Opinión
Un león en el Cantón Verde no modifica el ecosistema
Por: Fernando OZ“No vamos a ceder nuestros principios, vamos solos”, dijo Carlos Adrián Nuñez mientras miraba la Rosadita desde el ventanal de su estudio, en el piso 19 de una torre cercana a la plaza 9 de Julio. Sucedió el lunes pasado frente a un grupo de leales. El abogado tributarista, que comanda en Misiones La Libertad Avanza (LLA) en nombre Karina Milei, comentaba el resultado de su gira, de la semana anterior, por los pasillos de Balcarce 50, el ministerio de Economía, el Congreso y otras reparticiones públicas clave en tiempos de campaña. La directiva que trajo es clara: armar las listas de diputados provinciales y concejales propios, sin radicales con peluca, macristas arrepentidos o cuentapropistas vinculados al oficialismo del Cantón Verde.
Enrolado con devoción al secretismo que rodea a los hermanos Milei, Nuñez hace reuniones con empresarios y jóvenes profesionales para el armado de las listas. Ese es el perfil más solicitado, aunque hay dos requisitos fundamentales: tener el menor pasado político posible y ser orgánicos, verticalistas. Si es alguien con “buena reputación” y conocido, mejor, de lo contrario, no importa. Lo que vale es la marca.
El descalabro económico que está ocasionando la desregularización del sector yerbatero en la provincia, alentada por los más importantes del negocio y la familia Puerta, todavía no afectó la aprobación de la gestión de Javier Milei, que en algunos municipios llega a una positiva del 62%, según un reciente sondeo realizado por la reconocida encuestadora de opinión pública Zuban Córdoba y Asociados. Una instantánea que no tiene desperdicio.
Con ese porcentaje, la pelea por llevar el estandarte del león escaló a instancias bochornosas. “Que hagan lo que quieran, pero el daño no es hacia mi persona, es hacia Karina, porque yo hago lo que ella dice”, se lo escuchó decir al representante de LLA durante una discusión. En el fondo, Nuñez es muy parecido a Lule Menem, los dos juegan al golf y conocen el paño y los códigos de la política por experiencia propia. El abogado no parece nervioso, entiende que las operaciones en tiempo de cierre de listas salen como puñaladas traperas.
Al león, que decidió caminar en soledad, fueron a verlo diferentes dirigentes políticos de primera línea de la provincia. El diputado nacional Martín Arjol fue uno de los pocos que no lo hizo, tampoco envió a ninguno de sus radicales con peluca. Sí golpearon la puerta los “peronistas anti K”, una patrulla desocupada del PRO y hasta una comitiva radical que llevó una invitación para conformar una alianza opositora al Frente Renovador de la Concordia o a cualquiera de sus versiones. No acordó con nadie. “Créeme que esto es realmente diferente, todo es para ganar. Estamos armando una opción de poder real, por eso tenés que tener fe”, ese mensaje deja el representante de LLA cada vez que se despide de alguien.
La alianza opositora que se articula desde la UCR y el PRO parece un remake de Juntos por el Cambio. El senador nacional Martín Goerling Lara fue el primero en sembrar la idea de un frente anti-renovación; dejar de lado el debate nacional para concentrarse en el provincial. Con algunos matices diferentes, comparte el mismo plan que los radicales Gustavo González, que quiere ser diputado nacional, y de Pepe Pianesi que está dispuesto a ser parte de cualquier armado que lo haga pelear en las arenas. En la Cámara de Representantes la UCR pone en juego tres bancas, entre ellas la del propio Pianesi, dos el PRO y una que es de Activar, el partido del empresario yerbatero Pedro Puerta, que acaba de incrementar su patrimonio tras una millonaria inyección económica que realizó su padre, Federico Ramón Puerta, en Yerbatera Misiones SRL, una de las firmas de la familia.
En ese arco opositor, integrado por el núcleo duro de la UCR y el PRO, sigue el goteo de desertores. En plena cuaresma, antes de que el gallo cante tres veces y a 48 horas de abandonar el radicalismo, el dirigente Pablo Velázquez, tres veces concejal de Posadas y funcionario del ENACOM durante el gobierno de Mauricio Macri, participó en un encuentro que se organizó en la Casa del militante de la Renovación Neo. Parecía sentirse cómodo, estrenó una camisa mangas largas, color mostaza, cuello Mao. Esta semana se preparan para dar el salto otros radicales, posiblemente sean los mismos que hoy piden una interna; habrá que ver.
En el peronismo local también hay un sector que promueve un armado contra la Renovación. La camporista Cristina Brítez tiene el bastón de mariscal y extraña la Cámara baja del Congreso. Pero quien también busca esa banca es el consejero Federal Nacional de Convergencia Justicialista, Lalo Costa de Arguibel. Más allá de la disputa de cartel y de cargos, ambos persiguen la idea de un frente que sea principalmente opositor a los libertarios, es decir en contra de Milei. Arrastrar al electorado provincial a un escenario de polarización, de grieta, como ver TN y C5N al mismo tiempo. Ahora, con la intervención del PJ Misiones con la firma de la jueza federal María Romilda Servini, los interventores designados por Cristina Fernández de Kirchner acomodarán agenda para una reunión partidaria de cara a las elecciones provinciales.
El kirchnerismo cree que en las elecciones provinciales del 8 de junio van a poder recuperar en la Cámara de Representantes dos bancas, las que se llevaron los diputados Santiago Mansilla y Martín Sancho, a los que se les vence el mandato. Hasta el momento, los interventores Gustavo Arrieta y Máximo Rodríguez no atendieron las llamadas que se hicieron para frenar un extraño éxodo de afiliados del PJ al Frente Renovador, tal vez, mucho más grande del que se produjo en 2003. Por este asunto hay un dirigente del PJ-renovador con ataque de pánico y otros con mucha preocupación por una canilla que podría cerrarse si las relaciones entre las dos fuerzas políticas se cortan. Tal vez exageran.
Habrá que ver qué ocurre el próximo jueves 20, fecha límite para la presentación de frentes y alianzas. Hasta el momento todo hace pensar que el oficialismo vuelve a quedar en medio de fuego cruzado. No le fue nada mal si se mira atrás. En 2005 fue el primer éxito electoral de medio término para el Frente Renovador de la Concordia, obtuvo el 41,9% de los votos; el Frente Justicialista para la Victoria el 19,5%, la UCR el 10,5%, después un variopinto menú cuya sumatoria apenas rozó el 15%. Desde aquel momento, las bancas de la renovación se mantuvieron muy por arriba de lo que se necesita para tener una cámara estable y afín a las necesidades del Poder Ejecutivo. Las legislativas que siguieron también fueron buenas: En 2009 la renovación metió doce diputados provinciales, nueve en 2013, diez en 2017 y once en 2121.
La mejor performance de la oposición fue en 2017, durante el gobierno de Macri, cuando Juntos por el Cambio se quedó con siete bancas. Y para el kirchnerismo en 2021, cuando obtuvieron tres bancas en compañía con el Partido Agrario y Social.
Ahora volvamos a la encuesta que mencioné en el tercer párrafo. Algunos números interesantes de la medición para la provincia: La imagen negativa de Javier Milei alcanza el 37%, la de Cristina Kirchner llega al 57% y la de Mauricio Macri 59%. La gestión del gobernador Hugo Passalacqua tiene una aprobación del 58%.
Sebastián Macías, jefe de Vialidad provincial y primer candidato a diputado provincial por la Renovación, tiene imagen positiva que apenas roza el 10% y un nivel de desconocimiento que toca el 85% de los encuestados. Y pongamos que Pianesi logre encabezar la lista del frente opositor, hombre con casi ocho años como diputado provincial; Pepe goza de una imagen positiva de 8% y un desconocimiento del 90%. Y qué decir del león Núñez, un ilustre desconocido con buena fortuna, sus posibilidades sin el estandarte de Milei serían nulas.
Ahora, supongamos que Arjol se sacude a Nuñez y Milei le da la oportunidad de buscar la reelección como diputado nacional. El jefe de los radicales con peluca tiene una imagen positiva del 30% y una mala del 27%, el resto puro desconocimiento. Como todos saben, Oscar Herrera Ahuad es el candidato que llevará la Renovación a la Cámara baja del Congreso: imagen positiva 71%, la negativa 14%.
Al cierre de esta temporada, con los datos de las últimas cinco elecciones legislativas y el relevamiento de las imágenes de los principales dirigentes de la provincia al 7 de marzo, componiendo la dispersión de la oposición, e incluyendo los pelotones minoritarios como los de Cacho Bárbaro y Martín Sereno, todo hace suponer que la Renovación sostendrá el bastión más allá de las marcas que se impongan en el volátil y complicado mercado electoral. Pero hay un dato más del minucioso trabajo de Zuban Córdoba y Asociados que sería bueno tenerlo en cuenta para proyectar una mirada a largo plazo, al 2027, digamos: ¿En qué dirección cree que va la provincia de Misiones? El 47% dijo que marcha de manera correcta, el 46% contestó que lo hace con rumbo incorrecto.

Opinión
Los egos y mezquindades también caducaron
Por Nicolás Emanuel Zayas
Abogado.
En el análisis político, existe una línea muy delgada entre interpretar la realidad y proyectar sobre ella los deseos propios o las categorías del pasado. La reciente columna de opinión de una ex funcionaria legislativa de Carlos Rovira, titulada “Algo Caducó, no solo el nombre”, incurre en este último error: confunde la evolución natural y necesaria de un espacio político con un síntoma de agotamiento.
Es imperativo elevar el debate y mirar el escenario misionero sin los lentes de la vieja política. Lo que verdaderamente estamos presenciando en la provincia no es el ocaso de un modelo, sino su maduración institucional y conceptual.
El argumento central de esa opinión, sugiere que la reformulación identitaria hacia Encuentro Misionero es un intento de maquillar un desgaste estructural. Esta lectura omite la dinámica histórica de los grandes movimientos políticos. Adaptarse, ampliar las bases y reconfigurar la identidad no es un acto de debilidad, sino de profunda inteligencia estratégica.
Bajo la conducción de Carlos Rovira, Encuentro Misionero ha logrado un hito que parece incomprensible para quienes aún militan en las lógicas de la confrontación tradicional: *ha desterrado las mezquindades y los egos políticos de su esquema de poder. Mientras a nivel nacional y en otros distritos la política se consume en internas destructivas, pases de factura y vanidades personales, en Misiones el proyecto colectivo se ha blindado frente a los individualismos. El cambio de nombre responde a esto: a la necesidad de nombrar un presente de convergencia, donde lo que importa es la gestión y el futuro de la provincia, no la chapa en la puerta del despacho.
Responsabilidad institucional frente al ruido político
En su texto, también se deslizan advertencias sobre los instrumentos financieros y el debate legislativo en torno al endeudamiento. Aquí también es necesario aportar claridad. En un contexto nacional marcado por la asfixia de recursos hacia las provincias, la búsqueda de herramientas financieras por parte de la Legislatura no es un acto de irresponsabilidad, sino de previsión.
La verdadera irresponsabilidad moral e institucional sería paralizar el desarrollo de Misiones, detener la obra pública o desproteger a los sectores vulnerables por temor al debate. Las decisiones se toman en el marco de la Constitución y con una planificación integral que el Ejecutivo y el Legislativo articulan de manera armónica, sin los ruidos que la oposición intenta instalar.
El pragmatismo del encolumnamiento y la búsqueda de legitimidad
El regreso de figuras que en su momento salieron de la estructura estatal por decisiones de la máxima autoridad no es un hecho fortuito. Responde a una necesidad de legitimación que el llano no les puede otorgar. Al alinearse de manera estricta con la conducción actual, estos actores buscan un doble propósito:
Ampararse en la centralidad del líder: Intentan transferir la aprobación popular de la que goza el mandatario hacia sus propias figuras, debilitadas por el pasado.
Reescribir el trayecto político: El alineamiento actual se utiliza como un mecanismo para difuminar las razones institucionales o políticas que motivaron su desplazamiento anterior.
Este comportamiento revela una concepción de la política entendida no como un espacio de construcción colectiva, sino como un tablero de oportunidades individuales.
La primacía de la autorreferencialidad: La vanidad en la función pública
Desde una perspectiva analítica y de alta cultura política, el verdadero motor de estos retornos no siempre es la vocación de servicio o la convergencia ideológica; con frecuencia, es *la dificultad para gestionar el retiro y la preeminencia del ego.
Para ciertos perfiles dirigenciales, la ausencia de las luces del poder y la pérdida de la centralidad institucional generan un vacío difícil de asimilar. La vanidad, en estos casos, nubla la prudencia política que dictaría dar un paso al costado para permitir la renovación de los cuadros técnicos y políticos.
Cuando la necesidad de protagonismo individual se antepone a la coherencia de un proyecto de gobierno, la acción política se degrada. El deseo de figurar sustituye a la voluntad de aportar, transformando la gestión pública en un escenario para la redención personal.”
El riesgo de que las aspiraciones particulares de estos sectores prevalezcan sobre los objetivos generales es alto. La lealtad declamada hacia el gobernador, bajo esta óptica, corre el riesgo de ser meramente instrumental: una herramienta de supervivencia política más que un compromiso genuino con los desafíos de la provincia.
La responsabilidad de la conducción frente a los Egos y Mezquindades
Frente a esta marea de retornos, la calidad institucional de la provincia depende, en gran medida, de los filtros que aplique la conducción superior. Un liderazgo maduro y con visión de Estado sabe distinguir entre la suma de voluntades que enriquecen un proyecto y el mero pragmatismo que busca refugio bajo su sombra.
La conformación de los equipos de gobierno debe responder a criterios de idoneidad, transparencia y renovación, evitando que el espacio público se convierta en un receptáculo de ambiciones personales insatisfechas. Al final del día, el prestigio de una gestión se mide por su capacidad de mirar hacia el futuro, y no por su disposición a reciclar las asignaturas pendientes del pasado.
El tiempo que viene
Misiones no está frente a un “vacío político”, ni experimentando una “caducidad”. La provincia transita una etapa de institucionalidad madura.
Es cierto que la sociedad demanda cercanía, respuestas rápidas y humanidad. Y es exactamente esa lectura la que dio origen a la matriz actual del oficialismo. Encuentro Misionero no necesita “laboratorios de poder” ni “disciplinamientos basados en el miedo” porque se sostiene sobre un cimiento mucho más sólido: un proyecto provincial que entendió que la política debe ser una herramienta de transformación y no un escenario para la vanidad de los dirigentes.
Lo que caducó en Misiones no es un modelo de gestión, sino la vieja forma de hacer política basada en el personalismo y la confrontación. Hoy, el presente y el futuro se conjugan en un espacio donde los egos quedaron afuera, permitiendo que la verdadera protagonista sea, de manera exclusiva, la sociedad misionera.
Opinión
Misiones en la ruta de las valijas de Adorni, el green de las conveniencias
Por Fernando OZ
La credibilidad es un activo que se construye con paciencia, pero se evapora en un instante. El gobierno de Javier Milei, apuntalado sobre la promesa de exterminar los privilegios de la casta política, se esmera en demoler sus propias fronteras morales. El escándalo que envuelve a Manuel Adorni es el más vistoso de los casos que tiene la gestión libertaria en la Justicia; al menos media docena de los más conocidos. El jefe de Gabinete es investigado por dos fiscales federales y uno de ellos sigue una pista que llega hasta Misiones.
Gerardo Pollicita lo tiene en la mira por presunto enriquecimiento ilícito y omisión maliciosa, en principio. En ese caso quedó expuesto tras la demorada presentación de una declaración jurada que exhibe un patrimonio superior al medio millón de dólares, “ahorros en negro” justificados mediante oportunas ganancias en criptomonedas y remodelaciones suntuosas en el country Indio Cuá, abonadas íntegramente en efectivo y sin el respaldo de facturas formales.
Su justificación patrimonial fue calificada como “grave” por la extitular de la UIF, Alicia López, quien advirtió que la maniobra podría configurar el delito de lavado de activos, en coincidencia con otros especialistas. Hablamos de alguien que hasta hace unos diez años buscaba que se lo tuviera en cuenta para escribir columnas o estar de panelista. El relato de la austeridad oficial cruje bajo el peso de los documentos, en este caso declaraciones juradas.
El otro fiscal es Ramiro González; puntualmente investiga si desde la Jefatura de Gabinete se cobraban retornos ilegales a empresarios para habilitarles audiencias con ministros del Poder Ejecutivo: tráfico de influencias, coacción de testigos y lavado. La denuncia penal, presentada por la diputada nacional Marcela Pagano, podría llegar hasta el exclusivo country Agua Vista, en la orilla vecina de Encarnación, donde políticos y empresarios de Misiones hacen negocios mientras juegan al golf.
En los tribunales federales de Comodoro Py, Pagano señaló a Adorni como presunto receptor de retornos ilegales de empresarios y apuntó directo contra el secretario de Comunicación y Prensa de la Nación, Javier Lanari, acusándolo de operar como el encargado de trasladar esos fondos. Según la legisladora, “para reunirte con Adorni tenías que poner plata. Lanari es el que llevaba los bolsos, iba y venía recolectándola… es el bolsero de Adorni”.
En su presentación, la diputada exigió explícitamente que el funcionario rinda cuentas sobre sus constantes movimientos logísticos, disparando: “Tendrá que explicar cómo financia tantos viajes a Misiones”. Con justa razón, el funcionario, que nació en Misiones, podría sostener que simplemente realizó esos viajes para visitar a su familia.
Los hermanos del funcionario señalado de presunto valijero también integran el virtuoso espacio libertario. Mientras Enrique Lanari comanda la dirección regional del Senasa controlando el mapa agropecuario del NEA, el premio mayor quedó para Ignacio Lanari. Con el único antecedente de haber gerenciado la sucursal de la cadena mayorista Makro en Posadas, el hermano menor del secretario de Prensa maneja la estratégica Dirección Administrativa de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), un espacio donde los sueldos jerárquicos pueden alcanzar techos de hasta treinta millones de pesos mensuales, según fuentes de la entidad con oficinas en Puerto Madero.
Días atrás, Ignacio Lanari estuvo presente durante la visita del ministro del Interior, Diego Santilli. Sucede que el funcionario de la EBY es parte de la mesa chica del diputado Carlos Adrián Nuñez, el abogado tributarista que administra la marca de La Libertad Avanza en la provincia.
El punto de encuentro habitual entre Javier Lanari y Nuñez son los partidos de golf en Agua Vista Club de Campo Residencial, el exclusivo enclave de Paraguay que acaba de inaugurar su propio aeropuerto ejecutivo privado para los jets de los sectores más poderosos de la región. Respecto a los circuitos de control tradicionales, a simple vista parecerían algo opacos.
En ese predio, el arrepentido recaudador de impuestos camina el green ostentando un patrimonio que incluiría dos propiedades, según algunos golfistas del club, que deberían figurar en su declaración jurada. El detalle es técnico pero central: hasta diciembre de 2024, el hoy referente libertario trabajaba precisamente en la Fiscalía de Estado de Misiones, el organismo que custodia el secreto patrimonial de la provincia.
Ahí radica la verdadera base del problema. En Misiones, las declaraciones juradas de los funcionarios públicos son secretas. El acceso a la información patrimonial de quienes administran los recursos del Estado permanece bajo un candado institucional que impide el control ciudadano. Hace unos domingos atrás hablaba del tema en estas mismas columnas; en realidad, desde hace años vengo tecleando de manera insistente reclamando la apertura de esos registros en la Fiscalía de Estado, entendiendo que la transparencia real de los actos de gobierno comienza por transparentar los bolsillos de sus protagonistas.
La opacidad que hay en el Cantón es la que permite que las contradicciones políticas se diluyan entre la conveniencia y el silencio. Ese doble estándar local quedó expuesto de forma obscena en el Congreso de la Nación durante el tratamiento de la Ley de Ficha Limpia. Los senadores nacionales por Misiones, Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, consumaron una traición parlamentaria de último minuto. A pesar de haber afirmado públicamente que respaldarían el proyecto para impedir que ciudadanos con condenas penales confirmadas se postularan a cargos electivos, ambos representantes del Frente Renovador de la Concordia –hoy Encuentro Misionero– votaron en contra en el recinto, convirtiéndose en los votos determinantes que hicieron caer la ley.
Este viernes, durante un encuentro abierto que organizó el PRO en el Hotel Julio César, donde se debatía sobre la Ficha Limpia, la impulsora de la ley en el Congreso, Silvia Lospennato, lo recordó así: “No hay ficha limpia en Argentina porque dos senadores del oficialismo de Misiones, sin dar ninguna explicación a los ciudadanos, cambiaron su voto después de decir que apoyarían la ley, y todos nos enteramos por la televisión cuando lo vimos”.
Esa conducta anticipa el alineamiento de cara a la encrucijada institucional que se avecina en el Parlamento, donde la oposición ya activó los mecanismos para someter a Manuel Adorni a una histórica moción de censura. No se trata de un simple enunciado de repudio o de un debate de comisión; la herramienta, contemplada en los artículos 100 y 101 de la Constitución Nacional, es el dispositivo de control más severo que posee el Poder Legislativo.
Mauricio Macri, el expresidente y líder del PRO, dio la orden directa de pedir la renuncia de Adorni y endurecer al máximo la postura, mandando a votar la interpelación del funcionario. A través de un comunicado oficial, el PRO calificó el accionar del jefe de Gabinete como “una falta grave” que erosiona la confianza pública.
El peronismo cordobés liderado por Juan Schiaretti se sumó formalmente al reclamo de Macri, exigiendo la inmediata dimisión y acusándolo de mentirle al Congreso y al pueblo argentino. En la Cámara Baja también buscan lo mismo. Toda la oposición (UCR, Coalición Cívica, Encuentro Federal y la izquierda) convocó formalmente a una sesión especial para buscar los votos y aplicar la moción de censura contra Adorni. La balanza la terminarán de inclinar los gobernadores aliados y el bloque de Unión por la Patria.
A diferencia de un proceso penal ordinario en los despachos de Comodoro Py, la moción de censura no exige la comprobación de un delito, sino el reproche político por la pérdida absoluta de la confianza parlamentaria. Su ejecución penaliza la mentira y la degradación institucional, requiriendo el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada cámara para remover de inmediato al jefe de Gabinete de su cargo.
Ahí es donde el barro local vuelve a cruzarse con la alta política nacional. Los mismos senadores misioneros que prefirieron blindar la impunidad votando contra la Ficha Limpia serán observados bajo lupa cuando deban presionar el botón en el recinto para decidir la continuidad del funcionario nacional. La aritmética del Congreso no admite simulaciones: cada voto define de qué lado de la transparencia se posiciona cada provincia.
El senador nacional Martín Goerling Lara —jefe del bloque del PRO en el Senado— actuó en consonancia con la directiva de Macri y solicitó formalmente la renuncia de Adorni, exigiendo además que sea convocado de inmediato a rendir cuentas al Congreso. En el plano local, el legislador tradujo esa demanda impulsando la creación de una Oficina Anticorrupción para Misiones y exigiendo que las declaraciones juradas de la totalidad de los funcionarios públicos provinciales dejen de ser un secreto de Estado y pasen a ser de carácter absolutamente público.
Frente a la docilidad y el ocultamiento, la respuesta política exige firmeza. La transparencia no admite grises ni fronteras protectoras: o se abren los cofres de la Fiscalía de Estado para el escrutinio de la sociedad, o se perpetúa el mecanismo que transforma al poder en un club privado de privilegios cruzados.
Opinión
Si lo quieren voltear, asegúrense de que no se vuelva a levantar

Por Ezequiel Bermejo
Una vieja regla no escrita de la política reza que cuando se decida dar por terminado a un adversario, hay que confirmar y reconfirmar que realmente lo esté. Porque si hubiera conservado capacidad de movimiento, influencia, inteligencia estratégica y tiempo para reorganizarse, el golpe dado podría retornar como en un verdadero búmeran.
Algo de eso parece haber ocurrido en Misiones durante los últimos meses. Algunos sectores trabajaron para instalar la idea de que el liderazgo de Carlos Rovira había entrado en una etapa terminal.
Desde el propio oficialismo, algunos lo plantearon abiertamente: una abogada no exitosa, reaparecida convenientemente en escena, afirmó al respecto que “algo caducó” (cuidando con mucho celo que no caduquen los contratos que ella y sus hijos tienen con el Estado provincial).
Otros, funcionarios provinciales y longevos intendentes atornillados a sus respectivos sillones, lo sugerían off the record o apelando a complicadas y zigzagueantes declaraciones.
Desde la oposición, especialmente La Libertad Avanza y también el minúsculo radicalismo (ahora desde la cama de Ramón Amarilla), sostuvieron que Rovira había dejado de interpretar a la sociedad misionera y que su ciclo político estaba agotado.
Al dejarse llevar por ese anhelo que brota desde la impotencia, no se percataron de que se estaban comiendo una curva. En parte, hasta podemos hacer un ejercicio de piados comprensión: Rovira había reducido significativamente su exposición pública, Hugo Passalacqua, a dos años de iniciado su mandato, recordaba al fin pisar el territorio y tratar afianzar su relación con varios intendentes; y La Libertad Avanza, por su parte, intentaba instalar de manera rimbombante temas propios como la eliminación de la Ley de Lemas, la Boleta Única, Ficha Limpia y otras reformas institucionales. La conversación pública parecía haberse desplazado hacia otro lugar. Parecía.
Todos cometieron el mismo error: confundir menor exposición con menor poder. Y lo que ocurrió después merece ser relevado con atención.
Sin responder a las críticas y sin intentar recuperar centralidad mediante declaraciones altisonantes, Rovira hizo algo mucho más efectivo: pateó el tablero. Con el lanzamiento de Encuentro Misionero fue mucho más allá de la presentación de un nuevo espacio político para comenzar a ejecutar una operación estratégica que transformó por completo la discusión pública con una agenda tan nueva como arrolladora:
Reforma electoral.
Boleta Única por agrupación política.
Limitación de sublemas.
Tope a la reelección de intendentes.
Alivio impositivo para una provincia fronteriza.
Conectividad satelital.
Trazabilidad yerbatera.
Monitoreo tecnológico de la selva.
Emisión de bonos para infraestructura, en una nueva etapa de desarrollo.
En apenas unas semanas, realizó un movimiento de pinzas del que todavía sus detractores no alcanzan a recuperarse.
Eclipsó la agenda que La Libertad Avanza intentaba instalar desde principios de año, para disolverla como el ácido: la reforma política dejó de ser patrimonio exclusivo de chicos ricos aporteñados para convertirse en una discusión liderada, ampliada y perfeccionada por el misionerismo.
Por otro lado, obligó a los sectores internos que imaginaron un debilitamiento de su liderazgo a volver a mirarlo como el protagonista principal, haciendo gala de la capacidad más importante que puede tener un dirigente político: definir de qué se habla.
A la política no la domina necesariamente quien más aparece, sino quien logra establecer la agenda. Y mientras buena parte del arco político se frotaba las manos con su presunta pérdida de influencia, Rovira colocó sobre la mesa una batería de propuestas que reordenó el debate político provincial y obligó a todos los actores a posicionarse. O a callar por tibios.
Por supuesto, este partido aún está jugándose y resta conocer el resultado final. Pero hay una conclusión que sí es evidente: subestimar a Carlos Rovira ha sido, históricamente, una de las actividades más infructuosas de la política misionera, al menos hasta hoy.
Quizás porque muchos analizan la política desde la lógica de la exposición mediática, sin entender que el poder no se mide por la cantidad ni la frecuencia de las declaraciones, sino por la capacidad de alterar comportamientos, reordenar actores y cambiar conversaciones.
Por eso la principal enseñanza de estos últimos cuarenta días no tiene que ver con la interna oficialista ni con una oposición diluida o descolocada. Tiene que ver con una vieja lección de supervivencia política en la Tierra Colorada: cuando vayan a pegarle a alguien que lleva más de dos décadas construyendo en política, asegúrense de que no
pueda volver a levantarse.
-
Información General hace 4 díasTren Posadas-Encarnación fuera de servicio por segundo día consecutivo
-
Opinión hace 6 díasMisiones en la ruta de las valijas de Adorni, el green de las conveniencias
-
Política hace 4 díasEncuesta nacional registra un 60,4% de rechazo a Javier Milei en Misiones
-
Opinión hace 6 díasSi lo quieren voltear, asegúrense de que no se vuelva a levantar
-
Política hace 4 díasPassalacqua entre los cinco gobernadores con mejor imagen del país
-
Historias hace 3 díasDía del Tarefero, la tragedia de Aurora y un sobreviviente: “Nunca lo pude olvidar”
-
Política hace 5 díasAdrián Duarte ocupará la banca de concejal fallecido en Puerto Piray
-
Cultura hace 6 díasBorges, a 40 años de su muerte: la vista a Posadas y su ascendencia guaraní

