Opinión
Inconsciente Colectivo

Por Richard Cantero
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“… Pero a la vez existe un transformador que te consume lo mejor que tenés.
Te tira atrás, te pide más y más y llega el punto en que no querés…”
Charly García
En agosto de 1982 yo tenía 11 años y las heridas de Malvinas todavía sangraban desgarradas por todas partes en Argentina. A pesar de mi corta edad, pude percibir la euforia en charlas de gurisada cuando en la fantasía valiente de pibes imaginábamos defender Malvinas, motivados algunas veces por el vuelo rasante de aviones de combate que vimos pasar varias veces no mucho más arriba de los techos de la escuela Fraternidad o de nuestras casas en el barrio, en Villa Cabello, cerca del aeropuerto. Nosotros crecimos con la conciencia de que las islas son dos hermanas llevadas a la fuerza por un enemigo invasor y que debíamos ir a buscar y traerlas de regreso. Tal vez por eso pude percibir también la angustia y el dolor de la pérdida de vidas tan jóvenes, de pibes apenas un poco más grande que nosotros, de hijos, de primos, hermanos, novios, esposos, padres, vecinos, amigos de otros amigos apenas salidos del colegio secundario o cursándolo todavía. La angustia de la derrota colectiva que nos consumía por dentro cuando los medios nos decían y titulaban que estábamos ganando.
En octubre de ese mismo año Charly lanza Yendo de la cama al living y un año después, en 1983 con Click Modernos, seguía yendo y viniendo entre canciones que nos hicieron ver de personas que podían desaparecer. Amigos del barrio, cantores de radio y los que andan por la calle que, en definitiva, no es otra cosa sino cualquiera de nosotros y en cualquier edad. Obreros, trabajadores activos y pasivos de todas las áreas, estudiantes, nietos, hijos y abuelos que tanto ayer como hoy nos movemos entre dinosaurios que rugen desde siempre sus violentos discursos belicosos que adornan con pompas y títulos épicos o arengas revolucionarias. Así supimos de procesos de reorganización nacional o de revoluciones de la libertad o libertadoras, o libertarias. O incluso una un poco menos épica como la revolución de la alegría que, no por menos épica; acaso esté menos presente en el desánimo social y no sea esa alegre revolución, la gota que llena el vaso en el inconsciente colectivo.
Sea que fuere un dinosaurio o un transformador, sabemos que eso que Charly vio y cantó, se alimenta de nosotros y no nos deja tranquilos. Parece no quedar dudas y claramente se trata de un sistema de poder que funciona a partir de exprimirnos y devorarnos anímicamente y en ello basa su funcionamiento; cuanto más le damos, más nos pide y más le damos y más nos pide.
Pienso mientras escribo y noto no saber si cuando Charly dice: “… y llega el punto en que no querés”, nos lo diga a todos. Puede que tal vez no a todos, pero si al menos al colectivo de todos los que fuimos aprendiendo a escuchar su mensaje y lo que tenía para decirnos desde hace medio siglo y pico. Llega o llegó, o llegará o será que viene llegando el punto en que ya no queremos y buscaremos desconectarnos al menos por un rato del transformador que nos consume en lo mejor que tenemos, ya sea que éste sea un mal sueño, un dinosaurio o el sistema de gobierno, o el aparato de medios, o una forma de hacer política.
Es que lo venimos escuchando todo el tiempo en la calle: “… es que la gente se hartó… la gente no quiere saber más nada con los políticos”.
¡Y menudo dilema! Ya que por hartos que estemos, apagar la energía política del transformador social no es una opción ni debe serlo. Eso es precisamente lo que pretenden quienes no creen en la política y la detestan hablando siempre y solo en un sentido corrosivo, satírico, cáustico y corruptible de la política para eludir que la política es, ante todo, asunto de injerencia colectiva y el arte de lo posible para el bienestar de los pueblos.
¡Es que tampoco hablan de pueblo! Todo es individualismo, meritocracia y salvación personal.
Si forzamos un poco la mirada todo se vuelve arquetípicamente real, el transformador, el hartazgo y una noción deformada de la política que en la discusión de las redes y medios; no nos deja ir más allá de lo deforme, lo grotesco, lo ruin y lo corrupto como único asunto simbólico de la política. No se escucha a nadie del gobierno nacional ni a mucha parte de la oposición, hablar de política en un sentido positivo.
Con seguridad que nadie desde el gobierno nacional o el oficialismo y casi nadie en amplios sectores de la sociedad y el escenario político está hablando de desarrollo industrial, desarrollo educativo, desarrollo social, desarrollo científico, desarrollo urbano o del sistema de salud o desarrollo de programas de vivienda, o de empleo o fomento para PYMES y emprendedurismo. En fin, habiendo tanto para hablar en el sentido constructivo de la política, tanto que tratar de asuntos y necesidades que atender para el mejoramiento del tejido social, su asunto y simbología pasa por un reduccionismo de fuerzas celestes que debemos imaginar que bajan y convierte a todos en fieras, leones o corderos, topos o ratas, o basuras, o lacras, o mandriles con culos inflamados y por supuesto, si hay culos hay caca; mucha caca o mejor aún: “kakas”. Aunque esa es una categoría interesante porque incluso cualquiera puede convertirse en kuka o “kk”. No importa el árbol genealógico, grupo sanguíneo, preferencia política, ni procedencia ideológica; basta con hacer alguna crítica más o menos sesuda y razonable y el rayo kukarizador va a localizar al crítico, va a alcanzarlo o alcanzarla y señalarlo como señalaba la estrella amarilla de David a los judíos durante la segunda guerra mundial o como señalaba la flor de lis a los herejes durante la inquisición. Kirchnerizar el disenso, el debate político y la discusión de ideas pareciera que pasó a ser la solución final a todos los problemas sociales que nos genera el enajenarnos al libre mercado, en el que dicho sea de paso solo somos los compradores y consumidores cada vez más pobres y empequeñecidos; enajenarnos también al neoliberalismo privatizador, la deuda eterna, la especulación financiera, la fuga constante e interminable de capitales, enajenar recursos naturales y soberanía justo en un contexto de reordenamiento geopolítico y económico que vive hoy el mundo a escala planetaria y que se va reconfigurando, al menos por ahora, en sentido opuesto al que nuestro golpeado país decidió ir. A nada de eso le damos cabida ni dimensión en la discusión política ni le asignamos, a propósito, responsabilidad alguna. Mejor parece ser hallar una sola culpable o un solo culpable que puede ser cualquier perejil que pasó a criticar y hacer creer que se ha dado, insisto; una solución final al asunto que nos tiene atrapados en este espiral de malas decisiones como ciudadanos.
En este universo simbólico nada es posible porque todo de lo que se hable o se trate es un “curro”. Si hay inversión en educación, “es curro”; si hay inversión en salud, es porque “de ahí curran”; si hacen rutas y obra pública es porque “con eso curran”, si hacen un concierto “es curro” y si fuera que un grupo de vecinos y padres se organiza con un comedor, es porque “están currando”. Todo es curro en el esquema de debates cuando lo que se intenta es hacer nada, abandonar toda forma de acción política y romper o quitar toda forma de estructura y andamiaje de la movilidad social.
El universo de medios a nuestro alrededor nos bombardea hegemónicamente sobre la idea de quién robó, qué robó, cómo robó, cuánto robó y dónde supuestamente está la que se robó haciéndonos creer que, si manejamos esa información, estamos involucrados en la discusión política y participamos de la actualidad; cuando en todo caso solo estamos balbuceando y regurgitando en nuestro hartazgo acerca de delitos, robos, curros, bolsos, falsedades y fantasías animadas de animales, alimañas, kk, motosierras y culos de monos, para no hablar de lo esencial. Para no hablar del desguace de los aparatos productivos, para no hablar del industricidio, para no hablar de argentinos que pasan hambre, para no hablar de la caída estrepitosa de la clase media y el estancamiento de la economía doméstica. Pero por sobre todo para dejar de hablar de pueblo, de comunidad, de sentido colectivo, de superación mancomunada y desarrollo social.
Habrá que dejar de callar. Habrá que discurrir mucho sobre lo simbólico y lo significantes en todos los campos del coloquio de ideas que nos encuentran interactuando colectivamente. En la escuela, en la universidad, en los lugares de trabajo y se me ocurre que sobre todo en las iglesias y en los sermones, si es que persistimos en esta no tan buena idea de intervenir y actuar en política arriesgando el bienestar del tejido social con el misticismo de las fuerzas del cielo y la mucha falta de lectura. Habrá que replantear cuidadosamente el uso, el sentido y los significantes que le damos a la palabra que sale de nuestros labios y formula nuestra lengua porque a según el evangelio que moldea nuestras sociedades y el inconsciente colectivo, es lo que sale de nuestra boca lo que nos daña y contamina.
Habrá que persuadir que la libertad, como palabra, es demasiado valiosa como para usarla como cliché y muletilla de campaña. Quizás, como nos dice la canción, un poco nos corrompimos y hemos olvidado que la llevamos dentro del corazón, que ella siempre está y nadie nos la otorga; salvo que hayamos sido condenados a perderla. ¡Pobre el hombre que, enfrascado en buscarla, no percibe la libertad en su interior! Simplemente porque ella anida en lo sensible de la naturaleza humana. La libertad es ante todo auto determinación, es estar listo y presto para obrar con raciocinio y se ejerce, como dice Tomas Moro, en la autonomía para buscar siempre el bien común a través de cultivar el espíritu y las facultades intelectuales del espíritu del hombre y no solamente cultivar el monedero, la teología de la prosperidad, el acopio de billetes y bienes de propiedad privada.
“.. Hoy desperté cantando esta canción que ya fue escrita hace tiempo atrás y es necesario cantar de nuevo una vez más…”
¿Y cuál es esa canción? Claramente son muchas las canciones que bien nos vendrían volverlas a cantar, como la que nos anima a tirar para arriba si no vemos la salida, la que nos anima caminar entre las piedras cuando pase el temblor, la canción con todos, la de la copla nuestra que quería el carcelero para aguantarse el miedo de su propia prisión, la de pedirle a D´s que el dolor no nos sea indiferente y haber hecho lo suficiente, la de ofrecer el corazón si todo parece perdido, la de la bronca cuando se hacen los moralistas y entran a correr a los artistas, la de darme de tu mano lo que puedas y tomar de mi mano lo que quieras, la de encontrar en el pago donde nacimos lo que errantes buscamos por ahí, la de ya no llorar por las heridas que no paran de sangrar en esta locura de desacuerdos, la de que la vida es un libro útil para aquel que quiere comprender, la de abrir los ojos y estar vivo en tiempos donde nadie escucha a nadie, en tiempos donde todos contra todos, en tiempos egoístas y mezquinos que pretenden que siempre estemos solos y la que nos invita a cantar como el viento peinador del trigo y como el rio entre los pueblos porque los pueblos que cantan siempre tendrán futuro.
Para cerrar, me sumo desde donde me toca, sea para ayudar a crear nuevas canciones con todos los que me rodean o sea para ayudar a que llevemos en nuestros oídos la más maravillosa música que es, la palabra del pueblo argentino.
No llores por mi Argentina, te quiero cada día más.
(*) Músico. Compositor. Profesor.
Opinión
La política misionera comienza a alinearse para volver a poner a Corpus en agenda

Por Nicolás Sosa*
Durante años, hablar de Corpus en Misiones parecía un tema prohibido. La experiencia traumática del plebiscito de 1996, la fuerte resistencia ambiental de aquella época y la consolidación de ciertos consensos políticos dejaron al proyecto hidroeléctrico prácticamente fuera de discusión. Sin embargo, algo comenzó a cambiar.
En los últimos meses, referentes políticos, técnicos, empresariales e institucionales empezaron a coincidir en un punto: Misiones necesita volver a debatir seriamente su futuro energético y el aprovechamiento de sus recursos estratégicos.
El cambio de contexto es evidente. Primero el proyecto fue enteramente revisado, cambiado de emplazamiento y se redujeron las afectaciones en un 50 %. Por otro lado, la provincia enfrenta crecientes restricciones energéticas, altos costos eléctricos y dificultades para sostener procesos de industrialización e inversiones de gran escala. Al mismo tiempo, países vecinos y provincias limítrofes avanzan en el aprovechamiento intensivo de los recursos hídricos como herramienta de competitividad, desarrollo y generación de energía firme.
En ese marco, Corpus Pindo-í volvió lentamente a aparecer en la agenda pública.
Uno de los pronunciamientos más impactantes fue el del ex gobernador Ricardo “Cacho” Barrios Arrechea, figura históricamente vinculada al rechazo a Corpus en los años noventa, quien admitió públicamente que “el mundo cambió” y que hoy el proyecto merece una nueva discusión.
También el ex director de Yacyretá y dirigente del PRO, Humberto Schiavoni, se expresó en términos favorables, sosteniendo que “no podemos negarnos” a debatir Corpus y remarcando que Yacyretá terminó generando enormes beneficios en infraestructura, conectividad y desarrollo regional. Para Schiavoni, el nuevo diseño de Corpus presenta impactos considerablemente menores que los imaginados décadas atrás y podría transformarse en una palanca de crecimiento para Misiones.
En paralelo, el ex gobernador Maurice Closs planteó públicamente que la provincia debe revisar “temas intocables” y analizar nuevamente qué le conviene a Misiones en materia de energía, empleo y desarrollo. Sin definiciones categóricas, sus declaraciones fueron leídas como otro gesto político hacia la reapertura del debate.
A esas voces comenzaron a sumarse referentes técnicos y académicos. Desde el Consejo Profesional de Ingeniería de Misiones se impulsaron conversatorios y exposiciones donde se planteó que la provincia necesita discutir soberanía energética, demanda reprimida y planificación de infraestructura estratégica.
Pero además hay otro dato que empieza a mostrar el cambio de clima político y social alrededor del proyecto: el creciente interés que despiertan las exposiciones técnicas sobre Corpus Pindo-í.
En las últimas semanas, especialistas de la Comisión Mixta del Río Paraná fueron invitados a presentar el proyecto en el evento realizado con motivo del 90º aniversario de la Cámara Argentina de la Construcción.
La Facultad de Ingeniería de UNaM en Oberá también fue anfitrión de un grupo de expertos que analizaron y expusieron los alcances técnicos y ambientales del nuevo Proyecto Corpus en Pindoí.
En Puerto Rico, la Cámara de Industria, Comercio y Turismo de Libertador General San Martín invitó a empresarios, inversores, profesionales y referentes productivos de distintos sectores a escuchar sobre los alcances del proyecto.
Según quienes participaron de esos encuentros, las preguntas que se repiten una y otra vez: si Corpus permitirá mejorar la calidad y disponibilidad de energía en Misiones, si podría reducir costos eléctricos y si la infraestructura asociada ayudaría a bajar costos logísticos. Son justamente dos de los factores que hoy colocan a Misiones en desventaja frente a otras regiones a la hora de atraer inversiones industriales o grandes proyectos productivos.
En paralelo, distintos dirigentes y funcionarios de la Renovación admiten en conversaciones reservadas que el escenario regional y las necesidades estructurales de la provincia obligan a volver a discutir el tema. En off, muchos reconocen que el contexto energético cambió profundamente, que la transición hacia matrices menos contaminantes gana peso en todo el mundo y que la necesidad de reducir emisiones de carbono vuelve indispensable analizar proyectos de generación limpia y firme como Corpus.
Ingenieros, especialistas energéticos y consultores coinciden además en otro aspecto: el contexto ambiental también cambió. Hoy el río Paraná ya no es el mismo de hace treinta años. Se trata de un sistema altamente regulado aguas arriba y aguas abajo, con decenas de represas operando en la cuenca brasileña y paraguaya. En ese escenario, el debate comenzó a desplazarse desde la lógica del “represa sí o no” hacia otra pregunta: bajo qué condiciones, con qué controles y con qué beneficios para Misiones podría pensarse un nuevo aprovechamiento hidroeléctrico.
En ese marco, desde el Partido Libertario de Misiones impulsamos en la Legislatura, con nuestro diputado provincial Martín Arjol, un proyecto de Comunicación para que el Poder Ejecutivo misionero convoque a otro plebiscito por la represa de Corpus Christi; y otra iniciativa dirigida a estimular el estudio y la inversión en centrales hidroeléctricas de pequeña escala en la provincia.
El sector empresario también empezó a involucrarse. La Cámara Argentina de la Construcción y la Confederación Económica de Misiones vienen promoviendo espacios de análisis vinculados al desarrollo energético, la infraestructura y la competitividad provincial. En distintos ámbitos empresariales comienza a instalarse la idea de que sin energía abundante y estable será difícil sostener procesos de industrialización, radicación de inversiones o agregado de valor.
El dato político más relevante quizás no sea todavía una definición concreta sobre Corpus, sino algo previo: el tema dejó de ser tabú.
Por primera vez en muchos años, dirigentes de distintos espacios políticos, técnicos, empresarios e instituciones profesionales comienzan a coincidir en que Misiones necesita discutir su futuro energético sin prejuicios y con una mirada estratégica de largo plazo.
Y en ese nuevo escenario, Corpus vuelve lentamente a ocupar un lugar central en la conversación pública con una consigna muy clara, esta vez los misioneros deben poner las condiciones, para que el proyecto deje claros beneficios a los misioneros.
*Abogado, presidente del Partido Libertario de Misiones
Opinión
Misiones frente al remolino global: pacto social y realismo periférico

Por Fernando OZ
Vivimos días signados por una aceleración que marea. Quienes habitamos este territorio, una cuña estratégica adentrada en el corazón del Mercosur, rodeada en un noventa por ciento de su perímetro por fronteras internacionales y flanqueada por la principal vía navegable de la región, nos encontramos ante un cambio de era que se percibe disruptivo, revolucionario y, por momentos, sísmico. La crisis nacional es severa, y frente al teatro de sombras de la inmediatez y las emociones paralizantes que genera la coyuntura, los habitantes de Misiones nos debemos una discusión seria para planificar el futuro, con los números sobre la mesa. Es una obligación ético-cívica que sobrevuela las internas partidarias y la política de cartelería de vanidades. No hay margen para la distracción menor.
Para interpretar este escenario complejo, resulta imperativo rescatar herramientas teóricas basadas en hechos concretos, que funcionen como una guía válida frente al asedio histórico y los vaivenes que impone el puerto de Buenos Aires. En esta misma columna, alguna vez, escribí sobre el Realismo Periférico y su autor, Carlos Andrés Escudé, una eminencia de las relaciones internacionales, intelectual formado en las universidades de Oxford y Yale; tuve el honor de formarme bajo su tutela directa en mis tiempos de estudiante en las aulas universitarias y estudié minuciosamente su obra.
Su formulación del Realismo Periférico no es más que prudencia y sentido común; es, fundamentalmente, disminución de costos innecesarios y control de daños. No representa una fórmula rígida respecto a lo que no hay que hacer, sino un llamado descarnado al pragmatismo. “La única política exterior moral es aquella que reduce costos y riesgos de costos eventuales, maximiza beneficios y, por sobre todo, atrae inversiones y baja las tasas de riesgo país”, escribió Escudé. El profesor solía repetir en sus clases que el Realismo Periférico es compatible con cualquier modelo, ya sea liberal, proteccionista o incluso marxista. Lo que exige es racionalidad factual.
Trasladado a nuestra escala local, Misiones debe asumir este realismo de manera urgente. A fines del siglo pasado, el Cantón se encontraba empobrecido, vulnerable, endeudado, dependiente y poco relevante en el escenario político del país. Sus diputados y senadores eran más proclives a votar lo que pedían las cúpulas de sus partidos tradicionales en Buenos Aires, y el interés del conjunto quedaba relegado a un lejano segundo lugar. Esa vieja política del sometimiento a las estructuras nacionales ha demostrado su obsolescencia. La verdadera autonomía de un territorio periférico es, en esencia, su capacidad de negociación, la cual se consigue a través de una abstención de su consumo, lo que equivale a la eliminación de confrontaciones estériles que no están directamente vinculadas a nuestro interés vital. No podemos discutir ni gastar capacidad de negociación en batallas ajenas. El poder central solo escucha cuando se le confronta con datos empíricos y realidades de mercado que afectan sus propias variables.
¿Cómo se construye esa capacidad de negociación en el siglo XXI? La respuesta está en la densidad conceptual. Estuve leyendo el preámbulo y una declaración de principios del nuevo espacio Encuentro Misionero. Interesante, de base indiscutible. Sin embargo, la ciudadanía necesita un proyecto de provincia a mediano y a largo plazo que traduzca esos enunciados en políticas de Estado verificables. Para que los principios tengan un destino real y no queden reducidos a promesas de coyuntura, resulta imperativo movilizar y organizar de manera lúcida nuestra mayor riqueza: la materia gris.
Ustedes imagínense un centro de estudios ordenador, una usina de ideas independiente de las estructuras partidarias, concebida como un espacio de inteligencia aplicada y rigor empírico. Un espacio con capacidad operativa para que los mejores especialistas, académicos y profesionales independientes de la sociedad puedan contribuir con soluciones basadas desde el pensamiento crítico y la seriedad de propósito.
Esta necesidad se vuelve acuciante cuando calibramos los desafíos globales que se nos vienen encima. A principios de los años 70, el académico Alvin Toffler irrumpió con un libro titulado Future Shock. En sus páginas de apertura, el autor advertía con lucidez: “Este libro versa sobre el cambio y sobre la manera de adaptarnos a él. Trata de los que parecen medrar con el cambio y flotan alegremente en sus olas, así como las multitudes que le resisten o tratan de evadirse de él. Trata de nuestra capacidad de adaptación. Trata del futuro y del shock inherente a su llegada”. Para Toffler, el shock del futuro se podía prevenir, pero señalaba con firmeza que para que eso suceda “será necesaria una drástica acción social e incluso política”, porque “la sociedad, como conjunto, se verá arrastrada por el remolino, a menos que consigamos hacernos del control del impulso acelerador”. Hace más de cincuenta años advertía sobre la necesidad de domesticar la tecnología, y el cambio vertiginoso requiere método, no consignas de barricada.
Misiones se debe preparar para el shock del futuro; por eso, tal como lo afirmó Toffler en su obra, lo que necesitamos es una nueva visión revolucionaria para determinar los objetivos. La provincia cuenta con activos geoestratégicos que no son meros paisajes contemplativos, sino capitales críticos para las próximas décadas. El territorio se encuentra montado sobre el Sistema Acuífero Guaraní, uno de los reservorios de agua subterránea más grandes del planeta —un recurso vital de seguridad global—, y sus montes y bosques custodian más del 52% de la biodiversidad total del país en apenas el 0,6% de la superficie nacional. Nuestra selva y nuestros ríos brindan servicios ecosistémicos indispensables a toda la cuenca continental.
El Realismo Periférico nos exige traducir este valor geográfico y ambiental en un argumento de negociación técnico y científico inapelable. Exigir un esquema fiscal de frontera, regímenes impositivos diferenciales —emulando modelos internacionales exitosos de estados federados o regiones ultraperiféricas— o la compensación por la custodia ecológica no debe plantearse desde la retórica del reclamo andrajoso, sino como una ecuación econométrica cerrada.
Para dar un paso diferencial, el nuevo proyecto, Encuentro Misionero –que surge de la evolución del Frente Renovador tras el aceleracionismo implosivo de la Neo y el Blend–, necesita la creación de una usina de pensamiento ciudadana como brazo técnico indispensable para elaborar esos modelos matemáticos, superar el bombardeo desinformativo y mitigar los sesgos cognitivos de la inmediatez que nublan el raciocinio.
Como un ciudadano más, legítimamente interesado en la cosa pública —en la auténtica res publica—, considero que dotar a la provincia de este sustento conceptual es el paso indispensable para una reforma que apunte a un Estado moderno con políticas de desarrollo a largo plazo.
Para que Encuentro Misionero pueda poner al nuevo gobernador, primero debe generar un nuevo pacto social. Hay una comunidad que exige pasar del análisis estratégico al trabajo táctico sobre el terreno. El futuro no se espera; se planifica con método científico, audacia y la cabeza fría. La mesa está servida, los números esperan y el impulso acelerador de la historia no va a detenerse a esperarnos.
Opinión
Un régimen electoral hecho pelota

Luis M. Pastori
En la Tierra Sin Mal las necesidades políticas demuelen las instituciones, tal el caso del régimen electoral provincial y su manejo arbitrario y a discreción por parte de las mayorías partidarias del peronismo en los ’90 y de la Renovación en los últimos 23 años.
Para muestra, bastan estos cinco botones.
I – La “Ley de Lemas”
Aprobada en 1991, las elecciones municipales para elegir intendente y concejales se rigen en Misiones por este estrafalario esperpento que permite “bellezas” tales como:
- Viola el principio constitucional del “voto directo” (Art. 48 inc. 2 de la C.P.) ya que -recordemos- la ley de lemas es la consagración del voto indirecto que prohíbe nuestra Constitución ;
- Viol el principio de la elección del intendente por “simple pluralidad de sufragios” (Art. 163 C.P), ya que obtener el mayor número de votos en los comicios no asegura ganar las elecciones, al prevalecer la sumatoria de los votos de los sublemas;
iii. Permite presentar un número infinito de sublemas por partido o frente, ya que los mismos afiliados que avalan a un sublema pueden también avalar a cuantos otros se les ocurra, conforme una grotesca interpretación del Tribunal Electoral. Obviamente, el resultado son mesas forradas con boletas de candidatos mayormente desconocidos y que generan gran confusión en el elector.
- Ahora resulta que en “la previa” a las sesiones ordinarias -lugar desde donde se comunican todas las cuestiones de antemano decididas por el “conductor”-, nos enteramos que se propiciará una modificación limitando a cuatro sublemas por partido o frente.
Me hace acordar la expresión de un amigo al que cuando le preguntaba como andaba, respondía “… no hay peligro de mejorar”.
Este lavado de imagen pretende presentar algo perverso, tramposo e inconstitucional como positivo mediante una limpieza circunstancial. No cambia en absoluto su esencia sino que edulcora su apariencia. La Ley de Lemas, aún “mejorada” seguirá siendo malvada, injusta e inconstitucional.
Es decir, “no hay peligro de mejorar”
II – La cobertura de bancas: el caso Karen Fiege
Nuestra Constitución establece en su Art. 84 “in fine” que: “Las vacantes no serán cubiertas cuando faltare menos de un año para el término del período correspondiente, a menos que alcancen a la quinta parte del total de la Legislatura”.
Sin embargo, la legisladora renovadora Karen Fiege renunció a su banca en fecha 24 de enero de 2025 con mandato vigente hasta el 10 de diciembre, es decir a menos de un año para completarlo.
Pero en sesión del 8/5/25 asumió en su reemplazo para completar el período (menor a un año) la Sra. Nancy Unfhurer. ¿La Constitución?: bien, gracias.
“Cosas de Misiones, La Hermosa” diría el recordado Chiquito Sánchez Ratti (googlear).
III- La representación de las minorías
A esta altura, nuestra maltratada Constitución también dice en su Art. 48 inc. 5) que: “el sistema electoral que regirá para la integración de los cuerpos colegiados deberá conceder, bajo pena de nulidad, representación a la minoría o minorías, que no podrá ser inferior al tercio del total”.
Sin embargo, y en otra interpretación reñida con las matemáticas de nuestro Tribunal Electoral, varios concejos deliberantes en la Provincia que cuentan con cinco (5) o con (7) miembros, tienen solamente a un (1) representante por la minoría. Para nuestros jueces un tercio de 5 y un tercio de 7 equivalen a 1.
“¿Qué resultado querés que te de? ”
IV – EL VO.CO.MI (boleta electrónica)
El llamado “Voto Codificado Misiones” (VO.CO.MI.) consiste en la emisión del sufragio y el escrutinio por medios electrónicos.
Aprobado por Ley XI N° 6 (Art. 183), fue presentado a los partidos políticos el 17 de junio de 2013, diciendo que su puesta en funcionamiento en modo experimental iba a ser en 5 mesas de la Escuela Santa Catalina de la ciudad de Posadas en las elecciones de dicho año, para luego ir gradualmente extendiendo al resto de las mesas de toda la provincia.
A partir de entonces, este mecanismo ha sido utilizado en todas las elecciones provinciales realizadas, vale decirlo con éxito y sin inconvenientes ni reclamos. Pero (lástima que siempre hay un pero) siempre en carácter de prueba circunscripta a algunas pocas mesas o a algún municipio, particularmente en Candelaria.
¡13 años después de ser presentado!, el VO.CO.MI sigue limitado a unas pocas mesas en algún municipio. Viene medio lerdo el proceso de generalización, ¿no?
V – La “Ficha Limpia”
Como frutilla del postre, un proyecto del oficialismo propone instalar la “ficha limpia a la misionera”, utilizando un fin loable para que el poder político termine manejando la decisión de quienes podrán ser candidatos y quienes no. Una estrategia de fachada noble y letra chica proscriptiva. Un verdadero “Caballo de Troya” legislativo, utilizado como un arma política decorada con un discurso moral de “pureza institucional”. Además, este es un proyecto que “viene con dedicatoria”
Trata de acorralar a los legisladores en el sentido que, si votan a favor aprueban las trampas perversas, pero si votan en contra serán acusados de estar a favor de los corruptos.
Conclusión
En síntesis: en la Tierra Sin mal tenemos un Régimen Electoral “hecho pelota”, emparchado, toqueteado y manoseado, armado a pedir del oficialismo y sus necesidades de cada momento, indigno de más de un millón de electores misioneros que nos merecemos respeto y consideración.
Cr. Luis Pastori -Diputado Provincial (M.C.) y Diputado Nacional (M.C.)
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