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Palomino en Posadas, con “Sinverguenzas”: “hacer reír es un placer singular”

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Juan Palomino es uno de los actores de la comedia “Sinvergüenzas” que se presentará mañana, miércoles 3 de julio, en el Teatro Lírico del Centro del Conocimiento. A punto de cumplir sus 63 años se anima al desnudo con el que termina la función porque “es una reafirmación de mis propias convicciones”, consideró en una entrevista para La Voz de Misiones.

A la obra “la estrené haciendo el personaje más joven, en el 2000. Ahora estoy haciendo el personaje mayor”, contó. Sobre la gira que están haciendo por todo el país, el actor dijo que “muy poca gente la está pasando bien y, a pesar de todas las vicisitudes, hacer reír a público es un placer singular”.

Juan Palomino actúa junto a Christian Sancho, Carna Crivelli, Tucu López, Alejandro Cupitó y Alexis “El Cone” Quiroga. Es la adaptación teatral de “Ladies Night” que a su vez se inspira en la comedia cinematográfica “The Full Monty” (1997) o “Todo o nada”. Las entradas están a la venta en Ticket Misiones, a $ 14.000 y $16.000.

Como está basada en The Full Monty, ¿es una obra en la que se quitan todo?

Totalmente. Es la versión de Daniel Botti. Se inspira para hacer la versión argentina de “Ladies Night”; también hay algo de la película “The Full Monty”. Hay algo es una manera de decir. Está la película más que “Ladies Night”. Pero habla fundamentalmente sobre la amistad. Es una comedia dramática. Pero es una comedia que al minuto cinco no paras de reír por lo que se genera arriba del escenario. Estamos hablando de desocupación; es verdad. Estamos hablando de una decisión extrema en los primeros tres minutos; es verdad. Estamos hablando también de cómo un grupo de amigos de distintas edades se vinculan e intentan encontrarle la vuelta a una situación que estamos padeciendo nuevamente. Porque esta obra yo la estrené haciendo el personaje más joven en el 2000. Ahora, en el 2024 estoy haciendo el personaje que hacía Arturo Maly. Es el actor más grande. Para mí es muy significativa la vigencia de la obra. Es como un clásico. Cada vez que suceden hechos políticos económicos que están vinculados con el neoliberalismo. Porque la película es una respuesta a Margareth Thatcher neoliberal. Así que, 24 años después, estamos parados en un escenario, haciendo el personaje de Lole, que es más grande, el de mayor edad. Y viviendo una situación muy parecida a esa época.

Si bien los cuerpos no son lo mismo con el tiempo, ¿qué significa para vos quedar al desnudo ante el público?

Para mí es una reafirmación de mis propias condiciones. Creo que, a pesar de los cuerpos hegemónicos que hay en el elenco, que de alguna manera podría distanciarse de la original, pero es una versión. Creo que desnudar el cuerpo tiene que ver con el cuerpo vivido, el tiempo recorrido, o el universo palpitado. Para mí, despojarme de la ropa y no tener más aquel cuerpo que tenía a los 40, cuando lo hice. -Yo ahora tengo 62. El sábado cumplo 63 años-. Para mí es una reafirmación de mis propias convicciones. O sea, creo que en ese sentido, si he transitado la vida, fue despojándome, diciendo lo que pienso, exponiendo mi pensamiento, exponiendo mi cuerpo. No exponiendo mi vida privada pero sí mis puntos de vista políticos, sociales, económicos y creo que en ese sentido no he esquivado. Y la desnudez del cuerpo tiene que ver con ese camino recorrido, ¿no?

¿Cómo reacciona el público, teniendo en cuenta que se viene presentando la obra en todo el país?

La verdad es que la respuesta del público es increíble. Te vuelvo al tema que estamos hablando de desocupación. Pero al minuto cinco, el público, que en su gran mayoría es femenino, no para de reírse. Y lo agradece. Venimos de Goya en Corrientes, con toda esta situación que está viviendo la sociedad por la desaparición de Loan. Estuvimos participando con el Tucu López, con Christian Sancho, con Alejandro Cupitó en la marcha de ayer, y muchas de las personas que estaban en la marcha compartiendo con nosotros también, solidariamente, pidiendo justicia, después fueron a ver la obra de teatro. Y obviamente se produce una química muy particualr, muy especial. Y nos decían del público: “gracias por venir a sacarnos una sonrisa porque la situación es bastante compleja”. No solamente por el tema Loan, obviamente que es fundamental en este momento, de que esta criatura vuelva a su casa viva; sino también las circunstancias económicas. No la estamos pasando bien. Creo que en sí mismo muy poca gente la está pasando bien y, a pesar de todas las vicisitudes, hacer reír a público, la verdad, es un placer singular. El público lo agradece y nos lo agradece nuevamente. Es decir “nos han sacado una sonrisa y vamos a estar recordando estos instantes que nos han dado”. Y obviamente el desnudo del final es la frutilla de la torta, pero antes de llegar a esa escena suceden los distintos despojamientos que viven los personajes: sus dudas, sus miedos, sus inquietudes, sus confesiones. Hay toda una circunstancia que va marcando la obra y que tiene que ver con la personalidad de los personajes en un elenco ecléctico, como verás. Tenemos a Alexis Quiroga, que viene de Gran Hermano y del Bailando. Está Jorge Crivelli Carna, que es un humorista de la puta madre. Christian, que viene de estar en “Sex”; el Tucu López, que está haciendo sus primeras intervenciones y está fantástico, si bien sabemos que es locutor y conductor de televisión; está Alejandro Cupitó que viene de la producción y de la animación. Tenemos un elenco muy particular y potente a la vez. Totalmente despojado de prejuicios.

Referentes del cine dicen que está todo parado y que hay una gran incertidumbre. ¿Coincidís con esas opiniones?

Totalmente. Me parece que hay una mirada artera, una especie de disciplinamiento y la están imponiendo. Y cuando digo disciplinamiento es a todas aquellas personas que se dedican al ámbito del arte, dentro de la cultura. Tener a Mirtha Legrand del lado nuestro, defendiendo nuestro cine y el Instituto de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) o el Cine Gaumont o el festival de cine de Mar del Plata. Tener una gran cantidad de colegas que en otras épocas tenían una mirada bastante particular, por ponerle un título, y están expresando su punto de vista por lo que significa el cine, el teatro, la música, la literatura, el ballet, lo que significa nuestro acervo cultural. Y que quiera ser mancillado o cerrado el Instituto del Teatro, el Fondo Nacional de las Artes; la verdad que es una situación que nunca nos imaginamos y que todo el sector está para responderle. Ahora el INCAA está cerrado por dos meses, lo que significa que no hay actividad cinematográfica. Digo, yo considero que hay que replantear ciertas cosas; es verdad. Pero no se puede decir que todos los que hacen, están en el universo del cine y los medios audiovisuales hicieron las cosas mal. No es así. Creo que hay una mirada gerenciadora de parte del gobierno y por lo tanto, como si fuese una empresa, quieren conducir los destinos del país. Una locura que ya lo intentó Martínez de Hoz en su momento, intentó Carlos Saúl en la década del 90, en la década de Cavallo, admirador del presidente que está hoy en el Sillón de Rivadavia. Digo. Hemos vivido situaciones muy complejas pero ninguno se atrevió a tanto. Y creo que en ese sentido hay que replantearse todo. Hay que replantearse qué sucedió en los últimos veinte años, quizás para entender esta circunstancia que estamos viviendo. Porque el arte está en el ojo de la tormenta.

Se cumplen diez años del primer Festival de Cine de las Tres Fronteras que coordinaste. ¿Volverá a realizarse?

El festival es de ustedes. El Festival de Cine de las Tres Fronteras es de los misioneros y las misioneras. Depende de que ustedes lo lleven adelante. Hay algo que yo atesoro como uno de los grandes logros: hacer esa aventura cinematográfica en un lugar donde no había cine, que es Puerto Iguazú. Y eso habla de la épica de lo imposible hecha posible. Entonces, cuando la política, el poder, el Estado y sus fuerzas vivas se conjugan para llevar adelante un proyecto artístico cultural y el público y la población responde a ese estímulo quiere decir que uno no está equivocado. Y me parece que los impuestos o los cánones que tienen los gobiernos para poder motorizar este tipo de eventos son muy importantes. Porque no nos podemos olvidar de la experiencia y de la inauguración en el anfiteatro Ramón Ayala, con más de 1.500 personas en la primera edición, y con 2.500 en la segunda. Entonces, hablamos de la importancia del cine, de los festivales y de nuestro cine argentino que se proyecta al mundo como una red de espejos, y eso hay que destacarlo, defenderlo y que el público entienda, que nuestro cine argentino es una tarjeta de presentación de nuestra identidad como argentinos.

Versión 2000. Maly, Palomino, Esteban Prol, Toti Ciliberto, Eduardo Cutuli y Fabián Vena

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Juan Bustos, el santiagueño que canta en la 9 de julio: “La música me salvó”

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“La música me salvó la vida”, dice el santiagueño Juan Bustos. Toca de negro en una esquina de la plaza 9 de julio. Se ciñe con un cinto tradicional de monedas y con un poncho de tela blanca a modo de capa que engancha en su espalda con un pin. Su potente voz resuena mientras los autos pasan prudentes por la calle adoquinada.

Cuesta imaginar al hombre que hace la “chacarera de la Tierra Colorada” vestido como guardia cárcel en Santiago del Estero, el uniforme que colgó tras los tormentos mentales que sufrió tras un motín de 2007, en el Penal N° 1.

Por aquel episodio murieron 33 internos, la mayoría asfixiados por el humo tóxico del incendio. Tres de sus compañeros penitenciarios fueron condenados por distintas responsabilidades y ningún director quedó imputado.

“Quedamos en ese motín, dos días encerrados ahí, peleando con ellos”, reconoció Juan. “Después se empezó a enfermar psicológicamente cada uno después de todo eso. El gobierno nos abandona, y se han matado dos compañeros. Se han pegado un tiro. Yo estaba a punto de lo mismo. Estuve con problemas psicológicos graves”.

Por eso insiste Juan que la música lo salvó. Se aferró a la guitarra y su canto durante los siete años siguientes en el paseo Balcarce de la provincia aledaña de Salta, allí donde están todas las peñas folklóricas más importantes de La Linda.

De esa manera se conectó con importantes músicos salteños, incluso con Martín Quipildor, el hijo de Zamba Quipildor, con quien compartió largas noches de guitarreadas. “Por eso no me corrían, porque hay una rivalidad entre santiagueños y salteños por el folklore. Los dos somos muy tradicionalistas”, acotó el cantautor.

Juan tiene la barba tan bien recortada que parece pintada. Se pone su sombrero y canta para los transeúntes que dejan unos billetes en su gorra. “En otras provincias no te dejan hacer la calle. Me deja la policía”, admite. Estuvo de gira once meses por distintas partes del país y regresó a la misma plaza posadeña que conoció en 2019, cuando llegó desde el sur de Brasil.

“En un tiempo he sido eso, un bohemio musiquero, que iba cantándole a cada lugar que le gusta. Nunca había hecho música del Litoral, hasta que me vengo de Brasil. Estuve viviendo en Itapema tres meses, y de ahí, cuando bajo, conozco por primera vez Posadas. La música de aquí no tenía ni idea. Sigo investigando”.

Juan logró conectarse con Posadas y “cuando menos me di cuenta he tenido 300 personas en la Peña Itapúa. Luego, en la peña del Club Ucraniano tuve 450 personas. Fue para el primer “Chacarerazo de la Tierra Colorada“, festival que se declaró de Interés provincial y Cultural. Eso fue muy grande para mí. Es muy grande para mí después de la lucha”.

“Con Ecos de Tradición somos ganadores de la “Peña Chaloy Jara“. En 2020 hemos subido al Festival del Litoral. De otra manera era imposible que subiera al festival, salvo que sea un grupo nacional conocido. A todos los grupos de folklore de acá les cuesta muchísimo subir al festival del Litoral“, reconoció.

“Aquí ha nacido Alto vuelo, que ahora ha dejado de tocar”, dice por el dúo que formó en Posadas con Gisela Medina, quien venía de tocar música clásica y dio un paso firme para hacer folklore, con canciones que tienen videoclips de muy buena calidad en YouTube.

“Ahora son los jóvenes los que están con el folklore. Es increíble. Todos bailando en una academia. Y la verdad es que volver a la plaza, tenerlos cerca, que todos los días me estén subiendo a las redes sociales, videos a Tikok. Para mí, que soy una persona madura, que recién esto se este dando por ese lado; es una lucha. Es perseverar”, reflexiona y asegura además ser una persona con suerte.

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Iván Noble cantará en Posadas el 8 de agosto y sus entradas están a $ 40.000

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Iván Noble regresará a Posadas el sábado 8 de agosto, a las 20.30, con el show “Canciones traspapeladas” al auditorium Montoya, con entradas online que se venden a $ 40.000.

“Es un show de canciones que, por misteriosos motivos, había dejado de cantar desde hace largo tiempo”, dijo Noble sobre su gira. “Revisando un poco mi historia me doy cuenta que he sido abandónico y descuidado con muchas de ellas; así que decidí sacarlas ‘del cuarto cajón de la cocina’ y llevarlas de nuevo al escenario”.

La última visita de Iván Noble a Posadas ocurrió el 13 de abril, también en el Montoya, junto a Rubén Casco en el piano. En ese momento trajo consigo el show “Pianissimo”, poco después de la reunión que tuvo con su antigua banda: Caballeros de la Quema.

Este nuevo tour de Noble por el país tiene fechas agotadas en Cariló, La Trastienda, con presentaciones realizadas en Córdoba Capital, Río Cuarto y una gira internacional prevista en mayo por España (Madrid, Valencia, Málaga, La Coruña, Barcelona, Sevilla).

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Se cumplen 90 años de La Masacre de Oberá: “Fue silenciada en la sociedad”

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Este domingo se cumplirán 90 años de la Masacre de Oberá, ocurrida el 15 de marzo de 1936, cuando más de 300 de colonos en protesta pacífica por el precio de la yerba y el tabaco fueron atacados a balazos por la policía misionera en compañía de grupos civiles.

Es “un hecho marginal en la historia oficial”, remarcó a La Voz de Misiones la historiadora Silvia Andrea Waskiewicz, autora del libro “La masacre de Oberá”.

En conmemoración del nonagésimo de aquel episodio, se desarrollará este domingo en la plaza Malvinas de Oberá un acto que organiza la municipalidad con una participación previa de actividades artísticas, desde las 18, con el grupo de teatro comunitario La Murga del Monte.

Para las autoridades municipales, será “un encuentro destinado a reflexionar y mantener viva la memoria de este acontecimiento ocurrido hace nueve décadas”, indica el comunicado oficial.

“Llevá tu silleta a la plaza, y sumate a participar de los talleres, feria, intervenciones artísticas y micrófono abierto. Sumate al grito colectivo”, invita por su lado La Murga con la leyenda “¡Minga que nos vamos a olvidar!”.

En ese sentido y con una escena teatral, La Murga de la Estación “fue la primera institución en representar la Masacre de Oberá”, admite Waskiewicz por “Misiones Tierra Prometida”, la obra que estrenó en Posadas, en 1999, y que en parte recordaba el tiroteo a los colonos.

Con el tiempo, otras revisiones artísticas retomarían el tema, como el documental “Quieta non movere”, de Lucho Bernal; o la docu-ficciónBasilicia”, de Gastón Gularte y Adolfo Pérez Carbonell, que indaga en la historia de la adolescente asesinada en esa marcha de 1936.

“Se está recuperando la memoria”

“Si bien la masacre fue un acontecimiento crucial en las luchas de los productores agrarios misioneros, lamentablemente hace muy pocos años existían muy pocas referencias sobre ella en la propia historiografía regional”, reconoció Waskiewicz.

“Era un hecho ignorado, marginal en la historia oficial de Oberá. Y gracias a estas últimas dos décadas la Masacre comenzó a hablarse en la historia oficial. Los relatos que circulaban en Oberá tenían que ver con la fundación, la llegada de los primeros inmigrantes, la organización de sus primeras instituciones de gobierno. Pero la masacre era silenciada en la sociedad”.

No obstante, “más allá de que este acontecimiento fue silenciado, hoy, a dos décadas, estamos celebrando esta conmemoración, porque de alguna manera estamos poniendo en valor, reflexionando lo que pasó aquel 15 de marzo de 1936. E inclusive en estos últimos cinco años, no solo los medios de comunicación, sino también en ámbitos educativos se conmemora la protesta o se realizan actividades para recuperar la memoria”.

Según explicó la historiadora La Masacre de Oberá debe comprenderse en un contexto nacional, porque se trata de “la década de un gobierno autoritario”, bajo el gobierno de Agustín Pedro Justo, en una época denominada como la Década Infame, que había depuesto al presidente Hipólito Yrigoyen.

“Lo que sucedió a nivel nacional se plasmó en la región y Misiones, a partir de dos gobiernos autoritarios, que son los encabezados por Carlos Acuña y Agustín Vanasco. El primero gobernó el Territorio entre 1930 y 1935; y Vanasco entre el 35 y el 38. A eso se suma el contexto de ese gobierno que vio con preocupación, principalmente a comienzos del Siglo XX, al accionar del movimiento obrero y el lugar relevante que ocuparon los dirigentes en las protestas sociales”.

Es que los dirigentes, muchos de ellos extranjeros que llegaron a poblar el país, llamaban a organizar el movimiento obrero, bajo doctrinas del anarquismo o el comunismo ante la explotación laboral a la que eran sometidos los trabajadores, en condiciones que eran análogas a la esclavitud.

Es por eso que, bajo el gobierno de Julio Argentino Roca, “se implementa a principios del Siglo XX la Ley de Residencia o la Ley de Defensa Civil”, recordó Waskiewicz.

De esa manera, funciona “para expulsar del país a los dirigentes considerados peligrosos. Y, justamente, esa Ley de Residencia en el 37 -tengo las fuentes- la Justicia decreta que los dirigentes agrarios, de quienes se supone eran los organizadores de la protesta por parte de los colonos, el Estado los expulsa basándose en esa ley”.

Entre esos colonos que protestaron de manera pacífica por mejores precios de sus producciones agrícolas había “diferencias inter-étnicas”, subrayó la historiadora.

“Porque Oberá estaba constituida desde su fundación con inmigrantes europeos más hegemónicos y una colonia que estaba rodeada por otras empobrecidas, como Ameghino, Los Helechos, Zamambaya y Guaraní. Son justamente los colonos que se dedican a la producción de la yerba, el tabaco y organizan la marcha de aquel domingo”.

“Hombres, mujeres, niños, a pie, a caballo, en los carros polacos, en sulkys; ucranianos y suecos, blancos-rusos y argentinos y paraguayos. Al pasar frente al cementerio, una descarga cerrada de fusilería, hirió, mató, dispersó”, cuenta por su lado Alfredo Varela, el célebre autor de la novela “Río oscuro” y de “La Masacre de Oberá” (1941), la primera documentación sobre aquel episodio.

“Entre una confusión terrible, los sobrevivientes fueron acorralados y presos, perseguidos por los montes y baleados, violadas las mujeres, las rusitas y polacas de rubias trenzas, las niñas no florecidas aún. Después fueron asaltadas las chacras, saqueadas, robados los animales o dispersos por el monte. Fueron las palizas en la comisaría, el terror”, indica Varela en su libro cuando aún faltaban varios años para la conformación del Movimiento Agrario de Misiones (Mam), perseguido a muerte por el Golpe Militar que el 24 de marzo cumplirá 50 años.

No hay una cifra exacta de la cantidad de muertos, aunque se cree que hubo entre más de 100 heridos por armas de fuego y armas blancas. “Lo único que puedo confirmar es que las partidas de defunción halladas en el registro de las personas testifican que los fallecidos como consecuencia de la represión fueron Basilicia Savinsky y Juan Melnik”, precisó Waskiewicz.

“Si bien las fuentes periodísticas de los días posteriores al enfrentamiento -continuó la historiadora-dan cuenta de que existiría un nombre, Nicolás Aleferzuk, que había fallecido en la protesta, no existen evidencias probatorias que digan, que realmente había sido asesinado ese día. Además, las fuentes periodísticas también relatan, y eso sí se pudo confirmar por los testimonios y las fuentes orales de la época, que muchos de estos colonos fueron llevados a la comisaría de Oberá, la más antigua, frente a la iglesia, y estuvieron presos durante varios días”.

Waskiewicz recorrió tres cementerios obereños, buscando tumbas que reflejaran que existía otro colono enterrado. “Hemos encontrado únicamente la tumba de Iván Melnik, que en su lápida dice: asesinado el 15 de marzo de 1936”.

Mientras colonos comenzaron a recuperar su libertad gradualmente, por aquella masacre se inició un proceso judicial contra efectivos de la policía de Misiones.

El 24 de abril de 1936 el juez Colman Lerner ordenó la detención de los involucrados, entre ellos el comisario Leandro A. Berón e integrantes de la dotación de la comisaría de Oberá: el sargento Miguel Toledo, el cabo Francisco González y los agentes Claudio Rodríguez, Ángel Osorio, Cleofe Cantero y Trifón Fernández.

El comisario Berón permaneció solo seis meses preso en Posadas y, algunos años más tarde, la Justicia lo condenó a pagar una multa de 500 pesos por “incumplimiento de sus deberes como funcionario”.

Pero después Berón continuó dentro de la fuerza y hasta asumió la jefatura de la comisaría de San Ignacio, en Misiones. Asimismo, tres años después del proceso judicial, el agente Cleofe Canteros seguía desempeñándose en la institución policial.

 

“Basilicia”, sobre la masacre de Oberá, se estrenará en abril en Buenos Aires

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