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A 42 años de la guerra por las Islas Malvinas en el Atlántico Sur, dos muestras que se inauguraron este miércoles en Posadas reconstruyen la memoria del conflicto.
En el Museo Lucas Braulio Areco, del Palacio del Mate, se exhiben objetos utilizados por los soldados en los 74 días que duró la guerra con el Reino Unido por la soberanía del archipiélago usurpado en 1833 y recuperado por Argentina el 2 de abril de 1982.
Cascos de combate, uniformes, impermeables, guantes, kit de primeros auxilios de campaña, cantimploras, cinturones, cajas de proyectiles de 105 milímetros, fotografías, cartas, telegramas y varios recipientes con tierra de las islas, son algunos de los objetos exhibidos en la muestra de la Municipalidad de Posadas en el Bossetti.
“Todo pertenece a ex combatientes y organizaciones de veteranos”, explica Marta Samudio, funcionaria municipal del museo encargada de recibir a los visitantes.
La réplica de un FAL (Fúsil Automático Liviano), de fabricación argentina, descansa sobre una pared en actitud de combate. Abajo, un ejemplar de un diario patagónico reproduce la imagen de dos soldados argentinos cuerpo a tierra, vigilantes, observando hacia el mar, junto a una noticia sobre los anuncios del presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, de sanciones económicas para la Argentina y ayuda material a Gran Bretaña.
Una foto recuerda la partida de las tropas del Regimiento de Infantería de Monte 4 “Coronel Manuel Fraga”, con asiento en la localidad correntina de Monte Caseros, hacia el sur: los soldados saludan y sonríen a la cámara por las ventanillas de los vagones del Ferrocarril Urquiza.
La emotiva despedida retratada en la fotografía fue el 12 de abril de 1982. Día de sol en Monte Caseros y en las islas. Muchos de los rostros que sonríen, no volvieron.
Un sueter de lanilla, una gorra, un ejemplar de la revista Gente: “Hundí una fragata”, dice el título de una nota donde un piloto naval cuenta cómo hundió un buque de guerra enemigo con su avión Douglas A4C, el legendario “Skyhawk” o “Halcón del Cielo”, en inglés; un avión de ataque ligero desarrollado por la Armada estadounidense.
“Esquirla de una bomba”, se lee sobre un pedazo de metal; un resto de metralla oxidado, mortal souvenir rescatado del campo de batalla, relicario del horror.
Un recipiente de vidrio guarda tierra de las islas, negra, volcánica. Una campera de piloto. El paquete de curación individual del soldado misionero Rodolfo Pocho Ramírez: “2 apósitos autoadhesivos, 1 venda, 1 sobre de Sulfanilamida”, se lee en la etiqueta del sobre.
También, hay telegramas fechados en Puerto Argentino y Buenos Aires, intercambiados por el soldado Manuel Vieytes, de la Compañía de Ingenieros Mecanizada 10, y su familia. Hay bendiciones, besos, abrazos lejanos. “Estoy bien, telegrafíen”, les dice él desde el frente.
Utensilios de rancho, vainas servidas, bayonetas, puñales, completan el glosario de recuerdos de la guerra exhibidos en el Palacio del Mate, una muestra que estará abierta hasta el 30 de abril, en el horario de 7 a 19.
En el Centro Cultural del Cuarto Tramo de la Costanera de Posadas, se instaló la muestra “Relatos de Malvinas”, del Parque del Conocimiento, que reúne fotografías del archivo de la agencia pública de noticias Télam, captadas durante el conflicto, y recortes de diarios de la época, que le ponen contexto noticioso a la galería de imágenes.
Un afiche de la primera marcha de ex combatientes reivindicando la memoria por Malvinas domina una de las esquinas del salón. La lámina convoca a la Marcha de Ex Combatientes por una Nueva Argentina, el 14 de junio de 1983, en el primer aniversario del final del conflicto. “Sufro por vos, Argentina”, dice el afiche sobre la foto de dos soldaditos que vuelven de la guerra.
Las fotos de Télam, tomadas por sus enviados a las islas, muestran Malvinas en primera persona. Las imágenes recorren preparativos, pertrechos, secuelas del encarnizado combate del 2 de abril, la última capitulación británica del siglo 20.
En casi todas las imágenes hay rostros, soldados sobre un tanque, patrullando las costas de la capital isleña, fortificadas, en los primeros días del conflicto. Casi no hay sonrisas, solo caras congeladas de expectación; se adivina la amenaza inminente.
Las fotos de Eduardo Farré se meten en otra de las caras de la guerra: la atención de los heridos. Las escenas transcurren a bordo del rompehielos Almirante Irízar, transformado entonces en buque hospital.
Las fotos de Télam forman parte del informe especial por los 40 años de Malvinas producido por la agencia estatal de noticias con material inédito de su archivo fotográfico y documental, y forma parte del acervo del Parque del Conocimiento, que le sumó los recortes periodísticos de la época, pertenecientes al Archivo Histórico de la Biblioteca Clotilde González, del Museo Regional Aníbal Cambas.
Los recortes, que forman una isla en el centro del salón, sitúan la galería de imágenes de Télam en el contexto informativo de los diarios locales de la época.
Ahí está la noticia del diario El Territorio del “Cálido tributo póstumo a los marinos misioneros desaparecidos”, una publicación que recuerda a los cabos Omar Maciel y Miguel Ángel Meza, caídos en el hundimiento del Crucero General Belgrano, en mayo de 1982.
Otro recorte habla de un marino misionero sobreviviente del ataque al buque insignia de la Armada Argentina: Mario Alberto Sosa, de 19 años, oriundo de Puerto Iguazú. El artículo recoge el testimonio de su mamá, Sofía Sosa, residente del barrio Villanueva de la ciudad de las cataratas.
Otra noticia habla de otros dos caídos en combate: el alférez Ricardo Julio Sánchez, que hasta 1980 se desempeñó como jefe de la Sección Esperanza, de Gendarmería Nacional; y el subalférez Guillermo Nasif, de Oberá.
“Relatos de Malvinas” estará abierta al público hasta fines de junio, en el horario de 8 a 12 y 13 a 20 horas.