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La extraña fuga de dos hermanos pedófilos vinculados al poder

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caso kiczka

*Por Fernando Ortega Zabala.

La cronología del caso Kiczka deja inexplicables espacios de tiempo e incógnitas que generan sospechas. Un diputado investigado por delitos de pedofilia se escapa bajo las narices de todos en una de las provincias más custodiadas del país. Redes de trata, abuso infantil, y guerra por el poder.

Se pide su detención por uno de los delitos más aberrantes por el que se puede acusar a una persona, después de matar. Y aunque todos somos o deberíamos ser iguales ante la Justicia, el caso Kiczka tiene una serie de aristas que lo tornan particular, una de ellas es que se trata de un diputado vinculado íntimamente a uno de los dos apellidos con mayor poder político y económico de la provincia.

Germán Kiczka era el presidente de Activar, el partido que creó el diputado provincial Pedro Puerta, hijo del exgobernador Ramón Puerta, archienemigo favorito de la renovación. Los dos diputados eran íntimos, se tenían confianza, habían construido una amistad que se fue consolidando desde que eran adolescentes en la apacible Apóstoles, una pequeña localidad donde se vienen realizando allanamientos desde febrero, como parte de una investigación internacional por abuso y distribución de pornografía infantil.

Desde aquel momento, con el padre y el hermano del diputado imputados en el marco de una investigación que se inició en Estados Unidos, todos medios de comunicación se ocuparon en seguir el caso. La maquinaria de bots del oficialismo y su ejército de trolls hicieron lo suyo para instalar el tema en la agenda, con la particularidad de dejar bien claro que Kiczka ‘es Puerta”.

El último informe de opinión pública realizado por Zuban Córdoba y Asociados se realizó entre el 12 y 14 de agosto sobre una base de 2500 casos. El 92,2 % de los encuestados situó al aumento de la pobreza como uno de los problemas más graves entre los temas de actualidad en el país. El 89,9 % opinó que se trata del aumento de la desocupación. El caso del diputado misionero investigado por pedofilia se ubicó en tercer lugar con el 89,7%.

Es decir que, en menos de seis meses, el tema se encontraba instalado en la punta de la agenda pública de todo el país. Así y todo, Kiczka y su hermano se dieron a la fuga. No se trata de un NN, sino de un diputado cuyo rostro salió por todos los medios. Misiones es la provincia con mayor cantidad de uniformados por habitante después de la Antártida. Además de la Policía provincial, Misiones cuenta con todas las fuerzas federales.

Lo que queda claro, bajo la luz de la investigación judicial, es que no se trató de una operación montada por la renovación en contra de Puerta. La realidad indica que su amigo y compañero de andanzas electorales se encuentra hasta el cogote, junto a su hermano.

A fines de mayo el juez de Instrucción Cuatro, Miguel Faría, ya tenía informes que apuntaban al diputado Kiczka. Cuando el caso se encontraba a punto de hervor, Pedro Puerta se encontraba en París, en compañía de la diputada renovadora Karen Victoria Fiege Wutzke, lugar donde se comprometieron, bajo el cotillón de los Juegos Olímpicos.

Germán Kiczka era presidente de Activar, el partido creado por su amigo Pedro Puerta.

En el pedido de detención del diputado Kiczka y de su hermano, requerido por la fiscal Silvia Barronis, se argumenta que ambos debían ser apresados “a los fines de evitar entorpecimiento del proceso teniendo en cuenta el estado de la investigación, pericias pendientes de producción, y que la libertad de los involucrados pueda poner en peligro la recolección de los elementos probatorios y el desenvolvimiento del proceso”. En ese dictamen, se detalló que en los dispositivos electrónicos secuestrados a los hermanos se hallaron 603 archivos multimedia con contenido de explotación sexual infantil”.

A las 20 horas del jueves 22 de agosto el juez ya estaba notificado del desafuero de Kiczka y la Policía lo estaba buscando. Una hora después, el diputado Puerta, amigo y jefe político del prófugo acusado de pedófilo, ingresa al edificio de Canal 4 para ofrecer una exclusiva al periodista Alejandro Barrionuevo. No llegó solo, lo acompañaba la influyente legisladora renovadora e integrante del Consejo de la Magistratura.

En principio todo hace suponer que en la instrucción judicial y en el proceso de desafuero del legislador en la Cámara de Diputados, se hicieron de manera correcta. Pero algo sucedió para que al Estado provincial y Nacional se les hayan escapado dos pedófilos, uno de ellos diputado y ligado a un apellido con poder y socio político del presidente Javier Milei.

Lo más extraño del caso es que nadie se haya ocupado de mantener una custodia a los involucrados en una causa donde el eje es el abuso sexual de menores de edad, más teniendo en cuenta la particular geografía fronteriza con Brasil y Paraguay. El caso Kiczka en Misiones y la desaparición del niño Loan en Corrientes, dos tramas oscuras que tocan hilos del poder.

La cronología de una fuga anunciada

16 de enero. La fiscal especializada en delitos y contravenciones Informáticas, Daniela Dupuy, con jurisdicción en Caba, recibe un correo donde se la invita a sumarse a una investigación de características globales denominada “Guardianes digitales por la niñez”. Tras analizar la información del operativo, la fiscal decide sumarse y avanzar. En la mira había domicilios en Ciudad y provincia de Buenos Aires, en Tucumán y Misiones.

26 de febrero. El juez Faría recibe un exhorto desde Buenos Aires para hacer un allanamiento en Apóstoles, una pequeña localidad donde medianamente todos se conocen. Desde ese día, el magistrado tiene conocimiento que se trata del domicilio de Leonardo Kiczka, padre del diputado Germán Kiczka.

28 de febrero. Es el día más importante de la investigación. Se realizan ocho allanamientos simultáneos, dos en Ciudad de Buenos Aires, dos en territorio bonaerense, uno en Tucumán y otro en Apóstoles, más precisamente en la casa de los Kiczka, los de la pizzería, donde vive el padre de Germán, el amigo de Pedro.

1 de marzo. Todos los medios ya habían publicado que el padre y el hermano del diputado Kiczka se encontraban imputados en una causa por la presunta comisión del delito de tener publicaciones, reproducciones y distribución de pornografía infantil. Para el juez, en el allanamiento “se obtuvo resultados ampliamente positivos, habiéndose procedido al secuestro de una gran cantidad de dispositivos informáticos”.

19 de abril. La Justicia porteña, por cuestiones de competencia territorial, declina parcialmente competencia, en el marco de la causa, para que el juez Faría avance en la investigación. A todo esto, la fiscal del caso en Misiones ya había pedido que el magistrado se declare competente. Cuestiones de forma y procedimientos normales de instrucción.

23 de abril. El juez ya tiene “especial consideración a los datos almacenados en los elementos (dispositivos electrónicos) que fueron secuestrados el 28 de febrero” porque “constituyen prueba fundamental de esta investigación”. También observó que “dada la urgencia ante volatilidad de la evidencia digital” ordenó la apertura y extracción de datos forenses, y luego se procedió a analizar la información obtenida.

21 de mayo. A estas alturas, Germán Kiczka es imputado y surge del “EXPTE N.o 52511/2024 SECRETARIA DE APOYO PARA INVESTIGACIONES COMPLEJAS”, donde figura “el análisis de los datos extraídos” de los equipos secuestrados.

10 de julio. Toda la prueba reunida comprometía claramente al diputado, esa situación no le impidió presentar ese día una nota a la mesa de entrada de la Legislatura para informar su salida del país, del 7 al 22 de julio. Nadie prestó atención a la solicitud. Explican que es de forma, un por si las dudas. Tampoco nadie preguntó al juez, al menos oficialmente. El caso seguía en la agenda de los medios.

6 de agosto. El juez informó a la Cámara de Diputados que el legislador de Apóstoles fue allanado. También hicieron pesquisas en un negocio familiar y la casa donde residen su hermano y su padre. Ese mismo día, por la tarde, Germán Kiczka toma distancia del allanamiento y argumenta que se debe a la causa en la que está imputado su padre y hermano. “Como lo hice desde el primer día, quiero dejar en claro que estoy a disposición de la Justicia para colaborar en lo que se necesite, con el fin de esclarecer lo más rápido posible esta situación”, se lee en un párrafo de un comunicado de prensa. Nada dice de renunciar.

7 de agosto. Buena parte de los medios confirman que en la casa del diputado los efectivos de la Unidad Cibercrimen y la Secretaría de Apoyo a Investigaciones Complejas (Saic) encontraron archivos con pornografía infantil. Todo relacionado al allanamiento ordenado por la Justicia Federal en febrero. En la nueva computadora secuestrada se encontraron archivos con material de pedofilia, zoofilia e incesto y accesorios sexuales. Los artículos periodísticos parecen precisos y hasta muestran las fotos del diputado durante el allanamiento. Pese a lo que pareciera ser un caso de flagrancia, Kiczka no fue detenido el día anterior.

8 de agosto. La Cámara ya está notificada del allanamiento, pero se tomó la decisión de esperar a la sesión prevista para el 22 de agosto para tratar el tema, esperando armar una comisión para investigar el tema, ajustándose al artículo 139 del Reglamento de la Cámara de Diputados que establece un mecanismo en caso de “faltas graves”. Desde Activar emiten un comunicado donde aclaran que “nadie ni nada está por encima de la ley. Estamos a disposición de la Justicia para colaborar y cumplir con todo lo que ella requiera para esclarecer el caso”. Nadie hizo nada.

9 de agosto. Pedro Puerta utiliza su cuenta en la red social X para comunicar que pidió la renuncia a su amigo y socio político: “Le pedí a Germán Kiczka que renuncie a su banca de diputado para que, sin fueros, la Justicia investigue y avance con celeridad en el esclarecimiento del caso. En Activar nada ni nadie está por encima de la ley. Como espacio político y como ciudadanos, necesitamos conocer la verdad”. Los dos hermanos Kiczka y el padre de ambos se presentaron en el juzgado para ponerse a disposición y designar abogado defensor.

10 de agosto. Faría dijo en una entrevista a FM Show que en el allanamiento del 6 de agosto “se estableció que había un archivo, por eso secuestramos esa notebook Lenovo”, del diputado. “Se visualizaron algunos archivos que tenían vinculación, entonces a raíz de eso vamos a proceder a una apertura, y se va a fijar una fecha a los fines que el diputado Germán Kiczka pueda ejercer su derecho a defensa”. Sin explicación de por qué no se lo detuvo si constituía un delito en flagrancia, y sin tomar medidas ante la alta posibilidad de fuga; tenía todos los medios para fugarse: dinero y poder.

11 de agosto. Kiczka ofrece una entrevista en el canal de Puerta. “Mi renuncia está a disposición del juez y del equipo de nuestro partido”. La nota la presentó ante el juzgado. “Si el juez considera que es necesario que renuncie para investigar, estoy dispuesto a renunciar”.

12 de agosto. Kiczka presenta su renuncia a su banca en la Cámara de Diputados.

15 de agosto. El juez consulta a la Cámara de Diputados si fue aceptada la renuncia presentada por Kiczka. Al hacerlo, en su escrito señala que el diputado de Activar presentó una solicitud de exención de prisión en el marco de la causa principal.

16 de agosto. A las 8.30 se realiza la pericia clave de los aparatos secuestrados a Kiczka. Participan los peritos oficiales y de parte.

20 de agosto. Es martes y el juez pide la detención y el desafuero de Kiczka de la Cámara de diputados.

22 de agosto. Es la primera sesión ordinaria de la Cámara tras el receso invernal. Ingresa una nota entregada por la secretaria de Kiczka donde anuncia la ausencia del diputado en la sesión, luego se sabe que la firma fue falsificada. Durante la sesión, la Cámara rechaza la renuncia que había presentado el diputado puertista, se le quita los fueros y se aprueba la conformación de una comisión legislativa para investigar el caso. Alrededor de las 20 horas el magistrado recibe la resolución de la Cámara y cuando envía a detener a los hermanos Kiczka la Policía no los encuentra. Se fugaron. Tuvieron el tiempo suficiente para hacerlo.

23 de agosto. El juez Faría solicitó la captura internacional a Interpol.

Fernando Ortega Zabala es periodista. Nació en Buenos Aires y estudió Relaciones Internacionales en la Universidad de Belgrano. Se especializa en periodismo de investigación y narrativo. Fue jefe de la sección Política del diario El Territorio y editor de Judiciales en Misiones Online. Trabajó durante nueve años en la sección Política de Perfil. Colaboró con la revista Noticias y con diversos medios gráficos, radiales y televisivos. También trabajó en el diario Ámbito Financiero y dicta talleres de periodismo. Publicó dos libros Historia del contrabando en la Argentina y La industria del humo. Cubrió la guerra entre Rusia y Ucrania para Grupo Atlántida.

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Mesa de arena: primera incursión sobre el mapa electoral del Cantón

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Por Fernando Oz

@F_ortegazabala

 

El río está revuelto al son de los vientos de campaña y llegan del sur. Cercado por escándalos de corrupción y con una economía a la deriva, el presidente Javier Milei sospecha que el adelanto electoral ya es una pieza en juego. Su asesor estrella, Santiago Caputo, cruza los dedos: necesita tiempo. Espera ganarlo con el Mundial de Fútbol y un par de bombas de humo bien lanzadas. Esta semana, Lule Menem dictó las primeras directrices para el armado provincial; lo hizo tras estudiar las mediciones que quedaron sobre el escritorio de Karina Milei. “La marca se nos cae”, sentenció un armador. La aceleración de los tiempos viaja en las ráfagas del sur.

La política argentina se agita en ciclos de promesas y desilusiones, de expectativas que nunca terminan de materializarse. Milei, acorralado por la realidad que siempre llega antes que las intenciones, se enfrenta a una tormenta de flancos abiertos: economía, corrupción, desgaste institucional. La imagen del presidente se diluye y su poder comienza a mostrar fisuras. El país, y Misiones en particular, parecen vivir una campaña permanente, donde el tiempo es el recurso más escaso y el humo, el más abundante.

El diputado provincial Carlos Adrián Nuñez —gerente de la marca Milei en el Cantón— cree que aún tiene cartas para jugar por la gobernación y lanzó su propia reforma del Estado con más de 120 proyectos. Ducho en la letra chica de los contratos, el legislador apunta a una reforma electoral para liquidar la ley de lemas y alinear la fecha de elecciones con la Nación, buscando arrastrar al electorado a una batalla de escala nacional.

Presenta proyectos en masa, como si el volumen compensara la falta de sustancia. No lo podrá hacer; tampoco conseguirá la pomposa ley de “Libertad Educativa”, ni la de modernización y reducción de gasto, ni nada. Simplemente porque no cuenta con los votos necesarios, ni aunque junte a todos los diputados opositores y a los opositores de alquiler. Pero dejemos de lado el poroteo: ¿alguien realmente puede creer que el abogado tributarista, que fogueó su carrera perfeccionando sistemas de recaudación, apunte a la eliminación de tasas e impuestos?

Lo de Nuñez es una contradicción ambulante: especialista en recaudación, propone eliminar tasas e impuestos. De él existe una pila de registros de servicios jurídicos prestados a diversas administraciones municipales y organismos estatales de Misiones. Comenzó a principios de siglo en la ciudad de las Cataratas, donde gestionaba el cobro de deudas de contribuyentes en mora a través de ejecuciones tributarias en la Justicia. Siguió por Posadas y, hasta meses antes de su entrada al mundo libertario, hacía lo mismo en la Fiscalía de Estado con ejecuciones a favor del Gobierno provincial. ¿Qué opinarán los intendentes renovadores que aún mantienen contratos con su estudio jurídico?

El pasado de Nuñez, sin tilde, es tan público como incómodo. El hombre que hoy se vende como libertario fue, durante años, el brazo ejecutor de la recaudación estatal, persiguiendo deudores y defendiendo los intereses del fisco.

El diputado sabe que la marca Milei ya no brilla como antes, pero se tiene fe. En la intimidad dice que está dispuesto a pelear; que La Libertad Avanza en el Cantón conserva un piso del veinticinco por ciento y que no tiene interés en pactar con la Renovación. Los que quieran sumarse, que se pongan a la cola, detrás de los “libertarios puros”.

Nuñez, con una maestría en Political Management otorgada por la prestigiosa universidad estadounidense George Washington, piensa en voz alta que la suerte de Milei está atada a las elecciones de medio término del próximo 3 de noviembre, en donde Donald Trump corre el riesgo de perder el control de la Cámara de Representantes. Si los demócratas recuperan el Congreso, el mandatario tendrá que afrontar un nuevo juicio político por abuso de poder. Ya saben, el Doctor tiene sus contradicciones.

En otro rincón, el senador Martín Goerling Lara ya se sabe candidato a gobernador de Misiones; se lo confirmó Mauricio Macri en una reunión de alfiles. El dato también lo publicó esta semana el diario La Nación. El expresidente busca reconstruir el PRO; él no será candidato, pero ya baraja nombres como el de Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre, quien por ahora mira de lejos.

Hace tiempo que el legislador misionero le habla al oído a Macri. La predisposición de su jefe político lo complace. “Hoy es uno de sus principales asesores”, reconoce en voz baja el diputado nacional Fernando de Andreis, un escudero del PRO. El rol del senador es estratégico: preside el bloque en la Cámara Alta, lidera la Bicameral de Seguridad y tiene asiento en la Bicameral de Inteligencia —la famosa “comisión fantasma”—. Además, esta semana tomará la secretaría de la Comisión de Acuerdos, donde se cocinan los pliegos de jueces, diplomáticos, ascensos militares y otros cargos de control público.

Su debut será el jueves, durante la audiencia pública que tendrá como eje el análisis de la continuidad del juez Carlos Mahiques como integrante de la Cámara Federal de Casación Penal. Milei quiere que continúe en su cargo pese a haber cumplido la edad límite constitucional, por lo que requiere un nuevo acuerdo. El magistrado es el padre de Juan Bautista Mahiques, actual ministro de Justicia de la Nación y una figura clave en el ámbito de la rosca judicial durante el gobierno de Macri, además de ahijado político del Tano Angelici.

La política judicial argentina es un laberinto de parentescos, favores y acuerdos secretos, donde la edad constitucional es una excusa y la influencia, la moneda de cambio. Milei necesita un acuerdo para mantener a Mahiques, y Mahiques, a su vez, conecta al gobierno con la vieja guardia macrista. Todo está atado, nada es casualidad.

Macri tiene más motivos para escuchar a diario los consejos del sigiloso Goerling Lara: es su puente con la vicepresidenta Victoria Villarruel, con la presidenta del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, y con el entorno de Santiago Caputo. Mientras juega a la diplomacia en el Congreso, casi al mismo tiempo, recorre la provincia en secreto armando su propia jugada.

En el Cantón también avanza otro armado de cara a las elecciones del próximo año; se trata de un rejuntado de arrepentidos de Milei, disidentes del PRO, excomulgados del radicalismo y furibundos antirrenovación. El armador de ese espacio es el diputado provincial Miguel Núñez, un hombre rudimentario, quien siempre se dedicó a la consultoría privada enfocada al sector agropecuario; aunque también estuvo una temporadita en la Municipalidad de Eldorado. Entre otras minucias que no vienen a la presentación.

Después de pegar el portazo al PRO, Núñez se acopló al expolicía Ramón Amarilla y crearon el bloque “Algo Nuevo”. Desde ese momento, la dupla camina la provincia buscando voluntades, más financistas y potenciales desestabilizadores. Juntos piensan en un proyecto político por fuera de las estructuras nacionales y provinciales: “No somos libertarios de Milei y menos renovadores, somos algo nuevo”, repiten a donde van. Hablan con sectores del radicalismo y quieren sumar al diputado provincial con peluca, Martín Arjol, que los mira con cierta desconfianza, y al exdiputado Pedro Puerta. No se suma a ese campamento el PAyS de Héctor “Cacho” Bárbaro por más cuestiones ideológicas que de ganas.

El armado es el reflejo de la crisis de identidad: no son Milei, no son renovadores, no son radicales; son algo indefinido, un proyecto en busca de definición y de financistas. La política, cuando se queda sin etiquetas, busca nuevos nombres y nuevas causas, aunque en el fondo todos los caminos conducen a la supervivencia. El discurso es la bandera, pero la realidad manda.

El panorama de la Unión Cívica Radical en Misiones es de subsistencia. Mientras atraviesan un proceso de redefinición estratégica, buscando posicionarse como una alternativa moderada y “de gestión” frente a la hegemonía de la Renovación y el avance de La Libertad Avanza, los radicales esperan señales de una cúpula alejada de los problemas de la provincia.

Si bien aún no hay nombres confirmados, el objetivo para el próximo ciclo electoral es presentar un candidato propio a la gobernación que logre romper la polarización, apoyándose en la estructura territorial (comités) que el radicalismo mantiene en casi todos los municipios de la provincia. Algunos sueñan con conformar una gran alianza junto con el PRO, con los libertarios desencantados y hasta con perdonar a los radicales que “se pusieron la peluca”. Otros se conforman con mantener las dos bancas que ponen en juego: la de Rosa Kurtz y la de Francisco Fonseca.

Los radicales se dividen entre los que sueñan y los que apenas resisten, entre el deseo de romper el statu quo y la necesidad de cuidar las bancas. Pepe Pianesi, el corredor eterno, es la metáfora perfecta de un partido que nunca termina de llegar a la meta. El sueño de una gran alianza es recurrente, pero la verdad es cruda: la polarización es fuerte, los nombres escasean, y la estructura territorial funciona como parapeto.

En el partido del oficialismo provincial hay menos ruido del que algunos “ansiosos” esperan. Sí hay un cambio de estrategia, pero especialmente táctico, frente a un Gobierno nacional que por momentos parece colapsar. “Fragilidad económica, desgaste político y controversias judiciales”, así lo resumen en una usina de la cúpula del Frente Renovador de la Concordia. Pero, además, Misiones está siendo una de las principales víctimas del sitio económico que emprendió Milei contra las provincias.

Hay quienes creen que los resultados de las dos elecciones legislativas del año pasado, donde la Renovación no superó el treinta por ciento de los votos, se debieron a las internas y mezquindades de quienes pensaron que se iban a llevar por delante un proyecto que viene construyendo una nueva provincia desde hace veintidós años y cuatro meses. “No habrá internas. Discutimos, estudiamos y procesamos; luego seguimos adelante, como lo venimos haciendo”, aseguró una fuente inapelable. “Hay una etapa superada”, agrega.

La Renovación, pese a los traspiés electorales, se muestra unida y convencida de la continuidad. Las internas, según la cúpula, están superadas; la discusión es parte del proceso, pero la decisión final es avanzar, como lo vienen haciendo hasta ahora. Confían en que el proyecto es el argumento central y más fuerte que las individualidades. En el oficialismo, la etapa de la fragmentación parece haber quedado atrás, aunque nadie se atreve a dar nombres para futuras candidaturas. Pero hay señales.

Todo indica que, pasadas las instancias de aprendizaje de los experimentos “Neo” y “Blend”, “más del cuarenta y cinco por ciento de los habitantes de Misiones va a salir a defender lo más preciado que tenemos, que es nuestra tierra y nuestros derechos”, así lo sentencian, como un acto de fe. “Es un tiempo de defensa, con serenidad”. La protección del territorio y de los derechos se impone como una consigna de referencia.

Hugo Passalacqua, aunque no lo diga a viva voz, se encuentra entre los candidateables; a él no le faltan ganas. Puede hacerlo, tiene sobrada experiencia. Tuvo que gobernar bajo el mandato de Mauricio Macri y ahora no le tocaron años de bonanza. Apenas comenzó la motosierra de Milei se enfermó y gobernó hasta aquí con ayuda de los más leales. Ya repuesto, el piloto se dispone a pasar otra tormenta y conservar el proyecto. Su imagen, pese a los traspiés de su gestión, se mantiene alta.

Las candidaturas, en Misiones, se niegan antes de confirmarse. El jefe de Gabinete, Carlos “Kako” Sartori, tuvo que desmentir esta semana cuando alguien del entorno del intendente Claudio Filippa le preguntó si sería candidato a la gobernación. “Estoy más para ser jefe de campaña de Hugo”, contestó. El alcalde de la turística ciudad sí confirmó que irá por una reelección más, pero él es una excepción a cualquier regla.

Aunque se le hace agua la boca, el intendente de Alem, Matías Sebely, también negó que quiera ir por la gobernación: “Claro que quiero ser gobernador, pero no ahora. Esto lo hacen para generar internas; para enfrentarme al gobernador o a la conducción del partido, no sé”. El alcalde sí piensa en un nuevo mandato frente al municipio, donde prepara un paquete de medidas para bajar impuestos y atraer nuevas inversiones.

El vicegobernador, Lucas Romero Spinelli, también habría bajado sus intenciones de presentarse el próximo año como candidato a la gobernación. En su entorno aseguran que aspirará a la intendencia de Posadas.

También sucede que en el Cantón, los candidatos no se declaran, se insinúan; el silencio es parte de la alquimia electoral, y la lealtad, el valor más apreciado. Passalacqua, el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, el estratega de bajo perfil Raúl Castaño y “Kako” Sartori observan el escenario como si fuera un TEG y se preparan para la apertura del periodo de sesiones ordinarias de la Cámara de Representantes, el próximo primero de mayo, con la presencia del jefe del partido, Carlos Rovira.

Hay otras señales que pueden servir de guía para intentar interpretar la aceleración de los tiempos en la propia Renovación. En los medios oficialistas comienza a desaparecer el prefijo “Neo”, esa versión 4.0, para abrir paso al “Misionerismo” como emblema de un tiempo de defensa, de reconstrucción de símbolos, de afirmación de valores locales. La política, aquí, es resistencia frente a la adversidad.

La próxima señal se verá en el Congreso. La Casa Rosada quiere que antes de mitad de año se trate la eliminación de las PASO con el objetivo de reformular el sistema electoral antes de las elecciones. El presidente de la Cámara baja, Martín Menem, ratificó que la intención de dinamitar las primarias por considerarlas ineficientes y un gasto excesivo para el Estado. Posiblemente, los diputados renovadores no acompañen esta vez el pedido de Milei. El peronismo quiere ir a internas; el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, envió un mensaje a la cúpula de la Renovación, y también lo hicieron otros referentes del PJ a nivel nacional.

En ese escenario, las elecciones para presidir el PJ Misiones, convocadas para el próximo 19 de abril, son de vital importancia. Esta semana, el candidato Christian Humada se diferenció de su adversario kirchnerista, Gonzalo Costa de Arguibel, y se desmarcó del peronismo renovador representado por el diputado nacional Alberto Arrúa, quien quedó fuera de la interna. “A mí no me manda (Carlos) Rovira, ni La Cámpora, ni nadie”, cargó el dirigente, cuya lista, “La Julio Humada”, compite mano a mano con “Amplitud”, encabezada por Arguibel, quien lleva como candidata a vice a la camporista de Eldorado, María Cristina Brítez.

Según Humada: “Arguibel está mandado por Juanchi (Irrazábal) y la otra por Máximo Kirchner”. Lo concreto es que el hijo del exgobernador Julio César Humada está encolumnado detrás de la candidatura del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, para las elecciones presidenciales de 2027, y cuenta con el guiño de la Renovación para quedarse con el PJ en la provincia. Lo dije párrafos arriba: Todo está atado, nada es casualidad.

Misiones, entonces, se prepara para un ciclo electoral marcado por la aceleración de los tiempos, la redefinición de alianzas y la supervivencia de los viejos y nuevos actores. El río sigue revuelto, pero todos los navegantes buscan mantenerse a flote, aunque sea agarrándose a los restos de una marca, una estructura o una bandera. En la política misionera, como en la argentina, la única certeza es la incertidumbre, y el único mandato, sobrevivir hasta el próximo ciclo.

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No a las fake news: un compromiso político para no intoxicar el debate

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Por Fernando OZ

@F_ortegazabala

La democracia no se quiebra de golpe; se va astillando. A veces con la firma de un decreto, otras con el estruendo de un tiro. En estos tiempos de pantallas, el método es más sutil y eficaz: la mentira programada. Una noticia falsa no requiere pólvora; le alcanza con un celular, un funcionario sediento de revancha, un ejército de bots o un rebaño dispuesto a repetirla. Lo que se dispara entonces no es información: es plomo simbólico. Y en esta guerra, como en todas, las primeras bajas suelen ser civiles: hombres y mujeres que trabajan, votan y todavía esperan —cada vez con más duda— que alguien, en algún rincón, esté diciendo la verdad.

Nuestra provincia no vive aislada del resto del mundo. Respiramos una época donde la mentira perdió su estigma de pecado para ser validada, sin pudor, como una estrategia política de diseño. Y acá, en Misiones, esa discusión tiene que dejar de ser abstracta. Esta semana, el diputado nacional de La Libertad Avanza, Diego Hartfield, anunció que denunciará penalmente a Roque Gervasoni, titular del IMaC, por haber replicado en redes un video que lo vinculaba con supuestos vuelos en aviones privados financiados con fondos públicos.

Hartfield lo negó de forma categórica en Radio Up, en el programa “Realidad Mixta”: “Nunca me tocó un avión privado en mi vida. No, nunca, jamás”, dijo. Y fue más allá: le llamó la atención que “un funcionario del gobierno lo postee y lo replique como si fuera una verdad total”. Lo que se cuestiona es que un funcionario público utilice las redes sociales para empujar desinformación en contra de. Una fake news, una peste antiquísima que se potenció con internet.

No se trata, entonces, de un cruce de chicanas. Se trata del mecanismo, del método. Una cosa es que la intoxicación circule desde cuentas anónimas, ese barro digital donde nadie firma nada y todos tiran piedras. Otra cosa —mucho más grave— es que la desinformación sea amplificada por alguien que ocupa un cargo público y se mueve con la autoridad implícita del Estado. Porque cuando un funcionario distribuye una noticia falsa, no está opinando: está ejerciendo una fuerza asimétrica. Como lo hace permanentemente Javier Milei y sus devotos. El poder, como las armas, exige un seguro y un protocolo. Sin reglas, la política se convierte en un campo de tiro ciego: gana el que dispara primero el engaño, no el que mejor gestiona la realidad.

La pregunta no es si Gervasoni lo hizo o no: eso lo determinará la Justicia y, antes, los hechos. La pregunta política, la que debería incomodar a todos los partidos, es otra: ¿vamos a aceptar que la campaña permanente se convierta en una cloaca donde todo vale?

Umberto Eco, que tenía la virtud de decir con elegancia lo que otros apenas balbuceamos, lo resumió con brutalidad: las redes sociales “le dieron derecho de palabra a legiones de idiotas”. No era un insulto; era, en todo caso, un diagnóstico cultural de época.

El semiólogo, uno de los más importantes del siglo XX, advertía que el problema no era que la estupidez existiera —siempre existió—, sino que ahora circula con mayor velocidad que un dato verificado y, peor, con más emoción. La mentira viaja en moto; la verdad va a pie, con papeles, con llamadas, con chequeos, con tiempo.

En su novela Número cero, Eco explicó el método: se manipula, se difama, se instalan intrigas, se fabrica clima. Y cuando el clima está instalado, la rectificación llega tarde: la reputación ya está herida.

Hartfield, de hecho, describió el “modus operandi” de estas operaciones: aprovechar un tema viral y “tirar” contenido falso para que “la inteligencia de las redes sociales lo manijee” porque la gente se prende. Ahí aparece el algoritmo como cómplice: no premia lo verdadero; premia lo que genera reacción. Y en política la reacción es oro. Por eso la fake es tan tentadora: cuesta poco, rinde mucho y casi nunca paga precio.

Tal vez este caso abra la puerta a un compromiso público de toda la dirigencia misionera: oficialismo y oposición. Acá es donde tienen una oportunidad histórica, simple y concreta: firmar un pacto de no difusión de noticias falsas, con un protocolo mínimo. No es poesía. Es higiene democrática. Un acuerdo básico, como los que se hacen en tiempos de peste para no contagiar al vecino.

El pacto podría incluir tres reglas elementales: Primero, no compartir información sin fuente verificable; segundo, rectificar con la misma potencia con la que se difundió; tercero, sancionar políticamente a quien use recursos públicos para campañas de desinformación. Si no pueden sostener eso, entonces el discurso sobre “la república”, “las instituciones” y “la democracia” es sólo decoración de campaña.

Ahora bien: esta pelea no es sólo de los políticos. También es del periodismo, que tampoco está exento de culpa. Y acá conviene decirlo con crudeza, porque el romanticismo no paga las cuentas ni salva reputaciones: el periodista no puede ser un militante disfrazado de cronista. Puede tener ideas y posturas, claro. Pero su compromiso profesional es con el método: verificar, contrastar, dudar, llamar de nuevo, chequear, esperar.

Hace treinta años que me gano el pan escribiendo para diarios, revistas, portales de noticias y libros, y pasé por redacciones de los más diversos tamaños. Entiendo cómo funciona el juego del poder, pero jamás vi tanto desparpajo, tanta liviandad. Miren: ya sabemos que en la era de la posverdad hay medios que confunden velocidad con rigor y el ruido de los clics con el peso de la relevancia. Por eso, en tiempos de ansiedad, esperar es revolucionario.

Guiémonos por los faros que encendieron los mejores, como Ryszard Kapuściński, el gran reportero polaco que caminó guerras y dictaduras con una libreta y con la convicción de que, si no entendés a la gente, no entendés el conflicto; y si no respetás los hechos, no respetás a la gente. Comprendía que el periodismo no es repetir lo que te dicen, sino descubrir qué hay detrás de lo que te dicen. Además, estaba convencido de que los cínicos —los que manipulan, los que sirven intereses, los que convierten la información en negocio— no servían para este oficio, porque el cinismo es la antesala de la mentira.

Y en esta idea de señalar, pero a la vez buscar juntos la salida del laberinto, en su momento Umberto Eco propuso que los diarios dediquen páginas a señalar qué sitios mienten y cuáles son confiables. Tal vez hoy, en Misiones, esa tarea debería ser más ambiciosa: un observatorio local de desinformación, con participación de universidades, periodistas, organizaciones civiles y, sí, también del Estado. Pero con una condición: independencia. Porque si el árbitro juega para un equipo, el partido está arreglado. ¿Quién recoge el guante? Estoy casi seguro de que nadie.

No sé qué opinarán ustedes, pero termino creyendo que la democracia, al final, es confianza organizada. Y la confianza es un recurso no renovable: se gasta más rápido de lo que se repone. Por eso el caso Hartfield–Gervasoni no debería servir sólo para sumar un capítulo a la novela de la grieta. Debería abrir una discusión pública sobre cómo se contamina el debate, cómo se fabrica un enemigo con un par de posteos, cómo se destruye una reputación en horas y cómo, después, nadie se hace cargo. La fake tiene una virtud miserable: no deja huellas en la conciencia de quien la comparte. Se la reenvía como quien pasa una botella vacía. Total: “me lo mandaron”.

Por eso estas líneas no son una defensa hacia un dirigente ni un ataque a otro. Son un llamado a un mínimo de decencia pública. A entender que la mentira política es una forma de violencia. Y que, si de verdad queremos vivir en un Estado provincial donde el voto valga y la palabra tenga peso, hay que cortar de raíz la industria de la desinformación.

Hay guerras que se libran en trincheras. Esta se libra en el celular de cada habitante de Misiones. Y si la perdemos, no habrá ganador. Sólo un territorio más pobre: de verdad, de diálogo y de futuro.

 

 

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Opinión

La política del trueque: hoy Milei, mañana el que pague

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Por Fernando Oz

@F_ortegazabala

Me cuentan —y no me sorprende, porque esta película ya la vi en blanco y negro— que el fantasma de 2001 empieza a materializarse en los barrios del Cantón. Mientras los políticos discuten nuevas alianzas en despachos climatizados, los vecinos regresaron al trueque. Sí: al trueque puro y duro. Esa moneda de la desesperación donde doña Rosa cambia un paquete de fideos por un abrigo para el nieto, y donde un par de zapatos usados vale más que una promesa electoral.

En ese paisaje desalentador aparece el diputado ultraopositor Miguel Núñez, vinculado a sectores productivos que sueñan con arrasar el monte nativo para plantar trigo —como si el verde milenario de la selva estorbara a sus balances contables, siempre de corto aliento—. Núñez articula con quien se deje convencer el armado de un espacio opositor contra el oficialista Frente Renovador de la Concordia Social y, también, contra los libertarios que adoran al presidente Javier Milei como si fuera un santo de estampita con motosierra.

El pasado miércoles, en el Hotel Julio César, el legislador abrió las puertas a una jornada de reflexión: “Misiones Productiva”, así la llamaron. Nombre impecable: nadie en su sano juicio va a declararse antiproductivo. Junto a él estaban Gabriel Montiel y Alfredo Gruber, los mismos que salieron a pedir el voto por Milei con el entusiasmo de un converso rumbo al patíbulo y que ahora se quejan de las reglas del juego. La eterna paradoja de este país de cainitas: pedirle fuego al que incendia la casa y luego lamentarse por las cenizas en el salón.

Bajo el lema heroico de “¡Déjennos Trabajar y Producir!”, se amontonaron los logos de las entidades nacionales: Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales, Federación Agraria y CONINAGRO. La Mesa de Enlace en formación de combate. Y los regionales no se quedaron atrás: APICOFOM, AMAYADAP y la Sociedad Rural de Misiones, entre otros. En definitiva: propietarios y productores unidos por el espanto de la baja rentabilidad y la presión impositiva, un reclamo que suena a música celestial, pero que Núñez intenta convertir en palanca para su propio ascenso.

Los videos y las fotos del evento confirman lo evidente: no fue una asamblea de colonos flacos, sino un encuentro de actores con peso económico, agenda propia y ganas de influir. El espacio, más que para debatir, funciona como think tank de ocasión: un living con micrófonos para hacer lobby a favor del armado de la candidatura del ingeniero agrónomo y empresario forestal Rafael Scherer, y para ir calentando el tablero.

No hacía falta ser malpensado para entender el guion: reclamo productivo como bandera, bronca fiscal como pólvora. Una operación prolija, de traje y gráficos en pantalla. Y no es la primera vez. En las últimas elecciones, Núñez ya había aprovechado el malestar de un sector de la policía para sumar a otros estatales y empujar armado de la candidatura de Ramón Amarilla.

Según el propio Núñez, se invitó a todos los diputados. Pero no estuvieron los del bloque de La Libertad Avanza ni los renovadores. Sí estuvieron los de la bancada radical: Francisco Fonseca, Santiago Koch y Rosa Kurtz; además del radical con peluca Martín Arjol; el expolicía Ramón Amarilla, del mismo espacio de Núñez, y Cristian Castro, del PAyS, entre otros. Algunos no conocían el trasfondo y se fueron antes del cierre. Otros se quedaron apenas lo justo: para tantear terreno, para ver si el aire soplaba a favor de un frente que, en las próximas lides, dispute el voto tanto a renovadores como a libertarios.

Ahí están: ayer Milei, hoy un frente “productivo”, mañana lo que convenga. En la Argentina, la coherencia es una afición rara. Pero el sainete no termina ahí, porque en Misiones siempre hay lugar para un acto más de esta comedia bufa que nos toca habitar.

En otra esquina del mismo circo provincial asoma el partido Por la Vida y Valores, que dirige el diputado Walter Ríos: exempleado de la ANAC, ultraderecha y conservador. Con el conflicto en Irán como telón de fondo, y con la voz del presidente Milei amenazando al régimen de los ayatolás a la hora del rezo, Ríos salió a decir que encabeza gestiones para el desembarco de una mega inversión de capitales de Medio Oriente en el Cantón.

Ríos mantiene el misterio y no dice nada. Se habla —se habla, nada más— de un grupo inversor del sector petrolero vinculado a países árabes. El diputado arrojó cifras extraordinarias, de esas que no entran ni en un delirio contable: hasta 200 billones de dólares en un plan de inversión a escala. Del proyecto, insisto, no se sabe nada serio. Pero él pretende encuadrarlo dentro del RIGI, palabra mágica que hoy sirve de talismán para cualquier aventurero con contactos y poca vergüenza.

Por momentos, Ríos parece olvidar que es diputado y se cree canciller. Cuando le piden detalles, pone cara de Hombre de Estado y suelta que “cuida y reserva mucho el proyecto para que no se frustre”. Estaría bien que algún diputado le pida informes a su colega. La última vez que en Posadas se habló de inversiones con turbante, se prometieron más de 20 millones de dólares para remodelar un edificio histórico de 1912. Ya sabemos cómo terminan esas historias: renders, fotos y un silencio posterior que ni el incienso tapa.

Y mientras Ríos juega al misterio y al negocio de los petrodólares, su compañera de bloque, la audaz diputada Rita Flores, busca la foto con el pastor Dante Gebel. El pre-candidato que impulsa una murga de peronistas no K, libertarios desencantados y buscavidas varios.

El nuevo mundo que promete la prédica de Gebel podría unir a gente tan heterogénea como sectores de Ramiro Marra con el sindicalista Néstor Segovia, Yamil Santoro y los influencers Emmanuel Dannan y “el Presto”. Martín Llaryora, el cordobés, es el único gobernador que ya le tiró un guiño. La idea es instalar a Gebel como “outsider” para disputar el poder a los libertarios en 2027, aprovechando alcance mediático y red de contención social. Argentina: el país donde la política tradicional se disfraza de antipolítica y la antipolítica aprende rápido a transar como la vieja política.

Flores, que en menos de un año decía “somos libertarios, nos vemos en la obligación de salir a defender nuestras banderas afuera de LLA”, o “Javier Milei excede cualquier cuestión partidaria; hablar de Javier Milei no necesariamente es hablar de LLA”, también se codeó con Lucía Montenegro y luego se acercó a Marcela Pagano, la diputada nacional que desertó de las filas libertarias. Todo fluye, todo se acomoda. El apellido cambia; la ambición, no.

Al final, mientras el vecino truequea para comer, ellos truequean siglas, fotos y promesas. Nadie parece tener un plan serio: reclamos sectoriales, mezquindades, maniobras para no quedar afuera. Y, en medio de la incertidumbre, lo único que se consolida es la certeza vieja y amarga: para demasiados, la cosa pública no es patria ni destino. Es caja, escalera y negocio. Y el que no lo entienda, que vaya juntando arroz y aceite: el trueque ya empezó.

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