Judiciales
Banda de cordobeses a juicio: planeaban asaltos en Posadas hablando de “fútbol”
“Ese partido es chiquito”, “tenemos que ir a ver la cancha”, “esta tarde hay partido”. Frases como estas se repetían en sus chats y parecía una conversación entre futbolistas, pero eran asaltantes y con las palabras “cancha” y “partido” en realidad se referían a blancos y atracos. Dos años después de todo esto, la denominada “banda de los cordobeses” irá a juicio.
Es que el expediente que investiga tres atracos seguidos cometidos a comienzos de 2021 en Posadas fue recientemente elevado a instancia de juicio oral por el magistrado Miguel Mattos, titular del Juzgado de Instrucción Siete, y ya fue remitido al Tribunal Penal Uno, cuyas autoridades ahora deberán programar fecha para el inicio de las audiencias del proceso oral.
Según confirmar La Voz de Misiones mediante sus fuentes consultadas, los seis imputados llegarán a juicio acusados por los delitos de “robo calificado por su comisión en poblado y en banda y con arma cuya aptitud para el disparo no puede tenerse por acreditada (tres hechos) y asociación ilícita en concurso real”.
Los imputados son los cordobeses Christopher Exequiel Sandoval, Rafael Alejandro Ceballos, Gustavo Alejandro Carabajal y Lucas Mariano Barrionuevo, y los misioneros integrantes de la “pata local” Javier Alejandro Montenegro y Donato Omar Fernández.
Tres de los foráneos están detenidos en Córdoba, a disposición de una fiscalía local que también los investiga por delitos similares perpetrados en esa zona, mientras que los restantes continúan alojados en cárceles misioneras.
En ese sentido, las fuentes de LVM señalaron que la resolución que decretó la elevación a juicio de la causa también dispuso una prórroga de prisión preventiva para cinco de los imputados, dado que ya superaron los dos privados de su libertad.
Tres atracos en 12 días
La captura de la banda se concretó el 18 de febrero, mientras huían de Misiones por la ruta nacional 14 y fueron retenidos en un control dispuesto en Villaguay, provincia de Entre Ríos.
Ese procedimiento se dio apenas unas horas después de un último atraco frustrado perpetrado en una despensa ubicada en la zona de Zapiola y Quaranta de Posadas, donde no pudieron llevarse nada pero golpearon a los propietarios y dejaron pistas que permitieron llegar hasta ellos.
Los investigadores ese día obtuvieron el dato de un Chevrolet Corsa tipo taxi en el que fueron vistos los sospechosos del asalto. Ese móvil fue localizado y permitió la detención de su conductor, Javier Montenegro.
De allí surgió, además, la pista de los cordobeses, pero cuando se hicieron allanamientos los mismos ya no estaban, aunque la alerta interprovincial se emitió a tiempo y permitió la captura en Entre Ríos. Iban en un Peugeot 408 captado por cámaras de seguridad y llevaban $326.000.

El Peugeot 408 en el que cayeron fue captado por cámaras de seguridad cerca de las casas asaltadas.
Además del asalto a la mencionada despensa, a la banda también se le adjudican otros dos hechos perpetrados con características similares.
Uno de ellos se registró el 16 de febrero en el barrio Nosiglia, donde una mujer denunció que cuatro delincuentes la sorprendieron en su casa mientras estaba sola con su hija de 3 años.
La mujer narró que uno de los asaltantes estaba armado y la amenazaba constantemente, mientras que los demás procedieron a revolver la casa hasta encontrar $450.000. Los malvivientes huyeron, pero antes la dejaron atada a una silla.
El primer golpe que se le adjudica a la banda, en tanto, fue asestado el 6 de febrero. Ocurrió en la chacra 67, donde nuevamente un grupo de cuatro ladrones -uno de ellos con vestimenta del Correo Argentino- asaltó y maniató a una familia entera.
De allí se robaron cerca de $80.000 y también se llevaron las grabaciones de la cámara de seguridad.
Códigos futboleros
Tras la detención de la banda, comenzó el proceso de instrucción, etapa que no resultó sencilla, según consideraron las fuentes de este medio.
En esa línea, indicaron que la complejidad de la causa estuvo centrada en reunir elementos que permitieran acreditar la acusación de “asociación ilícita” y allí detallaron que fue clave el conjunto de pericias telefónicas ordenadas a realizar.
Es que mediante esos estudios pudieron rescatar conversaciones entre los imputados y entre los imputados y sus familiares cordobeses, a partir de lo que establecer relaciones, modus operandi y logística del grupo.
Además, de dicho material también se advierte que los imputados hablaban en códigos futboleros para referirse a sus objetivos y golpes.
De allí se desprenden expresiones como “el partido es chiquitito”, “hay que ir a ver la cancha”, “la cancha está mojada, complicada para jugar” o “es tarde hay partido”.
A decir de los pesquisas intervinientes, “cancha” eran los objetivos (casas) marcados por la banda y “partido” correspondía a la ejecución del atraco.
Ahora, todo este cúmulo de elementos contra la banda deberá ser ventilado en juicio oral, donde se determinará el grado de responsabilidad de cada uno de los implicados en los hechos de investigados. Mientras tanto, podrán seguir hablando de fútbol, pero esta vez dentro de una celda.
FOTO: El Territorio
Judiciales
Oberá: arranca el juicio a dos acusados de matar a golpes a un indigente
Este martes, desde las 8.30, el Tribunal Penal Uno de Oberá juzgará a los dos jóvenes acusados de propinar una golpiza que derivó en la muerte de un hombre en situación de calle.
El hecho ocurrió durante la madrugada del 21 de agosto de 2024 y la víctima fue identificada como Miguel Ángel García (55), un hombre que solía pasar las noches en el edificio de Rentas, ubicada sobre la avenida Sarmiento, entre calles Erasmie y 12 de Octubre de Oberá.
En ese lugar, aproximadamente a las 3 de la madrugada de aquel día, fue atacado a golpes de puños y patadas por dos jóvenes que más tarde fueron identificados como Franco Ezequiel Paz y Sergio Fabián Valenzuela, quienes finalmente fueron detenidos y ahora enfrentarán debate oral.
Como consecuencia de los golpes, García sufrió lesiones gravísimas y una semana después murió en el hospital con cuadro de hemorragia intracraneal.
Los dos acusados están imputados por el delito de “homicidio simple”, figura que prevé penas de entre 8 y 25 años de prisión. Uno de ellos arrastra en su prontuario una condena anterior por robo calificado. Hay nueve testigos citados a declarar.
El tribunal encargado de llevar adelante el proceso estará integrado por los magistrados Horacio Paniagua, David Milicich y Graciela Heppner (subrogante). En la fiscalía intervendrá Juan Pablo Fernández Rissi, en tanto que como defensor oficial estará Matías Olivera, que aguarda acuerdo legislativo para ser designado como juez del mismo organismo.
Judiciales
Imputado por muerte del gendarme Barreto pidió perdón: “No quise hacer daño”
“Nunca quise hacer daño, fue un accidente y quiero pedir disculpas a la familia”, expresó esta mañana Rodrigo Dias Da Silva (27) en el inicio del juicio oral donde se determinará su responsabilidad por chocar y matar al gendarme Chato Barreto a bordo de una camioneta repleta de cigarrillos de contrabando dos años atrás en Santa Ana.
Da Silva llegó a esta instancia detenido y así continuará debido a que el Tribunal Oral Federal (TOF) de Posadas, presidido por la magistrada Ruth María Ponce de León e integrado por Gustavo Cardozo y Enrique Bosch (subrogante), prorrogó su prisión preventiva.
En la audiencia de hoy se leyó el auto de elevación a juicio del expediente, se resolvieron cuestiones preliminares planteadas por las partes y el tribunal le dio al imputada la posibilidad de declarar. Da Silva rechazó la oportunidad, aunque si aprovechó para dar unas palabras.
“Durante mucho tiempo se habló mucho de mí, pero no soy malo. Sé que el cigarrillo no es un delito mayor, yo nunca tuve quise hacer daño, lo que hice fue un accidente, fue todo muy rápido y salió mal”, expresó el joven oriundo de Oberá, aunque con domicilio en San Vicente ante el tribunal.
Y, entre lágrimas, pidió perdón: “Quiero pedirle disculpas a la familia y mis condolencias. Nunca, jamás, quise hacer daño”.
El debate oral continuará el próximo lunes con la declaración de los primeros testigos citados. En la fiscalía interviene Pablo Di Loreto, en tanto que también abogadas representantes de Defensorías Públicas de Víctimas, mientras que Da Silva es defendido por el letrado particular Carlos Luis Ferreyra.

Dias Da Silva no declaró y solo se limitó a expresar disculpas por el hecho.
Fuga, choque y muerte
El hecho que se ventila en debate ocurrió hace exactamente dos años, sobre la ruta provincial 103, poco después del ingreso al Parque Temático de la Cruz de Santa Ana.
Robert David “Chato” Barreto (31) era uno de los gendarmes apostados sobre la ruta cuando Da Silva embistió el control vehicular a toda velocidad.
Según la reconstrucción del hecho, Barreto estaba apostado sobre la doble línea amarilla de la ruta, al lado de un cono vial, y al ver que la camioneta Volkswagen Amarok avanzaba en contramano corrió hacia la banquina para resguardarse.
En esas circunstancias, fue embestido, quedó tendido sobre el capot y fue arrastrado varios metros hasta que se produjo el despiste de la camioneta y fue despedido violentamente.
El gendarme atropellado quedó severamente herido al costado de la ruta y alcanzó a ser asistido, aunque falleció horas después en el hospital.
La camioneta que era conducida por Da Silva tenía pedido de secuestro por robo en la ciudad bonaerense de Quilmes y en su interior transportaba 20.000 paquetes de cigarrillos Eight valuados en más de 22 millones de pesos.
Contrabandista que chocó y mató a un gendarme irá a juicio el lunes
Judiciales
Contrabandista que chocó y mató a un gendarme irá a juicio el lunes
Exactamente dos años después del hecho, el joven contrabandista que en pleno intento de fuga chocó y mató a un gendarme en Santa Ana irá a juicio oral y enfrentará una acusación que prevé una pena de prisión perpetua en caso de ser declarado culpable.
El debate se realizará en el Tribunal Oral Federal (TOF) de Posadas y comenzará el lunes 14 de septiembre, exactamente dos años después del hecho que acabó con la vida del cabo Robert David “Chato” Barreto (31), un centinela con más de doce años en la institución y padre de dos hijos.
El imputado, por su parte, es Rodrigo Dias Da Silva (27), quien se encuentra imputado y procesado con prisión preventiva por los delitos de “encubrimiento de contrabando, resistencia a la autoridad y homicidio doblemente calificado cometido a un miembro de la fuerza de seguridad para procurar la impunidad, en concurso ideal”, figura que prevé prisión perpetua.
El juicio oral será presidido por la magistrada Ruth María Ponce de León e integrado por sus pares Fabián Gustavo Cardozo y Enrique Jorge Bosch (subrogante). En representación de la fiscalía, en tanto, actuará Pablo Ricardo Di Loreto, mientras que como defensor de Da Silva estará el abogado particular Carlos Luis Ferreyra.
Para la primera audiencia está pautada la lectura del requerimiento de elevación a juicio y la indagatoria al acusado, que tendrá la posibilidad de declarar o abstenerse, para luego avanzar en la producción de prueba. Se prevén varias jornadas más para la declaración de los testigos citados.

Chato Barreto llevaba doce años en la GNA y era padre de dos hijos.
Crimen en la ruta
El hecho que se encuentra en investigación se registró el 14 de septiembre del 2024, cuando una Volkswagen Amarok cargada con 20 millones de cigarrillo de contrabando evadió un control sobre la ruta provincial 103, a la altura de Santa Ana, pero en plena maniobra su conductor embistió a uno de los gendarmes apostados sobre la arteria.
El uniformado atropellado fue Chato Barreto y tras el impacto la camioneta Amarok continuó su marcha sin control hasta volcar en una banquina de la ruta y en esas circunstancias fue detenido Da Silva.
Según la reconstrucción del hecho, Barreto estaba apostado sobre la doble línea amarilla de la ruta, al lado de un cono vial, y al ver que la camioneta avanzaba en contramano corrió hacia la banquina para resguardarse.
En esas circunstancias, fue embestido, quedó tendido sobre el capot y fue arrastrado varios metros hasta que se produjo el despiste de la camioneta y fue despedido violentamente.
El gendarme atropellado quedó severamente herido al costado de la ruta y alcanzó a ser asistido, aunque falleció horas después en el hospital.
La camioneta que era conducida por Da Silva tenía pedido de secuestro por robo en la ciudad bonaerense de Quilmes y en su interior transportaba 20.000 paquetes de cigarrillos Eight valuados en más de 22 millones de pesos.
Tras la muerte de Barreto, la fuerza federal rindió diversos homenajes y en su honor bautizó con su nombre la Plaza de Armas del Escuadrón 11 de GNA en San Ignacio.

El homenaje a Barreto se realizó en marzo del año pasado.
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