Cultura
Falleció Hugo Guardaviento: premiado escritor, destacado músico y futbolista
A los 63 años, murió el lunes por la noche Hugo Guardaviento, músico y poeta misionero, nacido en Caraguatay pero que creció desde muy joven en Posadas. Estaba internado en el hospital Madariaga por una insuficiencia renal y si bien le dieron el alta volvió a ingresar porque su cuadro se complicó luego de contraer un virus intrahospitalario. Había cumplido años el 24 de febrero pasado en el hospital, con un estado de salud muy deteriorado que fue empeorándose. Sus restos fueron velados en la tarde de hoy, martes, y finalmente fue cremado.
Hugo Guardaviento era su nombre artístico. Porque en el documento figuraba Hugo Hernán González y conocido desde la infancia con el apodo de Beby. Fue ganador del Premio Arandú del 2017 como escritor revelación por su libro “Cárceles y llaves”, que también presentó en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Previamente, en 1989 publicó el álbum “Tarareo de la semilla” con canciones de su autoría y que grabó con Lito Nebbia, en el estudio Melopea, de Buenos Aires, para lo que fue el primer material de rock misionero que se registró en un estudio profesional.

Poesías. El libro por el que ganó un Arandú en 2017
En sus años de juventud, Guardaviento estudió en el colegio Roque González y fue un destacado jugador del Club Atlético Posadas. Por su prodigiosa zurda, alcanzó a probarse en las inferiores de Argentinos Juniors, compartiendo vestuario -según sus allegados-con Sergio el Checho Batista, Campeón del Mundo con la selección de 1986. El cantautor era Hincha de River Plate y se había Licenciado en Letras con Honores, egresado de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones (Unam). Fue docente de esa institución académica y era trabajador de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Misiones.
Muchos músicos locales compartieron escenario con Guardaviento, como el percusionista Cacho Bernal, quien recordó una amistad con el fallecido artista por aproximadamente 30 años. “Hugo fue una persona única. Un tipo con capacidad de composición, en cuanto a la música y la letrística, un singular que se despegaba del resto. Pero en realidad fuimos pocos los que pudimos disfrutar de lo que él generaba. Hace muchos años Nebbia lo escuchó y le dijo ‘yo te quiero grabar un disco’”, contó Cacho a La Voz de Misiones.
Nebbia decía que “la composición de Guardaviento era única. Eso te da la pauta del nivel del tipo. Porque él retrataba a Misiones con una mirada contemporánea”, detalló Cacho. Añadió que, junto a Nebbia, habían regrabado las canciones de Guardaviento en el estudio de Osvaldo de la Fuente. Pero el material quedó trunco debido al desenlace fatal del compositor.

“Ese muchacho del destino sin fin”. Así lo describió Lito Nebbia al enterarse de la noticia.
“Ese muchacho del destino sin fin”, dejó caer con lucidez en un mail Litto Nebbia cuando se le informó su partida”, escribió por su parte Café Azar, comunicador y antropólogo que compartió una larga amistad con Guardaviento. “El negro Hugo -añadió Café-marcó con su poética, su música, su voz (siempre al límite) un territorio lleno de espectros, de mujeres con ojos “cómo látigos al cielo” y cuerpos infinitos, de santería y devoción, de sexo arrebatador de los trópicos y testimonios de crudeza implacable. Una mixtura de los sueños y pesadillas de Bukowski, García Márquez, Henry Miller y Quiroga. Sus letras son piezas surreales, cotidianas en su nocturnidad, ahogadas en alcoholes baratos, pastillas para vivir mejor y amor ciego”.
Por su parte, el músico Gastón Nakazato también le dedicó unas sentidas palabras poéticas que tituló “Guardaviento”. “Las aguas de marzo al fin se llevan la tristeza. Ahora el arte se hará viento sin jaulas. Allí la presencia es total e infinita, hermano cantor, natural e inentendido. Llegaste antes, demasiado pronto, y no pudimos atrevernos a sentir la primavera de tus semillas. Parirán tus letras Todo este tiempo que guardaste. Las canciones que lloraste cuerpo adentro, regresan de flores esta mañana. Tu nombre no se extinguirá en el fuego, lo prometo”.
Cultura
El Día Nacional del Chamamé se celebra en la esquina de Cocomarola y Quaranta
Mañana, 19 de septiembre, se celebrará el Día Nacional del Chamamé con varias agrupaciones y solistas que confluirán al cruce de las avenidas Cocomarola y Quaranta para la transmisión en vivo que hará el programa Chamameceros Sangre Nueva, desde las 19 horas.
Con entrada libre y gratuita, estarán en vivo la Orquesta Folklórica Municipal, Los Caballeros del Taragüí, Agustín Rodríguez y su conjunto, La Cambacita y sus Cunumíes, Chamamé Chamigo, La Energía Chamamecera, Destino de Amor y Chaque tu Suela.
También se contará con las actuaciones de Jorge Reyes, Trío Chamamé, Néstor González y su conjunto, Los del Paraná, Las Hermanas Montenegro, Los Caraíchos de Misiones, Maxi Bernal y su conjunto, Los del Paraje y Naty la Luz del Acordeón.
Cada 19 de septiembre se celebra el Día Nacional del Chamamé en homenaje al fallecimiento del músico correntino Mario del Tránsito Cocomarola, conocido como el “Taita” o padre del chamamé.
La fecha fue oficializada en el 2009, mediante la Ley Nacional 26.558, que reconoce al chamamé como parte integrante del patrimonio cultural argentino.
Cocomarola falleció el 19 de septiembre de 1974 y fue autor de clásicos fundamentales chamameceros, como “Kilómetro 11“.
Históricamente, cada 19 de septiembre se celebra el Día Nacional del Chamamé en la esquina de la avenida Cocomarola y su cruce con la avenida Quaranta, donde se corta su acceso y se dispone el baile popular.
Chamameceros Sangre Nueva es un programa conducido por Pablito Velázquez, el que tendrá una edición especial debido a la fecha.
Cultura
Los 90 años de Blas Martínez Riera: “Era la oveja negra por tocar chamamé”
Se cumplen hoy 90 años del nacimiento del bandoneonista posadeño Blas Martínez Riera, conocido por ser el “Quinto Grande del Chamamé”, autor de más de 400 obras, entre ellas “El Tero”, que compuso con Ernesto Montiel y con quien además integró el Cuarteto Santa Ana.
Mientras vivió en Posadas, “a mi papá lo hacían a un lado porque era la oveja negra, porque tocaba chamamé”, recordó su hijo Blasito Martínez Riera.
Entrevistado por La Voz de Misiones, agregó que Netflix mantiene un interés para hacer un documental sobre el artista misionero, un proyecto que tendría dirección de Elián Guerín.
Previamente, el proyecto audiovisual contó con la pre-aprobación del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) en 2023, aunque, por los ajustes de la gestión libertaria, la idea finalmente no avanzó.

Debajo, de izquierda a derecha Blas, Blasito y Ernesto Martínez Riera, en 1988 en Palmar Grande.
“Está aprobado, pero está en pausa”, reconoció Martínez Riera, también músico y que tocó con su Blas Martínez Riera Grupo el año pasado, para la Fiesta de San José en Posadas.
“La política cultural con este gobierno está bastante complicada”, remarcó el artista por el atasco que sufrió el documental sobre su padre. No obstante, el proyecto estaría en buen camino, según estimó.
“Nadie sabe dónde están los restos de mi papá, lo sé yo, mi hermano y mi mamá. Somos tres personas nada más que sabemos. Entonces, bueno, un poco el documental quería ir para ese lado”, apuntó sobre el “Quinto Grande del Chamamé”.
La película girará en torno a distintas etapas del músico, también como difusor de la música regional y sobre los álbumes que grabó, por los que recibió dos Discos de Oro.
“Mi papá ha sido la bisagra. Entre los más viejos era el más joven, y de los más jóvenes era el más viejo”, reflexionó.
“Él no es de la generación de (Mario del Tránsito) Cocomanola y de Montiel. Él es la que sigue. Pero al mismo tiempo ya estaba antes, él casi salió a la par de los Hermanos Barrios. Los Barrios salieron ahí, pero papá ya tenía doce años con el Cuarteto Santa Ana”.
Martínez Riera nació un día como hoy en Posadas, de 1936. Murió el 18 de febrero en Avellaneda, y un mes antes había hecho su último concierto con su conjunto en José C. Paz, Provincia de Buenos Aires, con Tilo Escobar como invitado.
Para Blasito, si su papá viviera estaría contento. “El tipo sabía exactamente lo que estaba haciendo”. Es que, además de dominar el bandoneón, conocía la música moderna, pero además tocaba el violín y la batería.
“Nosotros teníamos la banda de rock, pobrecito: le tocábamos arriba de la cabeza. Entonces un día subió para ver cómo estaba armada la batería. ‘Correte un cachito que quiero mirar una cosa’, me dice. Se sentó y tocó con un estilo más de los bateristas de antes, que eran de jazz. No era el John Bonham dándole a los tachos, no. Pero tenía un conocimiento”.

Última presentación de Blasito con su Conjunto y Tilo Escobar de invitado, en 2002, en José C. Paz.
Apenas a los siete años, el posadeño Blas aprendió a tocar el bandoneón con su tío, el paraguayo Julio Martínez, un músico de orquesta conocido en la región.
En esa época la padeció porque “escuchar chamamé en Posadas, a la edad de él, cuando era joven, es casi como lo que te pasa hoy acá, en Buenos Aires, cuando decís escucho punk rock”, comparó su hijo.
“Encima eso pasaba dentro de su propia familia: a mi papá lo hacían a un lado porque era la oveja negra, porque tocaba chamamé, porque mis tíos no lo hacían”, reconoció.
“Mi tío Ignacio era concertista de piano, leía toda música clásica. Gregorio agarró el tango. También tocaba piano. Ellos eran más sesionistas. Mi papá decía ‘yo quiero tocar chamamé’. Por eso también vino a vivir a Buenos Aires. Porque empezó a sentir todo un rechazo”.
Por la avenida Mitre esquina calle Jujuy de Posadas se encuentra el busto que homenajea a Blas Martínez Riera y donde esta mañana se realizó una serenata en su honor, organizada por la Secretaría de Estado de Cultura de la Provincia.
Fotos: Gentileza Archivo La Reina Arte Producciones
Cultura
Chango Spasiuk: “Con la IA, parece que ya no existe más la ciencia ficción”
El Chango Spasiuk fue entrevistado anoche, para “La ley de la selva” que conduce el periodista Alejandro Bercovich en el canal C5N.
Allí, el músico misionero sostuvo que “por alguna razón nos toca vivir esta película, y entonces está bueno fortalecer nuestro mundo emocional para encontrar nuestro lugar en las cosas y caminar en este tiempo”.
Tras tocar fragmentos de temas de Piazolla y Spinetta, el Chango invitó a Bercovich a su espectáculo Mundo Chango, que tendrá lugar el 3 de noviembre en el Teatro Coliseo.
Se trata de un concierto retrospectivo de su música, junto al Sur del Sur Ensamble, un cuarteto de cuerdas que lo acompañó este año a la presentación que dio en San Ignacio.
Entrevistado por Bercovich, el músico misionero parafraseó a la antropóloga Rita Segato: “la humanidad estaba inaugurando una era que nunca vivió, que era el espectáculo de la crueldad”, citó.
“¿Qué es lo que uno puede hacer? Lo que yo voy hacer, ¿en cuánto va impactar o modificar? Igual uno tiene que hacer su pequeña acción donde le toca, con lo que tiene. Y aunque eso no se vea reflejado en lo macro, es lo que le toca hacer a uno”, reflexionó.
Ante el avance desmedido de la tecnología, el acordeonista apuntó que “es un tiempo de volver a la rueca, a las cosas más simples, porque con esto de la inteligencia artificial parece que ya no existe más la ciencia ficción. Todo lo que te puedas imaginar, pareciera que el desarrollo tan agresivo, tan violento de la tecnología arrolló con eso”.
Es por eso que se debe “volver a la sombra de un árbol, a mojar los pies, a tomar mate, a tocar al otro, sentir la compañía y la fuerza colectiva. Ablandar nuestros corazones, refinar nuestro carácter para poder sentir”, agregó y cito al escritor Tolstoi:
“Cuando te duele el cuerpo es porque estas vivo, pero cuando te duele el dolor de los demás, es porque eres un verdadero ser humano”.
Bercovich le preguntó al Chango qué cosa nos une a los argentinos y él contestó que “el patio”. Según su parecer, “el patio nos une” en los pueblos y las ciudades “la plaza”.
Son lugares “donde la gente se puede reunir, y dialogar de frente a frente. Lo opuesto a las pantallas que es la fragmentación de la fragmentación. Esto es como salir de toda esa fragmentación a cierta atención más refinada, y de una unidad, entonces ahí aparece la música como si fuese un gran patio. A mí me gusta eso, como cuando decía Atahualpa Yupanqui, veía a otro artista y decía: ‘vengo a escucharme en tu voz’”.
Enramada y sus nuevas canciones
A principio de septiembre, el Chango publicó dos nuevos sencillos, llamados “Para Verónica” y “Reencuentros”, ambos grabados con el músico noruego Per Einar Watle.
“Hay encuentros que el tiempo no deshace. Con Per Einar nos conocimos hace unos años, del otro lado del mundo, hielo azul allá, tierra roja acá y sin embargo, la misma búsqueda… Volvimos a encontrarnos, unos mates, un paisaje que no se parece en nada al mío, y otra vez eso que pasa cuando dos escuchan lo mismo en silencio”, contó por entonces el Chango en sus redes sociales.
Es que, previamente, el acordeonista publicó junto al artista noruego “Hielo Azul Tierra Roja”, disco ganador del Premio Gardel 2019. Luego, en 2024, ambos artistas publicaron el álbum The Vigeland Mausoleum Experience (Live in Oslo).
Por otra parte, el Chango presentó el 11 de septiembre en el Auditorio de la UNTREF de Caseros, Buenos Aires, el espectáculo en vivo “Enramada: Libros & Música“, que tuvo como invitada a la misionera Flor Bobadilla Oliva.
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