Nuestras Redes

Opinión

4 de 100, la cifra de la vergüenza

Publicado

el

Por: Fernando Oz

@F_ortegazabala

 

Entiendo que estamos en plena campaña electoral y que, en ese marco, hay temas que podrían ser pasados por alto, dejados para otro momento porque pueden resultar incómodos o traer consecuencias. Lo sé muy bien, también sé que hay cuestiones que son urgentes, como la educación, que debería ser eje de toda propuesta más allá del debate por el presupuesto a la universidad pública.

Hace unos días leía en Radio Up que en el Cantón, en nuestra casa, solo cuatro de cada cien chicas y chicos terminan el secundario en tiempo y forma. Sí, 4 de cada 100. ¿Se escucha el estrépito de semejante fracaso? No, porque aquí la catástrofe es silenciosa, envuelta en la parsimonia de una clase política que cada día dedica más tiempo a nutrir los algoritmos de su propia vileza.

La cifra de la vergüenza –ese “apenas 4 de cada 100”– debería bastar para incendiar conciencias, pero en el Cantón se convierte en una estadística más, enterrada bajo toneladas de excusas y silencios. La educación, ese último refugio contra el desastre, se desangra mientras los representantes locales se entretienen en peleas de conventillo.

¿Quieren más pruebas de la desidia? Ahí tienen las evaluaciones Aprender, ese espejo de la realidad de la decadencia nacional, que refleja en la provincia una imagen borrosa, con resultados que obligan a buscarnos en el fondo de la tabla. Nadie debate sobre esta situación lamentable: ni el ministro de Educación ni los opositores, ni siquiera los gremios, ocupados en su propio laberinto de internas y reclamos. El silencio, en este caso, es una confesión de culpa.

Mientras tanto, la política local se enreda en discusiones tan superficiales como baratas, que ofenden la inteligencia. Véase la disputa entre Roque Gervasoni y Cacho Bárbaro: dos nombres que podrían sonar a personajes de una picaresca criolla, si no fuera porque de sus bocas salen acusaciones, reproches y amenazas, pero ninguna idea.

El debate público se reduce a una secuencia de agravios personales. Discuten por el reparto de culpas y el botín de cargos, jamás por el destino de toda esa gurisada que dejan la escuela a los catorce años.

Al sainete de las acusaciones contra el Pays por el presunto cobro irregular de pensiones por invalides, se suman otros como la vaquita para la compra de cargos, como en el caso del presidente del partido Por la Vida y los Valores, de un tal Walter Ríos; ni qué decir de los bochornosos métodos de recaudación para la campaña electorales en el PAMI, desde la gestión de la ex delegada Ninfa Alvarenga hasta la actual de Samantha Stekler, diputada electa. Son solo algunos casos, pero la lista es larga. Lo saben.

Pero hasta aquí no hay investigaciones serias, ni castigo ejemplar, sólo un murmullo resignado: “En todos lados pasa”. Como si la corrupción fuera una peste inevitable y no una metástasis que devora lo poco que queda de institucionalidad. El escándalo dura lo que una tormenta en verano: ruido breve, chaparrón de titulares, y después el calor insoportable de la impunidad.

Pero la decadencia no se agota ahí. Por estos días al ministro de Gobierno Marcelo Pérez se le dio por discutir con Diego Hartfield, diputado provincial electo y candidato a diputado nacional, en el farragoso territorio de X como quien juega una partida de truco en una taberna. Los periodistas de LVM, con los reflejos que los caracteriza, tomaron el tema y hasta el presidente Javier Milei se prendió del “debate”, al retuitear uno de los posteos –o como quieran llamarlo– del Gato en el que refuta a Pérez con contenido de LVM. No se trata de nombres, que se entienda. El Gato sabe hacer números y el ministro entiende de leyes. Parecían Tom y Jerry.

Nadie pregunta cómo se revierte la catástrofe educativa; todos buscan, en cambio, aprovechar el momento para salir en la foto o meter un posteo y pasarle la factura al rival. La calidad del debate así sea en la aldea global como en la vida real, es tan endeble que haría llorar a una piedra.

Mientras tanto, los docentes miran la escena con la resignación de quien ya ha visto esta película demasiadas veces. Denuncian ausentismo, falta de recursos, aulas en mal estado y salarios que no alcanzan ni para atravesar la primera quincena del mes.

Se los decía hace unas semanas, con lo de aquel maestro que pedía a los candidatos un pacto por la educación, donde también decía que la inversión que hace la provincia en educación no se la puede relegar a la categoría de “buena intención”, de esas que saben a poco cuando la realidad es un baldazo de agua helada. Cuatro de cien.

En este escenario, Misiones mantiene un bajo perfil nacional; me refiero al resultado de las Pruebas Aprender, donde obtuvimos un desempeño del 38%, cuartos al final de la fila. No es noticia o lo fue en su momento, no indigna a nadie, no convoca marchas ni cambios de estrategia.

No podemos ser silenciosos en nuestro fracaso, ni modestos hasta para la catástrofe. Los pibes que abandonan la escuela no llenan plazas ni redes sociales; simplemente desaparecen del radar, convertidos en futuros invisibles, en números que no inquietan a nadie. El drama es sordo, cotidiano, casi aceptado.

Y, sin embargo, la urgencia de un cambio es tan evidente como el calor húmedo del verano misionero. Hace falta coraje –esa virtud extraviada entre tanta tibieza– para mirar la realidad de frente. Hace falta responsabilidad, esa palabra vieja y olvidada, para dejar de lado las peleas ególatras y empezar a construir un mañana decente. Hace falta, en definitiva, entender que la educación no es sólo un derecho: es la única tabla de salvación que nos queda en un país que se hunde mientras sus políticos se convierten en aves carroñeras sobre los restos del naufragio.

En definitiva, la educación en este bendito país no fracasa por azar ni por fatalidad. Fracasa por la miopía de una clase dirigente que confunde gobernar con administrar miserias, y por una sociedad que ha aprendido a mirar para otro lado. El día que los debates políticos dejen de ser una tragicomedia menor y empiecen a girar en torno a los verdaderos problemas, tal vez haya esperanza. Pero por ahora, sólo queda el consuelo amargo de la literatura: dejar constancia, aunque sea desde estas líneas, de la vergüenza de un tiempo y una Argentina que parecen haber renunciado a la dignidad.

Opinión

Gobernar sin plata y sin excusas

Publicado

el

 

 

Por Diego René Martín

 

Cuando no hay plata, la política se ve obligada a dejar de actuar. Se cae el decorado, se apagan las cámaras y queda lo único que importa: la decisión. Gobernar ya no es prometer sino elegir. Elegir qué se sostiene, qué se posterga y, sobre todo, qué no se negocia. En Misiones, el arranque de 2026 viene mostrando eso con claridad.

No hay épica. Hay gestión. No hay relato. Hay prioridades.

Ese pulso atraviesa la gestión de Hugo Passalacqua. Es una política sin fuegos artificiales, más parecida a un andamio o un encofrado que a un escenario: incómoda, visible, necesaria. Y en este contexto, que el Estado funcione ya es una definición ideológica en sí misma.

Las señales están ahí, sin demasiada propaganda: obras barriales hechas con participación vecinal; viviendas que se terminan con fondos provinciales porque el Estado nacional se retiró; inversión sostenida en salud pública; alivio fiscal para que el contribuyente no se asfixie; tarifas sociales prorrogadas para que el impacto no vaya directo a la pera de la gente.

No arregla la macro. Ni cerca. Pero evita algo peor: que la crisis se vuelva costumbre, o peor aún, epidemia.

Ahora bien: gobernar no es solo hacer. También es decir que no.

El rechazo legislativo al intento de juicio político contra Rosanna Pía Venchiarutti Sartori fue una de esas decisiones que no hacen ruido, pero ordenan el tablero. No por el expediente en sí, sino por lo que representaba.

El pedido no nació de una demanda social ni de una cruzada por la Justicia. Nació del enojo. Nació de un exfuncionario que no logró lo que buscaba ni por la vía administrativa ni por la judicial, y decidió desempolvar el manual viejo: presión política y ruido mediático.

El problema no es reclamar. El problema es desde dónde se reclama y con qué antecedentes.

La Legislatura hizo lo que tenía que hacer: cerró la puerta al escándalo. Sin show, sin sobreactuación. Analizó el expediente y dijo que no. Punto. Ese “no” pesa más que mil discursos. Porque mientras la provincia hace malabares para sostener viviendas, salud, tarifas sociales y alivio fiscal con recursos propios, no hay margen (ni moral ni político) para habilitar atajos a exfuncionarios expulsados del misionerismo.

Ahí aparece la coherencia del modelo. No se puede pedir esfuerzo colectivo y, al mismo tiempo, tolerar privilegios. No se puede hablar de cuidar la plata de la gente y hacerse el distraído cuando reaparecen reflejos de la política que tiene impresa una fecha de vencimiento que ya pasó.

Misiones arranca 2026 sin euforia, pero con la tranquilidad de tener algo más sólido: orden, prioridades claras y un Estado que, aun con recursos escasos, sigue presente. Cuando falta plata, la política se rinde o se prueba. Acá se la está probando en dos frentes: en la calle, resolviendo lo urgente con gestión diaria; y en las instituciones, poniendo límites donde corresponde.

En ambos casos, la Renovación demuestra, una vez más, que sabe gobernar sin plata y sin excusas.

Seguir Leyendo

Opinión

Una nueva etapa política

Publicado

el

 

Por Nicolás Marchiori 

 

Los cambios y las transformaciones son procesos dinámicos que están presentes en los sistemas políticos permanentemente. Conviven con una tendencia opuesta hacia la inmutabilidad, que podemos identificar en los mismos sistemas.

Podemos afirmar que los sistemas políticos tienen un carácter interactivo, esto quiere decir que su identidad dependerá de la interacción continua de múltiples elementos. Estos pueden ser internos o externos al sistema, en el último caso hablamos del entorno.

Esta característica de los sistemas crea un escenario en donde la capacidad de comunicarse e interactuar, con lo que ocurre en su entorno, se convierte en fundamental para que pueda alcanzar un buen desempeño. Dicho esto, la mayor o menor destreza que posean para comunicarse con el entorno, determinará su eficacia y su capacidad para
durar en el tiempo.

Las democracias han sido eficaces identificando los problemas y necesidades que existen en el entorno, pudiendo proponer mejoras y soluciones a las mismas. Las sociedades líquidas del presente demandan mayor capacidad de adaptabilidad a los cambios.

La apertura mental se transforma en un factor fundamental para transitar de manera exitosa estos tiempos, puesto que esa apertura permite contar con el poder de recibir nuevas ideas o experiencias con las que antes no contábamos. Nos libera del pasado, de viejos hábitos cerrados y sobre todo de pensamientos anacrónicos. Sin ello, no lograríamos alcanzar el desarrollo y el crecimiento como sociedad. El propio proceso evolutivo genera el desafío de abrir nuestras mentes, es inconcebible la posibilidad de evolucionar sin nuevas ideas que vayan dejando atrás viejos paradigmas.

Cuando se alcanza un cierto nivel de apertura mental crece la predisposición a escuchar otras opiniones y observar distintas versiones de los hechos. Ahora bien, esto de ninguna manera implica que las personas tengan que adaptarse a todo. Nos permite, sin perder nuestra esencia, estar dispuestos a dejar que otros nos aporten nuevas ideas o experiencias.

La historia de la humanidad se basa en la materialidad de la sociedad, en sus diversos elementos que han producido, los diferentes grupos sociales con determinados objetivos, en los hechos históricos regidos por sus leyes sociales.

Para estudiar el devenir histórico de las sociedades se utilizan diversas fuentes, con ello se elaboran la estructura de aquellas sociedades, pero regidas por leyes sociales, que explican la causalidad de los hechos históricos, los procesos de su desarrollo, sus relaciones sociales, su ideología, y lo más importante, su proceso de transformación.

Las sociedades que evolucionan son aquellas que demuestran apertura mental para dar paso a nuevos actores y nuevas ideas. Es allí donde es posible llevar adelante las transformaciones.

El pueblo, con sus acciones cotidianas, es el hacedor de la historia. Desde los primeros grupos humanos, los hombres que dirigen garantizan el éxito o fracaso del grupo. Dicho esto, surgen preguntas como: ¿por qué hay sociedades atrasadas con respecto a otras? o ¿por qué en unas hay mejores condiciones de desarrollarse que en otras? La respuesta es la misma para todas estas preguntas: dependen de los tipos de dirigentes que tienen.

En efecto, si esa clase dirigente sólo se preocupa por obedecer las órdenes impartidas desde afuera, manteniendo la dependencia, sometiendo a su pueblo a las decisiones externas, sin atreverse a sentar las bases de su desarrollo, su pueblo se mantendrá durante un largo tiempo en la dependencia y en la miseria; por el contrario, si los líderes defienden los intereses de esa sociedad por encima de cualquier otras cuestión o factor, el camino de la transformación será imparable. Bievenidos a la era del Misionerismo Neo.

* * *

Movimientos en el gabinete provincial

En la política, los gestos importan tanto como las decisiones. En las últimas horas, comenzaron a trascender lo que serían los primeros cambios en el gabinete del gobernador Passalacqua. Si bien aún resta la formalización de los primeros nombres, los trascendidos fueron leídos como señales claras, positivas y necesarias para este nuevo
tiempo político.

Uno de los nombres que se barajan es el de Carlos “Kako” Sartori para el Ministerio de Coordinación de Gabinete. Se trata de un intendente de mucha experiencia con un perfil político poco frecuente construído sobre los pilares de una trayectoria limpia y una fuerte legitimidad desde el territorio gracias a su cercanía con la gente. La llegada de Sartori
aportaría diálogo permanente y capacidad de real de resolución en un escenario en donde se anticipa un esquema de trabajo que tendrá a los intendentes como actores centrales de la toma de decisiones.

Por otra parte, en el Ministerio de Desarrollo Social también se anticipan cambios. El ministerio a cargo de Fernando Meza tendría dos caras nuevas: la ex diputada provincial Astrid Baetke sería la elegida por Passalacqua para estar al frente de la Subsecretaría de la Juventud, mientras que Manuel Sánchez que se viene desempeñando como Coordinador Operativo y tiene a su cargo la planificación y ejecución de programas sociales y asistenciales asumiría la Subsecretaría de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

El dato relevante de estos movimientos en el gabinete provincial es que se tratarían de una primera tanda, puesto que también ha trascendido de que habría una segunda etapa de reordenamiento para el mes de marzo, un detalle no menor que deja en claro que se trata de una estrategia pensada, gradual y con un horizonte bien claro.

Gobernabilidad por encima de las diferencias

El rol de la política en las sociedades es claro, apunta a la búsqueda y generación de espacios de encuentro, de compromiso. No hay lugar para los planteamientos binarios, los discursos polarizantes y las visiones maniqueas que han degradado a la política a tan bajos niveles de calidad y con pésimos resultados a la vista.

Sin estridencias ni grandes promesas, pero si asumiendo con mucha humildad y responsabilidad el compromiso de estar siempre al lado de los que lo necesitan, se abre la etapa de Misionerismo Neo que conceptualmente se podríamos resumirlo en la reivindicación del diálogo, la construcción de consensos y una gobernabilidad firme, sin
perder la identidad.

Con el recambio legislativo del pasado 10 de diciembre se abrió una nueva etapa en la política institucional de Misiones. Las elecciones legislativas provinciales del 8 de junio, en donde el Frente Renovador se impuso bajo el liderazgo de Sebastián Macías, configuraron un nuevo mapa político. La Cámara de Representantes comenzó a funcionar bajo un esquema inédito desde el regreso de la democracia que tiene como elemento saliente la convivencia de dos fuerzas políticas con peso propio, el Frente Renovador de la Concordia y La Libertad Avanza que se posicionó como segunda fuerza provincial.

Macías asumió la presidencia de la Cámara con la responsabilidad de escuchar y articular con todos los espacios opositores que estén dispuestos a trabajar por el bienestar de la provincia desde el Parlamento Misionero. Con un perfil político moderno, técnico y dialoguista, el nuevo Presidente simboliza una Legislatura abierta, estable y enfocada en soluciones concretas, lejos de la confrontación estéril que no genera ningún resultado positivo para la gente.

En la sesión especial del pasado 10 de diciembre, hubo un gesto que no pasó desapercibido y que fue muy valorado por todo el arco político. Carlos Rovira se levantó de su banca para saludar a cada uno de los legisladores opositores. En un país atravesado por la polarización extrema, el agravio permanente y la descalificación, el accionar del conductor de la Renovación fue interpretado como una señal muy potente que resume este nuevo tiempo político en donde el consenso, la concordia y la construcción del diálogo serán los protagonistas. Este nuevo escenario tiene en Carlos Rovira a un articulador central que, con visión estratégica, viene impulsando un diálogo coherente con la Nación en donde en donde Misiones reclama con firmeza que se salden las deudas pendientes y que se respete su autonomía.

(*) Abogado. Diplomado en Manejo de Crisis y en Análisis de Procesos Electorales. Especializado en Comunicación de Gobierno y Electoral. Becario de la Fundación Konrad Adenauer (Alemania) y del Centro de Análisis y Entrenamiento Político (Colombia).

Seguir Leyendo

Opinión

El derecho a llegar al río: qué es y por qué importa el camino de sirga

Publicado

el

Por Lino Armando López Torres

@LópezTorres

La relación entra la sociedad y el ambiente parte de una idea sencilla; la conducta humana puede modificar las condiciones de existencia de los seres vivos. Por lo tanto, el derecho —definámoslo aquí simplemente como conjunto de normas — puede (y debe) regular esa conducta a los fines de que ella no afecte la vida de las personas. En este sentido, el derecho ambiental es un derecho humano — si nos importa el árbol no es por el árbol en sí mismo, sino porque su existencia beneficia la vida humana —. La Constitución Nacional (1994) en su art. 41 recepta el derecho a un ambiente sano, contemplando el principio del desarrollo sostenible. Esta es una ética que reposa sobre un postulado de equidad interjurisdiccional e intergeneracional.

La normativa ambiental cristaliza el modelo de cómo una sociedad define el acceso y uso de sus recursos naturales. El nuevo código civil (2015) reconoce esa cláusula constitucional en términos prácticos (política ambiental). En su afán por emprender un camino tendiente a la des mercantilización de la naturaleza, da una especial atención a lo público por sobre lo privado y a lo colectivo por sobre lo individual. El código menciona los derechos de incidencia colectiva (art. 14), aclarando que la ley de ninguna manera ampara el ejercicio abusivo de los derechos individuales cuando estos puedan afectar el ambiente, además de mencionar el funcionamiento de los ecosistemas, la flora y fauna, la biodiversidad, el agua, los valores culturales y el paisaje (art. 240). Sin embargo, en medio de estos avances, el Código introdujo un cambio que generó polémica: la reducción del llamado camino de sirga.

¿De qué se trata? El camino de sirga se encuentra en el capítulo correspondiente a los límites al dominio, cuyo objetivo es permitir sirgar, esto es, remolcar o arrastrar una embarcación desde la orilla. Se aplica a cursos de agua navegables y consiste en una franja de terreno que paso de 35 metros a solo 15 desde la línea de ribera. Aunque es propiedad privada, el propietario no puede realizar en él ningún acto (ejemplo construcciones) que menoscabe la actividad del transporte fluvial. Parte de la doctrina, desde un enfoque que observa el ordenamiento jurídico integral, ha dicho que esa actividad no solo se debe reducir al transporte, sino también a la pesca y al esparcimiento. Lo que hay que entender es que el río es un bien de dominio público (art. 235) y por ende se debe permitir el acceso a él. Para el derecho no es aceptable el acceso a determinado espacio del río, debe ser sobre su totalidad.

La reducción del camino de sirga llegó en un país donde las denuncias por su incumplimiento ya era moneda corriente. Con la legislación actual, en parte se legitima esas prácticas de obstrucción por parte de los propietarios. Para mencionar un caso extremo: en 2006, Cristian González y dos amigos fueron a pescar a la orilla del río Quilquihue; desde las cabañas Andina les dispararon tiros intimidatorios, y cuando Cristian pidió explicaciones, el guardia privado Horacio Calderón le efectuó un disparo mortal en el cuello. En la ciudad de Posadas, provincia de Misiones, también abundan los ejemplos. En varias zonas, no solo no se ha respetado el camino de sirga, sino que directamente se han privatizado bienes públicos. Un caso emblemático es lo que sucede con el “montecito” de villa cabello; una reserva urbana ambiental en beneficio de un club privado.

El impedimento ciudadano del acceso a un bien público como el río tiene una vinculación fuerte entre democracia y derecho. La posibilidad de garantizar un ambiente sano y equilibrado para el desarrollo humano, así como la preservación al patrimonio natural y cultural, aumenta cuando la sociedad puede ejercer control sobre esos espacios; y para ello, necesariamente debe poder habitarlos. A pesar de todo, el código, deja una puerta abierta. El último párrafo del artículo atinente al camino de sirga dice lo siguiente: (…) “Todo perjudicado puede pedir que se remuevan los efectos de los actos violatorios de este artículo” Lo que significa que cualquier afectado puede demandar judicialmente al propietario por acción y al Estado por omisión. Bastaría hacerlo para ver qué pasa.

Referencias:

Pohl Schnake, V., Mantegna, S., & del Llano, T. (2019). Bienes comunes y conflictos socio-ambientales en torno a la segmentación normativa del territorio a partir del Código Civil y Comercial de la Nación vigente desde 2015. VII Congreso Nacional de Geografía de Universidades Públicas y XXI Jornadas de Geografía de la UNLP, La Plata, Argentina.

La EBY propone trasladar clubes náuticos y reordenar el Brete

Seguir Leyendo
Publicidad

Lo más visto