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Opinión

El “fraude del aire”: despedida amarga de Samsa, entre cartas, tarifazos y silencios

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Por Fernando OZ

@F_ortegazabala

Para cerrar la semana laboral y bajo el disfraz de un “nuevo aniversario” de Samsa, a su presidente, el ingeniero Santiago Ameri, se le dio por enviarle al “usuario”, a quienes cobra hasta el aire en las canillas, una carta de 238 palabras enumerando “los principales logros alcanzados” durante el último año. Un ejercicio de cinismo que aparece justo 72 horas después de no haber dado la cara ante una comisión del Concejo Deliberante de Posadas –mientas los vecinos gritaban por el pésimo servicio– y a menos de 12 horas de que LVM desnudara que Urbaser Argentina ya tiene el cartel de venta y las inversiones en el freezzer.

Y después nos hablan de normas ISO, planes de inversión y de líderes mundiales en servicios públicos medioambientales. Les decía que el pasado martes, en el Concejo Deliberante, mientras los vecinos desgranaban facturas de un millón de pesos y los técnicos del EPRAC intentaban explicar lo inexplicable, el lugar reservado para Samsa permaneció vacío. Ni el ingeniero, ni ninguno de sus gerentes de platinada sonrisa, se atrevieron a cruzar la puerta de la Comisión de Medio Ambiente.

Es una táctica vieja, de manual de fugas: cuando no se tienen respuestas, se ofrece el silencio. Es la respuesta de quien ya tiene las valijas hechas y el pasaje sacado.

Mire usted, lector, la ironía del asunto. En la tierra de las grandes aguas, del Iguazú que ruge y del Paraná que nos abraza junto al Uruguay, hay una casta de tipos con gemelos de plata y aliento a café de aeropuerto que decidieron cobrarnos el aire. Sí, leyó bien: el aire. En Posadas y Garupá, el milagro no es convertir el agua en vino, sino convertir el vacío de una cañería seca en una deuda impagable.

Leí la carta de aniversario con una mezcla de tedio y asco. Un texto que huele a perfume caro para disimular el hedor de un sumidero tapado. Ameri nos arroja a la cara el abecedario de las normas ISO: la 9001, la 14001, la 45001. Alfabetismo corporativo para analfabetos de la realidad que ven al ciudadano –usuario– desde una planilla de cálculos. Dice que certifican la “satisfacción del cliente” y el “trabajo mancomunado”. Yo le pregunto al ingeniero: ¿En qué manual de la ISO figura que dejar la silla vacía ante los representantes del pueblo es un estándar de calidad? ¿Cómo se “mancomuna” el esfuerzo con una empresa que no da la cara, no respeta las instituciones ni cumple con lo acorado?

Samsa, esa criatura del Grupo Urbaser, cumple 26 años. Pero no es un cumpleaños, es una liquidación por cierre. Mientras Ameri redacta odas a la “inversión histórica”, en las oficinas de Avenida Leandro N. Alem al 1050, frente al barrio porteño de Puerto Madero, se encuentra el cartel de “Venta”. La multinacional, propiedad del fondo estadounidense Platinum Equity, busca la puerta de salida. Si no me creen vayan y pregunten en el Banco Santander.

Quieren vender su filial argentina por 400 millones de euros antes de que el contrato expire en 2030 y alguien les exija las cuentas que hoy no quieren dar en el Concejo. Es el truco del tahúr de oficina: te muestran la paloma de las normas ISO en la mano derecha para que no veas cómo la izquierda te vacía la billetera y te deja hasta sin agua.

Miren, además de ver la boleta que llega a mi casa, camino estas calles y he visto los medidores girar con un frenesí demoníaco cuando no hay una gota de agua. Es el “fraude del aire”. Mis vecinos, cansados de ser el cajero automático de una empresa que desinvierte, forzaron al EPRAC a ordenar rectificaciones. Y los funcionarios del organismo de control se dieron cuenta de que no se puede ocultar el sol con un dedo, ni la estafa con una gacetilla de prensa de aniversario.

Mire, ingeniero Ameri, a quienes usted llama “estimado usuario”, yo suelo tratarlos por sus nombres, porque muchos de ellos son mis vecinos. Su “compromiso con la mejora continua” es una bofetada a los 106.000 “usuarios” –dato del último informe de gestión de la empresa– que usted cita como si fueran ganado contable.

El plan es claro: maximizar la recaudación con tarifazos salvajes del 400%, maquillar el balance con certificados de cartón pintado y largarse a toda vela antes de que la infraestructura termine de crujir. Es la ética del corsario: saquear la plaza y huir antes de que llegue la marea de la justicia.

Usted, Ameri, presidente de Samsa, es un transeúnte de la alta gerencia. Mañana, con su ganada chapa de International Waste Manager, estará certificando la calidad de una constructora en Madrid o una mina en alguno de los cuatro continentes donde opera Urbaser Global. Pero el vecino de Posadas y Garupá se queda con su canilla seca. Por eso escribo. Porque si el agua es un derecho humano, lo que están haciendo ustedes —y lo que callan al no ir al Concejo— es un crimen de guante blanco.

Durante las últimas tres décadas, como periodista me tocó escribir sobre redes de corrupción, flujos de dinero, contrabandistas buenos y malos, políticos sin escrúpulos, mercenarios colombianos camino al matadero, en fin, pero nunca sobre una corporación que cobrara el aire.

Sigan mandando cartas. Sigan celebrando aniversarios de papel. Mientras tanto, nosotros seguiremos contando las vueltas del medidor que marca el vacío, documentando el vaciamiento de una empresa que se quiere ir sin pagar la cuenta y recordándoles a los ciudadanos de Posadas que, frente al silencio de sus sillas vacías, solo queda quienes nos animamos a decir basta.

No es una pelea por una factura impaga, el acceso al agua es un Derecho Humano. Es en defensa de un derecho básico de los que vivimos en Misiones frente a una multinacional que lo vulnera. Los tres poderes del Cantón deberían tomar cartas en el asunto y ser menos laxos, pero ahora, no sea cosa que se vayan sin pagar la cuenta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Posadas

Red Puentes Federal advierte sobre aumento de familias en situación de calle

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Silvina García, coordinadora de la Casa de Atención y Acompañamiento Comunitario (Caac) de Red Puentes Federal de Misiones, alertó sobre el crecimiento sostenido de personas en situación de calle en Posadas.

La coordinadora del dispositivo de acompañamiento social aseguró que la problemática se profundiza con el paso de los meses y que ya no afecta solamente a personas solas, sino también a grupos  familiares. “Vemos sumamente alarmante la situación de las personas que están en situación de calle”, señaló.

Según García, el fenómeno no solo se incrementa, sino que cambia en su composición social. “Cada vez son más las personas solas e incluso grupos familiares que quedan en la calle ante la imposibilidad de sostener un alquiler, ya sea por falta de empleo o por el aumento de las rentas”. 

Si bien, en el ultimo tiempo no hubo una estimación oficial del porcentaje de incremento, los datos que manejaban desde este espacio, hacia fines de 2024, el relevamiento nacional de personas en situación de calle (ReNaCalle) arrojó una cifra significativa para la capital misionera. 

“El relevamiento nacional en la ciudad de Posadas dejó un saldo de 123 personas en estas condiciones, luego solo se registraron mediciones provinciales”, puntualizó. 

Sin embargo, García aclaró que esa cifra no refleja la realidad en la actual. “Ese número no quedó congelado, se mantuvo en constante crecimiento, sobre todo en los últimos meses del año, cuando la situación económica se volvió todavía más compleja”.

Economía popular sin ingresos

Durante el relevamiento realizado en 2024, muchas de las personas registradas tenían algún tipo de ingreso dentro de la economía popular como vendedores ambulantes, cuidacoches, cartoneros o en otros oficios. No obstante, en la actualidad esto sería todavía más grave. “Hoy por cada persona del ámbito formal que queda sin trabajo, cinco personas de la economía popular se quedan sin ingreso, por lo que la situación de indigencia es todavía más profunda”.

A esto se suma el escaso presupuesto de los espacios comunitarios y de asistencia alimentaria. “Hay menos lugares donde pueden ir por un plato de comida, porque muchos estos comedores están con recorte por parte del gobierno nacional o directamente cerraron”, explicó García. 

Refugio nocturno Municipal

A comienzos de 2025, la provincia y la Municipalidad de Posadas inauguraron un refugio nocturno para personas en situación de calle. A pesar de ello, la coordinadora del dispositivo social cuestionó el funcionamiento del espacio. “Fue una respuesta al crecimiento de esta población, pero alejado de las zonas de mayor congregación de las personas en situación de calle”.

Además, indicó que el horario de ingreso limita su utilización. “Hay que hacer fila desde las 18 horas, cuando muchas de las personas todavía están trabajando para ganarse el dinero del día”.

Por ese motivo, asegura García que gran parte de la población no accede al espacio de nocturnidad” y remarca “la situación de calle no es solo falta de techo. Tenemos que hablar de acceso a derechos, cada vez son más restringidos”.

En ese sentido, menciona las dificultades para acceder a servicios básicos. “Estamos hablando de tramitar un documentos de identidad, asistencia de salud, a tratamientos para enfermedades crónicas o problemáticas de consumo, y también al acceso a la salud mental”.

Además, García sostuvo que faltan políticas integrales.  “No está siendo una prioridad del gobierno provincial ni del gobierno nacional, y mucho menos del Estado municipal, dar una respuesta efectiva a esta problemática”.

Familias enteras en la calle

“Ya no estamos hablando de personas solas, como pasaba antes, muchas veces vinculadas a problemáticas de consumo o salud mental”, apuntó García como otro cambio importante que observa es el perfil de las personas afectadas.

En la actualidad, la situación alcanza a grupos familiares completos. Se quedan en la calle porque no pueden costear un alquiler, ya sea por falta de empleo o por los elevados precios de los alquileres”, indicó.

También alertó “cada vez es mayor el consumo de sustancias y de sustancias más nocivas, lo que hace que haya también mujeres y niños cada vez más chicos en situación de consumo”.

La crisis también se ve en los barrios  

La coordinadora explicó que la crisis económica también se refleja en nuevas prácticas de supervivencia. “Vemos a mucha gente revolver los contenedores y esa práctica se está extendiendo a otros anillos de urbanización de la ciudad, incluso en barrios populares”, describió.

“Antes las personas de esos barrios se trasladaban al centro o a barrios con mayor nivel económico para ver qué se podía rescatar. Hoy ya se ve gente buscando entre los contenedores en Lapachito, Néstor Kirchner o Sol de Misiones”.

Y agregó: “Ver a gente está buscando en la basura en los mismos barrios populares, habla del nivel de crisis e indigencia que tenemos hoy”. 

Menos ayuda y menos comida 

Desde el dispositivo también remarcaron que se redujeron las redes informales de asistencia que antes ayudaban a mitigar la situación. “Antes las personas pedían en bares y, cuando cerraban, algunos entregaban viandas con la comida que les quedaba. Hoy no hay sobrantes, y tampoco hay tantas asociaciones civiles o iglesias que salgan a entregar viandas”, señaló.

“Cada vez son menos los lugares de ayuda y de contención para las personas que están en situación de calle, y eso agrava todavía más el escenario social”, añadió.

Por ultimo recordó la dirección de Puentes Federal Misiones donde pueden acercarse para acceder a los servicios de primera necesidad para aquellas personas que se encuentren en situación de calle y compartió las líneas de teléfonos a donde los vecinos pueden comunicarse si quieren ayudar a quienes estén en esta condición.  

Teléfono: +54 9 351 229-9718

Dirección: Chacra 128, Calle 125 y 68 Bº San Gerardo

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Cultura

Se cumplen 90 años de La Masacre de Oberá: “Fue silenciada en la sociedad”

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Este domingo se cumplirán 90 años de la Masacre de Oberá, ocurrida el 15 de marzo de 1936, cuando más de 300 de colonos en protesta pacífica por el precio de la yerba y el tabaco fueron atacados a balazos por la policía misionera en compañía de grupos civiles.

Es “un hecho marginal en la historia oficial”, remarcó a La Voz de Misiones la historiadora Silvia Andrea Waskiewicz, autora del libro “La masacre de Oberá”.

En conmemoración del nonagésimo de aquel episodio, se desarrollará este domingo en la plaza Malvinas de Oberá un acto que organiza la municipalidad con una participación previa de actividades artísticas, desde las 18, con el grupo de teatro comunitario La Murga del Monte.

Para las autoridades municipales, será “un encuentro destinado a reflexionar y mantener viva la memoria de este acontecimiento ocurrido hace nueve décadas”, indica el comunicado oficial.

“Llevá tu silleta a la plaza, y sumate a participar de los talleres, feria, intervenciones artísticas y micrófono abierto. Sumate al grito colectivo”, invita por su lado La Murga con la leyenda “¡Minga que nos vamos a olvidar!”.

En ese sentido y con una escena teatral, La Murga de la Estación “fue la primera institución en representar la Masacre de Oberá”, admite Waskiewicz por “Misiones Tierra Prometida”, la obra que estrenó en Posadas, en 1999, y que en parte recordaba el tiroteo a los colonos.

Con el tiempo, otras revisiones artísticas retomarían el tema, como el documental “Quieta non movere”, de Lucho Bernal; o la docu-ficciónBasilicia”, de Gastón Gularte y Adolfo Pérez Carbonell, que indaga en la historia de la adolescente asesinada en esa marcha de 1936.

“Se está recuperando la memoria”

“Si bien la masacre fue un acontecimiento crucial en las luchas de los productores agrarios misioneros, lamentablemente hace muy pocos años existían muy pocas referencias sobre ella en la propia historiografía regional”, reconoció Waskiewicz.

“Era un hecho ignorado, marginal en la historia oficial de Oberá. Y gracias a estas últimas dos décadas la Masacre comenzó a hablarse en la historia oficial. Los relatos que circulaban en Oberá tenían que ver con la fundación, la llegada de los primeros inmigrantes, la organización de sus primeras instituciones de gobierno. Pero la masacre era silenciada en la sociedad”.

No obstante, “más allá de que este acontecimiento fue silenciado, hoy, a dos décadas, estamos celebrando esta conmemoración, porque de alguna manera estamos poniendo en valor, reflexionando lo que pasó aquel 15 de marzo de 1936. E inclusive en estos últimos cinco años, no solo los medios de comunicación, sino también en ámbitos educativos se conmemora la protesta o se realizan actividades para recuperar la memoria”.

Según explicó la historiadora La Masacre de Oberá debe comprenderse en un contexto nacional, porque se trata de “la década de un gobierno autoritario”, bajo el gobierno de Agustín Pedro Justo, en una época denominada como la Década Infame, que había depuesto al presidente Hipólito Yrigoyen.

“Lo que sucedió a nivel nacional se plasmó en la región y Misiones, a partir de dos gobiernos autoritarios, que son los encabezados por Carlos Acuña y Agustín Vanasco. El primero gobernó el Territorio entre 1930 y 1935; y Vanasco entre el 35 y el 38. A eso se suma el contexto de ese gobierno que vio con preocupación, principalmente a comienzos del Siglo XX, al accionar del movimiento obrero y el lugar relevante que ocuparon los dirigentes en las protestas sociales”.

Es que los dirigentes, muchos de ellos extranjeros que llegaron a poblar el país, llamaban a organizar el movimiento obrero, bajo doctrinas del anarquismo o el comunismo ante la explotación laboral a la que eran sometidos los trabajadores, en condiciones que eran análogas a la esclavitud.

Es por eso que, bajo el gobierno de Julio Argentino Roca, “se implementa a principios del Siglo XX la Ley de Residencia o la Ley de Defensa Civil”, recordó Waskiewicz.

De esa manera, funciona “para expulsar del país a los dirigentes considerados peligrosos. Y, justamente, esa Ley de Residencia en el 37 -tengo las fuentes- la Justicia decreta que los dirigentes agrarios, de quienes se supone eran los organizadores de la protesta por parte de los colonos, el Estado los expulsa basándose en esa ley”.

Entre esos colonos que protestaron de manera pacífica por mejores precios de sus producciones agrícolas había “diferencias inter-étnicas”, subrayó la historiadora.

“Porque Oberá estaba constituida desde su fundación con inmigrantes europeos más hegemónicos y una colonia que estaba rodeada por otras empobrecidas, como Ameghino, Los Helechos, Zamambaya y Guaraní. Son justamente los colonos que se dedican a la producción de la yerba, el tabaco y organizan la marcha de aquel domingo”.

“Hombres, mujeres, niños, a pie, a caballo, en los carros polacos, en sulkys; ucranianos y suecos, blancos-rusos y argentinos y paraguayos. Al pasar frente al cementerio, una descarga cerrada de fusilería, hirió, mató, dispersó”, cuenta por su lado Alfredo Varela, el célebre autor de la novela “Río oscuro” y de “La Masacre de Oberá” (1941), la primera documentación sobre aquel episodio.

“Entre una confusión terrible, los sobrevivientes fueron acorralados y presos, perseguidos por los montes y baleados, violadas las mujeres, las rusitas y polacas de rubias trenzas, las niñas no florecidas aún. Después fueron asaltadas las chacras, saqueadas, robados los animales o dispersos por el monte. Fueron las palizas en la comisaría, el terror”, indica Varela en su libro cuando aún faltaban varios años para la conformación del Movimiento Agrario de Misiones (Mam), perseguido a muerte por el Golpe Militar que el 24 de marzo cumplirá 50 años.

No hay una cifra exacta de la cantidad de muertos, aunque se cree que hubo entre más de 100 heridos por armas de fuego y armas blancas. “Lo único que puedo confirmar es que las partidas de defunción halladas en el registro de las personas testifican que los fallecidos como consecuencia de la represión fueron Basilicia Savinsky y Juan Melnik”, precisó Waskiewicz.

“Si bien las fuentes periodísticas de los días posteriores al enfrentamiento -continuó la historiadora-dan cuenta de que existiría un nombre, Nicolás Aleferzuk, que había fallecido en la protesta, no existen evidencias probatorias que digan, que realmente había sido asesinado ese día. Además, las fuentes periodísticas también relatan, y eso sí se pudo confirmar por los testimonios y las fuentes orales de la época, que muchos de estos colonos fueron llevados a la comisaría de Oberá, la más antigua, frente a la iglesia, y estuvieron presos durante varios días”.

Waskiewicz recorrió tres cementerios obereños, buscando tumbas que reflejaran que existía otro colono enterrado. “Hemos encontrado únicamente la tumba de Iván Melnik, que en su lápida dice: asesinado el 15 de marzo de 1936”.

Mientras colonos comenzaron a recuperar su libertad gradualmente, por aquella masacre se inició un proceso judicial contra efectivos de la policía de Misiones.

El 24 de abril de 1936 el juez Colman Lerner ordenó la detención de los involucrados, entre ellos el comisario Leandro A. Berón e integrantes de la dotación de la comisaría de Oberá: el sargento Miguel Toledo, el cabo Francisco González y los agentes Claudio Rodríguez, Ángel Osorio, Cleofe Cantero y Trifón Fernández.

El comisario Berón permaneció solo seis meses preso en Posadas y, algunos años más tarde, la Justicia lo condenó a pagar una multa de 500 pesos por “incumplimiento de sus deberes como funcionario”.

Pero después Berón continuó dentro de la fuerza y hasta asumió la jefatura de la comisaría de San Ignacio, en Misiones. Asimismo, tres años después del proceso judicial, el agente Cleofe Canteros seguía desempeñándose en la institución policial.

 

“Basilicia”, sobre la masacre de Oberá, se estrenará en abril en Buenos Aires

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