Opinión
Inconsciente Colectivo

Por Richard Cantero
INSTAGRAM/richardfcantero/
“… Pero a la vez existe un transformador que te consume lo mejor que tenés.
Te tira atrás, te pide más y más y llega el punto en que no querés…”
Charly García
En agosto de 1982 yo tenía 11 años y las heridas de Malvinas todavía sangraban desgarradas por todas partes en Argentina. A pesar de mi corta edad, pude percibir la euforia en charlas de gurisada cuando en la fantasía valiente de pibes imaginábamos defender Malvinas, motivados algunas veces por el vuelo rasante de aviones de combate que vimos pasar varias veces no mucho más arriba de los techos de la escuela Fraternidad o de nuestras casas en el barrio, en Villa Cabello, cerca del aeropuerto. Nosotros crecimos con la conciencia de que las islas son dos hermanas llevadas a la fuerza por un enemigo invasor y que debíamos ir a buscar y traerlas de regreso. Tal vez por eso pude percibir también la angustia y el dolor de la pérdida de vidas tan jóvenes, de pibes apenas un poco más grande que nosotros, de hijos, de primos, hermanos, novios, esposos, padres, vecinos, amigos de otros amigos apenas salidos del colegio secundario o cursándolo todavía. La angustia de la derrota colectiva que nos consumía por dentro cuando los medios nos decían y titulaban que estábamos ganando.
En octubre de ese mismo año Charly lanza Yendo de la cama al living y un año después, en 1983 con Click Modernos, seguía yendo y viniendo entre canciones que nos hicieron ver de personas que podían desaparecer. Amigos del barrio, cantores de radio y los que andan por la calle que, en definitiva, no es otra cosa sino cualquiera de nosotros y en cualquier edad. Obreros, trabajadores activos y pasivos de todas las áreas, estudiantes, nietos, hijos y abuelos que tanto ayer como hoy nos movemos entre dinosaurios que rugen desde siempre sus violentos discursos belicosos que adornan con pompas y títulos épicos o arengas revolucionarias. Así supimos de procesos de reorganización nacional o de revoluciones de la libertad o libertadoras, o libertarias. O incluso una un poco menos épica como la revolución de la alegría que, no por menos épica; acaso esté menos presente en el desánimo social y no sea esa alegre revolución, la gota que llena el vaso en el inconsciente colectivo.
Sea que fuere un dinosaurio o un transformador, sabemos que eso que Charly vio y cantó, se alimenta de nosotros y no nos deja tranquilos. Parece no quedar dudas y claramente se trata de un sistema de poder que funciona a partir de exprimirnos y devorarnos anímicamente y en ello basa su funcionamiento; cuanto más le damos, más nos pide y más le damos y más nos pide.
Pienso mientras escribo y noto no saber si cuando Charly dice: “… y llega el punto en que no querés”, nos lo diga a todos. Puede que tal vez no a todos, pero si al menos al colectivo de todos los que fuimos aprendiendo a escuchar su mensaje y lo que tenía para decirnos desde hace medio siglo y pico. Llega o llegó, o llegará o será que viene llegando el punto en que ya no queremos y buscaremos desconectarnos al menos por un rato del transformador que nos consume en lo mejor que tenemos, ya sea que éste sea un mal sueño, un dinosaurio o el sistema de gobierno, o el aparato de medios, o una forma de hacer política.
Es que lo venimos escuchando todo el tiempo en la calle: “… es que la gente se hartó… la gente no quiere saber más nada con los políticos”.
¡Y menudo dilema! Ya que por hartos que estemos, apagar la energía política del transformador social no es una opción ni debe serlo. Eso es precisamente lo que pretenden quienes no creen en la política y la detestan hablando siempre y solo en un sentido corrosivo, satírico, cáustico y corruptible de la política para eludir que la política es, ante todo, asunto de injerencia colectiva y el arte de lo posible para el bienestar de los pueblos.
¡Es que tampoco hablan de pueblo! Todo es individualismo, meritocracia y salvación personal.
Si forzamos un poco la mirada todo se vuelve arquetípicamente real, el transformador, el hartazgo y una noción deformada de la política que en la discusión de las redes y medios; no nos deja ir más allá de lo deforme, lo grotesco, lo ruin y lo corrupto como único asunto simbólico de la política. No se escucha a nadie del gobierno nacional ni a mucha parte de la oposición, hablar de política en un sentido positivo.
Con seguridad que nadie desde el gobierno nacional o el oficialismo y casi nadie en amplios sectores de la sociedad y el escenario político está hablando de desarrollo industrial, desarrollo educativo, desarrollo social, desarrollo científico, desarrollo urbano o del sistema de salud o desarrollo de programas de vivienda, o de empleo o fomento para PYMES y emprendedurismo. En fin, habiendo tanto para hablar en el sentido constructivo de la política, tanto que tratar de asuntos y necesidades que atender para el mejoramiento del tejido social, su asunto y simbología pasa por un reduccionismo de fuerzas celestes que debemos imaginar que bajan y convierte a todos en fieras, leones o corderos, topos o ratas, o basuras, o lacras, o mandriles con culos inflamados y por supuesto, si hay culos hay caca; mucha caca o mejor aún: “kakas”. Aunque esa es una categoría interesante porque incluso cualquiera puede convertirse en kuka o “kk”. No importa el árbol genealógico, grupo sanguíneo, preferencia política, ni procedencia ideológica; basta con hacer alguna crítica más o menos sesuda y razonable y el rayo kukarizador va a localizar al crítico, va a alcanzarlo o alcanzarla y señalarlo como señalaba la estrella amarilla de David a los judíos durante la segunda guerra mundial o como señalaba la flor de lis a los herejes durante la inquisición. Kirchnerizar el disenso, el debate político y la discusión de ideas pareciera que pasó a ser la solución final a todos los problemas sociales que nos genera el enajenarnos al libre mercado, en el que dicho sea de paso solo somos los compradores y consumidores cada vez más pobres y empequeñecidos; enajenarnos también al neoliberalismo privatizador, la deuda eterna, la especulación financiera, la fuga constante e interminable de capitales, enajenar recursos naturales y soberanía justo en un contexto de reordenamiento geopolítico y económico que vive hoy el mundo a escala planetaria y que se va reconfigurando, al menos por ahora, en sentido opuesto al que nuestro golpeado país decidió ir. A nada de eso le damos cabida ni dimensión en la discusión política ni le asignamos, a propósito, responsabilidad alguna. Mejor parece ser hallar una sola culpable o un solo culpable que puede ser cualquier perejil que pasó a criticar y hacer creer que se ha dado, insisto; una solución final al asunto que nos tiene atrapados en este espiral de malas decisiones como ciudadanos.
En este universo simbólico nada es posible porque todo de lo que se hable o se trate es un “curro”. Si hay inversión en educación, “es curro”; si hay inversión en salud, es porque “de ahí curran”; si hacen rutas y obra pública es porque “con eso curran”, si hacen un concierto “es curro” y si fuera que un grupo de vecinos y padres se organiza con un comedor, es porque “están currando”. Todo es curro en el esquema de debates cuando lo que se intenta es hacer nada, abandonar toda forma de acción política y romper o quitar toda forma de estructura y andamiaje de la movilidad social.
El universo de medios a nuestro alrededor nos bombardea hegemónicamente sobre la idea de quién robó, qué robó, cómo robó, cuánto robó y dónde supuestamente está la que se robó haciéndonos creer que, si manejamos esa información, estamos involucrados en la discusión política y participamos de la actualidad; cuando en todo caso solo estamos balbuceando y regurgitando en nuestro hartazgo acerca de delitos, robos, curros, bolsos, falsedades y fantasías animadas de animales, alimañas, kk, motosierras y culos de monos, para no hablar de lo esencial. Para no hablar del desguace de los aparatos productivos, para no hablar del industricidio, para no hablar de argentinos que pasan hambre, para no hablar de la caída estrepitosa de la clase media y el estancamiento de la economía doméstica. Pero por sobre todo para dejar de hablar de pueblo, de comunidad, de sentido colectivo, de superación mancomunada y desarrollo social.
Habrá que dejar de callar. Habrá que discurrir mucho sobre lo simbólico y lo significantes en todos los campos del coloquio de ideas que nos encuentran interactuando colectivamente. En la escuela, en la universidad, en los lugares de trabajo y se me ocurre que sobre todo en las iglesias y en los sermones, si es que persistimos en esta no tan buena idea de intervenir y actuar en política arriesgando el bienestar del tejido social con el misticismo de las fuerzas del cielo y la mucha falta de lectura. Habrá que replantear cuidadosamente el uso, el sentido y los significantes que le damos a la palabra que sale de nuestros labios y formula nuestra lengua porque a según el evangelio que moldea nuestras sociedades y el inconsciente colectivo, es lo que sale de nuestra boca lo que nos daña y contamina.
Habrá que persuadir que la libertad, como palabra, es demasiado valiosa como para usarla como cliché y muletilla de campaña. Quizás, como nos dice la canción, un poco nos corrompimos y hemos olvidado que la llevamos dentro del corazón, que ella siempre está y nadie nos la otorga; salvo que hayamos sido condenados a perderla. ¡Pobre el hombre que, enfrascado en buscarla, no percibe la libertad en su interior! Simplemente porque ella anida en lo sensible de la naturaleza humana. La libertad es ante todo auto determinación, es estar listo y presto para obrar con raciocinio y se ejerce, como dice Tomas Moro, en la autonomía para buscar siempre el bien común a través de cultivar el espíritu y las facultades intelectuales del espíritu del hombre y no solamente cultivar el monedero, la teología de la prosperidad, el acopio de billetes y bienes de propiedad privada.
“.. Hoy desperté cantando esta canción que ya fue escrita hace tiempo atrás y es necesario cantar de nuevo una vez más…”
¿Y cuál es esa canción? Claramente son muchas las canciones que bien nos vendrían volverlas a cantar, como la que nos anima a tirar para arriba si no vemos la salida, la que nos anima caminar entre las piedras cuando pase el temblor, la canción con todos, la de la copla nuestra que quería el carcelero para aguantarse el miedo de su propia prisión, la de pedirle a D´s que el dolor no nos sea indiferente y haber hecho lo suficiente, la de ofrecer el corazón si todo parece perdido, la de la bronca cuando se hacen los moralistas y entran a correr a los artistas, la de darme de tu mano lo que puedas y tomar de mi mano lo que quieras, la de encontrar en el pago donde nacimos lo que errantes buscamos por ahí, la de ya no llorar por las heridas que no paran de sangrar en esta locura de desacuerdos, la de que la vida es un libro útil para aquel que quiere comprender, la de abrir los ojos y estar vivo en tiempos donde nadie escucha a nadie, en tiempos donde todos contra todos, en tiempos egoístas y mezquinos que pretenden que siempre estemos solos y la que nos invita a cantar como el viento peinador del trigo y como el rio entre los pueblos porque los pueblos que cantan siempre tendrán futuro.
Para cerrar, me sumo desde donde me toca, sea para ayudar a crear nuevas canciones con todos los que me rodean o sea para ayudar a que llevemos en nuestros oídos la más maravillosa música que es, la palabra del pueblo argentino.
No llores por mi Argentina, te quiero cada día más.
(*) Músico. Compositor. Profesor.
Opinión
Microclima y herencia: Los tiempos de Lalo en el mapa de Spinelli

Por Fernando Oz
Esta será una semana muy importante para el rumbo de Encuentro Misionero, la fuerza política de espíritu joven inspirada en la imagen de Carlos Rovira como mentor. Finalizada la fiebre mundialista, los principales actores del bifurcado oficialismo comenzarán a tomar posiciones más concretas, dando por enterradas especulaciones y fallidas operaciones políticas. El panorama se irá aclarando con la llegada de agosto.
Leonardo “Lalo” Stelatto no se identifica con la derecha, tampoco con la centroderecha. Bajo su techo, entre sus íntimos, se confiesa de centroizquierda. Tal vez ese dato parecería insignificante si no fuese porque su nombre suena como candidato a gobernador de un espacio que podría terminar como una colectora que apoye la reelección del libertario Javier Milei. En su entorno lo desmienten.
La hipotética aventura electoral del intendente de Posadas es impulsada desde las usinas de propagación del campamento Neo, que capitanea el vicegobernador Lucas Romero Spinelli. Tal vez sea humo, una acción distractoria o una mala lectura del cuadro de situación. A sus sesenta y siete veranos, Lalo no se deja apurar: “No me gusta que manejen mis tiempos, me gustan cuando las cosas están planificadas”, dice en privado el alcalde que transita su segundo mandato y no quiere otro.
Lo concreto es que Stelatto —que siendo muy joven se afilió al PJ y no lo reniega— es una figura clave, al menos por estas horas, para el armado de Encuentro Misionero en modo campaña. Para que sea candidato a gobernador de un esquema donde predominan los impulsos de las jóvenes promesas, debe darse una alineación planetaria pocas veces vista.
Sucede que se siente incómodo con la implosión de la Renovación, que terminó diseccionándose. “Yo creí que íbamos todos juntos”, repite el intendente capitalino mientras el Movimiento por lo que Viene trabaja a toda máquina para la reelección de Hugo Passalacqua.
En este ruidoso concierto, Lalo aparece más como un hombre de consenso y alejado de una posible alianza con Milei. Durante sus cuarenta años de impecable trayectoria como ingeniero en construcciones, sólo estuvo en la actividad privada dos. Fue de la mano del entonces gobernador Julio Humada que llegó a Vialidad Provincial, donde pasó por diferentes áreas, incluso una extensa temporada en Puerto Esperanza, y fue parte de la planificación y construcción de buena parte de las rutas del cantón.
Con ese perfil, el intendente “no está detrás de una candidatura, no es político, es un servidor público. Antes que termine la semana se va a sentar con Hugo”, dice un observador adelantado con acceso al quinto piso del palacio municipal y con terminal en la Rosadita. Habrá que ver.
Oscar Herrera Ahuad no se volvió a acercar más a Encuentro Misionero. “Tampoco lo volvieron a llamar para participar de ninguna reunión. Primero lo ningunearon, después lo fueron apartando”, explican en el entorno al diputado nacional. Cuando llegue a la Cámara baja el proyecto de ley de Tierras, que primero se debatirá el 6 de agosto en el Senado, el legislador no apoyará la iniciativa de La Libertad Avanza que, entre otros puntos cuestionables, desprotegerá áreas estratégicas que contienen reservas naturales de agua dulce y zonas de frontera.
En la Cámara alta los senadores de Encuentro Misionero, Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, aportaron esta semana su primer apoyo al oficialismo nacional cuando se sentaron en sus bancas para dar el quórum y tratar el polémico proyecto, que finalmente se postergó porque Patricia Bullrich no consiguió los votos suficientes para aprobarlo.
La postura de los dos legisladores es contraria a la de Passalacqua. Horas antes de su aprobación, la Red de Mujeres del Movimiento por lo que Viene, liderada por Viviana Rovira, les exigió públicamente un voto negativo contundente, argumentando que, al ser Misiones una provincia con un 90% de frontera internacional y alta biodiversidad, la liberación de la venta de tierras vulnera de forma directa la soberanía nacional y los recursos hídricos.
En la Rosadita opinan que “resulta imposible reclamar federalismo en Buenos Aires y hablar de misionerismo mientras se acompañan iniciativas que entregan la soberanía y la biodiversidad local”. Lo mismo cree Herrera Ahuad, integrante del club de “los distintos”, la misma membresía que tiene el intendente de Alem, Matías Sebely.
Con Lalo y Herrera Ahuad con un pie afuera, la mesa de los cuatro fantásticos de Encuentro Misionero quedará reducida a dos figuras: Sebastián Macias y Spinelli. El primero intentará mantener la calma en la Cámara de Representantes, en medio de un importante éxodo de legisladores de su bloque y con el debate del Presupuesto a la vuelta de la esquina. Todo indicaría que Spinelli se quedaría como el heredero predestinado del partido de Rovira, que alguna vez se llamó Partido de la Concordia Social.
Con Passalacqua como candidato, ya comienzan a perfilarse algunos nombres como compañero de fórmula. ¿Entrará en esa prematura lista Stelatto? Quien sí estaría es Sebely, que compite desde otro perfil; un “distinto” con peso propio que se destacó en el marco de la crisis. El ministro Facundo López Sartori, que tiene el extraño mérito de conducir Podemos, el primer espacio passalacquista, también es otra de las opciones junto al jefe de Gabinete, Carlos “Kako” Sartori.
El segundo puesto en una lista no es una moneda común; es el cierre de un concepto, de una idea de cara al elector. Falta mucho para ese tipo de decisiones; ahora el Ejecutivo provincial está enfocado en una reforma integral que se verá reflejada en la Ley de Presupuesto que enviará al Parlamento antes de agosto. Desaparecerán ministerios y habrá recortes por todos lados.
El nuevo rumbo también se verá plasmado con los cambios en la cúpula de EMSA, en el Ministerio de Acción Cooperativa y en la poderosa ATM. Tres sitios estratégicos en el circuito logístico de la estructura de los Neo, los halcones de Encuentro Misionero.
Virginia Kluka, identificada con los Neo, deja la compañía energética y su lugar lo ocupará Julio “Chun” Barreto, tres veces electo intendente de Montecarlo, quien también fue diputado provincial y concejal, con algunos problemas sin resolver en el Tribunal de Cuentas. También deja EMSA Emiliano Ciz, una figura muy poco conocida pero de gran relevancia en la estructura de los halcones.
En Cooperativa se va Liliana Rodríguez, que seguirá dentro del esquema del gobierno. Quien tomará ese cargo es Matías Vilchez, otro intendente que no puede ser reelecto, en este caso de San Javier. Esta cartera cumple un papel fundamental en el manejo de las cooperativas eléctricas, como la CELO, cuya auditoría está bajo la lupa de la oposición.
Los movimientos en EMSA y en la cartera de Cooperativa tendrían la misma raíz: hay contratos que revisar, minucias del mercado energético. La contadora Eva María Belén Gregori deja la Agencia Tributaria, un organismo que merece algo más que un párrafo para describir ese particular microclima, que daría para un capítulo de un libro.
En este escenario de repliegues silenciosos y purgas encubiertas, el aparente ímpetu de los Neo empieza a chocar contra la dura pared del pragmatismo de gestión. Las cajas cambian de manos y las lealtades se renegocian en voz baja bajo la presión de un presupuesto de supervivencia. Mientras agosto asoma en el calendario con la promesa de aclarar los nublados horizontes de la tierra colorada, la gran incógnita sigue siendo si esta reconfiguración forzada salvará la Concordia original o terminará por consagrar varios archipiélagos donde cada uno pelee por su propia porción de asfalto.
Opinión
La hora de la divergencia: Passalacqua y el peso de las estructuras

Por Fernando Oz
@F_ortegazabala
Hay quienes creen que las agujas del reloj político no se mueven por el impulso del calendario electoral, sino por secretas pulsiones subterráneas que, tarde o temprano, terminan por agrietar la superficie. Lo que se escenificó el pasado 9 de julio en el acto patrio de la Declaración de la Independencia fue el preámbulo de un nuevo tablero político en Misiones; fue la formalización de un reacomodamiento que ya no admite más disimulos.
Fue una semana intensa. El sector más fuerte de Encuentro Misionero se reunió el miércoles por la noche en el Club Legislativo para “reconfigurar algunos roles”, peinar avales y afiliaciones en medio de un escenario difuso. A esa hora la diputada Paula Franco ya sabía que algunos de sus colegas estaban dispuestos a dejar el bloque a la espera de que Hugo Passalacqua lance un espacio político propio para competir en las próximas elecciones. La primera en decírselo, días antes, fue Arabela Soler. Se trató de una conversación corta, sin más detalles, aunque muy sentida de ambas partes; es que se llevan bien y sienten un mutuo respeto. “Mirá, vos sabés que yo vine con Hugo”, dijo la legisladora para despedirse. No hizo falta más.
Durante el cónclave del espacio que aglutina a los Neo y Blend, brotaron diversas especulaciones sobre las próximas deserciones. Una postal que llegó al otro día, durante el acto del 9 de Julio que se realizó en Cerro Corá, donde varios funcionarios fieles a las “previas” del mentor de Encuentro Misionero, Carlos Rovira, exhibían alegremente sus llaveros de plástico con el fondo blanco que dice HP27.
Pero volvamos a la concurrida noche en el club de los empleados legislativos, donde la novedad fue lo que dijo Lucas Romero Spinelli a un pequeño grupo de leales: “Nosotros apoyamos la candidatura a gobernador de Lalo”. El vicegobernador, que llegó cuando todos comenzaban a irse, no dijo nada sobre su propio rol en las próximas elecciones, tema del que hay varias especulaciones. El intendente Stellato no estuvo; sí el diputado Horacio Martínez, el mismo que al otro día posaba junto a Passalacqua y el resto de los legisladores que van a conformar el bloque —del ¿espacio? — “Movimiento por lo que Viene”.
Spinelli también estuvo en Cerro Corá, pasó revista a las tropas formadas junto al gobernador y hasta compartieron sonrisas en el palco; luego escuchó atentamente su discurso y se esfumó cuando la locutora oficial dio por finalizado el acto. En su entorno aseguran que su participación fue meramente protocolar “porque es parte del gobierno” y que esperará hasta agosto para lanzar su candidatura, posiblemente a intendente de Posadas. Aunque hay quienes dicen que podría postularse como diputado nacional, en una colectora que apoye la reelección de Javier Milei. Tal vez sean meras especulaciones.
Lo concreto es que el presidente de la Cámara de Representantes aún no recibió ningún pedido formal para la conformación de un nuevo bloque. El diputado Sebastián Macias sabe que “hay incertidumbre” y en su núcleo de confianza reconoce que el mapa interno del Poder Legislativo cambiará después del receso invernal. “Nosotros estamos en Encuentro Misionero, creemos que el intendente de Posadas puede ser un buen gobernador”, aclara puertas adentro.
El acto por el 210.º aniversario de la Declaración de la Independencia estuvo cargado de gestos políticos. Pero hubo un dato previo muy interesante: tanto el jefe de Gabinete, Carlos “Kako” Sartori, como el presidente del bloque Frente Encuentro Misionero, Alejandro Arnholdt, se encargaron de enviar invitaciones para el acto. Hasta Spinelli pidió, durante la reunión del miércoles, apoyar “en lo institucional”. Sutilezas.
Passalacqua estuvo en el palco con los primeros nueve diputados dispuestos a acompañarlo en su nueva carrera electoral. Además de Arabela Soler, estaban los diputados Enio Lemes, Juan Manuel Rodríguez, Rudi Bunziak, Roberto Hugo Benítez, Juan José Szychowski, Aryhatne Bhar, Horacio Martínez y Rita Flores. Todo indicaría que el nuevo bloque estará íntegramente conformado antes de que se comience a discutir el proyecto del Presupuesto 2027 en la comisión que preside José Luis Pastori, que permanecerá dentro de Encuentro Misionero.
El nuevo bloque estaría capitaneado por Soler, que viene de las huestes de Podemos, el partido del ministro “ultrapassalacquista” Facundo López Sartori. Lemes fue intendente de San Javier; dicen que le debe mucho a Rovira y que esperará hasta último momento para pegar el salto: “La foto del jueves fue un acercamiento”. Bunziak y Benítez son allegados a Oscar Herrera Ahuad, el único diputado nacional que participó del acto. Rodríguez —hijo del intendente de San Vicente, Fabián Rodríguez— estuvo en el palco, pero no en la foto. Szychowski, Bhar y Martínez, diputados del grupo Mentoplus, están adentro, al igual que Flores, que deja el bloque Por la Vida y los Valores.
Con algunas demoras y minucias de letra chica por enmendar, los nueve diputados están listos para dar el paso. Posiblemente el mismo camino sigan María del Carmen Méndez Asón y Roque Soboczinski si dejan Encuentro Misionero. Débora Mangone y su esposo Walter Ríos, de Por la Vida y los Valores, “todavía están buscando un buen acuerdo”. El nuevo bloque aún no tiene nombre, pero se especula con que lo bautizarán “Por lo que viene”.
Las estructuras políticas suelen volverse cómodas para quienes las habitan por mucho tiempo, hasta que la realidad exige dar vuelta la página. Ahora, el oficialismo tendrá que asimilar su divergencia.
Passalacqua eligió la tribuna de Cerro Corá —una geografía pequeña que nos recuerda que la provincia real no termina en los escritorios de Posadas— para hablar de la independencia no como una pieza de museo, sino como un ejercicio cotidiano y urgente. Durante su discurso, remarcó que romper estructuras y esquemas nunca ha sido fácil para ninguna sociedad, y que los procesos históricos de ruptura suelen estar signados por la incertidumbre y profundos temores.
Fue allí donde hizo hincapié en que estos son momentos para valientes, emulando el coraje de aquellos primeros cabildantes. Evocando la célebre pregunta que se hacían los patriotas en los albores de la patria —“Se va el rey y ¿quién manda?”—, rescató la respuesta de Juan José Castelli: “El poder está en la gente”. Otra sutileza para oídos finos. La cuestión es que, para el mandatario, esa angustia histórica se resuelve hoy de la misma manera, devolviéndole la soberanía al pensamiento del ciudadano de a pie.
La política, que detesta el vacío, se apresuró a ordenar los discursos y roles. El ministro coordinador de Gabinete, Carlos “Kako” Sartori, fue el encargado de ponerle nombre y doctrina a la nueva herramienta electoral. Sus precisiones fueron taxativas: la representación política del Ejecutivo provincial recae ahora exclusivamente en El Movimiento, dejando a Encuentro Misionero como un sello de pertenencia individual a los designios de su mentor.
La justificación de este quiebre parece profunda. Alrededor de Passalacqua acusan a la conducción de Encuentro Misionero de pretender alineamientos nacionales y votaciones de leyes que terminaron operando como un chaleco de plomo para la provincia, además de sectarismo. El Movimiento tiene una postura opositora a Milei y se postula como una construcción horizontal y abierta, donde el disenso no se castiga con la expulsión. La política del látigo y el dedo, denunciada simbólicamente por el gobernador, según algunas interpretaciones, con un ademán de desprecio en su discurso, pretende ser reemplazada por el respeto al ciudadano de a pie y el cuidado irrestricto de los recursos.
Habrá que ver hasta dónde está dispuesto a llegar el nuevo oficialismo, si está realmente decidido a avanzar en los “ejes conceptuales” de “El Movimiento por lo que Viene” y la “reconfiguración” que se pretende, o si todo es parte de una estrategia electoral para sostener el poder. Podrá Passalacqua realizar una “rápida intervención para controlar y recuperar concesiones de servicios públicos” con el mantra: “Hacer un poquito más feliz y sencilla la vida de la gente cada día”.
Estas son algunas incógnitas que se abren tras la implosión de la Renovación y frente a un farragoso escenario preelectoral. El círculo rojo del Cantón espera que finalice el mundial y que Rovira mueva su próxima pieza. Porque en la alta política terrenal, como en los viejos tableros de ajedrez, el silencio previo al movimiento suele ser más elocuente que cualquier discurso de barricada. La moneda está en el aire y la respuesta final, indefectiblemente, la tendrá el ciudadano de a pie.
Opinión
Desde Cerro Corá, la doctrina del Movimiento por lo que Viene

Por Cecilia Britto
El discurso del gobernador Hugo Passalacqua el 9 de Julio no fue una conmemoración: fue la exposición de principios del espacio que veinticuatro horas después recibió su nombre. En Cerro Corá —corral de cerros, en guaraní— quedaron sentadas las bases del Movimiento por lo que Viene.
Hay discursos que se pronuncian y hay discursos que anuncian. El del gobernador Hugo Passalacqua en Cerro Corá pertenece a la segunda categoría. No fue un acto protocolar más. Fue una declaración de identidad.
Passalacqua eligió empezar en mayo de 1810. Y no eligió ese punto de partida al azar: quería traer doctrina desde nuestro propio proceso histórico. Un cabildo abierto que se animó a preguntar si el poder podía volver al pueblo, y un 25 de mayo que respondió que sí al jurar. “Fue un proceso duro, muy duro, muy difícil. Sobre todo, con muchos miedos”, recordó el gobernador. Porque animarse a dar vuelta la página nunca fue sencillo para ninguna sociedad.
Pero la historia verdadera no es la escrita desde el puerto. Es la nuestra. La que dice que un año antes de Tucumán, en el Congreso de Oriente de 1815, los pueblos libres ya se habían proclamado independientes. Y que Misiones estuvo ahí, representada por Andrés Guacurarí, que “no pudo asistir porque estaba peleando en Candelaria, pero mandó a su segundo”. Andresito no faltó a la historia. Estaba haciéndola. “Un año antes de Tucumán ya habíamos declarado la independencia. Tan rebeldes somos”, dijo Passalacqua. Y no es una anécdota. Es una definición.
Los misioneros no llegamos tarde a la independencia. Llegamos antes. Con Artigas, con el federalismo de los pueblos libres, con esa convicción incómoda que el gobernador recuperó en la respuesta del jefe de los orientales a sus diputados rechazados en la Asamblea del Año XIII: “No se preocupen, Buenos Aires solo da amarguras”. Y la actualizó sin rodeos: “Buenos Aires siempre da amarguras. Piensa en ella, no en las provincias”. Y remató, con toda intención, que eso no es de ahora.
Pero el corazón del mensaje no estuvo en el pasado. Estuvo en lo que ese pasado nos exige hoy. Coraje. La independencia no es para temerosos: “son momentos para valientes”, dijo, como lo fueron los cabildantes de 1810 y los congresales de 1816, que declararon la libertad rodeados de miedos, de amenazas, de incertidumbres. Como San Martín, que exigió la declaración porque sabía que no podía liberar América si su propio pueblo no era libre.
Y ahí Passalacqua se detuvo en un terreno que la política suele esquivar: cómo se debe ejercer el poder. Dijo que defender las posiciones con convicción está bien. Que cambiar de opinión está bien. Pero “el látigo, el dedo, la dureza, la descalificación, eso está mal”. Y agregó: “Pensemos como pensemos, no hace falta pelearse. Ni siquiera en la mesa familiar”. No nombró a nadie. No hizo falta. Todos entendimos. Hay una forma de conducir que humilla, que agrede. Y hay otra. La que se planta desde la historia, desde el respeto, desde la convicción serena de que la autoridad emana del pueblo.
Porque eso también dijo. Citó a Castelli: “el poder está en la gente”. Y lo tradujo sin eufemismos: el deber de quienes gobiernan es hacerle “un poco más fácil la vida” a la gente. Cada día. “Si no cumplimos eso, ahí está la urna”. Un gobernador recordando, en un acto patrio, que su legitimidad tiene dueño. Y que el dueño es el pueblo. Eso, en un momento que él mismo definió como angustiante y difícil para la República, no es un detalle. Es una toma de posición.
Hubo ternura también. Orgullo por los misioneros, por sus familias, por esa sonrisa que, dijo, no se rinde ni en la angustia. Passalacqua es eso: un político humano. De los que escuchan antes de hablar. De los que enseñan sin dar cátedra. De los que entienden que la política no es un ring sino una mesa.
Y hay que leer el discurso completo en esa clave. Porque cuando Passalacqua pone a Andresito en el centro del relato, cuando recupera a Artigas y al federalismo de los pueblos libres, cuando cita a Castelli y define cómo no se debe conducir, no está solamente conmemorando. Está fundando. Lo nuevo ya había empezado a existir. El 9 de Julio conocimos su espíritu, sus principios, la matriz de lo que nacía. Veinticuatro horas después llegó el nombre: Movimiento por lo que Viene. La secuencia no es casualidad. Es método. Primero el espíritu, después el nombre.
Y el nombre merece ser leído, palabra por palabra. Movimiento, porque Misiones se está moviendo desde hace un tiempo. Y la intensidad crece: intendentes que reconfiguran el territorio y la conducción política, mujeres, jóvenes, dirigentes, vecinos, empresarios. No es un sello. Es un pueblo en marcha. Por lo que Viene, porque Misiones se mueve en busca de su destino. Y confía en que lo que viene es distinto. Es mejor. Es más bueno. Una provincia que vuelve a tener esperanza. Que vuelve a tener fe. El nombre no describe una estructura: describe un estado de ánimo colectivo.
Lo que se presentaba como espacio ya no contenía. No representaba a muchos. Y, sobre todo, no representaba los intereses de Misiones. Passalacqua lee un tiempo nuevo, que no se circunscribe a un método ni a una persona: un cansancio social enorme frente a formas que se agotaron. Y muy a pesar de muchos, no elige la agresividad, la maldad ni el odio. Elige otro camino. Este tiempo nace con otro espíritu. Y eso también nos interpela: nos exige entender que se puede construir sin agraviar y disentir sin destruir. Por eso lo de Cerro Corá no fue solo un discurso. Fue doctrina. Y todo el acto estuvo cargado de simbolismos y gestualidades que ayudan a comprenderlo.
Y hay que dedicarle un pasaje al miedo. Porque el miedo no es un accidente: se instala, se administra, se hace flotar en el aire como una amenaza latente. Es la última herramienta de los que no quieren que nada cambie. Passalacqua lo sabe, y por eso su palabra clave no fue victoria ni poder: fue valentía. Los cabildantes de 1810 declararon con miedo. Los congresales de 1816 firmaron con miedo. La historia no la hacen los que no sienten miedo: la hacen los que no se dejan gobernar por él. Pericles lo entendió hace veinticinco siglos, cuando distinguió dos miedos: el respeto a la ley, que civiliza, y el terror administrado, que somete. Y proclamó ante los atenienses que los más valientes son aquellos que, viendo con total claridad tanto el peligro como la gloria que tienen delante, aun así avanzan. Por eso la valentía es determinante para que lo que viene sea mejor. Para que sea de Misiones y de los misioneros.
El intendente Diego Pedrozo lo expresó mejor que nadie. Recordó que Cerro Corá significa corral de cerros y le habló directo al gobernador: “Amigo Hugo, los cerros te abrazan”. Ese abrazo fue la imagen del acto. Y es también la imagen de lo que viene: un Movimiento que va abrazando a hombres y mujeres de toda la provincia y que convoca a trabajar con diálogo, compromiso y espíritu de paz.
Si hubiera que escribir la doctrina de este nuevo tiempo, ya está dictada. Sus matrices rectoras son seis: el coraje como condición de la política; la soberanía popular como único origen de la autoridad; el gobierno como servicio y no como privilegio; la legitimidad como préstamo revocable, que el pueblo otorga y el pueblo retira; la conducción como abrazo y no como sometimiento; y el federalismo misionero como línea innegociable. Seis matrices. Una plataforma. Nadie podrá decir que no estaba escrito desde el primer día.
Este 9 de Julio, desde Cerro Corá, quedó dicho el espíritu de un nuevo tiempo. Un tiempo de rebeldía con memoria. De firmeza sin agravio. De soberanía en el pensamiento y en la acción. Un tiempo donde ser buenos no es debilidad: es la forma más alta de la valentía.
Andresito lo sabía. Artigas lo sabía. Los congresales de 1816 lo sabían. Doscientos diez años después, lo volvimos a escuchar en un corral de cerros de la tierra colorada.
-
Policiales hace 7 díasSe atragantó con una chipa y murió en un Banco de Posadas
-
Opinión hace 2 díasMicroclima y herencia: Los tiempos de Lalo en el mapa de Spinelli
-
Policiales hace 6 díasAgente policial murió de un disparo en un baño del Comando Centro de Oberá
-
Policiales hace 1 díaDos fallecidos y una mujer herida tras choque frontal en Puerto Libertad
-
Política hace 4 díasConvergencia Justicialista lanza candidatura de Lalo Arguibel para 2027
-
Información General hace 7 díasMenor con discapacidad subió a micro solo y llegó hasta Santiago del Estero
-
En Escena Verás hace 3 díasIván Moschner: “Los trabajadores son esquilmados por falta de consciencia”
-
Judiciales hace 3 díasMuerte del soldado: motociclista que lo chocó haciendo willy continuará preso

