Cultura
Fermín Fierro, el Cantautor Misionero “mojado por la poesía de sus ríos”
Cada 13 de abril se conmemora el Día del Cantautor Misionero en honor a Fermín Fierro, músico que hace 60 años tuvo una destacada actuación en el Festival Mayor de Folklore de Cosquín.
La revista Folklore definía en 1966 a Fermín como “una de las voces jóvenes que marcha hacia Cosquín con gran fe en sus condiciones” y que “ha preparado una zamba: ‘Reencuentro’”. Además, la publicación indicaba que “en octubre irá a París a difundir allí nuestro cancionero”.
Fermín Fierro era el nombre artístico de Raúl Obdulio Posse Benítez y su legado es enorme. Vivió quince años en Europa y allí se dedicó a la interpretación del folklore, particularmente. Aunque indagó en otros géneros, como el rock y la balada, y hasta creó una compleja obra orquestal dedicada a San Martín, con varios invitados, como María Helena.

Más de 300 obras
Justamente, María Helena, llamada como la Novia de Posadas, se consagró en el Festival Nacional del Litoral de 1965 interpretando el rasguido doble “Mi serenata”, la obra más conocida de Fermín Fierro.
No obstante, el músico por quien se celebra cada año el Día del Cantautor compuso más de 300 obras, como la canción “Como ayer”, que, según otro número de la revista Folklore, de 1967, había creado en colaboración con Luis Ferreyra.
Esa pieza musical, según la publicación especializada, batió récords de grabaciones, con versiones de Ramona Galarza, Los Indios Tacunau y Ginette Acevedo.
En Spotify y con distintas calidades están subidas varias de las obras de Fermín, aunque en esa nómina está ausente “Como ayer”. Solo está disponible un audiovisual de mala calidad en YouTube, cuando el artista actuó en soledad en el anfiteatro Manuel Antonio Ramírez e interpretó esa y otras de sus canciones.
“Arriesgado y creativo supo defender su libertad creativa ante la indiferencia y – muchas veces – el desprecio de sus pares. Sin embargo, como cuando volvió al Festival del Litoral – ya en finales de la dictadura – y saludó al “soberano pueblo argentino” o – en su última presentación en el escenario Alcibíades Alarcón del Anfiteatro Manuel Antonio Ramírez donde confesó que venía a morir a su tierra, Fermín fue un luchador hecho y derecho, comprometido y sensible”, escribió por su parte Café Azar al compartir “Serenatero”, una canción de 1987 y que muestra la versión más moderna que tuvo Fermín, todo un adelantado a su época.
Esa audacia en cuanto estilos es notable en el EP “Muchacha de mayo”, de 1976. Hace medio siglo daba a conocer esa balada que le daba nombre al disco, como también la canción “Yo quiero una casa en el campo” que se encontraba en el simple.
También en Spotify se puede encontrar “Canto al libertador. De Yapeyú a Boulogne-sur-Mer”, con música y letra de Fermín dedicada al General San Martín en 1969, con Oscar Cardozo Ocampo y su orquesta acompañando las doce doce canciones del LP.
Esa magnífica obra conceptual en honor al Padre de la Patria cuenta con María Helena, Hernán Figueroa Reyes, Los Montoneros y el Chino Martínez, con glosas de Ofelia Zucoli Fidanza y recitados de Ernesto Bianco, que pasan por el chamamé, la chacarera, la chaya, la cueca y el vals peruano, entre otros ritmos para un álbum que se publicó por los 160 años que cumplía el Ejército Argentino al siguiente año, en 1970.
Por su lado, en la misma plataforma, hay otra obra digitalizada de Fermín Fierro: “La elegía a la Virgen de Luján”, de 1968, grabado para el sello Music Hall, que contiene la obra que le da título al simple que, del otro lado, tenía “Plegaria de un niño solo”.
Asimismo, se puede escuchar a Fermín cantando “Guitarra, vino y rosas” (Horacio Guarany), “Gracias a la vida” (Violeta Parra) y una exquisita versión de “Mi pequeño amor” (Ramón Ayala) en el disco “Semblanza del Folklore Latinoamericano”, de 1981, grabado en España.
También publicado en Europa, en 1976, se destaca el vinilo “Argentina y su folklore”, de Fermín Fierro y sus Gauchos Serranos, obra de doce canciones digitalizadas y que incluyen “El arriero”, “Zamba de mi esperanza”, “Los ejes de mi carreta” y una selección de chayas.
Pero sin lugar a dudas su material más fresco para el folklore es su debut discográfico que se encuentra en “Fermín Fierro le canta al Litoral”, una pieza que contaba con “Mi serenata”, “Chaqueña”, “Gringuita entrerriana” y “Mi tierra roja” -de las más hermosas canciones dedicadas a Misiones- y que configuró una de las mayores obras conceptuales dedicadas a su región de origen.
Aunque no pertenece a ese álbum de 1960, el dulce y nostálgico “Recuerdo a Posadas” termina por consolidar a Fermín como el gran Cantautor Misionero.
Justamente, con el lanzamiento de “Fermín Fierro le canta al Litoral”, el multifacético Osvaldo Sosa Cordero escribía lo siguiente: “Cuando conocí, allá en su luminosa y opulenta cuna misionera, a Raúl Posse Benítez, le afloraba un canto casi adolescente, alucinado por un paisaje embebido en la sangre de su tierra escarlata. Su voz tenía entonces acentos prístinos y era todo él un manojo de sensibilidades.
Tuvo que ser Buenos Aires, con su embrujo, la que atrajera su canto para derramarlo luego en los surcos sonoros que habrían de llevarlo lejos, cabalgando la rosa de los vientos”.

El gran referente de la cultura litoraleña decía entonces de Fermín que, “Buenos Aires, además, lo rebautizó artísticamente; Fermín Fierro, evocador y contrastante. Evocador por estar emparentado con el héroe hernandiano -valga el homenaje- contrastante porque la fuerza que de él dimana va a nutrirse con la personalidad de un sutil artista. Y Fermín Fierro lo es en la medida en que su canto asume dimensión de pueblo”.
Sosa Cordero define al autor de “Mi serenata” como un “poeta, músico, intérprete. Escribe, compone, canta… La trilogía ideal para quien se consagra a trasmitir su mensaje, ese que está teñido por el plasma de la tierra gravitante, mojado por la poesía de sus ríos e iluminado por el iris de sus cataratas”.
Los restos de Fermín Fierro se sepultaron en el cementerio posadeño de La Piedad en 1999, cuando falleció como consecuencia de una delicada intervención quirúrgica, a sus 55 años. Es por eso que hoy, 13 de abril -según declaró la Legislatura provincial un año después de su deceso- se celebra el Día del Cantautor Misionero.
Cultura
En una vivienda de Itaembé Guazú se terminó de filmar la película “El pasto”
Con la actuación de Camila Barey, Carolina Gularte y Lucía Amarilla, hoy terminaba de filmarse en el barrio 508 Viviendas de Itaembé Guazú la película “El pasto”, de la cordobesa Ivana Galdeano.
“Narra la historia de Karina, una mamá que cría sola a dos niños en un barrio popular”, contó Galdeano a La Voz de Misiones. El rodaje comenzó el martes y culminó en horas de esta tarde. Las primeras escenas exteriores se rodaron en Córdoba y las últimas interiores en Posadas.
“En el pasto” busca mostrar “las tareas de cuidado que desarrollamos las mujeres madres en territorios populares”, apuntó la cineasta.
“Es una película que considera poética y narrativa a las tareas de la inmensa mayoría de las mujeres, que somos las que sostenemos la vida en Latinoamérica”, agregó.
Según explicó Galdeano, la historia muestra la vida de una mujer que pertenece a una organización social que tomó un territorio. Karina (Barey) “vive en una casa bastante precaria con sus dos hijos”, relató. Se dedica a cortar el pasto con una bordeadora que se descompone. Luego emprenderá un periplo para conseguir el dinero como para repararla.
“El Pasto” es una coproducción de Inimaginaria (Misiones), Los Besos Contenidos (Uruguay), Casa Na Árvore Produções (Brasil), Brava Cine (Argentina) y la productora cordobesa Eliana Campos. También cuenta con apoyo del Instituto de Artes Audiovisuales de Misiones (Iaavim) y una declaración de Interés del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa).
En 2024 “El pasto” ganó el Premio Festival San Sebastián de la sección Proyecta de la 16ª edición de Ventana Sur, el mercado de la industria audiovisual iberoamericana.
“Me parece interesante poder dimensionar de que es una película independiente, con un presupuesto muy acotado comparado con la industria y que tiene que ver con una realidad del sector. Es una peli de mujeres que se ayudan y en términos de producción también es así”, indicó Galdeano.

Camila Barey. En el rol de Karina, una madre joven que se dedica a cortar el pasto en un barrio.
Cultura
Tras nueve años de cenas y conciertos, Kabaláh anunció que cerrará en junio
Juan Quirelli, el propietario de Kabaláh resto bar, situado por San Lorenzo 2028, reconoció que debido a la crisis económica “es probable que junio sea nuestro último mes con las puertas abiertas”.
Así lo confirmó Quirelli en un video que grabó en la cuenta de Kabaláh, espacio que desde que abrió en 2017 y que desde entonces reunió propuestas culturales que incluyó danza y conciertos, en su mayoría folklóricos, aunque también de otros géneros. Además se realizaban karaokes y certámenes de canto que entregaron importantes premios a sus ganadores.
“La venimos remando gracias al apoyo de ustedes, de los músicos que vienen, de los eventos que hacemos, al equipo que tenemos en Kabaláh. Pero así y todo se nos pone cada vez más cuesta arriba. Estamos en un momento cúlmine”, explicó Quirelli.
“Estamos atravesando momentos muy difíciles. Sospecho que en términos generales, en todo el país. No lo sé. Pero la crisis que afecta a nuestra ciudad al menos no nos es indiferente. No nos pasa por al lado. Hace un tiempo largo que está complicado”, admitió el propietario de Kabaláh en el video que tituló “El principio del fin“.
La cronología de la crisis
Por dificultades económicas, en diciembre pasado cerró Universal Club tras seis años en la esquina de Buenos Aires y Catamarca. Pocos meses después pasó lo mismo con Misionero y Guaraní, la peña que casi había cumplido ocho años de su inauguración por Buenos Aires casi Santa Fe.
Previamente, aunque por otros motivos, en marzo del 2024, había bajado sus persianas La Bionda, bar que ofrecía por avenida Mitre su escenario y su sonido a todas las bandas emergentes de Misiones.
Todos los casos representaban una alternativa para los músicos o solistas locales que organizaban fechas para mostrar su música. Ese efecto dominó alcanzaría ahora a Kabaláh, un resto bar con identidad propia que -como otros comercios posadeños-sufre la caída del consumo.
“Estamos buscando alternativas. No ahora, sino hace meses. Pero no las encontramos, la verdad. No podemos hacer frente a los costos. Venimos como todos en una etapa previa, pateando para adelante los problemas económicos, pero llega un punto donde la bola de nieve se hace muy grande y ya nos cuesta mucho y nos hace quedar mal con mucha gente que queremos. Y no es la idea”, detalló Quirelli.
“Nos da un poco de tristeza pero entendemos que son los tiempos que corren. No es una decisión que nos guste”, indicó. En ese sentido, reconoció estar “un poco quemado” por la situación y en consecuencia “la desazón te invade y no estás tan lúcido para tomar decisiones”. Por eso propuso que, “si otra persona quiere darle otro impulso y comprar o asociarse” se escucharán las propuestas.
Mientras tanto, junio seguirá con su agenda programada de shows, según remarcó Quirelli en el mismo video e insistió en valorar el presente: “remar en dulce de leche me ganó anímicamente”.
Cierra en diciembre el bar Universal Club, esquina de rock y teatro posadeño
Cultura
A 40 años de “La Misión”, el filme con Robert De Niro que se rodó en Iguazú
Se cumplen 40 años del estreno de “La Misión”, película protagonizada por Robert De Niro y Jeremy Irons, localizada en Puerto Iguazú y que el 16 de mayo de 1986 ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes, Francia.
“A partir de la película empezaron a interesarse por el tema de las misiones en todas partes del mundo, y proliferaron los estudios jesuíticos de una manera extraordinaria”, valoró Alfredo Poentiz, Doctor en Antropología, miembro de la Academia Nacional de Historia e investigador de la etapa guaraní-jesuítico.
Si bien se contó con actores extras de la región, para la interpretación de los guaraníes protagónicos, el director Roland Joffé contrató a un grupo de la etnia colombiana waunana que viajó especialmente para completar los días de rodaje en Puerto Iguazú.
El largometraje británico que además tuvo a un joven Liam Neeson como uno de los jesuitas tuvo un presupuesto de 17 millones de dólares para su realización entre Colombia y Argentina, con música especialmente compuesta por Ennio Morricone.
Pese a recibir siete nominaciones a los Premios Oscar solo se llevó uno por Mejor fotografía. La taquilla tampoco resultó lo esperada, porque recaudó lo mismo que se invirtió: 17 millones de dólares.
No obstante, la historia metódicamente narrada y con dos actores del momento en Hollywood -De Niro venía de protagonizar “Taxi Driver“-significó una gran oportunidad para mostrar al mundo la imagen de una de las 7 Maravillas del Mundo, abordando un episodio que ocurrió en el Siglo XVIII, aunque con algunas inexactitudes.

La Misión. Con Robert De Niro, Jeremy Irons y Liam Neeson en el reparto del largometraje
En ese sentido, De Niro interpreta al personaje Rodrigo Mendoza, un esclavista que tras asesinar a su hermano en la disputa por una mujer se entrega en penitencia a los votos religiosos. Irons, en el rol del Padre Gabriel, es el que recibe al compungido Mendoza en la misión de San Carlos, situada justo por encima de las cataratas.
“La ciudad San Carlos de hoy era la vieja reducción de San Carlos”, explicó Poentiz. Sien embargo “había en las cataratas una pequeña misión que era Santa María del Iguazú, que nunca ni los arqueólogos ni antropólogos han podido encontrar restos. Se sabe por mapas la ubicación, pero no quedó nada. Fue una reducción muy frágil, no como las de piedras que conocemos, y evidentemente el tiempo las hizo desaparecer. Existió. Pero no era San Carlos”.
En tanto que los personajes que interpretan Irons y De Niro también son parte de la ficción. “Habrá seguramente algún padre Gabriel, pero específicamente en la misión de San Carlos, la real; no. No existieron esos sacerdotes. Son nombres inventados para la película”, corrigió Poenitz.
Los 30 pueblos fundados por la Compañía de Jesús “claramente fue la experiencia más exitosa de la Iglesia en América latina”, precisó el historiador. “Ese encuentro entre lo guaranítico y lo jesuítico, que crea una nueva cultura: La cultura guaraní-jesuítica. Donde los jesuitas no imponen su cultura, sino que a partir de la propia cultura guaranítica ellos arman su proyecto. Por lo tanto, los guaraníes no perdieron su identidad, se cristianizaron, pero siempre con sus costumbres seculares”, reflexionó el historiador.
A comienzos de la película se muestra al padre Gabriel tocando el oboe para intentar acercarse a una tribu selvática, algo que consigue para conformar una nueva sociedad que prolifera en diversas comunidades. Sin embargo, el conflicto se desata en 1750, algo que de hecho ocurrió a partir del Tratado de Madrid, episodio que a su manera también aborda “La Misión”.

Frente al río de la Plata se encontraba la Colonia de Sacramento, perteneciente a Portugal, por donde se contrabandeaba para evitar el comercio de la corona, desde Lima a España. Entonces Portugal acepta intercambiar Sacramento a cambio de los siete pueblos que estaban al otro lado del río Uruguay, donde hoy está Brasil.
Para esa transición “vino un ejército aliado portugués-español hacia las misiones y los guaraníes se rebelaron a ser trasladados al otro lado del río Uruguay”, recordó Poentiz.
“Fue una guerra en Caibaté. Una guerra absurda donde murieron miles de guaraníes y unos pocos españoles y portugueses. Fue tal la masacre que después se arrepintieron los reyes de España y Portugal y decidieron dar marcha atrás, pero fue algo que realmente afectó mucho a las misiones jesuíticas”.
En la película de Joffé se muestra como algunos de los jesuitas colaboran en entrenar y armar a los guaraníes para resistir el asedio de los soldados, sin embargo esa teoría es incorrecta, según explicó el historiador.
“Los jesuitas en todo momento buscaron evitar la guerra. Y que haya habido una motivación desde los jesuitas a los guaraníes para que se rebelen contra España eso no es real. Tampoco hubo participación de los jesuitas. Los líderes fueron todos guaraníes, en particular uno que se llamaba Sepé (Tiarayú), que fue un indio cacique de la reducción de San Miguel, en Brasil”.
En su origen, “La Misión” estaba escrita por Robert Bolt para una obra de teatro sobre la relación de un esclavista con un cura jesuita y misionero. Sin embargo, Bolt adaptó su historia a pedido de Joffé, quien venía de dirigir la exitosa película “Los gritos del silencio”.
Pocos años antes de la cruzada de Joffé se había estrenado “Fitzcarraldo”, una película de drama y aventura sobre “El rey del caucho” que dirigió Werner Herzog en la amazonia peruana.
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El final de “La Misión” sostiene una teoría que, para Poenitz, es “un error que hoy, a pesar de que se ha investigado muchísimo, siguen sosteniendo algunos historiadores: que una vez que los jesuitas fueron expulsados, los indios volvieron a la selva. Y eso es un absurdo total”.
El historiador se refiere particularmente a la escena cuando el niño guaraní se retira al monte con otros pequeños, como si fueran los únicos sobrevivientes de aquella guerra del Siglo XVIII contra las misiones.
“Cuando son expulsados los jesuitas, las misiones pasan a depender de Buenos Aires”, recordó. Entonces “pasan a ser una provincia política. El gobernador de Buenos Aires, Francisco de Bucarelli crea un nuevo sistema económico totalmente diferente al que existía cuando estaban los jesuitas. Cuando estaban ellos estaba el tupã mba’e, o el sistema de reciprocidad, donde todo era de todos. No había moneda, no había precios de las cosas. Todo era intercambio”.
En 1767 el rey Carlos III de España firma la “Pragmática Sanción”, una orden que dictaba la expulsión de los jesuitas de todos los dominios de la corona de España.
Seis años más tarde, en 1773, el papa Clemente XIV decreta la supresión de la Compañía de Jesús, toda una consecuencia para las golpeadas misiones que habían sufrido distintos ataques.

Cataratas del Iguazú. Los saltos misioneros fueron escenas naturales para el rodaje del filme.
“A las misiones se las abre al mundo colonial rioplatense. Entonces los indios no estaban acostumbrados y comenzó un proceso de decadencia. Los indios no volvieron a la selva: se empezaron a dispersar por todo el litoral rioplatense y crearon el mestizo que hoy es el originario de nuestra región”.
Según explicó Poenitz, ese mestizo “es el que le llaman ‘mencho’ en Corrientes, ‘gaúcho’ en Brasil, ‘campesino’ en el Paraguay. Es el mismo mestizo guaraní-criollo que se mezcló en el Litoral. Y es lo que hace que las misiones sean, no una historia pasada, sino que existe hoy a partir de que todos nosotros, o la inmensa mayoría, de alguna manera tenemos un poco de sangre guaranítica de ese mestizaje que se produjo a partir de la expulsión de los jesuitas”.
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