Nuestras redes

MEDIOAMBIENTE

Reducirán hasta eliminar el uso de plástico en parques nacionales

Published

on

La APN y el Ministerio de Ambiente de la Nación aprobaron la iniciativa, que regirá a partir del día siguiente a la reapertura de las áreas protegidas.

 

BUENOS AIRES. La Administración de Parques Nacionales (APN) aprobó ayer una iniciativa propuesta del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, cartera de la que depende.

Se decidió así avanzar en prácticas que reducirán los plásticos de un solo uso hasta eliminarlos de áreas protegidas nacionales, debido al peligro en el que ponen a la biodiversidad.

La medida se alinea con distintos esfuerzos internacionales que tienden a la eliminación de la presencia en los ecosistemas de estos componentes.

En tal sentido, el ministro del área, Juan Cabandié, afirmó: “Estamos comprometidos con la Organización de las Naciones Unidas a cumplir los objetivos y metas de su Agenda 2030, que se refiere especialmente a la producción y al desarrollo sostenibles”.

A la par, el funcionario recordó que esa organización informó que “cada minuto se compran un millón de botellas de plástico y, al año, se usan 500 mil millones de bolsas, elementos que amenazan la biodiversidad en sus distintas formas”.

La medida promueve la disminución gradual de estos objetos y busca su prohibición, lo que involucra la entrega al consumidor final, la distribución y comercialización y el ofrecimiento a la vista de los productos plásticos de un solo uso en todas las áreas protegidas en jurisdicción de dicho organismo.

La decisión alcanza elementos como botellas de bebidas, vajilla y utensilios plásticos descartables, varillas de soporte de globos y los soportes utilizados para el consumo de helados; hisopos y cotonetes realizados con plástico no compostable; bolsas plásticas no reutilizables o compostables; envoltorios y productos cosméticos y de higiene oral con micro perlas o micro esferas de plástico.

El reglamento contempla, de todas maneras, que no estarán alcanzados por la restricción los productos que por cuestiones específicas no pudieran ser reemplazados por materiales alternativos.

De este modo, prestadores, permisionarios y concesionarios de las áreas protegidas nacionales deberán implementar el reglamento y todas las habilitaciones para el desarrollo de servicios turísticos en jurisdicción de la APN incluirán este aspecto, salvo excepciones puntuales debidamente justificadas, las que serán consideradas por el organismo.

La norma establece un plazo de seis meses para que las concesiones vigentes y permisos habilitados readapten sus procesos y dispongan el cese definitivo de la utilización de plásticos de un sólo uso o su reemplazo por productos reutilizables o realizados con materiales compostables.

Dado el cierre vigente al público por la pandemia de Covid-19, el plazo comenzará a regir al día siguiente de la reapertura de las áreas protegidas.

Según la Dirección Ejecutiva del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), “los envases plásticos representan casi la mitad de todos los residuos plásticos a nivel mundial, y muchos de ellos son desechados después de haber sido utilizado tan sólo unos pocos minutos”.

Comentarios

comentarios

MEDIOAMBIENTE

Biodiversidad y economía: la arboleda, el yaguareté, el sonido del río tienen precio

Published

on

El tema se debatió en un webinar sobre la valorización de los ecosistemas. En especial de su protección. Fue en un seminario organizado por el Instituto Misionero de la Biodiversidad (IMIBIO).

BUENOS AIRES (Por Laura Rocha, Infobae). Una arboleda, un yaguareté, el sonido de la corriente de un río, recorrer las Cataratas del Iguazú en una noche de luna llena y escuchar tronar el agua y el silencio. No se trata de la mera descripción de un paisaje, son recursos naturales que forman parte de la biodiversidad argentina y que podrían traducirse en un valor económico.

Este fue el tema que se debatió en un webinar sobre la valorización de los ecosistemas, pero especialmente de su protección. “Cada vez más vemos hablar de temas ambientales en los mercados financieros. La acción verde se ha extendido más de lo que parece. Más allá del deber moral, hay veces que ayuda ponerle algún número detrás y de lo que significan para nosotros los recursos naturales, por ejemplo en términos de salud”, comenzó durante su exposición José Dallo, representante del Programa de ONU Medio Ambiente para el Cono Sur en el seminario organizado por el Instituto Misionero de la Biodiversidad (IMIBIO).

La entidad organizó el debate que pretende identificar y demostrar los beneficios económicos derivados de la conservación y del uso sostenible de la biodiversidad y de los servicios ecosistémicos, y el ejemplo que representa para la Argentina el caso de Misiones.

El costo de la conservación

Durante el encuentro, el ministro de Hacienda de la provincia Adolfo Safrán mostró algunos números impactantes: por ejemplo, por no haber apostado a la producción agrícola, especialmente de soja, y haber conservado el ambiente, dejaron de percibir en los últimos 20 años unos 6.300 millones de dólares, según el cálculo oficial.

En ese sentido, Alberto Pacheco Capella, coordinador regional de subprogramas de biodiversidad y ecosistemas de América Latina y el Caribe, fue contundente: “Se necesita un cambio conceptual de nuestra relación con la naturaleza. Si ponemos a la naturaleza como motor de la economía, vemos que el 42% de las exportaciones globales están basadas en la biodiversidad; eso representó 427.000 millones de dólares en 2016 con suba anual del 7%”.

El modelo de cálculo que propone Capella es el TEEB, que es el acrónimo de Economía de la Biodiversidad y los Ecosistemas, un programa del PNUMA que comenzó hace 10 años. Se basa en establecer los recursos que aportan actividades como la agricultura, la pesca, los bosques y el turismo y su valor depende de la salud de la biodiversidad.

“Se trata de una herramienta económica muy útil para reconocer los servicios ecosistémicos que están dando algún tipo de bienestar humano. Eso se denomina capital natural y está compuesto por servicios abastecimiento (alimentos silvestres, cosechas, agua dulce, medicamentos); regulación (filtración de los suelos, servicios de los humedales); regulación climática (polinización, arrecifes); servicios culturales (actividades recreativas, educación), y los servicios de apoyo (formación de suelos, fotosíntesis, ciclo de nutrientes)”, detalló.

Misiones, una isla

El caso de Misiones es interesante de analizar ya que está rodeado de vecinos que han apostado por otro tipo de producción: “La selva paranaense es un hotspot de biodiversidad para el mundo: allí se encuentra el 52% de la biodiversidad de Argentina, con más de 150 especies de mamíferos, incluido el yaguareté; 564 especies de aves; 260 de peces; 116 de reptiles; 68 de anfibios; y miles de tipos de plantas y hongos”, detalló Viviana Rovira, presidenta del IMIBIO.

Sin embargo, entre 2000 y 2013, el 7% de los bosques fueron destruidos. La selva paranaense se enfrenta a graves amenazas por la expansión agrícola. En los últimos 120 años, se ha perdido el 95% de ella. Del cinco por ciento restante que sigue en pie, la mayor parte se encuentra en la provincia de Misiones. La pérdida de bosque ha tenido un impacto devastador sobre la flora y la fauna. De más de 1.000 especies y subespecies de anfibios, reptiles, aves y mamíferos, el 20% están amenazadas o casi en peligro de extinción.

“Nos hemos endeudado con el futuro, hemos gastado a cuenta. La Argentina tiene una actitud absolutamente depredadora del modelo productivo. Es momento de que pongamos el foco en los recursos naturales en una región. En esta salida de la pandemia, para poder seguir adelante debemos dar una respuesta que constituya una inversión y le garantice a nuestros hijos y nietos que contarán con las herramientas suficientes para afrontar los retos de su época”, sostuvo Silvia Vázquez, directora de Asuntos Ambientales de la Cancillería.

Quién paga por biodiversidad?

El tema es quién paga esos servicios que dejan de ser percibidos por quienes eligen conservar y proteger. “Para poder responder esta pregunta me gustaría hacerlo de un modo positivo. No es bueno hacer pagar a quienes contaminen porque la idea es evitar esa contaminación. Así que aquellos que se benefician de servicios ecosistémicos y generen renta producto de calidad de aire o de agua, esa renta debería ser distribuida en función de los servicios ecosistémicos que, por ejemplo, provee la provincia de Misiones”, explicó Horacio Schenone, presidente de la Fundación Bosques Nativos Argentinos.

Algunas de las propuestas que surgieron tienen que ver con la creación de un fondo compuesto, por ejemplo, con un porcentaje del dinero que se obtiene por las retenciones de las exportaciones agrícolas, como establece la ley de protección de bosques nativos.

Sin embargo, la realidad está lejos de ser ideal ya que esa ley no se cumple, no sólo por el porcentaje establecido para que se reparta, también porque las provincias reciben esos recursos con demora.

Para culminar, Pacheco agregó que las preguntas que tenemos que hacer para visualizar los costos son: “¿Quién paga los costos de la inacción, de la salud pública, de la contaminación, de la pérdida de productividad? Ahí está realmente todo el marco conceptual económico. Los Objetivos del Desarrollo Sustentable no van a ser alcanzados si únicamente dependemos de la inversión del gobierno. En términos de inversiones sostenibles tamos viendo muchos fondos del sector privado en ese nuevo mercado que se está generando”.

Del encuentro, moderado por Patricio Lombardi, subsecretario de Relaciones Internacionales del gobierno provincial, también participaron el embajador argentino en Panamá, Marcelo Lucco y un representante del Smithsonian Institute, entre otros.

Comentarios

comentarios

Seguir leyendo

MEDIOAMBIENTE

Crean una nueva reserva natural en San Ignacio en área de alto valor ambiental

Published

on

La Fundación Hábitat y Desarrollo adquirió unas 50 hectáreas para formar la reserva Tenondé, que se suma a las más de 400 hectáreas protegidas en la costa del Paraná.

 

SAN IGNACIO. La Fundación Hábitat y Desarrollo escrituró a su nombre dos lotes en San Ignacio, adquiridos mediante una donación del Comité de los Países Bajos de la Unión Internacional por la Conservación por la Naturaleza (UICN), con fondos provenientes de la lotería holandesa.

“Los dos lotes de tierras adquiridos suman 50 hectáreas y conforman la nueva Reserva Privada Tenondé, de ahora en más, dominio de la fundación y nueva área integrante de la Red Hábitat de Reservas”, precisaron desde la ONG al sitio Argentina Forestal.

Hace un par de años, la fundación tomó conocimiento del gran valor ambiental que posee una zona de singularidad ecológica ubicada al Sur de Misiones, en San Ignacio. “Se trata de una muestra del bioma del Cerrado, un hotspot de biodiversidad ampliamente representado en Brasil, pero que se extiende marginalmente hacia Paraguay y Bolivia y que recientemente ha sido identificado en la Argentina”, destacó el presidente Gustavo Aparicio.

En cuanto al valor natural de estas tierras, este sitio además tiene una composición de suelo diferente al resto de la provincia de Misiones. Allí, en pastizales arraigados en sustratos arenosos en áreas específicas del Teyú Cuaré y Loreto, crecen un total de trece especies de plantas vasculares endémicas (exclusivas) de la provincia de Misiones, lo cual equivale al 40% de las especies endémicas de la provincia.

“Lamentablemente, la zona de pastizales arenosos del Teyú Cuaré en los últimos diez años fue utilizada para establecer circuitos de motocicletas, carreras de autos y como basurero. Debido a estos usos, con frecuencia se quemaba de forma incontrolada lo que favoreció la invasión de gramíneas africanas. Todo esto redundó en la total extinción de las especies Begonia hassleri (Begoniaceae) e Ipomoea lanuginosa (Convolvulaceae), además de una merma importante en las poblaciones de las restantes especies endémicas”, advirtieron.

“A principios de 2019 tomamos conocimiento del interés de propietarios en vender dos lotes contiguos que suman casi 50 hectáreas, el 25% del área de interés. En esas 50 hectáreas se encuentran ocho de las trece especies vegetales endémicas de la zona.

Además, en el sitio crecen dos especies declaradas monumentos naturales por la provincia de Misiones: el urunday blanco (Leptolobium elegans) por Ley XVI 68 (ex 3873), y la palmera enana o “pindocito” (Allagoptera campestris) protegida por el Decreto Provincial Nº 2914/92.

En sus valores culturales, es importante destacar la presencia cercana de la comunidad guaraní Pindoty-í, compuesta por ocho familias, que suman 30 personas y son guiadas por un jefe. Esta pequeña comunidad aprovecha los recursos de una superficie que incluye el predio a adquirir.

“Las posibilidades de trabajar con ellos y rescatar sus conocimientos tradicionales fortalece y estimula el trabajo de conservación proyectado. El uso turístico del lugar será permitido sólo a grupos guiados por miembros de la comunidad guaraní local como manera de apoyar el desarrollo de la comunidad y reconocer sus derechos ancestrales”, detallaron desde Hábitat y Desarrollo.

En el área, se encuentra la cantera donde los jesuitas extrajeron la piedra para la construcción de San Ignacio Miní a partir de 1632 hasta su expulsión en 1768.

Otro valor significativo que motivó la necesidad de adquirir esta propiedad fue que está rodeada por cuatro áreas naturales protegidas: el Parque Provincial Teyú Cuaré (78 ha), las reservas privadas Osununú (Fundación Temaikèn, 168 ha) y la Reserva Club del Río (75 ha) -estas dos integrantes de la Red Argentina de Reservas Privadas- y la Reserva Privada Jorge Luis Velázquez (25 ha).

En total, con la nueva área natural creada, sumarán casi 400 hectáreas protegidas con costas en el río Paraná, que conforman un polo de conservación estatal y privada, con un significativo corredor ecológico.

Comentarios

comentarios

Seguir leyendo

MEDIOAMBIENTE

Yaguareté quedó cara a cara con un trabajador en el Parque Nacional Iguazú

Published

on

Las cámaras de seguridad del Parque Nacional registraron cómo un yaguareté deambulaba por las dársenas de embarque apenas entrada la noche y quedó cara a cara con un trabajador del lugar.

 

PUERTO IGUAZÚ. Gabriel Moresco, trabajador de una empresa que presta servicios náuticos en el Parque Nacional Iguazú, tuvo un inesperado encuentro frente a frente con un yaguareté.

El electrizante hecho sucedió cuando Moresco, quien además es guía ornitológico, se encontraba fuera de la oficina tomando un descanso acompañado de su mate, momento en el que el animal se aproximó.

Gabriel Moresco, quien se desempeña además como fotógrafo naturalista y colaborador del Centro de Investigaciones Ecológicas Subtropicales de Parques Nacionales, relató cómo fue el encuentro: “El día lunes me encontraba cubriendo un turno en las oficinas de la empresa, situadas en el área de uso público del Parque Nacional. Pasadas las 18.30 me dispuse a tomar un descanso y salí de la oficina con mi mate para tomar aire fresco y disfrutar de los sonidos de la selva”.

Y agregó: “En ese interín vi que una sombra se acercaba. Pensé que era gente y me quedé quieto, seguí con mi mate y la figura siguió avanzando. Ahí lo vi -refiriéndose ni más ni menos que al yaguareté-, sabía que si me movía mucho se iba a ir, así que me quedé mirándolo y él también a mi”.

Asimismo, continuó diciendo que, “cuando se sintió seguro empezó a avanzar nuevamente. Cuando vi que nos separaban apenas seis baldosas le prendí una luz, básicamente para espantarlo porque es lo que indica el protocolo de acción de la Administración de Parques Nacionales ante un encuentro con pumas y yaguaretés en áreas agrestes. La actitud del yaguareté fue de curiosidad, en ningún momento erizo el pelo ni se agazapó”.

Así relataba Gabriel su encuentro con el majestuoso yaguareté, un recuerdo que seguramente guardará por siempre en su maletín de anécdotas.

DF

Comentarios

comentarios

Seguir leyendo

#LVMpublicidad

Lo más visto