Ambiente
Mono Carayá Rojo: fiesta, conservación y plan para repoblar la selva
La tercera edición de la Fiesta del Mono Carayá Rojo ya tiene fecha. La celebración se realizará el 19 y 20 de septiembre en paraje Piñalito Sur, con una propuesta que combinará educación ambiental, cultura y actividades comunitarias para poner en valor a una de las especies emblemáticas de la selva misionera.
El lanzamiento se realizó este jueves con la presencia del ministro de Ecología, Martín Recamán, la representante de la Comisión Vecinal y organizadora, Sonia Wroblrwski, la diputada provincial Blanca Núñez, madrina de la fiesta, y Luciana Oklander, presidenta de Neotropical Primate Conservation Argentina y coordinadora en el país del plan binacional para la reintroducción del mono carayá rojo.
En peligro de extinción
Pero detrás de la celebración hay una situación que preocupa a los especialistas. En Argentina quedan actualmente apenas unos 30 individuos adultos de carayá rojo, todos en Misiones, el único lugar del país donde habita la especie.
La población llegó a ser considerada extinta luego de los brotes de fiebre amarilla de 2008 y 2009. Recién cinco años después, un equipo de investigadores logró confirmar que todavía quedaban algunos grupos en la provincia.
“Después de los brotes de fiebre amarilla del 2008-2009 pensamos que estaba extinta la especie en Argentina. De hecho nosotros lo llamamos, además de ser el carayá rojo, el mono fénix, porque desde esa fecha del 2009 al 2014 pensamos que estaba extinta directamente la especie”, relató Oklander en diálogo con La Voz de Misiones.
En 2014, un proyecto desarrollado junto a distintas entidades y con la ayuda de un perro entrenado para detectar heces permitió encontrar dos o tres grupos que habían sobrevivido.
“Por eso decimos que volvió de las cenizas, porque recién ahí lo volvimos a ver”, señaló.
A partir de entonces comenzaron a delinearse distintas estrategias para reforzar la población. La principal preocupación está relacionada con la fiebre amarilla, ya que un nuevo brote podría tener consecuencias definitivas para una especie que actualmente cuenta con muy pocos ejemplares en la tierra colorada.
“Si llega a venir otro brote de fiebre amarilla, con la cantidad de individuos que hay, se extingue la especie directamente”, advirtió la especialista.
Frente a ese escenario surgió la posibilidad de trabajar en conjunto con Brasil, donde existen ejemplares de monos carayá rojo en reservas, zoológicos y centros de rescate. Muchos de esos animales quedaron separados de su ambiente natural como consecuencia de la deforestación o fueron rescatados después de atropellamientos y electrocuciones en zonas urbanizadas.
La situación de ambos países permitió pensar una estrategia conjunta. Mientras Brasil cuenta con animales que podrían regresar a la naturaleza, Misiones conserva grandes extensiones de selva aptas para recibirlos.
“Ellos tienen capacidad para volver a estar en la selva, lo que pasa es que en Brasil no queda tanta selva. En cambio nosotros en Argentina tenemos un montón de selva disponible, que es el hábitat perfecto porque ellos vivían acá. Entonces dijimos hagamos este proyecto donde ganamos ambos países y sobre todo gana la especie”, sostuvo Oklander.
Cruce Caballero, el lugar elegido
El primer destino previsto para los ejemplares será el Parque Provincial Cruce Caballero, ubicado en San Pedro, un sitio donde históricamente habitaba el primate pero donde actualmente la especie ya no está presente. Incluso conserva un sendero denominado Carayá Rojo, aunque ya no quedan monos en ese sector.
La elección del lugar forma parte de una serie de evaluaciones necesarias para avanzar con una reintroducción de fauna silvestre. También fue necesario completar requisitos jurídicos y sanitarios entre Argentina y Brasil para garantizar que los ejemplares no introduzcan enfermedades.
“Primero tuvimos que hacer una evaluación de dónde, básicamente, cumpliendo con un montón de requisitos internacionales de lo que sería una reintroducción. Tiene que ser un lugar donde no haya más, donde se haya extinto”, detalló coordinadora del plan binacional.
Los controles sanitarios ya fueron cumplidos y actualmente el proyecto se encuentra a la espera de los trámites de importación. Una vez concretados, los animales serán trasladados a Güirá Oga, donde realizarán la cuarentena de recepción antes de avanzar hacia su liberación en Misiones.
Según contó Oklander a LVM, el plan contempla incorporar unos 50 individuos, una cantidad superior a la población adulta que actualmente sobrevive en Argentina. El proceso, sin embargo, será gradual, debido a las características sociales de la especie.
“No es como traer aves o felinos, otras especies, que es más simple. Estos animales viven en grupo y si no están en grupo se deprimen, son como nosotros, son primates, entonces tenemos que traerlos en grupo”, relató.
La intención es trasladar grupos de alrededor de cinco ejemplares, conformados al menos por un macho y una hembra. Luego de la liberación se realizará un seguimiento para comprobar que los animales logren adaptarse a la vida silvestre antes de avanzar con nuevos grupos.
“Una vez que estamos seguros que andan bien, viene otro grupo. La idea es hacerlo de manera seriada y haciendo también un seguimiento de los grupos que llegan para ver que estén todos bien, porque vienen de cautiverio y hay que hacer un seguimiento para ver si realmente se han adaptado a la vida silvestre”, precisó.
El objetivo final es que esos 50 ejemplares puedan contribuir a recuperar las poblaciones de la especie en la provincia. Los carayá tienen, en general, una cría por año, por lo que el crecimiento progresivo de esos grupos permitiría fortalecer la población a largo plazo.
Especie que ayuda a regenerar el monte
El valor del carayá rojo para el ecosistema misionero va mucho más allá de su presencia como una de las especies características de la selva. Su dieta está compuesta por hojas, frutas y flores, y al alimentarse de frutos cumple un papel importante en la dispersión de semillas.
“Cuando pasa el tracto digestivo esa semilla se activa y no solo eso, al caer con la materia orgánica tiene como una bolita de abono que hace que esa semilla tenga mucha más probabilidad de germinar y de llegar a ser un árbol”, describió Oklander.
También ocupa un lugar dentro de la cadena alimentaria y necesita de un bosque con determinadas características para sobrevivir. Entre sus depredadores se encuentran las águilas arpías y los yaguaretés.
Por ese motivo, la presencia del carayá puede ser una señal de que el ambiente conserva condiciones suficientes para sostener a muchas otras especies.
“Se los llama especies paraguas porque si hay un bosque capaz de soportar un mono, entonces todas las especies que necesitan menos que eso, por ejemplo reptiles e insectos, van a poder vivir en ese ambiente”, sostuvo Oklander.
De esa manera, recuperar al carayá rojo implica también conservar el bosque que necesita para vivir y, con él, una amplia variedad de especies que forman parte de la selva misionera.
Ángel de la guarda
La misma enfermedad que puso a la especie al borde de la desaparición también convirtió a los monos aulladores en una especie de sistema de alerta para detectar la circulación de la fiebre amarilla.
Los primates pueden infectarse cuando son picados por mosquitos portadores del virus. En el caso de los carayá, la enfermedad avanza rápidamente y puede provocar la muerte de varios ejemplares de un mismo grupo en pocos días.
“En Brasil a los monos aulladores los llaman ángel de la guarda, porque cuando se enferman de fiebre amarilla, que ellos no transmiten, pero todos los primates nos contagiamos igual, viene un mosquito que tiene el virus, nos pica, nos enfermamos y estos monos se enferman muy rápido”, indicó la especialista.
La mortandad de los animales funciona entonces como una señal visible de que el virus comenzó a circular en una zona, lo que permite activar medidas sanitarias y avanzar con la vacunación de la población.
“Esto avisa y da tiempo a las autoridades a ir a vacunar a las zonas donde está llegando la fiebre amarilla”, añadió.
La circulación del virus está vinculada con los mosquitos y, según Oklander, todavía no existe una explicación definitiva sobre qué factores ambientales favorecen su aparición.
“Algunos dicen que es la sequía, otros, que son años de más humedad, pero la cuestión es que a veces llegan estos mosquitos con virus y la única manera que tenemos de saber que han llegado es la mortandad de estos animales”, afirmó.
Una fiesta con la conservación como bandera
En Piñalito Sur, la problemática de la especie también encontró una forma de convertirse en encuentro comunitario. La Fiesta del Mono Carayá Rojo busca que la conservación no quede limitada al trabajo de investigadores y organismos ambientales, sino que forme parte de la identidad de la localidad.
La celebración tendrá actividades educativas, recreativas y culturales, además de propuestas destinadas a acercar a vecinos y visitantes al conocimiento de la biodiversidad misionera.
La segunda edición, realizada en 2025, contó con un stand de Educación Ambiental y la participación de guardaparques, junto con música en vivo, talleres, juegos y una feria local. La iniciativa fue declarada de Interés Municipal y Provincial.
La tercera edición volverá a reunir a la comunidad el 19 y 20 de septiembre. Y mientras Piñalito Sur prepara la fiesta de una especie que forma parte de su identidad, el proyecto binacional avanza con una meta concreta: que el carayá rojo vuelva a ocupar sectores de la selva misionera donde alguna vez estuvo y que el “mono fénix” tenga una nueva oportunidad.
Ambiente
Fuego en Campo San Juan sigue activo: afectó 25 hectáreas de maleza y monte
El incendio que se inició ayer en el Parque Federal Campo San Juan, en Santa Ana, continúa activo y ya afectó unas 25 hectáreas de malezas y monte nativo. Bomberos y brigadistas mantienen el operativo para contener un frente de aproximadamente 200 metros y evitar que las llamas avancen hacia nuevos sectores del área protegida.
Según informó la Policía, el fuego se inició durante la tarde del martes y, al llegar los primeros equipos, se detectaron dos frentes de grandes dimensiones: uno dentro de la reserva y otro ubicado a unos 1.500 metros hacia el sector Este.
Uno de esos focos ígneos pudo ser sofocado durante las tareas desplegadas desde ayer. Sin embargo, el segundo continúa activo y presenta actualmente un frente de aproximadamente 200 metros sobre el que trabajan efectivos de las divisiones Bomberos de Santa Ana; Zona Oeste y Garupá, junto a brigadistas del Plan Provincial de Manejo del Fuego.
Los equipos despliegan líneas de ataque para contener el avance de las llamas y evitar que alcancen nuevos sectores. Además, realizan tareas de enfriamiento y control sobre las zonas afectadas, mientras mantienen un monitoreo permanente ante la posibilidad de reactivaciones.
El incendio había comenzado a ser combatido ayer en medio de condiciones meteorológicas que favorecieron la propagación del fuego. Desde el Ministerio de Ecología de Misiones habían advertido que el riesgo de incendios no está determinado únicamente por las altas temperaturas, sino también por la combinación de viento y vegetación seca.
Prevención
En ese contexto, desde la cartera ambiental recomendaron no arrojar colillas de cigarrillos ni fósforos encendidos en caminos o sectores con vegetación y evitar cualquier tipo de quema cuando se registren vientos.
También solicitaron mantener bajo supervisión los fuegos autorizados hasta comprobar que estén completamente apagados y mantener libres de vegetación seca los alrededores de viviendas, galpones y otras instalaciones.
Ante la detección de una columna de humo o un foco de incendio, Ecología pidió dar aviso inmediato a las autoridades y evitar intentar combatir las llamas por cuenta propia cuando exista riesgo para las personas.
Mientras tanto, en Campo San Juan continúan las tareas para contener el frente activo y evitar que el fuego avance sobre nuevos sectores del área protegida.

Bomberos y brigadistas continúan con el operativo para sofocar un foco ígneo activo en el área protegida.
Ambiente
Brigadistas y un avión hidrante combaten incendio en Campo San Juan
Un operativo conjunto de brigadistas y bomberos se desplegó este martes para contener un incendio que se inició durante la tarde en un sector de pastizales del Parque Federal Campo San Juan, en jurisdicción de Santa Ana.
El fuego fue detectado alrededor de las 14.30 y, en un primer momento, intervino personal del área protegida junto con dotaciones de Bomberos de Santa Ana.
Sin embargo, las condiciones meteorológicas, principalmente los fuertes vientos, dificultaron las tareas y favorecieron la expansión de las llamas hacia dos sectores ubicados a unos 1.000 metros del acceso al parque, en cercanías de líneas de alta tensión, según informó el Ministerio de Ecología de Misiones.
Ante el avance del incendio, se reforzó el operativo con la incorporación de la Brigada Provincial del Pan de Manejo del Fuego, con base en Apóstoles, y un avión hidrante que realizó varias descargas de agua sobre los sectores afectados para reducir la intencidad del incendio y permitir el avance de las cuadrillas terrestres.
El objetivo de las tareas es mantener el fuego dentro del área ya afectada y evitar que las llamas atraviesen los cortafuegos y alcancen otros sectores del parque.
La cartera ecológica precisó que hasta el momento el foco ígneo afecta únicamente a sectores de pastizales y pequeños arbustos. La superficie alcanzada por el fuego todavía no fue cuantificada, explicó el ministerio en un comunicado.
Desde Ecología remarcaron que el riesgo de incendios no depende solamente de las temperaturas elevadas. La combinación de viento y vegetación seca puede facilitar tanto el inicio como la rápida propagación de un foco.
En ese sentido, recomendaron no arrojar colillas ni fósforos encendidos en caminos o zonas con vegetación, evitar quemas cuando hay viento y mantener bajo supervisión cualquier fuego autorizado hasta su completa extinción. También solicitaron mantener libres de vegetación seca los alrededores de viviendas, galpones y otras instalaciones.
Ante la aparición de una columna de humo o un foco de incendio, se pidió dar aviso inmediato a las autoridades y evitar intentar combatirlo por cuenta propia cuando exista riesgo.

El incendio se detectó en horas de esta tarde en el área protegida.
Ambiente
Vecinos apuntan contra el Pirá Pytá por “privatización fáctica” del Montecito
El Club de Pesca y Náutica Pirá Pytá presentó un descargo ante la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), en respuesta a la denuncia formulada por vecinos autoconvocados y la Asociación Civil Monte y Río, por el emplazamiento de un muelle y un terraplén dentro de la reserva ambiental urbana conocida como Montecito de Villa Cabello.
En el mes de junio, los vecinos solicitaron la intervención de la EBY ante el movimiento de tierras en la zona del Montecito, que serían de posible impacto ambiental, habrían alcanzado a terrenos de la entidad binacional, y luego derivaron en la creación de un muelle y un terraplén.
Luego de esto, el mencionado club náutico emitió un descargo ante la EBY, mientras que los vecinos autoconvocados y la Asociación Monte y Río presentaron una contestación administrativa y un documento jurídico-político en el que cuestionan la interpretación territorial sostenida por la institución y advierten sobre el riesgo de una “privatización fáctica” de la costa del Paraná.
El Club sostuvo que las denuncias ambientales encubrirían una pretensión de los vecinos de obtener un acceso público atravesando un inmueble de propiedad privada. Frente a ello, los denunciantes presentaron ahora un escrito de contestación en el que ratifican la denuncia y solicitan que la EBY determine técnicamente si las intervenciones realizadas alcanzaron la Parcela 007 de la Chacra 202, identificada por la propia Entidad como de su propiedad y comprendida dentro del Área de Reserva Natural Urbana “El Montecito de Villa Cabello”.
La presentación distingue expresamente ambos planos de la discusión. Por un lado, plantea ante la Administración la cuestión concreta que debe resolver: dónde se encuentra el límite entre la Parcela 007 y la Parcela 008 y sobre qué superficie fueron ejecutadas las excavaciones, movimientos de suelo y demás intervenciones denunciadas. Para ello pide que se incorporen los antecedentes catastrales, técnicos, de mensura y amojonamiento que obran —o deberían obrar— en poder de la propia EBY y que se realice una inspección técnica del lugar.
Pero los vecinos decidieron además contestar algo que, según explican, excede el objeto estrictamente administrativo del expediente: el relato construido por el Club para explicar públicamente el conflicto.
La EBY creó allí una reserva
Uno de los principales elementos señalados por los vecinos es que la identificación del Montecito como espacio protegido no surge de una interpretación de los denunciantes, sino de un acto de la propia Entidad Binacional.
La Resolución EBY N.º 19.471, del 6 de septiembre de 2022, creó el Área de Reserva Natural Urbana “El Montecito de Villa Cabello”, estableció un régimen especial de protección y uso y ordenó implementar acciones destinadas a conservar y mejorar el área. El acto identifica expresamente la Parcela 007 de la Chacra 202, con una superficie aproximada de 8.553 metros cuadrados, e incorpora un croquis como Anexo I.
Por eso, los vecinos sostienen que la discusión no puede reducirse a una confrontación entre el plano presentado por el Club y una supuesta interpretación territorial elaborada por ellos. La propia EBY posee documentación oficial sobre el inmueble que declaró bajo protección.
La contestación pide, precisamente, que esos antecedentes sean puestos sobre la mesa y confrontados con la documentación presentada por el Club respecto de la Parcela 008.
La discusión
Según los denunciantes, una parte sustancial del descargo del Club está destinada a demostrar que ninguna persona puede exigir atravesar un inmueble privado para llegar al río.
La respuesta es categórica: ésa no fue la denuncia presentada en esta oportunidad.
La denuncia puso en conocimiento de la EBY la realización de intervenciones materiales -excavaciones, movimientos de suelo y otras modificaciones- en un sector respecto del cual existen antecedentes que lo vinculan con la Parcela 007 y con la Reserva creada por la propia Entidad.
La pregunta administrativa, por lo tanto, es concreta: ¿las obras quedaron dentro de la Parcela 008 o alcanzaron la Parcela 007?. Y esa pregunta, sostienen los vecinos, no se responde mediante declaraciones de una parte ni mediante interpretaciones sobre el derecho de propiedad: se responde con agrimensura, documentación catastral, inspección y prueba técnica.
“El problema no es defender la propiedad privada”
Es precisamente a partir de este punto que los vecinos incorporaron un segundo documento, presentado como un Anexo de consideraciones jurídicas y político-ciudadanas.
El texto no pretende sustituir la contestación administrativa ni pedirle a la EBY que resuelva una cuestión diferente. Su objetivo declarado es otro: responder el relato que el Club desarrolla en su descargo y que, según los vecinos, intenta presentar el conflicto como una simple disputa entre propiedad privada y acceso público.
La tesis central del Anexo es que no está en discusión el derecho del Club sobre aquello que efectivamente le pertenece.
Lo que se cuestiona es algo diferente: que la invocación de ese derecho pueda utilizarse para extender, de hecho, la esfera de exclusividad privada sobre espacios que no integran su patrimonio y, particularmente, sobre la relación de la comunidad con el Río Paraná.
El documento desarrolla esta idea bajo una serie de conceptos: “falso dilema”, “soberanía territorial”, “sofisma de la propiedad privada bajo el río” y “privatización fáctica”.
Una disputa que viene de antes
Los vecinos recuerdan además que el conflicto no comenzó con la denuncia presentada en 2026. La propia contestación incorpora antecedentes públicos que se remontan, al menos, a 2020 y 2021, vinculados con la discusión sobre la existencia y delimitación del Lote 007, intervenciones físicas en el sector y actuaciones de delimitación y amojonamiento en las que habría intervenido la propia EBY.
También señala que en 2022 la Legislatura provincial individualizó expresamente el Lote 007 de la Chacra 202 como objeto de una iniciativa de protección ambiental, coincidiendo territorialmente con el sector posteriormente protegido por la Resolución EBY N.º 19.471.
Para los vecinos, esa sucesión de antecedentes resulta significativa porque demuestra que la existencia del Montecito, su delimitación y su valor ambiental no son una construcción nacida con la denuncia actual.
La cuestión que queda planteada
Por ahora, los denunciantes no pretenden que la EBY elija entre dos relatos. Por el contrario, le piden que utilice sus propios antecedentes y produzca la prueba necesaria para determinar qué ocurrió sobre el terreno.
La EBY conoce la Parcela 007, la individualizó catastralmente, creó allí una Reserva Natural Urbana y dispuso medidas para su conservación. El Club, por su parte, sostiene que las intervenciones denunciadas se realizaron exclusivamente dentro de la Parcela 008.
Ahora, los vecinos solicitaron que no se produzcan nuevas intervenciones materiales sobre el controvertido sector, invocando los principios de prevención y precaución ambiental.
Pero detrás de esa cuestión administrativa permanece abierta otra discusión, mucho más antigua y de mayor alcance para Posadas.
En ese sentido, se preguntaron: ¿Quién define la relación de una ciudad ribereña con su río?. ¿Los límites de una propiedad privada pueden convertirse, en los hechos, en los límites del acceso de la comunidad al espacio público?. ¿Puede una institución privada invocar una cartografía histórica para proyectar su dominio sobre una realidad territorial profundamente transformada?. ¿Y puede la propiedad privada terminar funcionando como una barrera material frente a un bien que jurídicamente pertenece al dominio público?.
Para los vecinos del Montecito, ésa es la discusión que no debe quedar oculta detrás de una defensa abstracta del derecho de propiedad. Porque —sostienen— una cosa es defender lo propio y otra muy distinta es apropiarse, de hecho, de aquello que pertenece a todos.
Piden intervención de la EBY por excavaciones del Pirá Pytá en El Montecito
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