Policiales
Condenado por robo no volvió de una transitoria y está prófugo
Un hombre condenado por robo calificado y cumpliendo su pena en la Unidad Penal III de Eldorado no regresó de una salida transitoria y desde ayer se encuentra en condición de prófugo.
El prófugo se trata del interno Miguel Ángel Robalde (45), oriundo de La Plata y con último domicilio radicado en Rosario, quien registra una pena unificada de 14 años y 6 meses de prisión por hechos de robo cometidos con uso de arma blanca y de fuego.
Según pudo establecer La Voz de Misiones, el bonaerense hizo uso del beneficio de la salida transitoria el jueves y el domingo debía regresar a su celda, pero no lo hizo y desde ese momento es intensamente buscado.
Las fuentes describieron que el prófugo mide aproximadamente 1,80 metros de altura, es de tez trigueña, de físico robusto y posee el tatuaje de un perro en su brazo derecho.
El asalto a Nolff
Robalde fue condenado por el asalto perpetrado el 20 de diciembre de 2014 a la familia del empresario náutico de Eldorado Manfredo Nolff.
Según se pudo reconstruir, esa noche el hombre fue interceptado por delincuentes armados que lo obligaron a ingresar a su casa y allí dentro fue reducido junto a sus dos hijos, una nuera y dos nietos, de 12 y 8 años en aquel entonces.
En esa instancia, los malvivientes revolvieron el inmueble en busca de dinero y solo encontraron 3.000 pesos.
Entonces, tomaron a uno de los hijos de Nolff y a su nieto de 12 y fueron en la camioneta de la víctima hasta el comercio familiar, donde se apoderaron de 20.000 pesos y 1.200 dólares.
El juicio: confesión y acusaciones
Durante toda la investigación Robalde se dijo inocente y planteó una coartada que la mantuvo en pie hasta el 24 de octubre de 2017, cuando confesó el hecho en la previa a la instancia de alegatos en el juicio desarrollado en el Tribunal Penal Uno de Eldorado.
“En primer lugar quiero empezar diciendo que tuve participación en el robo a la familia Nolff. Quiero confesar eso. No quisiera estar pasando por este momento y tampoco quería que la familia esté acá por esto. Ya recordaron todo lo que pasó, lo que sucedió, yo lo quise declarar desde un primer momento pero por distintas razones habladas con mi abogado no lo hice”, expresó en aquel entonces.
En su declaración de 20 minutos, Robalde además deslindó de responsabilidades a su consorte de causa, Jorge Fabián Duarte, y apuntó que el asalto fue planificado por efectivos policiales.
“Te brindaban comunicaciones con los handys de la Policía, te brindaban apoyo logístico, te metían y te sacaban del lugar del hecho y nos dijeron que había 2 millones de pesos y una colección de armas que ellos querían. Nosotros habíamos transado con el jefe de la Brigada de Investigaciones (de Eldorado), que fue el que me rompió todo cuando me detuvieron. Ellos me dijeron: ‘Venite que acá hay algo fácil, te damos apoyo, te apagamos las cámaras y te brindamos el apoyo de frecuencia para que escuches que no te va a pasar nada’”, detalló ante las partes.
Sin embargo, llegado el momento, el fiscal solicitó que ambos acusados sean condenados y el tribunal dictó sentencia. Allí Robalde y Duarte recibieron una pena de 8 años de prisión.
FOTO: El Territorio.
Policiales
Detuvieron a 16 policías por la desaparición de Mario Golemba en 2008
Después de casi dos décadas, la investigación sobre la desaparición de Mario Fabián Golemba llegó a un punto crucial con la detención de 16 policías, entre agentes activos y retirados, quienes ahora quedarán a disposición de la Justicia Federal para ser sometidos a declaración indagatoria.
Las medidas fueron concretadas este lunes, a partir de un pedido formulado por la fiscal federal Silvina Gutiérrez y ordenado por la magistrada Verónica Skanata, titular del Juzgado Federal de Posadas, dependencia que tomó intervención en el caso en 2021 luego de que la querella lograra que el expediente sea investigado como “desaparición forzada de persona”.
Según consignaron fuentes consultadas por La Voz de Misiones, los procedimientos fueron ejecutados por la Gendarmería Nacional Argentina (GNA) en diversos puntos de la provincia y culminaron con la detención de 16 sospechosos, en tanto que uno permanece sin ser hallado y existe la posibilidad de que no se encuentre en el país. Se emitió un pedido de captura.
Las detenciones alcanzaron a todo el personal, tanto permanente o transitorio, que prestó servicio en la comisaría de Dos de Mayo al momento de la desaparición de Golemba, visto por última vez el 27 de marzo de 2008, cuando salió de su casa en Picada Indumar para acudir a una consulta médica en Oberá.
Entre los detenidos se encuentra Ewaldo Katz, comisario retirado que en su momento era jefe de la dependencia policial donde, de acuerdo a las pruebas recabadas por la querella, el joven agricultor estuvo detenido y fue golpeado hasta ser trasladado hacia un destino desconocido.
Para la querella, encabezada por los abogados Rafael Pereyra Pigerl y María Vannela Vignolles, Katz es uno de los principales involucrados en el caso, junto a otros cinco agentes que estaban de guardia, aunque ahora la fiscal Gutiérrez amplió el número de sospechosos en virtud de que en este tipo de casos el encubridor se transforma también en un autor, dado que el silencio o ocultamiento de información incide en forma directa en el desarrollo del delito.

La comisaría de Dos de Mayo, epicentro de las sospechas.
El caso
Mario Golemba fue visto por última vez el 27 de marzo de 2008. Ese día, el joven de 27 años en aquel entonces, salió de su casa en Picada Indumar -Dos de Mayo- con dirección hacia Oberá para asistir a una consulta médica con una nutricionista porque quería aumentar de peso para su boda.
La reconstrucción indica que el muchacho llegó a la consulta y esa nutricionista fue la última persona, comprobada fehacientemente, que vio con vida al agricultor. Cerca de las 15 de ese mismo día Golemba mandó un mensaje a su familia avisando que volvería más tarde, pero eso nunca sucedió y nada más se supo de él desde ese momento.
A partir de ahí se tejieron innumerables hipótesis, desde un suicidio hasta la posibilidad de que el joven se haya ido del país por voluntad propia. Sin embargo, nada de eso tenía sentido para la familia. Mario ansiaba casarse, soñaba con ir a estudiar Historia. Es decir, tenía muchos planes por delante.
Fue a comienzos de 2009 cuando dos detenidos se entrevistaron con el padre de Mario y aportaron un testimonio que apuntaba hacia lo peor.
Los dos detenidos relataron que ese 27 de marzo de 2008, mientras estaban presos en la Comisaría de Dos de Mayo, vieron cuando los efectivos de esa dependencia policial tenían a Mario esposado en el lugar. Sus testimonios fueron tan fuertes como coincidentes: ambos recordaron haber oído que golpeaban a Mario y que él repetía una y otra vez que no había hecho nada.
La declaración de los dos presos culmina cuando aseguran que después de los golpes oyeron que el joven que ellos identificaron como Mario Golemba fue subido a un patrullero y llevado a otro lugar con destino incierto.
En mayo de 2010, en tanto, se realizaron excavaciones en un ex destacamento de la comisaría local, pero el resultado fue negativo.
Desde ese momento la causa no registró avances, hasta que, a mediados de 2021, la querella logró que el expediente sea remitido a la Justicia Federal y que el caso sea investigado como “desaparición forzada de persona”.
Ahí la investigación se reactivó, se volvieron a recolectar elementos de prueba y dos testigos de identidad reservada declararon haber visto a Golemba detenido en la comisaría, donde lo habrían golpeado.
El hermano de Mario Golemba anunció una “inminente definición del caso”
Policiales
Colonia Delicia: se perdió cinco días en el monte y lo acechaba un “tigre”
Oscar Antonio González Caballero (57) ingresó a una zona de monte en Colonia Delicia el pasado martes 4 de agosto, cuando se perdió, logró sobrevivir y finalmente fue localizado este domingo en horas de la noche por efectivos de la Policía de Misiones en una zona de bosque nativo.
Ante las autoridades, González Caballero relató que se desorientó luego de ser perseguido por un felino, al que describió como un “tigre”, cuando intentaba llegar hasta una sonda meteorológica. Debido al monte cerrado, su extracción demandó varias horas y un dron fue utilizado para guiar desde el aire a las patrullas que avanzaban junto al hombre hasta un punto donde pudiera ingresar un vehículo policial.
Luego de varios días perdido en una extensa zona de monte de Colonia Delicia, fue encontrado con vida en horas de la noche de este domingo, durante un operativo de búsqueda encabezado por efectivos de la Unidad Regional III de Eldorado y el equipo del Centro Móvil del 911 con drones, ambos de la Policía de Misiones. También participaron personal de Arauco y vecinos conocedores de la zona.
El rescate
A partir de su localización comenzó una segunda etapa del operativo: lograr sacarlo del bosque y trasladarlo hasta un centro asistencial. La tarea demandó varias horas debido a las características del terreno y la densidad de la vegetación.
Sin caminos ni posibilidad de ingreso para vehículos, las patrullas debieron avanzar a pie junto al hombre rescatado, mientras desde el Centro Móvil del 911 se utilizaron drones para sobrevolar el sector y guiar el recorrido hacia una zona de salida.
Mediante el mapeo aéreo se orientó el desplazamiento de los efectivos y colaboradores a través del monte cerrado hasta alcanzar un sector próximo a la ruta 18, donde finalmente pudo acceder un vehículo de la fuerza. Desde allí González Caballero fue trasladado al hospital de Colonia Delicia.
Una vez a salvo, el hombre contó cómo logró sobrevivir durante los días que permaneció desorientado. Según relató, el martes 4 de agosto llegó hasta el punto donde presumía que había caído la sonda meteorológica que estaba buscando y pasó allí la noche.
Al día siguiente ingresó nuevamente al monte y, luego de avanzar unos 400 metros abriendo una picada, aseguró que fue perseguido por un animal al que describió como un “tigre”. Ante esa situación comenzó a correr y se internó aún más en el bosque.
Durante esa huida perdió su teléfono celular y la linterna, además de sufrir lesiones en los pies. Sin medios para comunicarse ni poder orientarse, quedó dando vueltas entre la vegetación sin conseguir encontrar un claro o un camino que le permitiera salir.
González Caballero también manifestó que durante las noches buscaba refugio en las copas de los árboles. En una de esas ocasiones cayó y sufrió un golpe en el rostro.
Al momento del rescate se encontraba lúcido y orientado en tiempo y espacio, aunque debilitado por la escasa alimentación durante los días que permaneció perdido. Finalmente fue trasladado al hospital de Colonia Delicia, donde quedó bajo atención médica para los controles correspondientes.
Judiciales
Juicio por la muerte de Belén: testimonios para reconstruir un caso 13 años después
El juicio para esclarecer las circunstancias que rodearon la muerte de Rocío Belén López (15), adolescente con discapacidad por una enfermedad neurodegenerativa, ingresará la semana que viene a su recta final, con el lunes y martes como últimas jornadas para la etapa de incorporación de pruebas antes de la ronda de alegatos prevista inicialmente para el jueves.
El debate oral que tiene a Mariela Andrea Ramírez (48), madre de la niña, como única imputada por “abandono de persona doblemente agravado por el vínculo y el resultado muerte”, comenzó el 3 de agosto y durante las primeras cuatro audiencias desarrolladas en el Tribunal Penal Uno de Posadas declararon una veintena de testigos, entre efectivos policiales, peritos forenses, médicos especialistas, familiares, vecinos y compañeros de trabajo de la acusada.
Según los estudios médicos, Belén padecía Síndrome de Rett, una enfermedad neurodegenerativa de origen genético que provoca una pérdida progresiva de las capacidades del habla, el movimiento de las manos y la coordinación motora, condición que torna al paciente incapaz de valerse por sí mismo.
Durante el transcurso del debate se pudo reconstruir que la niña residió gran parte de su vida con sus abuelos y una tía materna, quienes se encargaron de su cuidado, excepto en una temporada comprendida entre 2006 y 2007 cuando vivió junto a su madre en una casa de Itaembé Miní y otro pequeño lapso de diez días en el que regresó circunstancialmente junto a Ramírez a un inmueble del barrio Las Rosas, donde finalmente falleció el 23 de julio de 2013.
La autopsia concluyó que la muerte fue vinculante a un cuadro de desnutrición y deshidratación. En este juicio se intenta determinar qué circunstancias derivaron en ese trágico desenlace y qué grado de responsabilidad en el hecho pudo tener su madre.
Ramírez alega que se vio sobrepasada por la situación. Argumenta que debió afrontar el cuidado de su hija en absoluta soledad, con dificultades económicas y apremiada por obligaciones laborales. La Justicia la tiene imputada por abandono de persona y el fiscal de juicio, Vladimir Antonio Glinka, adelantó que contempla la posibilidad de ampliar la acusación a homicidio calificado por el vínculo en su modalidad por omisión al considerar que la mujer pudo haber dejado de alimentar a Belén en forma deliberada para dejarla morir.
La mujer llegó a esta instancia en libertad y bajo la representación del defensor oficial Miguel Ángel Varela, aunque dependiendo de la acusación final que eventualmente reciba hasta podría ser condenada a prisión perpetua. Eso lo decidirá, a su debido tiempo, el tribunal presidido por el magistrado Gustavo Bernie e integrado por sus pares Viviana Cukla y Miguel Mattos (subrogante).

Mariela Ramírez junto al defensor oficial Miguel Ángel Varela.
“Hice lo que pude”
En la primera audiencia, la imputada tomó la palabra y se explayó durante más de horas frente al tribunal. Contó su historia, desde su embarazo hasta la muerte de Belén. Se defendió de las acusaciones, alegó sentirse “sobrepasada” en la última etapa de su cuidado y cuestionó al Estado por la falta de asistencia.
Afirmó que, a pesar de que Belén vivía y estaba al cuidado de sus abuelos, ella nunca se “desentendió” de su hija. “Por las tardes iba siempre a la casa de mi mamá y yo le pasaba todo mi sueldo a mi papá, que era el que administraba. Por eso me busqué un segundo trabajo”, justificó.
Recordó que cuando su padre enfermó debió recibir a Belén en su casa de Itaembé Miní, donde ya vivía junto a su nueva pareja y su segunda hija. Ramírez aseguró que contrató una persona para los cuidados de la niña e indicó que tiempo después debió vender la casa por deudas, tras lo cual Belén volvió con su abuela.
“Después me separé de nuevo y ahí empezó mi caos. Ahí me comienzo a ver superada por la situación”, dijo y agregó que “días antes del hecho por el que estoy acá me llama mi mamá y me dice que tenía que ver cómo me iba a hacer cargo de Belén porque ellos necesitaban viajar a Corrientes para descansar. Yo no sabía qué hacer, estaba separaba, ganaba poco, no tenía para pagar a nadie. Mi hermana me dice que me arregle”.
Según su relató, de ahí en más la situación empeoró día a día: estaba sola, sin dinero y sin posibilidad de faltar al trabajo. Sumado a ello, aseguró que Belén comenzó a rechazar la comida: “Empecé a notar que se enojaba, noté que se estaba deprimiendo porque extrañaba a mi hermana y a mi mamá. Ese era su hogar para ella. Entonces ella empieza a trabajarme la mandíbula, a cerrar la boca y a comer menos”.
“Yo en ningún momento abandoné a mi hija. Hice lo que pude con lo que tenía”, se defendió y lo mismo repitió en una reciente entrevista con el Equipo Misionero de Derechos Humanos, Justicia y Género, organización que ahora solicitó ser parte del debate oral y aportar su perspectiva del caso como amicus curiae.
Primeros testimonios
Entre los primeros testigos que declararon ante el tribunal estuvieron agentes policiales que trabajaron el día del fallecimiento de Belén y con ellos el fiscal Glinka hizo hincapié en la escena encontrada.
Tanto el comisario retirado Carlos Adolfo Krapp como el agente Javier Olmedo describieron la habitación de la víctima como “un depósito”, con bolsas amontonadas y objetos desparramados alrededor de una cama que tampoco estaba en buenas condiciones. La misma Ramírez admitió que la cama tenía la rejilla rota y apilaba pañales abajo para compensar la cavidad.
En la segunda jornada declararon Delira Clara Aldana y Clara Argentina Ramírez, abuela y tía de la niña fallecida, respectivamente. Emocionadas, recordaron con dolor el fallecimiento de Belén. “Ella era nuestra vida y nuestros ojos. Nos llamó la atención su muerte, ella estaba bien cuando la dejamos con su mamá”, lanzó Aldana.
Aldana contó que la niña “a veces lloraba” cuando tenía que irse con la mamá y Clara admitió que fue “traumatizante” ver en qué estado murió su sobrina.
Ese mismo día estuvo el neurólogo infantil José Galeano, sobre quien el defensor Varela profundizó respecto a los síntomas, alcances y condiciones de cuidado que requiere una persona con Síndrome de Rett.
“Son dependientes 100% de un tercero para poder subsistir”, resumió y desarrolló, entre otros factores, que “el proceso de deglución, por ejemplo, es muy complejo. Alimentar a un paciente de estas características resulta muy difícil porque realmente no coordina. Hay que tener mucha paciencia y saber cómo alimentarlo”.

El fiscal Vladimir Glinka encabeza la acusación.
Las vecinas
El día más complicado para la imputada fue el miércoles, cuando entre los testigos citados estuvieron una empleada doméstica y dos vecinas que coincidieron al describir condiciones de “descuido” en que presuntamente Ramírez tenía a Belén cuando la adolescente vivía a su cargo en Itaembé Miní.
“La veíamos mucho tiempo afuera en pleno verano, descalza, solo con pañal y muerta de calor en el patio. Estaban todas las puertas cerradas y Belén afuera”, describió Hilda Margot Da Silveira.
“Un día puse una silla para ver por encima del muro y vi que estaba la nena llorando afuera, sola y en pañales en plena noche”, contó después otra testigo, Lourdes Balmaceda, quien ante esa situación decidió llamar a la línea 102 para pedir la intervención de asistentes sociales.
En esa línea también declaró Esther Leiva, una empleada doméstica que trabajó en la casa de Ramírez en aquel tiempo. “Yo fui contratada para limpiar la casa, no para cuidar a la nena. Cuando entré a la casa me encontré con ella”, dijo, contraponiendo lo dicho por la imputada en su declaración.
“La encuentro a ella con excremento por todos lados. Yo le bañaba y le daba de comer, le pedía comida a mi otra patrona o le llevaba lo que podía, bifes, huevos, fideos porque la dejaban encerrada y sin comida”, apuntó.
“Ella estaba totalmente abandonada”, definió y a pedido de las partes ahondó: “Vivía en pañales, encerrada, con música y aire. Dormía en una cama que tenía dos almohadones como colchón. A la puerta de su pieza le sacaban el picaporte para que no se pueda abrir”.

El juicio se transmite en vivo por Youtube.
El padre y las compañeras
La cuarta jornada estuvo marcada por la declaración del sindicado padre de la niña y de algunas empleadas municipales que fueron compañeras de Ramírez al momento de los hechos.
César Luis Romero fue convocado al debate como testigo a pedido de la defensa. Al hombre le atribuyen la paternidad de Belén, aunque él lo negó: “Fue mi novia hace muchos años, pero no sabía que quedó embarazada. Me enteré de eso cuando su papá le mandó una carta documento a mi papá diciéndole que ella tuvo un bebe. Mi papá contestó con otra carta documento diciendo que si era mi hijo yo me iba a hacer cargo, pero de ahí en más nunca contestaron”.
Después Romero declararon los ex compañeros de trabajo de la imputada. Sobre esos aportes ahondó el defensor Varela, buscando recabar información sobre las pautas laborales que cumplían y las condiciones económicas en las que se encontraba Ramírez en ese momento.
Entre esos testimonios, el fiscal aprovechó para recordar una declaración dada por Olga Gauto, que en la etapa de instrucción aseguró que en el sepelio de la niña Ramírez estaba “normal, sin arrepentimiento” y que pocos días después la vio “en el boliche Metrópolis”.
Marcelina Arevalos fue la última en comparecer. Ella contó que era amiga de Ramírez, que compartió “varias cenas” en su casa y vio cómo la ahora imputada “cuidaba, atendía, daba de comer y cambiaba los pañales” a Belén. También sostuvo que la mujer varias veces le comentó de sus problemas económicos e incluso le pidió dinero para comprar leche y pañales.

El tribunal es presidido por Gustavo Bernie -en el centro- e integrado por Miguel Mattos y Viviana Cukla como vocales.
Pedidos y etapa final
Antes de finalizar esa jornada, el fiscal Glinka pidió convocar a una nueva testigo: se trata de otra trabajadora municipal que en su momento administraba el sector de cajas donde la imputada trabajaba.
Si su convocatoria no es aceptada, pidió que se solicite a la Municipalidad la remisión de un informe con las novedades volcadas al legajo de Ramírez para constatar si efectivamente la mujer tramitó pedidos de licencias, como así también verificar otros aspectos que considera clave para su teoría del caso.
Ambos planteos, como así también el pedido para que la tía de la fallecida aporte como prueba una foto de Belén tomada días antes de su fallecimiento, serán resueltos por el tribunal en la audiencia del lunes.
Juicio por muerte de niña con discapacidad: “La dejaban encerrada y sin comida”
-
El Tiempo hace 5 díasCiclogénesis provocará lluvias intensas y vientos fuertes en Misiones
-
Judiciales hace 5 díasJuicio por muerte de niña con discapacidad: “La dejaban encerrada y sin comida”
-
Cultura hace 7 díasMurió Marcelo Reynoso, titiritero de Kossa Nostra: su adiós será en La Murga
-
Judiciales hace 7 díasDe abandono y muerte a posible homicidio, el juicio a una madre en Posadas
-
Política hace 5 díasRovira adelantó que votará a favor del Presupuesto 2027 de Passalacqua
-
Judiciales hace 6 díasAbuela y tía de Belén López: “Estaba bien cuando la dejamos con su mamá”
-
Provinciales hace 7 díasEmipa acusó a Ruff por amenazar con máquinas a mbyas de Puente Quemado II
-
Política hace 6 díasHerrera Ahuad: “No puedo estar con el que le va a sacar la tierra al colono”

