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La trama detrás del fatídico final de Valentina y su hijo Lázaro

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Con el hallazgo de los cuerpos en el interior de la camioneta Ford EcoSport sumergida en las aguas del arroyo Caraguatay, sobre la ruta 12, a unos tres kilómetros de Montecarlo, se desvaneció el misterio de la desaparición de Valentina Patiño Fombona, de 51 años, y su hijo Lázaro, de 6, un caso que tenía conmocionada a la provincia.

El vehículo  fue encontrado cerca de las 14.30, volcado y con las ruedas fuera del agua. Según indicó a La Voz de Misiones el juez de Instrucción de Puerto Rico, Manuel Balanda, la mujer venía conduciendo hacia Montecarlo, cuando por razones que la pericia busca establecer, perdió el control del vehículo, cruzó al carril contrario y terminó cayendo al arroyo.

El rastro de una frenada, que al decir del magistrado coincide con los neumáticos de la camioneta, sugiere que la mujer intentó reaccionar antes que el vehículo saliera disparado hacia el agua.

El cuerpo de Valentina Patiño se encontraba todavía al volante de la camioneta cuando el equipo de bomberos de Montecarlo llegó al lugar. El de su hijo Lázaro flotaba boca abajo al costado del rodado, según pudo averiguar LVM. Esto último hace suponer que el niño viajaba sin cinturón de seguridad, y que fue despedido del vehículo antes que este se hundiera en el arroyo.

La mujer, de origen venezolano, llevaba pocos meses viviendo en Montecarlo. Se desempeñaba como gerente de Recursos Humanos de la Cooperativa Agrícola y, según los testimonios de quienes la conocieron y la buscaron durante estas 36 horas de incertidumbre, estaba feliz con su trabajo y la vida que tenía allí. Antes, había sido encargada de Sustentabilidad del Hotel Amerian, de Puerto Iguazú.

La última conexión

Madre e hijo se encontraban desaparecidos desde la noche del martes. La última conexión de WhatsApp de la mujer fue a las 21:05. Andrés Barrios, uno de sus amigos, contó a La Voz de Misiones que minutos antes había estado chateando con ella. La esperaba -dijo- para celebrar el Día del Amigo en el restaurante El Salteño, propiedad de otro amigo en común.

Dijo que Valentina le había consultado sobre un gasista por un problema de fuga de gas que tenía en su casa. El hombre tenía guardado el mensaje de voz en su teléfono. En la grabación, se escucha a Valentina quejarse por el olor a gas que no la dejaba dormir. De fondo, se oye una radio a todo volumen. Minutos después, se desconecta para siempre.

Barrios contó que Valentina y su hijo habían ido a compartir una cena temprana con un productor de la zona, identificado como Andrés Rau, con quien aparentemente tenía una relación sentimental. Estaba ahí cuando chateó con ella hasta minutos antes de las 21:00, y fue este hombre el que la vio por última vez.

La policía allanó su vivienda, ubicada en la colonia Guatambú, a unos 10 kilómetros de Montecarlo. Fue una de las primeras diligencias luego de denunciada la desaparición. Rau fue detenido, aunque el juez Balanda aclaró después a LVM que el hombre quedó recluido pero no en relación con el caso, sino por tenencia de armas sin licencia, dado un pequeño arsenal hallado en su casa.

Las redes criminales

La desaparición de la mujer y su pequeño fue denunciada a la policía más de 12 horas después de que no llegara a la cita en El Salteño, cuando Barrios y otros amigos advirtieron que tampoco había ido a trabajar; no estaba en su casa y no había vuelto a conectarse a su teléfono.

Enseguida, se agitaron los peores fantasmas. La intrincada geografía vial de la zona, donde es muy fácil perderse, con caminos de tierra que se bifurcan en todas direcciones, las largas y desoladas extensiones de tierra dedicadas a la industria forestal, y la supuesta actividad de grupos del crimen organizado, llevaron a pensar que madre e hijo habían caído en manos de una red delictiva trasnacional.

En cualquier caso, los datos tampoco faltan. Sin ir más lejos, en abril pasado, el Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento a Personas Damnificadas por el Delito de Trata, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, informaba de 343 personas que estaban en situación de trata con fines de explotación sexual o laboral en varias provincias argentinas, incluida Misiones.

Esta era la principal teoría hasta horas antes del hallazgo de sus cuerpos. El hecho que la mujer, de 51 años, no encajara en el perfil de las redes de trata, que por lo general trafican chicas jóvenes de estratos sociales más bajos, no bajó sin embargo el tono de la idea, por cuanto el pequeño Lázaro sí podía constituir una víctima potencial de estas redes criminales.

La mujer en el yerbal

La versión de que un colono había visto a una mujer muy parecida a Valentina salir caminando de un yerbal, en inmediaciones de donde se suponía había estado la noche del martes, trajo una luz de esperanza a quienes aguardaban noticias al mediodía del jueves en la comisaría de Montecarlo, entre los que se encontraba el padre del niño, ex pareja de la mujer, Fabrizio. Resultó una pista falsa.

A esa hora, productores de la zona se sumaron al rastrillaje, que llegó hasta el Cerro Favorito. Por la mañana, policías y autoridades habían sobrevolado toda el área en helicóptero.

El caso movilizó a todo el aparato de seguridad de la provincia. Las acciones sobre el terreno estuvieron encabezadas por el subsecretario de Seguridad y Justicia Ariel Marinoni, el juez de Instrucción Balanda, el jefe de Policía Carlos Miguel Merlo, personal dependiente de la Unidad Regional III y de la Dirección de Homicidios de Posadas.

Las tareas de rescate de los cuerpos y la extracción de la camioneta del arroyo llevó varias horas. Las tareas continuaron hasta la noche. Ahora, la autopsia dirá si Valentina y Lázaro estaban o no con vida cuando el vehículo tocó las aguas.

Policiales

Un herido y dos fugados tras triple choque en el Acceso Oeste

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Un siniestro vial múltiple ocurrido esta mañana en Posadas dejó a un joven de 18 años hospitalizado, mientras la Policía trabaja para establecer las causas del impacto e identificar a dos hombres que se retiraron del lugar tras el choque.

El hecho se registró alrededor de las 8:30 sobre la intersección de las avenidas Chacabuco y Ulises López, donde, por causas que se investigan, un Peugeot 406 en el que viajaban tres hombres colisionó primero contra la parte trasera derecha de un colectivo de la empresa San José, que circulaba fuera de servicio y sin pasajeros.

A raíz del impacto, el Peugeot también terminó chocando contra un Volkswagen Gol que transitaba en el mismo sentido, de sur a norte, sobre avenida Ulises López.

Como consecuencia del siniestro, Bruno D. O., de 18 años, quien viajaba como acompañante en el Peugeot, fue trasladado al Hospital René Favaloro para una evaluación médica.

En tanto, dos de los ocupantes del Peugeot abandonaron el lugar antes de la intervención policial, por lo que se realizan averiguaciones para su identificación y localización.

En la escena trabajó personal policial de la Comisaría Decimotercera, junto a efectivos de Policía Científica y un bioquímico, en el marco de las pericias orientadas a determinar la mecánica del hecho.

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Judiciales

Cristaldo recibió 17 años de prisión por matar y ocultar el cadáver de Tizato

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Cristaldo Tizato

El Tribunal Penal Dos de Posadas resolvió este miércoles al mediodía condenar a Richard Arnaldo Cristaldo (49) a la pena de 17 años de prisión como autor penalmente responsable del delito de “homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego” en perjuicio de César Daniel Tizato (16), el adolescente con el cual el 30 de agosto de 2020 salió a cazar en inmediaciones a su casa del paraje Pindapoy, de la localidad de San José.

La sentencia, emitida por los magistrados Augusto Gregorio Busse -presidente-, César Antonio Yaya y Martín Alejandro Rau, fue en disidencia al planteo efectuado por el fiscal Vladimir Glinka, que en su alegato había mantenido la acusación impuesta en etapa de instrucción y conforme a ello había solicitado que Cristaldo sea condenado a prisión perpetua por “homicidio agravado por alevosía”.

La parte resolutiva del fallo se leyó este mediodía, minutos después de las 12.30, tras un breve cuarto intermedio de poco más de 30 minutos, mientras que los fundamentos de la resolución serán comunicados el próximo 4 de junio.

Cristaldo, más conocido como Grulla, por su oficio como profesor de artes marciales, oyó el dictamen en silencio, acompañado a la distancia por sus hijas y otros familiares directos que siguieron respetuosamente la audiencia desde el sector preparado para el público presente.

Cristaldo, junto a su abogado, minutos después de firmar el acta de la sentencia.

Duda

Su abogado defensor, el ex juez penal de Apóstoles José Antonio Reyes, había solicitado en su alegato la absolución de su cliente por el beneficio de la duda, al considerar que no existían pruebas directas que vinculen al acusado con el asesinato del adolescente.

El letrado cuestionó la reconstrucción del caso trazada por el fiscal Glinka. Consideró que ese relato de hechos era “inverificable”, apunt

ó a la mayoría de los testigos por “mentir” en sus declaraciones y criticó severamente a los dos comisarios (Sergio de los Santos y Gabriel Antonio Comes) por el testimonio donde dieron cuenta que durante su detención Cristaldo admitió que mató a la víctima por accidente. 

Reyes también dirigió duras acusaciones contra los serenos de la estancia La Rosita, propiedad de la firma Rosamonte, predio donde el cuerpo de Tizato apareció sin vida, con un disparo en el tórax y sumergido en una laguna de agua estancada de 1,5 metros de profundidad.

“Han venido acá y mintieron. Ellos no es que solo caminan sin hacer nada. Ellos son sanguinarios y mutiladores con quienes entran a cazar y pescar”, lanzó.

Reyes alegó que “no hay pruebas y los indicios desaparecieron. Los testigos que lo vieron mojado han mentido antes y ahora”, al tiempo que sostuvo que “es imposible que la bala de un calibre 22” -proyectil compatible con el rifle incautado en poder del acusado- cause la lesión penetrante y perforante que presentaba la víctima.

En último intento por torcer su destino, Cristaldo volvió a hablar ante el tribunal y reiteró su inocencia, aduciendo que ese episodio en la comisaría donde presuntamente admitió el crimen, fue bajo amenazas de los policías intervinientes.

El tribunal presidido por Gregorio Busse -al centro- emitió el fallo minutos después de las 12.30.

Cobarde, traicionero y abusivo

Un alegato diametralmente opuesto fue el desarrollado por el fiscal Glinka, quien consideró que el imputado pergeñó un “engaño” para llevar al adolescente a cazar a una zona inhóspita, actuando sobreseguro y aprovechándose del estado de vulnerabilidad e indefensión de Tizato.

A Tizato lo mataron de una forma muy cobarde, traicionera y abusiva. Lo privaron de la posibilidad de torcer su destino. Lo manosearon. Le pusieron una piedra en la ropa para que se hunda y se pudra en la profundidad”, describió.

Glinka también sostuvo que, a partir del hecho, el imputado hizo de todo para desviar la investigación y confundir a la Policía durante las labores de búsqueda con tal de asegurar su impunidad.

Para el fiscal, fue imposible determinar “las razones” del crimen, pero afirmó que ya no quedan “teorías alternativas” para analizar, descartando las hipótesis de un hecho accidental, de una posible responsabilidad de los serenos del campo La Rosita o del involucramiento de otros presuntos jóvenes con quienes Cristaldo afirmó que la víctima decidió quedarse para no volver con él.

¿Existieron esas personas? Yo lo descarto. La lógica es que Daniel nunca se separó del imputado. Es solo un relato más que jamás se pudo comprobar. Tizato murió por el disparo mientras se hundía en el agua. Ahí empezó un intento desesperado por torcer las pruebas y se mojó hasta el ombligo ocultando el cuerpo, no caminando por el campo. Los arroyos estaban secos”, reconstruyó.

“En fin. Ya no hay posibilidad de teorías alternativas. Se investigó todo. Fue la última persona que estuvo con Dani, era el único armado, estaba todo mojado cuando volvió y la ciencia determinó que era imposible que ese rifle se dispare por accidente”, resumió Glinka y solicitó la pena de prisión perpetua como autor de “homicidio agravado por alevosía”, aunque luego el tribunal modificó la calificación del caso.

 

Piden prisión perpetua para Richard Cristaldo por el homicidio de Dani Tizato

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Judiciales

Piden prisión perpetua para Richard Cristaldo por el homicidio de Dani Tizato

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El fiscal Vladimir Glinka mantuvo la acusación de “homicidio agravado por alevosía” y solicitó la pena de prisión perpetua para Richard Arnoldo “Grulla” Cristaldo (49), único imputado por el asesinato de Dani Tizato (16), registrado en 2020 en San José.

Para el titular de la fiscalía, quedó comprobado que Cristaldo pergeñó un “engaño” para llevar al adolescente a cazar y luego cometió el crimen, asesinándolo de un disparo que le atravesó el corazón y ocultando el cadáver en una laguna de agua estancada.

Glinka también sostuvo que, a partir del hecho, el imputado hizo de todo para desviar la investigación y confundir a la Policía durante las labores de búsqueda con tal de asegurar su impunidad.

Para el fiscal fue imposible determinar “las razones” del crimen, pero afirmó que ya no quedan “teorías alternativas” para analizar, descartando la hipótesis de un hecho accidental o de una posible responsabilidad de los serenos del campo La Rosita, predio donde ocurrió el crimen y se descubrió el cuerpo tras 32 días de búsqueda.

“Tizato murió por el disparo mientras se hundía en el agua. Ahí empezó un intento desesperado por torcer las pruebas. Él se mojó hasta el ombligo ocultando el cuerpo, no caminando por el campo. Los arroyos estaban secos”, apuntó.

Tras el pedido, el Tribunal Penal Dos dispuso un cuarto intermedio y más tarde será el turno de alegar para José Antonio Reyes, abogado defensor del imputado.

El caso Tizato comenzó el 30 de agosto de 2020, cuando fue a cazar con Cristaldo y nunca volvió. Su cuerpo apareció 32 días después en una laguna de agua estancada de 1,5 metros de profundidad. Tenía un disparo en el pecho y rocas entre sus prendas para evitar que flote.

Cristaldo arguyó que en medio del camino el adolescente se quedó junto a otros tres jóvenes que nunca pudieron ser ubicados y quiénes, para el fiscal, “nunca existieron”.

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