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Congreso vida

 

Por Richard Cantero

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“… Pero a la vez existe un transformador que te consume lo mejor que tenés.

Te tira atrás, te pide más y más y llega el punto en que no querés…”

Charly García

En agosto de 1982 yo tenía 11 años y las heridas de Malvinas todavía sangraban desgarradas por todas partes en Argentina. A pesar de mi corta edad, pude percibir la euforia en charlas de gurisada cuando en la fantasía valiente de pibes imaginábamos defender Malvinas, motivados algunas veces por el vuelo rasante de aviones de combate que vimos pasar varias veces no mucho más arriba de los techos de la escuela Fraternidad o de nuestras casas en el barrio, en Villa Cabello, cerca del aeropuerto. Nosotros crecimos con la conciencia de que las islas son dos hermanas llevadas a la fuerza por un enemigo invasor y que debíamos ir a buscar y traerlas de regreso. Tal vez por eso pude percibir también la angustia y el dolor de la pérdida de vidas tan jóvenes, de pibes apenas un poco más grande que nosotros, de hijos, de primos, hermanos, novios, esposos, padres, vecinos, amigos de otros amigos apenas salidos del colegio secundario o cursándolo todavía. La angustia de la derrota colectiva que nos consumía por dentro cuando los medios nos decían y titulaban que estábamos ganando.

En octubre de ese mismo año Charly lanza Yendo de la cama al living y un año después, en 1983 con Click Modernos, seguía yendo y viniendo entre canciones que nos hicieron ver de personas que podían desaparecer. Amigos del barrio, cantores de radio y los que andan por la calle que, en definitiva, no es otra cosa sino cualquiera de nosotros y en cualquier edad. Obreros, trabajadores activos y pasivos de todas las áreas, estudiantes, nietos, hijos y abuelos que tanto ayer como hoy nos movemos entre dinosaurios que rugen desde siempre sus violentos discursos belicosos que adornan con pompas y títulos épicos o arengas revolucionarias. Así supimos de procesos de reorganización nacional o de revoluciones de la libertad o libertadoras, o libertarias. O incluso una un poco menos épica como la revolución de la alegría que, no por menos épica; acaso esté menos presente en el desánimo social y no sea esa alegre revolución, la gota que llena el vaso en el inconsciente colectivo.

Sea que fuere un dinosaurio o un transformador, sabemos que eso que Charly vio y cantó, se alimenta de nosotros y no nos deja tranquilos. Parece no quedar dudas y claramente se trata de un sistema de poder que funciona a partir de exprimirnos y devorarnos anímicamente y en ello basa su funcionamiento; cuanto más le damos, más nos pide y más le damos y más nos pide.

Pienso mientras escribo y noto no saber si cuando Charly dice: “… y llega el punto en que no querés”, nos lo diga a todos. Puede que tal vez no a todos, pero si al menos al colectivo de todos los que fuimos aprendiendo a escuchar su mensaje y lo que tenía para decirnos desde hace medio siglo y pico. Llega o llegó, o llegará o será que viene llegando el punto en que ya no queremos y buscaremos desconectarnos al menos por un rato del transformador que nos consume en lo mejor que tenemos, ya sea que éste sea un mal sueño, un dinosaurio o el sistema de gobierno, o el aparato de medios, o una forma de hacer política.

Es que lo venimos escuchando todo el tiempo en la calle: “… es que la gente se hartó… la gente no quiere saber más nada con los políticos”.

¡Y menudo dilema! Ya que por hartos que estemos, apagar la energía política del transformador social no es una opción ni debe serlo. Eso es precisamente lo que pretenden quienes no creen en la política y la detestan hablando siempre y solo en un sentido corrosivo, satírico, cáustico y corruptible de la política para eludir que la política es, ante todo, asunto de injerencia colectiva y el arte de lo posible para el bienestar de los pueblos.

¡Es que tampoco hablan de pueblo! Todo es individualismo, meritocracia y salvación personal.

Si forzamos un poco la mirada todo se vuelve arquetípicamente real, el transformador, el hartazgo y una noción deformada de la política que en la discusión de las redes y medios; no nos deja ir más allá de lo deforme, lo grotesco, lo ruin y lo corrupto como único asunto simbólico de la política. No se escucha a nadie del gobierno nacional  ni a mucha parte de la oposición, hablar de política en un sentido positivo.

Con seguridad que nadie desde el gobierno nacional o el oficialismo y casi nadie en amplios sectores de la sociedad y el escenario político está hablando de desarrollo industrial, desarrollo educativo, desarrollo social, desarrollo científico, desarrollo urbano o del sistema de salud o desarrollo de programas de vivienda, o de empleo o fomento para PYMES y emprendedurismo. En fin, habiendo tanto para hablar en el sentido constructivo de la política, tanto que tratar de asuntos y necesidades que atender para el mejoramiento del tejido social, su asunto y simbología pasa por un reduccionismo de fuerzas celestes que debemos imaginar que bajan y convierte a todos en fieras, leones o corderos, topos o ratas, o basuras, o lacras, o mandriles con culos inflamados y por supuesto, si hay culos hay caca; mucha caca o mejor aún: “kakas”. Aunque esa es una categoría interesante porque incluso cualquiera puede convertirse en kuka o “kk”. No importa el árbol genealógico, grupo sanguíneo, preferencia política, ni procedencia ideológica; basta con hacer alguna crítica más o menos sesuda y razonable y el rayo kukarizador va a localizar al crítico, va a alcanzarlo o alcanzarla y señalarlo como señalaba la estrella amarilla de David a los judíos durante la segunda guerra mundial o como señalaba la flor de lis a los herejes durante la inquisición. Kirchnerizar el disenso, el debate político y la discusión de ideas pareciera que pasó a ser la solución final a todos los problemas sociales que nos genera el enajenarnos al libre mercado, en el que dicho sea de paso solo somos los compradores y consumidores cada vez más pobres y empequeñecidos; enajenarnos también al neoliberalismo privatizador, la deuda eterna, la especulación financiera, la fuga constante e interminable de capitales, enajenar recursos naturales y soberanía justo en un contexto de reordenamiento geopolítico y económico que vive hoy el mundo a escala planetaria y que se va reconfigurando, al menos por ahora, en sentido opuesto al que nuestro golpeado país decidió ir. A nada de eso le damos cabida ni dimensión en la discusión política ni le asignamos, a propósito, responsabilidad alguna. Mejor parece ser hallar una sola culpable o un solo culpable que puede ser cualquier perejil que pasó a criticar y hacer creer que se ha dado, insisto; una solución final al asunto que nos tiene atrapados en este espiral de malas decisiones como ciudadanos.

En este universo simbólico nada es posible porque todo de lo que se hable o se trate es un “curro”. Si hay inversión en educación, “es curro”; si hay inversión en salud, es porque “de ahí curran”; si hacen rutas y obra pública es porque “con eso curran”, si hacen un concierto “es curro” y si fuera que un grupo de vecinos y padres se organiza con un comedor, es porque “están currando”. Todo es curro en el esquema de debates cuando lo que se intenta es hacer nada, abandonar toda forma de acción política y romper o quitar toda forma de estructura y andamiaje de la movilidad social.

El universo de medios a nuestro alrededor nos bombardea hegemónicamente sobre la idea de quién robó, qué robó, cómo robó, cuánto robó y dónde supuestamente está la que se robó haciéndonos creer que, si manejamos esa información, estamos involucrados en la discusión política y participamos de la actualidad; cuando en todo caso solo estamos balbuceando y regurgitando en nuestro hartazgo acerca de delitos, robos, curros, bolsos, falsedades y fantasías animadas de animales, alimañas, kk, motosierras y culos de monos, para no hablar de lo esencial. Para no hablar del desguace de los aparatos productivos, para no hablar del industricidio, para no hablar de argentinos que pasan hambre, para no hablar de la caída estrepitosa de la clase media y el estancamiento de la economía doméstica. Pero por sobre todo para dejar de hablar de pueblo, de comunidad, de sentido colectivo, de superación mancomunada y desarrollo social.

Habrá que dejar de callar. Habrá que discurrir mucho sobre lo simbólico y lo significantes en todos los campos del coloquio de ideas que nos encuentran interactuando colectivamente. En la escuela, en la universidad, en los lugares de trabajo y se me ocurre que sobre todo en las iglesias y en los sermones, si es que persistimos en esta no tan buena idea de intervenir y actuar en política arriesgando el bienestar del tejido social con el misticismo de las fuerzas del cielo y la mucha falta de lectura. Habrá que replantear cuidadosamente el uso, el sentido y los significantes que le damos a la palabra que sale de nuestros labios y formula nuestra lengua porque a según el evangelio que moldea nuestras sociedades y el inconsciente colectivo, es lo que sale de nuestra boca lo que nos daña y contamina.

Habrá que persuadir que la libertad, como palabra, es demasiado valiosa como para usarla como cliché y muletilla de campaña. Quizás, como nos dice la canción, un poco nos corrompimos y hemos olvidado que la llevamos dentro del corazón, que ella siempre está y nadie nos la otorga; salvo que hayamos sido condenados a perderla. ¡Pobre el hombre que, enfrascado en buscarla, no percibe la libertad en su interior! Simplemente porque ella anida en lo sensible de la naturaleza humana. La libertad es ante todo auto determinación, es estar listo y presto para obrar con raciocinio y se ejerce, como dice Tomas Moro, en la autonomía para buscar siempre el bien común a través de cultivar el espíritu y las facultades intelectuales del espíritu del hombre y no solamente cultivar el monedero, la teología de la prosperidad, el acopio de billetes y bienes de propiedad privada.

 

“.. Hoy desperté cantando esta canción que ya fue escrita hace tiempo atrás y es necesario cantar de nuevo una vez más…”

 

¿Y cuál es esa canción? Claramente son muchas las canciones que bien nos vendrían volverlas a cantar, como la que nos anima a tirar para arriba si no vemos la salida, la que nos anima caminar entre las piedras cuando pase el temblor, la canción con todos, la de la copla nuestra que quería el carcelero para aguantarse el miedo de su propia prisión, la de pedirle a D´s que el dolor no nos sea indiferente y haber hecho lo suficiente, la de ofrecer el corazón si todo parece perdido, la de la bronca cuando se hacen los moralistas y entran a correr a los artistas, la de darme de tu mano lo que puedas y tomar de mi mano lo que quieras, la de encontrar en el pago donde nacimos lo que errantes buscamos por ahí, la de ya no llorar por las heridas que no paran de sangrar en esta locura de desacuerdos, la de que la vida es un libro útil para aquel que quiere comprender, la de abrir los ojos y estar vivo en tiempos donde nadie escucha a nadie, en tiempos donde todos contra todos, en tiempos egoístas y mezquinos que pretenden que siempre estemos solos y la que nos invita a cantar como el viento peinador del trigo y como el rio entre los pueblos porque los pueblos que cantan siempre tendrán futuro.

Para cerrar, me sumo desde donde me toca, sea para ayudar a crear nuevas canciones con todos los que me rodean o sea para ayudar a que llevemos en nuestros oídos la más maravillosa música que es, la palabra del pueblo argentino.

No llores por mi Argentina, te quiero cada día más.

(*) Músico. Compositor. Profesor.

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Opinión

La farsa de la soberanía en una frontera perforada

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Por Fernando Oz

F_ortegazabala

 

Soberanía y federalismo fueron las palabras que más utilizaron para defender su postura tanto quienes están a favor como los que están en contra de la polémica reforma de la Ley de Tierras. El debate dejó al descubierto, una vez más, la incapacidad del Estado y la hipocresía de quienes deben custodiar un territorio perforado.

En el Senado de la Nación, los hilos de la Realpolitik se mueven con la habitual soltura de las transacciones sin mucha convicción. Hasta el momento, diversas fuentes coinciden en apostar a que el senador de Encuentro Misionero, Carlos Arce, acompañará la iniciativa impulsada por Javier Milei, que busca eliminar o flexibilizar los límites a la compra de tierras por parte de extranjeros: el punto central y más candente del debate.

Por su parte, Sonia Rojas Decut mantendría sus reservas frente a ese punto en particular; se especula con que rechazaría el articulado sobre extranjerización, aunque respaldaría el proyecto en general. También se cree que la senadora estaría evaluando la conformación de un monobloque que responda de manera directa al gobernador Hugo Passalacqua. Un quiebre que desde algunos sectores de la oposición es visto como un “desencuentro” táctico.

El mandatario se reunió esta semana con los senadores y les pidió que voten en contra. Un gesto que no tiene antecedentes en lo que va su gestión. De acuerdo con los registros de votación y las actas de sesiones parlamentarias del Honorable Senado de la Nación, los senadores misioneros que integran la representación oficialista provincial vienen manteniendo una postura de apoyo estratégico e integral a las principales iniciativas, normativas y paquetes de leyes enviados por la Casa Rosada —desde la Ley Bases hasta el Paquete Fiscal—.

Del otro lado de la calle, Martín Goerling Lara ya anunció su apoyo abierto y explícito al proyecto de Milei, posicionándose en la vereda opuesta a la gestión de Passalacqua y a más de sesenta intendentes de la provincia que alzaron la voz en solicitadas públicas. El senador del PRO cargó con dureza contra el oficialismo provincial y los jefes comunales, acusándolos de “desinformar y mentir a la población” mediante un libreto que calificó como un simple relato de entrega de patria.

Goerling Lara, presidente del bloque del partido de Mauricio Macri en la Cámara alta y especialista en relaciones internacionales, marcó con precisión la contradicción de la coyuntura actual: afirma que, aun con la ley vigente, Misiones padece focos alarmantes de alta concentración de tierras en bolsas foráneas. No se equivoca cuando señala que ya existen departamentos de frontera donde cerca del 40% del suelo está bajo el control de multinacionales, fondos de inversión y firmas transnacionales como la chilena Arauco.

Resulta difícil no sentir una punzada de ironía. Ahora, algunos voceros del oficialismo provincial se rasgan las vestiduras en nombre de la soberanía nacional, cuando durante décadas miraron para otro lado mientras se consolidaba la concentración del monocultivo de pino y la paulatina extranjerización de la región ribereña en la cuenca del Paraná. Reconozco que me da cierta gracia ver cómo el pulcro Goerling Lara, con sus On Running modelo On Cloud 5 y su blazer de Sastrería González, corre por izquierda a quienes ejercen el “misionerismo” al desnudar los datos del terreno, pero se me borra la sonrisa de inmediato cuando observo que, de un lado y del otro, lo que predomina es una amnesia interesada.

Misiones padece una vulnerabilidad geográfica estructural que no admite improvisaciones: más del 90% de sus límites son fronteras internacionales con Brasil y Paraguay. La Ley N° 26.737 de Tierras Rurales estableció una restricción taxativa para la posesión por parte de extranjeros en estas zonas de seguridad. El riesgo de barrenar o flexibilizar esos topes nacionales es evidente: se abre de par en par la puerta a la adquisición masiva de franjas fronterizas sensibles por parte de capitales concentrados y sociedades offshore, diluyendo el control efectivo del Estado sobre los recursos más estratégicos del país.

Cuando la tierra deja de ser el sostén productivo del colono y pasa a ser un activo financiero en el portafolio de un fondo de inversión, la consecuencia inmediata es el quiebre del arraigo agrario y el acorralamiento de la familia minifundista. Si las autoridades de control bajo la norma vigente no pudieron poner freno a la silenciosa extranjerización de nuestro suelo, ¿quién nos garantiza el resguardo de lo más preciado que alberga la Selva Paranaense: las reservas de agua dulce del Acuífero Guaraní y nuestra biodiversidad?

Los datos fríos son contundentes y desarman cualquier discurso de ocasión. Misiones se ubica entre las provincias con mayor porcentaje de extranjerización relativa del país, registrando más del 11% de sus tierras rurales en manos de personas físicas o jurídicas foráneas, lo que equivale a más de 325.000 hectáreas. Si bien el promedio provincial se ubica técnicamente por debajo del techo legal del 15%, los informes del Observatorio de Tierras del CONICET y la UBA revelan que la distribución territorial es profundamente desigual.

Cinco departamentos misioneros ya perforaron la barrera legal: el caso más drástico es el del departamento Iguazú, que registra un 40% de suelo extranjerizado; le siguen Montecarlo con un 18%, Libertador General San Martín con el 17%, y Eldorado junto con Concepción, ambos rozando el 16%. Frente a esta realidad, la maraña burocrática de la fiscalización estatal parece más una escenografía que un dique de contención real.

La primera puerta que debe tocar cualquier inversor extranjero para adquirir una parcela rural es la del Registro Nacional de Tierras Rurales (RNTR), un organismo que opera en la órbita del Ministerio de Justicia de la Nación y que trabaja en articulación con la Secretaría de Agricultura. Ellos son los encargados de emitir el Certificado de Habilitación previo a la firma de cualquier escritura pública y de auditar que no se superen los topes por nacionalidad o por departamento.

A esa estructura se suma la fiscalización en las áreas de frontera, donde interviene el Ministerio del Interior (ahora bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete) y el Ministerio de Seguridad a través de la Dirección Nacional de Control de Fronteras e Hidrovías para otorgar la conformidad previa. Una enorme burocracia que evidentemente no cumple muy bien su tarea.

Pero en el Cantón, tal como está la normativa actual, también están las firmas de la inoperancia. En el ámbito provincial, la articulación exige la participación del Registro de la Propiedad Inmueble de Misiones, encargado de inscribir los títulos y reportar las novedades a la Nación.

En definitiva, todo un andamiaje administrativo diseñado en los papeles para custodiar la soberanía que, en la práctica, ha mostrado grietas insondables. No son gendarmes desbordados por la inmensidad del monte, ni prefecturianos imposibilitados de moverse por el río por falta de combustible, tampoco es la culpa del capitán Gutiérrez, jefe de una compañía de comunicaciones del ejército que hace meses no sale al terreno para operar su radar RACIT en la frontera. Son los burócratas de saco y corbata que atienden desde oficinas con el clima a tiro de control remoto los que firman los papeles del representante del fondo extranjero.

Desde la Casa Rosada y sectores aliados se esgrime que la reforma busca una “devolución de potestad a las provincias”, bajo la premisa de que la flexibilización nacional no obliga a vender y que los gobiernos locales mantendrán la facultad de fijar sus propios regímenes o hacer valer los controles de frontera. Sin embargo, en una provincia acorralada por necesidades presupuestarias y compromisos políticos, esa delegación suele transformarse en un espejismo.

La discusión sobre la Ley de Tierras expone a Misiones sin filtros. Mientras la narrativa oficialista intenta embanderarse en la defensa del federalismo y el patrimonio natural, la geografía real demuestra que las cuencas hídricas y los corredores fronterizos más cotizados ya están al borde o por encima de los límites permitidos. No se trata de un debate abstracto sobre la atracción de inversiones o la libertad de mercado; se trata de comprender que, si el Estado renuncia a su función de gendarme territorial, la soberanía pasa a ser simplemente una mercancía de remate, más en una frontera sin controles efectivos.

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Microclima y herencia: Los tiempos de Lalo en el mapa de Spinelli

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Por Fernando Oz

@F_ortegazabala

Esta será una semana muy importante para el rumbo de Encuentro Misionero, la fuerza política de espíritu joven inspirada en la imagen de Carlos Rovira como mentor. Finalizada la fiebre mundialista, los principales actores del bifurcado oficialismo comenzarán a tomar posiciones más concretas, dando por enterradas especulaciones y fallidas operaciones políticas. El panorama se irá aclarando con la llegada de agosto.

Leonardo “Lalo” Stelatto no se identifica con la derecha, tampoco con la centroderecha. Bajo su techo, entre sus íntimos, se confiesa de centroizquierda. Tal vez ese dato parecería insignificante si no fuese porque su nombre suena como candidato a gobernador de un espacio que podría terminar como una colectora que apoye la reelección del libertario Javier Milei. En su entorno lo desmienten.

La hipotética aventura electoral del intendente de Posadas es impulsada desde las usinas de propagación del campamento Neo, que capitanea el vicegobernador Lucas Romero Spinelli. Tal vez sea humo, una acción distractoria o una mala lectura del cuadro de situación. A sus sesenta y siete veranos, Lalo no se deja apurar: “No me gusta que manejen mis tiempos, me gustan cuando las cosas están planificadas”, dice en privado el alcalde que transita su segundo mandato y no quiere otro.

Lo concreto es que Stelatto —que siendo muy joven se afilió al PJ y no lo reniega— es una figura clave, al menos por estas horas, para el armado de Encuentro Misionero en modo campaña. Para que sea candidato a gobernador de un esquema donde predominan los impulsos de las jóvenes promesas, debe darse una alineación planetaria pocas veces vista.

Sucede que se siente incómodo con la implosión de la Renovación, que terminó diseccionándose. “Yo creí que íbamos todos juntos”, repite el intendente capitalino mientras el Movimiento por lo que Viene trabaja a toda máquina para la reelección de Hugo Passalacqua.

En este ruidoso concierto, Lalo aparece más como un hombre de consenso y alejado de una posible alianza con Milei. Durante sus cuarenta años de impecable trayectoria como ingeniero en construcciones, sólo estuvo en la actividad privada dos. Fue de la mano del entonces gobernador Julio Humada que llegó a Vialidad Provincial, donde pasó por diferentes áreas, incluso una extensa temporada en Puerto Esperanza, y fue parte de la planificación y construcción de buena parte de las rutas del cantón.

Con ese perfil, el intendente “no está detrás de una candidatura, no es político, es un servidor público. Antes que termine la semana se va a sentar con Hugo”, dice un observador adelantado con acceso al quinto piso del palacio municipal y con terminal en la Rosadita. Habrá que ver.

Oscar Herrera Ahuad no se volvió a acercar más a Encuentro Misionero. “Tampoco lo volvieron a llamar para participar de ninguna reunión. Primero lo ningunearon, después lo fueron apartando”, explican en el entorno al diputado nacional. Cuando llegue a la Cámara baja el proyecto de ley de Tierras, que primero se debatirá el 6 de agosto en el Senado, el legislador no apoyará la iniciativa de La Libertad Avanza que, entre otros puntos cuestionables, desprotegerá áreas estratégicas que contienen reservas naturales de agua dulce y zonas de frontera.

En la Cámara alta los senadores de Encuentro Misionero, Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, aportaron esta semana su primer apoyo al oficialismo nacional cuando se sentaron en sus bancas para dar el quórum y tratar el polémico proyecto, que finalmente se postergó porque Patricia Bullrich no consiguió los votos suficientes para aprobarlo.

La postura de los dos legisladores es contraria a la de Passalacqua. Horas antes de su aprobación, la Red de Mujeres del Movimiento por lo que Viene, liderada por Viviana Rovira, les exigió públicamente un voto negativo contundente, argumentando que, al ser Misiones una provincia con un 90% de frontera internacional y alta biodiversidad, la liberación de la venta de tierras vulnera de forma directa la soberanía nacional y los recursos hídricos.

En la Rosadita opinan que “resulta imposible reclamar federalismo en Buenos Aires y hablar de misionerismo mientras se acompañan iniciativas que entregan la soberanía y la biodiversidad local”. Lo mismo cree Herrera Ahuad, integrante del club de “los distintos”, la misma membresía que tiene el intendente de Alem, Matías Sebely.

Con Lalo y Herrera Ahuad con un pie afuera, la mesa de los cuatro fantásticos de Encuentro Misionero quedará reducida a dos figuras: Sebastián Macias y Spinelli. El primero intentará mantener la calma en la Cámara de Representantes, en medio de un importante éxodo de legisladores de su bloque y con el debate del Presupuesto a la vuelta de la esquina. Todo indicaría que Spinelli se quedaría como el heredero predestinado del partido de Rovira, que alguna vez se llamó Partido de la Concordia Social.

Con Passalacqua como candidato, ya comienzan a perfilarse algunos nombres como compañero de fórmula. ¿Entrará en esa prematura lista Stelatto? Quien sí estaría es Sebely, que compite desde otro perfil; un “distinto” con peso propio que se destacó en el marco de la crisis. El ministro Facundo López Sartori, que tiene el extraño mérito de conducir Podemos, el primer espacio passalacquista, también es otra de las opciones junto al jefe de Gabinete, Carlos “Kako” Sartori.

El segundo puesto en una lista no es una moneda común; es el cierre de un concepto, de una idea de cara al elector. Falta mucho para ese tipo de decisiones; ahora el Ejecutivo provincial está enfocado en una reforma integral que se verá reflejada en la Ley de Presupuesto que enviará al Parlamento antes de agosto. Desaparecerán ministerios y habrá recortes por todos lados.

El nuevo rumbo también se verá plasmado con los cambios en la cúpula de EMSA, en el Ministerio de Acción Cooperativa y en la poderosa ATM. Tres sitios estratégicos en el circuito logístico de la estructura de los Neo, los halcones de Encuentro Misionero.

Virginia Kluka, identificada con los Neo, deja la compañía energética y su lugar lo ocupará Julio “Chun” Barreto, tres veces electo intendente de Montecarlo, quien también fue diputado provincial y concejal, con algunos problemas sin resolver en el Tribunal de Cuentas. También deja EMSA Emiliano Ciz, una figura muy poco conocida pero de gran relevancia en la estructura de los halcones.

En Cooperativa se va Liliana Rodríguez, que seguirá dentro del esquema del gobierno. Quien tomará ese cargo es Matías Vilchez, otro intendente que no puede ser reelecto, en este caso de San Javier. Esta cartera cumple un papel fundamental en el manejo de las cooperativas eléctricas, como la CELO, cuya auditoría está bajo la lupa de la oposición.

Los movimientos en EMSA y en la cartera de Cooperativa tendrían la misma raíz: hay contratos que revisar, minucias del mercado energético. La contadora Eva María Belén Gregori deja la Agencia Tributaria, un organismo que merece algo más que un párrafo para describir ese particular microclima, que daría para un capítulo de un libro.

En este escenario de repliegues silenciosos y purgas encubiertas, el aparente ímpetu de los Neo empieza a chocar contra la dura pared del pragmatismo de gestión. Las cajas cambian de manos y las lealtades se renegocian en voz baja bajo la presión de un presupuesto de supervivencia. Mientras agosto asoma en el calendario con la promesa de aclarar los nublados horizontes de la tierra colorada, la gran incógnita sigue siendo si esta reconfiguración forzada salvará la Concordia original o terminará por consagrar varios archipiélagos donde cada uno pelee por su propia porción de asfalto.

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La hora de la divergencia: Passalacqua y el peso de las estructuras

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Por Fernando Oz

@F_ortegazabala

 

Hay quienes creen que las agujas del reloj político no se mueven por el impulso del calendario electoral, sino por secretas pulsiones subterráneas que, tarde o temprano, terminan por agrietar la superficie. Lo que se escenificó el pasado 9 de julio en el acto patrio de la Declaración de la Independencia fue el preámbulo de un nuevo tablero político en Misiones; fue la formalización de un reacomodamiento que ya no admite más disimulos.

Fue una semana intensa. El sector más fuerte de Encuentro Misionero se reunió el miércoles por la noche en el Club Legislativo para “reconfigurar algunos roles”, peinar avales y afiliaciones en medio de un escenario difuso. A esa hora la diputada Paula Franco ya sabía que algunos de sus colegas estaban dispuestos a dejar el bloque a la espera de que Hugo Passalacqua lance un espacio político propio para competir en las próximas elecciones. La primera en decírselo, días antes, fue Arabela Soler. Se trató de una conversación corta, sin más detalles, aunque muy sentida de ambas partes; es que se llevan bien y sienten un mutuo respeto. “Mirá, vos sabés que yo vine con Hugo”, dijo la legisladora para despedirse. No hizo falta más.

Durante el cónclave del espacio que aglutina a los Neo y Blend, brotaron diversas especulaciones sobre las próximas deserciones. Una postal que llegó al otro día, durante el acto del 9 de Julio que se realizó en Cerro Corá, donde varios funcionarios fieles a las “previas” del mentor de Encuentro Misionero, Carlos Rovira, exhibían alegremente sus llaveros de plástico con el fondo blanco que dice HP27.

Pero volvamos a la concurrida noche en el club de los empleados legislativos, donde la novedad fue lo que dijo Lucas Romero Spinelli a un pequeño grupo de leales: “Nosotros apoyamos la candidatura a gobernador de Lalo”. El vicegobernador, que llegó cuando todos comenzaban a irse, no dijo nada sobre su propio rol en las próximas elecciones, tema del que hay varias especulaciones. El intendente Stellato no estuvo; sí el diputado Horacio Martínez, el mismo que al otro día posaba junto a Passalacqua y el resto de los legisladores que van a conformar el bloque —del ¿espacio? — “Movimiento por lo que Viene”.

Spinelli también estuvo en Cerro Corá, pasó revista a las tropas formadas junto al gobernador y hasta compartieron sonrisas en el palco; luego escuchó atentamente su discurso y se esfumó cuando la locutora oficial dio por finalizado el acto. En su entorno aseguran que su participación fue meramente protocolar “porque es parte del gobierno” y que esperará hasta agosto para lanzar su candidatura, posiblemente a intendente de Posadas. Aunque hay quienes dicen que podría postularse como diputado nacional, en una colectora que apoye la reelección de Javier Milei. Tal vez sean meras especulaciones.

Lo concreto es que el presidente de la Cámara de Representantes aún no recibió ningún pedido formal para la conformación de un nuevo bloque. El diputado Sebastián Macias sabe que “hay incertidumbre” y en su núcleo de confianza reconoce que el mapa interno del Poder Legislativo cambiará después del receso invernal. “Nosotros estamos en Encuentro Misionero, creemos que el intendente de Posadas puede ser un buen gobernador”, aclara puertas adentro.

El acto por el 210.º aniversario de la Declaración de la Independencia estuvo cargado de gestos políticos. Pero hubo un dato previo muy interesante: tanto el jefe de Gabinete, Carlos “Kako” Sartori, como el presidente del bloque Frente Encuentro Misionero, Alejandro Arnholdt, se encargaron de enviar invitaciones para el acto. Hasta Spinelli pidió, durante la reunión del miércoles, apoyar “en lo institucional”. Sutilezas.

Passalacqua estuvo en el palco con los primeros nueve diputados dispuestos a acompañarlo en su nueva carrera electoral. Además de Arabela Soler, estaban los diputados Enio Lemes, Juan Manuel Rodríguez, Rudi Bunziak, Roberto Hugo Benítez, Juan José Szychowski, Aryhatne Bhar, Horacio Martínez y Rita Flores. Todo indicaría que el nuevo bloque estará íntegramente conformado antes de que se comience a discutir el proyecto del Presupuesto 2027 en la comisión que preside José Luis Pastori, que permanecerá dentro de Encuentro Misionero.

El nuevo bloque estaría capitaneado por Soler, que viene de las huestes de Podemos, el partido del ministro “ultrapassalacquista” Facundo López Sartori. Lemes fue intendente de San Javier; dicen que le debe mucho a Rovira y que esperará hasta último momento para pegar el salto: “La foto del jueves fue un acercamiento”. Bunziak y Benítez son allegados a Oscar Herrera Ahuad, el único diputado nacional que participó del acto. Rodríguez —hijo del intendente de San Vicente, Fabián Rodríguez— estuvo en el palco, pero no en la foto. Szychowski, Bhar y Martínez, diputados del grupo Mentoplus, están adentro, al igual que Flores, que deja el bloque Por la Vida y los Valores.

Con algunas demoras y minucias de letra chica por enmendar, los nueve diputados están listos para dar el paso. Posiblemente el mismo camino sigan María del Carmen Méndez Asón y Roque Soboczinski si dejan Encuentro Misionero. Débora Mangone y su esposo Walter Ríos, de Por la Vida y los Valores, “todavía están buscando un buen acuerdo”. El nuevo bloque aún no tiene nombre, pero se especula con que lo bautizarán “Por lo que viene”.

Las estructuras políticas suelen volverse cómodas para quienes las habitan por mucho tiempo, hasta que la realidad exige dar vuelta la página. Ahora, el oficialismo tendrá que asimilar su divergencia.

Passalacqua eligió la tribuna de Cerro Corá —una geografía pequeña que nos recuerda que la provincia real no termina en los escritorios de Posadas— para hablar de la independencia no como una pieza de museo, sino como un ejercicio cotidiano y urgente. Durante su discurso, remarcó que romper estructuras y esquemas nunca ha sido fácil para ninguna sociedad, y que los procesos históricos de ruptura suelen estar signados por la incertidumbre y profundos temores.

Fue allí donde hizo hincapié en que estos son momentos para valientes, emulando el coraje de aquellos primeros cabildantes. Evocando la célebre pregunta que se hacían los patriotas en los albores de la patria —“Se va el rey y ¿quién manda?”—, rescató la respuesta de Juan José Castelli: “El poder está en la gente”. Otra sutileza para oídos finos. La cuestión es que, para el mandatario, esa angustia histórica se resuelve hoy de la misma manera, devolviéndole la soberanía al pensamiento del ciudadano de a pie.

La política, que detesta el vacío, se apresuró a ordenar los discursos y roles. El ministro coordinador de Gabinete, Carlos “Kako” Sartori, fue el encargado de ponerle nombre y doctrina a la nueva herramienta electoral. Sus precisiones fueron taxativas: la representación política del Ejecutivo provincial recae ahora exclusivamente en El Movimiento, dejando a Encuentro Misionero como un sello de pertenencia individual a los designios de su mentor.

La justificación de este quiebre parece profunda. Alrededor de Passalacqua acusan a la conducción de Encuentro Misionero de pretender alineamientos nacionales y votaciones de leyes que terminaron operando como un chaleco de plomo para la provincia, además de sectarismo. El Movimiento tiene una postura opositora a Milei y se postula como una construcción horizontal y abierta, donde el disenso no se castiga con la expulsión. La política del látigo y el dedo, denunciada simbólicamente por el gobernador, según algunas interpretaciones, con un ademán de desprecio en su discurso, pretende ser reemplazada por el respeto al ciudadano de a pie y el cuidado irrestricto de los recursos.

Habrá que ver hasta dónde está dispuesto a llegar el nuevo oficialismo, si está realmente decidido a avanzar en los “ejes conceptuales” de “El Movimiento por lo que Viene” y la “reconfiguración” que se pretende, o si todo es parte de una estrategia electoral para sostener el poder. Podrá Passalacqua realizar una “rápida intervención para controlar y recuperar concesiones de servicios públicos” con el mantra: “Hacer un poquito más feliz y sencilla la vida de la gente cada día”.

Estas son algunas incógnitas que se abren tras la implosión de la Renovación y frente a un farragoso escenario preelectoral. El círculo rojo del Cantón espera que finalice el mundial y que Rovira mueva su próxima pieza. Porque en la alta política terrenal, como en los viejos tableros de ajedrez, el silencio previo al movimiento suele ser más elocuente que cualquier discurso de barricada. La moneda está en el aire y la respuesta final, indefectiblemente, la tendrá el ciudadano de a pie.

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