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Nueva Zelanda: se recuperó el último paciente y mañana vuelve a la normalidad

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La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, ha declarado que el país ha “eliminado” el Covid-19 “por el momento”.

 

NUEVA ZELANDA: Ardern anunció también que el país abandona el nivel de Alerta 1 a partir de la medianoche del 8 de junio, lo que permitirá que se levanten todas las restricciones relativas a la distancia social y al desarrollo de actividades económicas. “Podemos afirmar con seguridad que, por el momento, hemos eliminado la transmisión del virus en Nueva Zelanda. Pero esta eliminación no es algo que se logre de una vez y para siempre, sino que se trata de un esfuerzo sostenido”.

Dos de los principales epidemiólogos que diseñaron la estrategia de eliminación del virus de Nueva Zelanda explican los detalles de la noticia y los retos que se le presentan al país en el futuro.

Según nuestros modelos, en este momento es muy probable (en realidad, la probabilidad es superior al 95 %) que Nueva Zelanda haya eliminado por completo el virus. Estos datos coinciden con los modelos de nuestros colegas del centro de investigación Te Pūnaha Matatini.

Hoy también se cumple el decimoséptimo día sin que se registren casos nuevos. Nueva Zelanda ha tenido un total de 1 154 casos confirmados (que ascenderían a 1 504 si les sumamos los casos probables) y 22 fallecidos.

Hablamos de un hito importante, de un momento que hay que celebrar. Sin embargo, y mientras seguimos reconstruyendo la economía, Nueva Zelanda tiene numerosos retos por delante que debe superar si quiere seguir manteniendo su estatus de país libre de COVID-19 en un momento en el que la pandemia sigue presente en el resto del mundo.

Sigue siendo importante que el Gobierno se base en datos científicos sólidos a la hora de gestionar la pandemia y valorar los riesgos. Más abajo damos diversas recomendaciones de autoprotección… pero también defendemos que Nueva Zelanda debe reformar urgentemente su sistema sanitario. Esto debe incluir la creación de una nueva agencia nacional de salud pública para la prevención y el control de enfermedades.

Qué significa eliminación

En un contexto médico, eliminación significa la ausencia de una enfermedad a escala nacional o regional. El término erradicación se usa cuando la extinción es global (como por ejemplo fue el caso de la viruela).

La eliminación exige un sistema de vigilancia de alta eficacia que permita asegurarse de que, aunque el control en las fronteras falle, se podrá detectar rápidamente cualquier nuevo caso. Partimos de la base de que las definiciones son importantes. Lo son, en primer lugar, para dar certidumbre a los ciudadanos. Pero también para ampliar en función de ellas las conexiones de transporte con otros países que, de igual modo, hayan conseguido eliminar el virus.

Es importante que recordemos que los casos activos no son los que nos tienen que preocupar. Por definición, se trata de casos que ya han sido identificados, que están aislados y que es muy poco probable que contagien a otras personas. El principal objetivo de la eliminación son los casos no detectados que extienden la enfermedad de forma silenciosa. Por este motivo necesitamos modelos matemáticos que nos digan si la eliminación es posible.

La decidida estrategia de eliminación de Nueva Zelanda aparentemente ha funcionado, pero es fácil caer en la autocomplacencia. Y es que hay muchos otros países que han puesto en marcha una estrategia de contención y que posteriormente han tenido nuevos rebrotes. Algunos de los casos más notorios han sido Singapur, Corea del Sur o Australia.

Nueva Zelanda ha dedicado muchos meses a ampliar sus capacidades para eliminar el COVID-19. Pero mantener esta situación plantea diversos retos. Puertos, aeropuertos y las instalaciones dedicadas a guardar cuarentena siguen siendo lugares potenciales de transmisión de casos procedentes del extranjero, sobre todo si tenemos en cuenta las presiones que existen para aumentar las llegadas de extranjeros.

La decisión de Nueva Zelanda de abandonar la alerta Nivel 1 acabará con todas las restricciones relativas al mantenimiento de la distancia física. Pero en caso de que el virus vuelva, esto crea el caldo de cultivo para que se produzcan brotes en reuniones sociales celebradas en espacios cerrados.

Además, Nueva Zelanda se encamina hacia el invierno, época en la que los virus respiratorios se contagian con mayor facilidad, como ya hemos visto en los coronavirus de carácter altamente estacional como por ejemplo los responsables del resfriado común.

Al igual que sucedió cuando Nueva Zelanda se preparaba para recibir la pandemia, el periodo post-eliminación exigirá “la máxima proactividad”.

Aquí presentamos cinco enfoques básicos para abordar la gestión de los riesgos, con los que se pretende lograr una protección duradera para el país no solo contra el COVID-19, sino también contra otras graves amenazas para la salud pública.

1. Hacer obligatorio el uso público de mascarillas en determinadas situaciones

La protección de la salud pasa por establecer múltiples barreras para evitar la infección o la contaminación del virus. Se trata de algo fundamental para proteger de incursiones de agentes biológicos externos las reservas de agua potable, la seguridad alimentaria y las fronteras.

Con el fin de mantener la distancia física, le hemos recomendado al Gobierno que considere seriamente hacer obligatorio el uso de la mascarilla en los transportes públicos, en los aviones, en los controles de frontera y en las instalaciones destinadas a guardar cuarentena. Hay otras medidas de higiene (quedarse en casa si caemos enfermos, lavarnos las manos, saludarnos chocando los codos) que sin embargo son insuficientes cuando la transmisión se produce a través de personas que aparentemente están sanas, y que por tanto pueden expandir el virus simplemente al hablar o respirar.

Hoy existe evidencia científica sólida sobre la efectividad de las mascarillas, incluso las de tela, según una reciente revisión sistemática de publicaciones académicas llevada a cabo por la revista The Lancet. La Organización Mundial de la Salud también ha actualizado sus directrices, que ahora recomiendan que todo el mundo lleve mascarillas en áreas con riesgo de transmisión. Si en este momento impulsamos en Nueva Zelanda la cultura de llevar mascarilla, eso hará que en el futuro podamos generalizar su uso de forma más fácil, en caso de que fuera necesario debido a un brote.

2. Mejorar la efectividad del rastreo de contactos con las herramientas digitales adecuadas

El sistema nacional de rastreo de contactos de Nueva Zelanda sigue constituyendo una medida de contención esencial para controlar posibles brotes en caso de que los filtros de frontera fallen. Pero existe un gran margen de crecimiento para el desarrollo de nuevas herramientas digitales que mejoren los procedimientos actuales (y que sin embargo tienen que incorporar las garantías necesarias para salvaguardar la privacidad). Para ser efectivas, dichas herramientas digitales deben tener una altísima capacidad de almacenamiento de datos y permitir un rastreo de contactos muy rápido. Las aplicaciones actuales que se pueden descargar resultan insuficientes en estos aspectos, lo que ha hecho que tanto Nueva Zelanda como Singapur estén investigando dispositivos con tecnología Bluetooth que tengan mejores prestaciones y puedan distribuirse a todos los ciudadanos.

3. Gestionar las fronteras siguiendo un enfoque científico

Volver de forma prudente a un mayor volumen de viajes tanto de extranjeros a Nueva Zelanda como de neozelandeses al extranjero es importante por razones tanto económicas como humanitarias. Sin embargo, es necesario evaluar los riesgos con cautela, ya que esta apertura implica dos procesos muy diferentes. Por un lado, habría que aumentar el número de grupos de personas que podrán entrar en el país, y que hasta ahora prácticamente se reducía a los residentes y sus familias. Lo normal sería continuar con los procedimientos de cuarentenas de 14 días, a menos que se descubran métodos mejores.

La otra posible suavización de restricciones supondría dejar entrar sin guardar cuarentena, lo que podría hacerse con seguridad en el caso de los nacionales de países donde el virus también hubiera sido eliminado. Este proceso podría empezar con los países isleños del Pacífico que no han sufrido el azote del COVID-19, particularmente Samoa y Tonga. Sería posible ampliar este acuerdo a algunos estados de Australia, así como a otros territorios como Taiwan o las Islas Fiji, cuando todos ellos confirmen que se encuentran en una situación de eliminación del virus.

4. Crear una agencia nacional de salud pública que sea eficaz

Antes incluso de que el COVID-19 golpeara Nueva Zelanda, estaba claro que nuestro sistema de salud pública estaba haciendo aguas tras décadas de abandono, fragmentación y desidia. Algunos de los ejemplos más destacados de fallos del sistema incluyen el brote de campylobacter en el suburbio de Havelock North en 2016, o los continuos brotes de sarampión que tuvieron lugar a lo largo de 2019. En marzo se envió al Ministerio de Sanidad un amplio informe sobre el estado del sistema de salud y de cobertura de la discapacidad, y en él se recomendaba ampliar de forma significativa los recursos de la sanidad pública. Ahora habría que dar a conocer dicho informe y sus recomendaciones.

También recomendamos la realización de una evaluación provisional de la respuesta del sistema público al COVID-19 ahora, y no después de que pase la pandemia. Estas evaluaciones nos darían información sobre aquellos elementos relativos a la capacidad de reacción de la sanidad pública neozelandesa que deben ser mejorados para articular una mejor respuesta a la actual pandemia, y también para preparar al país de cara a otras amenazas sanitarias graves. En este sentido, la creación de una agencia de salud pública eficaz que liderara el control y la prevención de las enfermedades supondría una mejora clave. Esta agencia podría ayudar a evitar los confinamientos a través de la detección temprana y de acciones de respuesta frente a amenazas de enfermedades infecciosas emergentes, tal como ha hecho Taiwan durante esta pandemia.

5. Comprometerse con la realización de transformaciones profundas para evitar las grandes amenazas globales

El COVID-19 está teniendo unos efectos sociales y sanitarios devastadores en todo el mundo. Y aunque pudiera controlarse gracias a una vacuna o a tratamientos antivirales, seguirá habiendo otras grandes amenazas sanitarias como, por ejemplo, el cambio climático, la pérdida de diversidad biológica o amenazas a nuestra existencia tales como la posibilidad de que los avances en biología sintética den lugar a otras pandemias. Todas estas amenazas exigen atención de forma urgente. El fin del confinamiento ofrece la posibilidad de realizar una transformación sostenible de nuestra economía; una transformación que sea compatible con objetivos sanitarios, sociales y medioambientales más amplios.


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Presidente de Colectividad Árabe: “Palestina sufre un genocidio, pero no vende”

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Mientras las bombas siguen cayendo sobre la Franja de Gaza y el mundo se hace eco de las atrocidades del enfrentamiento entre el grupo islamista Hamas y el Ejército de Israel, desde la Colectividad Árabe en Misiones ofrecieron su versión del conflicto que rodea a Palestina.

Desde Oberá, el presidente Alejandro Quesini, descendiente de sirio-libaneses, criticó que “en los medios solo se escucha una voz”.

Frente a ello, aclaró que “no estoy de acuerdo con lo que hizo Hamas, pero hablan de terrorismo, hablan de genocidio, y ellos hace muchos años que invadieron y se adueñaron de Palestina; y lo que hacen con los palestinos es una barbaridad, pero sólo se escucha fuerza para Israel”.

En cambio, “nadie habla de Palestina, que hace años sufre un genocidio, porque no vende”, lamentó el presidente de la entidad, que representa a los 22 países de la Liga Árabe.

“Estoy en desacuerdo porque realmente quiero la paz, en el mundo tenemos que vivir en paz con todas las personas, más allá de si son judíos o palestinos, son seres humanos, y por ahí no se ve ese lado”, postuló Quesini.

A su vez, expuso que “no se muestra lo que le hacen los judíos hace años, cómo los golpean y matan, es un odio constante”.

“Lo que hace este terrorismo de Hamas, es cierto, es horrible, pero el Ejército judío hace lo mismo”, lanzó Alejandro y explicó: “Porque no es la gente, porque hay gente árabe judía que quiere vivir en paz y no tiene nada que ver, porque meten al pueblo palestino con Hamas y no tienen nada que ver; ellos están usando al pueblo palestino y también los están masacrando”.

Respecto del conflicto, al cual consideró “no religioso, sino político y territorial”, Quesini graficó: “Si a vos en tu casa van y te invaden y te usurpan de un día para el otro, y cada día tenés menos lugar, ¿cómo vas a reaccionar si te sacan todo lo que vos tenías? Obvio que te vas a querer defender y tener bronca”.

“Los judíos hablan de que los árabes los odian, pero yo digo: cómo no le van a tener bronca si hace años les hacen de todo a los palestinos y todos hacen la vista gorda”, agregó y subrayó: “Y ahora, como pasó esto, que está recontra mal, hacen como que los judíos son los pobres de esta película y no es así”.

“En este caso no se puede decir quién es bueno y quién malo, los únicos perjudicados son los civiles que no tienen nada que ver, que no quieren esta guerra”, señaló Quesini.

Desde que comenzó el último enfrentamiento, el pasado 7 de octubre, los muertos de un lado y de otro superan los 3.000, ante lo cual el presidente de la Colectividad Árabe manifestó que “soy creyente y todas las noches rezo porque es una masacre, veo las redes y es una cosa que no se puede creer en esta época que pasen estas cosas, es un dolor terrible, seas judío o palestino, son personas y eso duele”.

“Para nada estoy en contra de los judíos ni de Israel”, clarificó Quesini y cerró: “Digo que me parece una guerra absurda y, tanto de un lado como del otro, que mueran civiles es terrible porque primero somos personas”.


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Refugiado de Sudán del Sur ganó el premio al mejor estudiante del mundo

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Se conocieron los resultados del Chegg.org Global Student Prize 2023 y el ganador de los 100.000 dólares resultó Nhial Deng, un joven de 24 años oriundo de Sudán del Sur, quien de esa forma se convirtió en el mejor estudiante del mundo, en un evento en el que la misionera Victoria Rojas se ubicó entre los 10 mejores.

La resolución del concurso, organizado por la Fundación Varkey, se conoció ayer en la página web oficial, desde donde postularon que el reconocimiento “se otorga a un estudiante excepcional que haya tenido un impacto real en el aprendizaje, las vidas de sus compañeros y la sociedad”.

En este sentido, detallaron que Deng “empoderó a más de 20.000 refugiados en el campo de refugiados de Kakuma en Kenia”, lo cual realizó “a través de programas de consolidación de la paz, educación y emprendimiento, además de crear un espacio seguro para que los jóvenes se recuperen de su trauma”.

Periodista y refugiado

Actualmente, Nhial es estudiante de periodismo, profesión de la que se enamoró desde muy pequeño, cuando vivía en una pequeña aldea del oeste de Etiopía, en el este de África.

“Hasta los 11 años, la infancia de Nhial fue relativamente tranquila”, comentaron y agregaron: “Iba a la escuela por las mañanas y jugaba en el río con otros niños por las tardes”.

“Su padre era dueño de una pequeña radio y los hombres del barrio se unían a él por las tardes para escuchar, analizar las noticias y discutir los asuntos mundiales. Nhial imitó a los presentadores de noticias y este fue su primer indicio de convertirse en periodista”, recrearon los organizadores del premio.

Sin embargo, en 2010, “los disparos anunciaron el ataque de una milicia y Nhial tuvo que huir cuando el pueblo fue incendiado”.

Fue así que, dos semanas más tarde, “después de un viaje traumático con otras personas de la aldea, llegó al campo de refugiados de Kakuma en Kenia”, donde Nihal vivió durante una década.

En ese marco, el joven estuvo separado de sus padres y de sus seis hermanos durante 12 años, “una pérdida aplastante a una edad tan temprana”.

A través del programa de protección infantil del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), Nhial fue asignado a una familia de acogida y encontró consuelo y esperanza en la escuela, donde creó un club de periodismo.

Además, fundó los Embajadores de la Paz de Jóvenes Refugiados, “una iniciativa liderada por jóvenes que trabaja en la consolidación de la paz, el empoderamiento de los jóvenes y el emprendedurismo social”.

Tras terminar la escuela secundaria, el joven sursudanés tomó cursos gratuitos desde su teléfono celular sobre temas como paz y conflictos, derechos humanos, asuntos internacionales, inglés y comunicación.

Además, durante la pandemia, puso en marcha una campaña de concientización digital para abordar la desinformación, centrada en fuentes creíbles.

Ahora, ha comenzado sus estudios superiores en Huron University College, en Canadá, donde continúa trabajando en proyectos para ayudar a la vida en el campamento, como Kakuma Book Drive, un movimiento global de solidaridad liderado por estudiantes que tiene como objetivo movilizar a 10.000 textos para ser leídos en los campos de desplazados.

Entre otros premios, Nhial Deng recibió el Queen Elizabeth II Platinum Jubilee, el World Vision Hero for Children Courage Award 2023 y el FilmAid Student Award 2021.

Su trabajo comunitario en Kakuma, en Kenia, ha impactado a más de 20.000 jóvenes y actualmente forma parte de ocho comités y juntas asesoras, incluidos dos comités de las Naciones Unidas.

De ganar el premio al mejor estudiante del mundo, Nhial había dicho que destinaría el 50% del dinero del premio a la construcción y operación sostenible del Centro de Innovación y Liderazgo de Kakuma, donde se ubicará una biblioteca y un centro de innovación.

Orgullo misionero

Con apenas 17 años, la estudiante misionera Victoria Rojas quedó seleccionada entre los 10 mejores candidatos a ganar el máximo premio.

La posadeña, que cursa el quinto año en el Instituto Politécnico San Arnoldo Janssen, compitió con casi 4.000 postulaciones de 122 países y es la primera mujer argentina en haber quedado seleccionada, además de ser la más joven de la edición 2023.

Entre su extenso historial, a los 9 años, junto a un compañero de clase, fundó GuVic, cuyo objetivo era crear cuentos para niños, fomentando la lectura y los valores.

Posteriormente, la posadeña participó en la Escuela de Robótica, presentando un proyecto para mejorar la calidad del sueño a través de una almohada con diferentes funciones.

A los 15, dio su primer discurso en el Parlamento Juvenil y, más tarde, la seleccionaron para unirse al programa Jóvenes Embajadores 2022, actividad de desarrollo de liderazgo centrado en el compromiso cívico, organizada por la Embajada de los Estados Unidos.

“Es una gran sorpresa y estoy muy emocionada por todo lo que está pasando, y lo que significa eso para la juventud argentina“, contó emocionada Rojas a Canal 12 días pasados, sobre su postulación al reconocimiento.

“No se trata solamente es ganar de manera individual, sino también es un ganar para la juventud de Argentina, al demostrar que realmente es posible”, reflejó Victoria, en una entrevista realizada con el diario El Territorio.

“Llegar hasta esta instancia es un montón”, indicó una de las diez mejores estudiantes del globo, y destacó que “no hay que esperar a terminar la secundaria o esperar a terminar la universidad para poder empezar a transformar, basta con las ganas, con unirnos entre nosotros para poder empezar a crear cambios”.


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Profe que recorre Misiones enseñando ganó Premio de Derechos Humanos de la ONU

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Profe que recorre Misiones enseñando ganó Premio de Derechos Humanos de la ONU

El educador comunitario Julio Manuel Pereyra ganó uno de los cinco premios de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) 2023.

Julio, oriundo de Uruguay, es un reconocido profesor en Misiones, ya que hace más de diez años se radicó en Puerto Rico y, con su escuelita ambulante Caminos de Tiza, recorre diferentes barrios y comunidades de la provincia asistiendo a niños con y sin discapacidad, que están fuera del sistema educativo, en muchos casos.

Este jueves, el presidente de la Asamblea General de la ONU, el húngaro Csaba Kőrösi, dio a conocer los nombres de los ganadores del “prestigioso premio”, quienes fueron seleccionados por un Comité Especial, que analizó más de 400 nominaciones recibidas de los estados miembros.

“Julio Pereyra es un educador comunitario y activista que trabaja con las comunidades más marginadas. Enfocándose en la reinstitucionalización de los niños al sistema educativo, brinda asistencia terapéutico-pedagógica a niños con discapacidad y acceso a órtesis, prótesis y medicamentos”, argumentan en el comunicado oficial del ente internacional.

Seguidamente, detallan que el enfoque del educador “también es la erradicación de la mortalidad infantil y la eugenesia, la deserción escolar, la desnutrición y el embarazo adolescente”.

Asimismo, el profesor “lidera proyectos sobre trabajo infantil y desnutrición, así como atención primaria de salud en aldeas, zonas rurales y en barrios marginados y zonas de alto tráfico de drogas”.

El Premio Derechos Humanos de las Naciones Unidas fue creado en 1966 y entregado por primera vez en 1968, “en lo que hoy se conoce como el Día de los Derechos Humanos”, que se celebra cada 10 de diciembre, explicó la ONU.

La distinción a los diferentes actores sociales se otorgan cada cinco años y, entre los galardonados, se encuentran personalidades como Jimmy Carter, el expresidente de Sudafrica, Nelson Mandela, el doctor Denis Mukwege, Eleanor Roosevelt, Malala Yusafzai y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

En tanto, la entrega del premio 2023 será en la sede de la ONU en Nueva York, Estados Unidos, en diciembre, como parte de las actividades para conmemorar el Día de los Derechos Humanos y aún queda definir la fecha exacta del evento, comunicó el organismo.

Además del profesor uruguayo, entre los otros ganadores de 2023, se encuentra el Centro de Derechos Humanos Viasna, de Bielorrusia, Julienne Lusenge, de República Democrática del Congo, y el Centro de Amman para Estudios de Derechos Humanos, de Jordania.

También obtuvo el galardón la Coalición Global de organizaciones de la sociedad civil, Pueblos Indígenas, movimientos sociales y comunidades locales a favor del “reconocimiento universal del derecho a un medio ambiente limpio, sano y sostenible”.

Cautivado por la tierra colorada

Hace un año, La Voz de Misiones entrevistó al profesor Julio Manuel Pereyra, quien confesó que la “opy pytá” (tierra colorada) misionera lo cautivó y fue el motivo que lo llevó a radicarse en la zona del Alto Paraná.

El educador contó a LVM que su iniciativa Caminos Tizas se inició en un basural de Corrientes y se expandió, hasta llegar a Misiones.

Sobre su trabajo, en ese momento, Julio explicó: “Lo que hago es apoyo escolar, alfabetización, Educación Sexual Integral (ESI) y todo lo que es estimulación temprana y psicomotricidad”.

Y detalló que se aboca “particularmente en gurises, que no tienen ningún tipo de prestación. Especialmente en lo que son las zonas de los barrios vulnerables o las colonias rurales”.


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