Opinión
Negocios en Miami para unos y el movimiento de la reina para otros
Por: Fernando OZ
Cumpliendo lo que piden las circunstancias, Estados Unidos se volvió un destino de interés estratégico para el establishment del Cantón Verde. El desfile de mandatarios, senadores, diputados nacionales, empresarios, hombres de armas y aventureros por el salón principal de la Embajada tiene varias razones de ser, pero la de mayor peso es el económico. El Tío Sam es el principal destinatario de las exportaciones de Misiones, estamos hablando de poco más de U$S 53.000.000.
Esas exportaciones representaron, durante el primer semestre del año pasado, el 23,3% del total del monto exportado de la provincia. Brasil viene después con el 20,6%, siguen China y Siria, un país hundido en guerras intestinas que nos compra toneladas de yerba mate. Estos datos oficiales se encuentran en un minucioso informe del Instituto Provincial de Estadística y Censos (Ipec). Tirando de ese hilo rojo, ahora toca identificar el rubro: la pasta para papel lidera la participación porcentual de los productos del total de lo exportado según el monto, la platita. Sigue el tabaco, en este caso puntual, el informe destaca que el principal Producto Primario es la hoja, el producto sin elaborar, lo que representa el 64,2% del rubro en cuanto el monto.
En definitiva, las grandes compañías tabacaleras y el mercado de la pasta de celulosa son los jugadores más fuertes. Otros papers, como los realizados por la Bolsa de Cereales de Rosario, señalan que el tabaco tuvo el mayor crecimiento porcentual, con ventas por 27,2 millones de dólares FOB. Respecto a las explotaciones de celulosa y papel, el 36% de la producción nacional se encuentran en Corrientes y el 31% en Misiones.
Pero, además, la provincia se encuentra en el centro de una región permanentemente monitoreada por el Comando Sur de los Estados Unidos, y el Gobierno de Javier Milei está buscando la oportunidad para sumarse a la guerra que le declaró Trump al narcoterrorismo, una versión más moderna de la campaña War on drug de Ronald Reagan en los 80. En la actualidad, Estados Unidos es el segundo socio comercial de Argentina. El primero sigue siendo Brasil y China, en tercer lugar.
Ese avistaje de la geopolítica-económica también es de suma importancia para entender, en parte, cómo observa Santiago Caputo la provincia desde el primer piso de la Casa Rosada, a metros del Salón Martín Fierro. Si el gobierno de Donald Trump termina firmando un tratado de Libre Comercio con Argentina, Misiones sería beneficiada en términos arancelarios. Estos no son datos menores a la hora de analizar el comportamiento político de los diferentes sectores de poder del Cantón.
El empresario misionero Ignacio “Nacho” Palacios es uno de los argentinos que más conoce sobre el puente aéreo entre Buenos Aires y Miami, ciudad en la que se instaló en 2014. Tal vez, ese expertice haya sido tenido en cuenta cuando desde la Casa Rosada se ordenó su “inmediata” incorporación como asesor en la Entidad Binacional Yacyretá (EBY). Es un veterano del automovilismo, con renombre ganado sobra las pistas, de carácter diplomático y con una agenda que sorprendería a cualquier periodista medianamente informado.
Nacho es un hombre de contactos, en su celular se encuentra una melange de números que van desde las divas Luciana Salazar hasta Karina Jelinek; celebrities de la talla de Pampita, José María Listorti, Claudia Villafañe, y el de los jugadores Ángel Di María y Fernando Gago. Pero también hay de importantes políticos, empresarios, sindicalistas y jugadores de golf con inversiones en Paraguay. Hay dos relaciones que no deberían ser pasadas por alto, la del gobernador de Florida, Ron DeSantis, y la de Zulemita Menem, una entrañable amistad que comenzó en los dorados 90.
Junto a un grupo de amigos de North Miami, entre los que se encuentra el hijo de un conde húngaro que fue novio de Barbie Simmons, Nacho es socio de una de las agencias de alquiler de autos más famosas del estado de Florida. En su garage, ubicado en el moderno barrio Wynwood, tiene un parque automotor de alta gama, hablamos de Ferrari, Lamborghini y Porshe; se entiende. También renta autos de carrera, camionetas, Jeep, vans, motos y hasta jet ski, lanchas y yates. Y si lo apuran un poco consigue a Don Johnson y a Philip Michel Thomas, los actores de la célebre serie de los 80, Miami Vice.
En su entorno más directo aseguran que decidió volver a Misiones por cuestiones sentimentales. Está por tener un hijo y quiere que sea argentino. Además, los planetas se alinearon y “lo convocaron para ayudar” en la gestión de la Eby. “Está por tener un pibe y le pinto el patriota, ve una oportunidad para ayudar al país. Es un loco bueno, lo tenés que conocer”, comentó un golfista que frecuenta el Hoyo Cinco del country paraguayo. En ese círculo rojo offshore de la provincia es, precisamente, donde lo vinculan como socio del empresario Diego de Arrechea, hermano de Rodrigo de Arrechea, consejero de la Entidad Binacional y lugarteniente con peluca del diputado nacional Martín Arjol. Probablemente no sea así, sino una opereta del campo de golf, de algún pichado con menos hándicap que Diego, el silencioso.
En estos días, quien dará el próximo golpe será el abogado laboralista Calos Adrián Nuñez, lo hará como apoderado de La Libertad Avanza (LLA) en Misiones y en nombre de las Fuerzas del Cielo. En su entorno creen que los radicales con peluca quieren arrebatarle el partido para copar las listas. Regresó el viernes de Buenos Aires, donde pasó la semana entre reuniones en la Casa Rosada y el Congreso. El sábado se lo vio en AguaVista, camino al Hoyo Cinco, posiblemente donde tenga que ajustar cuentas.
Alguna vez dije que el espíritu de la renovación es enciclopedista. Desde 2003, la educación y la ciencia significaron una obsesión para Carlos Rovira y eso es algo que nadie va a poder negar jamás, pese a la pésima administración de varios ministros de Educación y a las malas decisiones de algunos mandatarios que lo sucedieron. Quienes conocen el génesis del Frente Renovador, saben que el acto central del inicio del ciclo lectivo siempre tuvo un significado especial, con o sin conflictos docente. Este año fue distinto, hubo interferencias, ruido político.
Hugo Passalacqua no asistió al acto, dijo que lo lamentaba y reconoció que estaba “terminando” su “recuperación”, tras un postoperatorio bajo control médico. Lo hizo durante un video de un minuto y diez segundos, en el que también se refirió a la magia de transferir conocimiento, que subió a las redes sociales. El mandatario viene manteniendo intensas jornadas laborales, pero dentro del circuito de la residencia oficial. El encargado del discurso del acto central fue Ramiro Aranda, jefe de la cartera de Educación. La cadena de mando institucional lo escuchó en silencio, tanto el vicegobernador, Lucas Romero Spinelli, como el presidente de la Legislatura, Oscar Herrera Ahuad, quedaron pintados. Hubo malestar. “Fue una directiva de la residencia, el discurso lo da el ministro”, aseguró un funcionario con acceso diario a la vicegobernación.
Pero el movimiento más interesante de la semana política se produjo en Oberá, el sábado por la tarde, cuando Viviana Rovira lanzó un encendido discurso frente a más de quinientas militantes territoriales de la renovación. El cónclave, con motivo del día internacional de la Mujer, se armó en modo relámpago. “Pensábamos hacer algo chico, más íntimo, una charla que nos debíamos, pero vinieron mujeres de toda la provincia”, dijo la primera dama antes entrar a un salón desbordado, se la veía emocionada. Estuvieron presentes referentes de la línea fundadora, empresarias de la CAME, y hasta rostros del jet set como Nélida y Miuki Madelaire.
Durante su discurso no pronunció las palabras NEO ni Blend, que dividen. Ni tampoco habló de internas y pidió “acompañar en el crecimiento” de las nuevas generaciones, con mayor participación en la toma de decisiones, además enfatizó que “las mujeres sabemos muy bien empujar el carro, pero ahora también queremos manejarlo”. Hay un nuevo movimiento dentro del tablero de ajedrez electoral.
Hay quienes creen que el oficialismo va a recibir, una vez más, embates de una oposición que forma parte de una grieta que no cierra a nivel nacional. Son los mismos que dicen que el apellido Rovira tiene que estar liderando una lista.
Por otra parte, la coordinadora Estratégica del Gobierno Inteligente, Paula Franco, que depende de la vicegobernación, hizo su propia movida para homenajear a la mujer y armó un “encuentro multicultural” en Posadas, en el Vicente Cidade, al caer la tarde, con música electrónica, juego de luces y transmisión en vivo de La Casa del Streaming. Contrastes.
El domingo 8 de junio serán las elecciones legislativas provinciales, la oposición intentará polarizar el electorado entre los que están a favor o en contra de la gestión de Milei, un discurso falso, al menos para la primera parada electoral del año. En el misionerismo el mensaje es: Hay un plan superior. Hay que entender y respetar los tiempos de la política, sentir el termómetro social estando entre la gente. La imagen es la del bambú.
Opinión
Esperando una opción entre el rovirismo y la motosierra
Por Gustavo González.
@GonzalezUCR
Mientras el rovirismo se desangra en una interna feroz y el gobierno libertario evidencia un estrepitoso fracaso de gestión, la mayoría de los misioneros sigue esperando una alternativa real.
Las encuestas serias reflejan el escenario actual: el oficialismo provincial retiene un núcleo duro del 25% de aceptación. En la otra vereda, y a pesar de que Misiones padece directamente el impacto de las políticas nacionales, La Libertad Avanza conserva otro 25% de acompañamiento.
Más allá de las fluctuaciones lógicas del humor social, los números redondos son claros. Existe un 50% de la población que no se identifica con ninguno de los dos extremos. Es una masa crítica mayoritaria que aguarda una opción diferente en la cual depositar su confianza.
Sin embargo, si esa tercera opción entre el Rovirismo y Milei carece de solidez, el espacio se diluirá y el electorado terminará votando por descarte a cualquiera de los dos oficialismos.
Hoy, tanto el gobierno nacional como el provincial están acorralados por tres factores fatales: la profunda insatisfacción social, la percepción generalizada de corrupción y las internas feroces que corroen la gestión.
Así Como Karina y Santiago se pelean en Nación; Carlos, Hugo, Ramiro, Raúl y otros, se pelean por quien se queda con “la caja” provincial.
La pelea es por la plata y por el poder, pero no por un proyecto que saque a Misiones de la postergación histórica.
Romper con 23 años sin alternancia democrática requiere un requisito indispensable: que la oposición unifique su oferta electoral en un Frente Social y Político amplio.
Solo una coalición amplia, integrada por personas honestas y capaces, acordando un “núcleo de coincidencias básicas” -lucha contra la corrupción, desarrollo productivo, salud, educación, justicia independiente, presión fiscal y similares- podrá poner un freno a la motosierra y, simultáneamente, terminar con el rovirismo. Ese es el camino para darle a Misiones el futuro que merece.
Opinión
El periodismo siempre fue blanco del poder

Por Fernando OZ
@F_ortegazabala
El poder no inventó nada nuevo, aunque pretenda convencernos de su originalidad a fuerza de gritos en una pantalla. Cuando desde la cúspide del Estado se lanza la consigna de que “no odiamos lo suficiente a los periodistas”, no estamos ante una anomalía histórica, sino ante la enésima actualización de una vieja receta.
Ustedes me disculparán, no es que haya que normalizar la agresión ni la estupidez, pero quienes se escandalizan por los modales de la época padecen de una preocupante amnesia: la presión existió siempre. En todas las épocas, el intento por silenciar la disidencia o domesticar la mirada se ejecutó bajo las mismas tres herramientas de manual: el convencimiento propio, el dinero de la pauta o la violencia física e institucional. El hostigamiento actual —me refiero al de Javier Milei y toda su pandilla de forajidos— no es un pecado de nacimiento de la era digital; es la continuación de una guerra eterna por el control del relato.
La única diferencia real en nuestro presente es un factor de escala. La tecnología no vino a cambiar la naturaleza del conflicto, sino que multiplicó los mostradores; amplificó el mercado y atomizó las audiencias, haciendo aparecer nuevos canales de comunicación a una velocidad de vértigo.
Ese estallido obligó al oficio a una adaptación violenta, desesperada y veloz al nuevo ecosistema para no quedar sepultado en la irrelevancia. En esa carrera de piques contra el algoritmo, las grandes estructuras de comunicación pagaron el precio de la supervivencia recortando la inteligencia: primero ejecutaron a los veteranos —aquellos que sostenían el rigor y el criterio en la mesa de entradas— para reemplazarlos por mano de obra barata, jóvenes recién graduados, en el mejor de los casos, a los que se les paga una auténtica miseria. Yo estuve entre ellos, el sistema es así, pero desde hace unos años se aceleró.
Al desaparecer los maestros, se rompió la cadena de transmisión de instrucción a la primera línea. El joven precarizado de hoy cobra sueldos humillantes que apenas le permiten pagar el alquiler, carece de un redactor jefe con experiencia que le enseñe a contrastar una fuente o a tirar a la basura una operación de prensa, y vive bajo la amenaza constante de un despido discrecional.
El resultado de ese periodismo de bajo costo está a la vista: la permanencia en el puesto de trabajo ya no depende de la calidad de una investigación, sino del tráfico digital. Se produce contenido basura, sensacionalismo y titulares engañosos (clickbait) para complacer las demandas de un algoritmo ciego y a los patrones del último piso. Así son las nuevas reglas.
Es ahí donde el poder financiero y político encuentra la sumisión perfecta: atrapados en sus propias crisis de caja, muchos medios eligen no ir contra nadie que tenga peso o dinero. Así nace el enemigo más dócil del periodismo honrado: la autocensura.
Pero el tablero no cambió en lo esencial. Despellejado el cotillón tecnológico, el mapa actual se reduce a las mismas dos facciones que se enfrentaban en el Foro Romano o en las imprentas clandestinas. De un lado van a estar siempre quienes busquen tapar algo o guionar la posverdad, al costo que sea, utilizando la billetera o el apriete para anestesiar a una sociedad manipulable. Del otro lado, irreductibles, van a estar los periodistas de raza, esa tropa de infantería que está donde tiene que estar, pateando el asfalto y metiendo las patas en el barro de la realidad.
La cosa ha venido siendo así desde las Acta Diurna Populi Romani, fundadas por Julio César cuando era cónsul, pasando por Gutenberg a mediados del siglo XV, y hasta el último colega muerto en Palestina o donde fuera. La historia no se detiene a llorar por los rincones frente a los exabruptos del gobierno de turno.
El periodismo de raza florece en el fango. Los otros días mencioné dos ejemplos; fue durante una tertulia por Instagram en la que estaban mis amigos el comandante Marcelo Ameri, veterano de la gráfica; Fernando Rumi, director de LVM, y Eduardo Pérez, conductor del programa, de naturaleza crítica y exmovilero de fuste.
El primer caso fue el de Combat, un diario clandestino parido en el invierno de 1941 en el subsuelo más oscuro de la ocupación nazi en Francia y el colaboracionismo de Vichy. En aquel tiempo, imprimir y distribuir esas hojas de trinchera costaba la tortura o el fusilamiento. Las redacciones eran sótanos itinerantes, la maquinaria se movía de noche para eludir a la Gestapo y los encargados de la distribución eran jóvenes resistentes que escondían los ejemplares entre sus ropas. En 1943, Albert Camus se sumó como redactor jefe bajo el seudónimo de “Beauchamp”. Cuando París fue liberada en agosto de 1944, el diario pasó a la legalidad y Camus dejó escrito su Manifiesto de la Dignidad: “Este diario no es otra cosa que la expresión de esa batalla”.
El otro caso fue la Agencia de Noticias Clandestina (Ancla), creada por Rodolfo Walsh durante la última dictadura cívico-militar. Cuando las empresas periodísticas cerraban sus puertas o se plegaban a la bajada de línea por la censura, “el escritor que se adelantó a la CIA” —como lo llamó Gabriel García Márquez— no se quedó de brazos cruzados llorando por la pauta. Creó canales nuevos.
Camus exigía un periodismo de ideas, una prosa limpia y desprovista de adornos donde cada palabra pesara y el cronista asumiera los riesgos personales de su tiempo. El equipo de Combat impuso la cultura del rigor frente a la urgencia de la rotativa: el apuro por publicar jamás justificaba el error o la calumnia. Walsh aborrecía el periodismo abúlico de “comunicado de prensa”. Demostró que con una máquina de escribir y acceso a boletines oficiales, presupuestos del Estado o cables de agencias se podía desbastar el relato del poder. Exigía un personal que no tuviera miedo, porque sabía que “el documento es más fuerte que las armas”.
El poder teme al cronista de calle porque es como un perro callejero: no tiene dueño, no se lo maneja con un tuit furioso ni con una llamada al celular de madrugada; a ese hay que pararlo en el terreno. Por eso, frente al páramo de la docilidad, surgen como posibilidades ilusionantes aquellos nuevos filántropos, capitales de riesgo o empresarios particulares que unen esfuerzos para financiar un periodismo solvente y de calidad, demostrando que solo el oficio que pide cuentas al poder, en cualquier soporte por inventar, tiene destino.
Quienes pretendan domesticar al periodismo con salarios de subsistencia, discursos de odio o algoritmos de control no entienden que el periodismo de raza pertenece a una estirpe incombustible, hecha de una greda que no se dobla con el primer viento de frente. Su obra es efímera, muere con la rotativa del día, pero renace intacta en el minuto siguiente. Gabo lo dejó sellado con una lucidez definitiva: “Nadie que no haya nacido para eso y esté dispuesto a vivir sólo para eso podría persistir en un oficio tan voraz, cuya obra se acaba después de cada noticia, como si fuera para siempre, pero que no concede ni un instante de paz, mientras no vuelva a empezar con más ardor que nunca en el minuto siguiente”.
Opinión
Indio Solari: Memento Mori

Por: Gustavo Café Azar.
Antropólogo.
El Indio nos trajo canciones con la lengua del poeta fértil, con el oído absoluto puesto en el lunfardo liminar y fronterizo (como Celedonio Flores, Discepolín y los hermanos Expósito). Supo traducir en sus letras el universo de palabras y situaciones de la expansión hedónica de la post dictadura. “Un último secuestro, no; el de nuestro estado de ánimo, no.” (Ya nadie va a escuchar tu remera – Gulp – 1985). Supo testimoniar las tantas decadencias de la argentinidad sin perder la lucidez metafórica y la riqueza visual. El espíritu festivo se hizo más oscuro en Luzbelito. “Mi amor, la libertad no es fantástica” (Blues de Libertad – Luzbelito – 1994). Sus últimas canciones ya eran confesionales y de despedida. Canciones de amor y dolores dulces. “Qué tonto fui, la vida se empobrece así.” (La oscuridad – El ruiseñor, el amor y la muerte – 2018)
Con Skay supo darle calle y conurbano al rockabilly y al rock visceral. Hacia finales de Los Redondos y en los inicios de su carrera solista los samplers, la electrónica, se metieron en sus melodías de dramáticas narrativas. En sus últimas canciones lo vimos convertirse en una mezcla de crooner y cantautor reflexivo.
Se lo va a extrañar, lo voy a extrañar.
Memento mori.
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