etapa para la feria creada por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym), ya que será la primera edición que se realizará tras la desregulación del mercado y bajo la gestión del presidente Javier Milei.

A principios de junio, el presidente del Inym, Rodrigo Correa, anunció oficialmente la realización de Matear 2026 y confirmó que el evento será organizado en conjunto con Sociedad Rural Argentina. La presentación estuvo acompañada por la firma del convenio entre Correa y Carlos Solanet, director comercial de La Rural S.A., acuerdo que fue difundido por el propio Instituto.

En aquella oportunidad, Solanet destacó la importancia del evento: “Nos enorgullece realizar Matear juntamente con el Inym, una feria que ha demostrado ser el ícono de la industria y de los amantes de la cultura del mate, con amplia convocatoria y relevancia. Es una propuesta que reúne tradición, innovación, gastronomía y experiencias para toda la familia, y que permite visibilizar el enorme valor cultural y productivo de la yerba mate argentina”.

El pasado viernes, en el marco de la edición 138° de la Exposición Rural de Palermo, Correa y Solanet realizaron la presentación oficial de Matear 2026 bajo el lema “El sabor de ser argentinos”. La feria se desarrollará el tercer fin de semana de octubre, de 12 a 20 horas, en el Pabellón Ocre del Predio Ferial La Rural.

Matear

Maatear nació en 2017 con el objetivo de acercar el universo matero a los consumidores y generar un espacio de encuentro entre toda la cadena yerbatera. Luego de sus primeras ediciones en Buenos Aires 2017, 2018, 2019, 2022 y 2023, el evento se trasladó a Posadas durante 2024 y 2025. 

Desde su creación, la feria convocó a miles de visitantes de todo el país. Sin embargo, una de las principales novedades para esta edición sería que, por primera vez, el ingreso dejaría de ser gratuito y se cobraría una entrada, aunque hasta el momento no se informó el valor de las localidades.

En cuanto a la participación de las empresas yerbateras, el Inym informó que, al igual que en las ediciones anteriores, cubrirá el costo de los stands para los establecimientos que deseen participar. Para ello habilitó un registro de inscripción con el objetivo de conocer la demanda y elaborar un listado de interesados.

Desde el organismo aclararon que completar el formulario no implica la confirmación de participación. Una vez finalizado el proceso de evaluación y cerrada la convocatoria, prevista para el 7 de agosto, la organización informará cuáles fueron los establecimientos seleccionados, ya que los cupos serán limitados.

“La distribución no es equitativa”

En diálogo con La Voz de Misiones, el productor de Aristóbulo del Valle y presidente de la Asociación Impulso Yerbatero, Jorge Skripczuk, cuestionó la realización de la feria y, principalmente, el alcance del acuerdo entre el Inym y La Rural para las pequeñas marcas.

“Lo más importante es cómo se eligen las empresas que van a participar. Ese beneficio tiene que llegar a las pequeñas marcas para que, con esta oportunidad, puedan acceder a un mercado con mayor capacidad de compra”, expresó.

En ese sentido, sostuvo que si el Inym destina espacios para promocionar a las pequeñas empresas y facilitar su ingreso a nuevos mercados, “está perfecto”. Sin embargo, advirtió: “Pedimos que no sean elegidas siempre las mismas grandes yerbateras, porque son las que terminan marcando el camino en las góndolas”.

El dirigente también señaló que, hasta el momento, las empresas aún no recibieron confirmación sobre cuáles participarán del evento. “Nos piden que nos inscribamos, pero todavía no hay respuestas. Para planificar la producción y contar con el stock necesario para octubre hace falta previsibilidad”, remarcó.

Consultado sobre si el acuerdo entre el Inym y La Rural demuestra que el mercado yerbatero continúa siendo un negocio rentable, Skripczuk respondió que “para algunos sí”. “Para las grandes industrias sigue siendo un negocio rentable. Hoy el sector que realmente está pasando un mal momento es el productor, las pequeñas y medianas industrias y los pequeños secaderos. Ellos no están percibiendo el precio que deberían cobrar por su producción. El negocio sigue siendo rentable, pero la distribución no es equitativa”, afirmó.

Finalmente, consideró que una mayor presencia de marcas en el mercado no resolverá por sí sola la crisis del sector. “Necesitamos que nuevas marcas puedan ingresar a las grandes ciudades. Esta feria puede ser una oportunidad para algunos, pero no para muchos, y tampoco representa un beneficio directo para el productor. Todo dependerá de la calidad del producto y de la posibilidad de consolidar mercados. Ya vimos el caso de algunas cooperativas que lograron ingresar a puntos de venta de la provincia de Buenos Aires mediante convenios con ferias y mercados locales”, concluyó.

 

Presidente del Inym: “La desregulación no es una coyuntura, es el único camino”

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