Posadas adjudica seis líneas de colectivos a San José S.A.
Policiales
Vestido del Ejército pidió probar un auto en venta y se dio a la fuga
La Policía de Misiones busca intensamente un automóvil Citroen AirCross robado esta tarde por un hombre vestido del Ejército Argentino, según denunció la propietaria del vehículo.
Fuentes consultadas por La Voz de Misiones señalaron que el hecho ocurrió este jueves por la tarde, cuando hombre se mostró interesado en comprar un Citroen Aircross que era ofrecido por redes sociales.
El contacto avanzó y el supuesto comprador más tarde se presentó en el inmueble de la mujer que vendía el auto, en inmediaciones a la intersección de las avenidas Leandro N. Alem y San Martín.
El hombre llegó al lugar vestido como integrante del Ejército Argentino y pidió para probar el andar el auto, tras lo cual dio unas vueltas por la zona en compañía de la vendedora.
En determinado momento, el hombre confirmó que estaba interesado en comprar el rodado, por lo cual estacionó frente al Ejército y bajo el pretexto de debía buscar el dinero dentro de la guarnición y “no podía entrar con nadie ajeno” a la institución hizo que la mujer bajara del vehículo.
En ese preciso instancia el implicado aceleró y se dio a la fuga por la avenida San Martín, llevándose el auto que ahora es intensamente buscado.
Policiales
Delivery denunció que dos policías le robaron $100.000 en la Chacra 32-33
Gustavo Molina tiene 29 años y hace 12 que trabaja como motomandado para mantener a su familia. Acumula cientos de kilómetros recorridos en la ciudad, sin importar horario, lluvia, frío u ola de calor como la de estos días. En el fragor del laburo en la calle ha entrado en los puntos más recónditos de Posadas y afirma que nunca antes sufrió lo que sucedió días atrás, cuando dos policías le robaron 100.000 pesos durante un procedimiento improvisado en la chacra 32-33.
El hecho denunciado por Molina ocurrió en la medianoche entre el 18 y el 19 de enero, cuando fue abordado por dos policías del Comando Radioeléctrico de la Policía de Misiones en uno de los pasillos de ingreso al populoso complejo de viviendas sobre la avenida Lavalle.
“Yo estaba terminando de trabajar el domingo, ya para lunes. Yo iba tranquilo, sin nada que esconder. La persona me tira su ubicación y entro para entregar mi pedido. Yo veo que ingresan dos policías del Comando Radioeléctrico por el pasillo y en eso un oficial llamado Pereira sacó su arma y me detuvo para me baje del vehículo y comenzó la requisa”, relató Molina en una entrevista en vivo con La Voz de Misiones.
El joven añadió que “en eso llega un compañero con una escopeta y los dos comienzan a interrogarme. Pereira me agarra del cuello en un momento, me sacan la zapatillas y me requisan, pero no me encuentran nada. Soy un trabajador”.
¿Cuánta plata hay ahí?
Hasta allí Molina hasta consideró normal el procedimiento, pero minutos después constató que de normal no había nada. “En eso me empiezan a decir cosas y uno le pregunta al otro ‘¿cuánta plata hay ahí?’. Yo tenía la plata de dos días, de un día que había laburado y eran 80-90 lucas y lo que había hecho ese mismo día, que eran 40 más. Pasaban las 100 lucas, pero no tenía el conteo exacto”, estimó.
Y continuó: “Entre que me requisan y me sacan las cosas me dicen, ‘bueno retirate’. Pereira que me tenía del cuello me dice, ‘te doy un minuto para que te pongas la zapatilla y te retires’. Entonces me subo, empiezo a juntar todas mis cosas porque estaba nervioso, el tipo me tenía con un arma 9 milímetros”.
El motomandado contó que después de esa tensa situación se retiró del lugar, pero a los 30 metros se detuvo a revisar sus pertenencias, momento en el que constató que en su riñonera faltaba el dinero que tenía. “Me habían sacado toda la ganancia. Me dejaron solo el cambio”, graficó.
Molina afirmó que de inmediato se dirigió hacia la Jefatura de Policía y de allí lo enviaron hacia la Unidad Regional I, donde finalmente radicó la denuncia correspondiente, cuya copia mostró ante las cámaras de LVM.

Gustavo Molina realizó una denuncia y después una ampliación de denuncia con los nombres de los uniformados acusados.
La denuncia
“En ese momento no tenía todos los datos exactos. Yo hice la denuncia a las 1:30, diciendo que no importaba lo que había pasado, que por ahí se equivocaron, solo quería que me devuelvan la plata porque me dejaron seco, cómo iba yo a volver a mi casa sin poder darle de comer a mis hijos”, expresó.
El muchacho añadió que días después volvió a la misma comisaría para ampliar su presentación con más datos que pudo recolectar sobre los uniformados a los que acusó con nombre y apellido: Emanuel Pereira -oficial- y Carlos Petruszinki -sargento ayudante-, aunque por la sustracción puntual del dinero apunta solo contra el primero de ellos.
“Después pude conseguir el número del móvil y los datos de las personas que se encontraban en el móvil. Los encontré en Facebook e Instagram y estaba seguro de que eran las personas que me robaron en ese momento. Hasta conseguí su teléfono y le llamé a Pereira. Le pedí que me devuelva la plata, le dije que se equivocó conmigo. Él no sabía qué decirme, entonces me pidió mi ubicación y dijo que al otro día me iba a venir a devolver la plata, pero pasaron 11 días y nunca apareció“, señaló.
Molina afirmó que desde la propia Policía le recomendaron radicar la denuncia y reconoció que el jefe regional lo “atendió muy bien”, aunque al mismo tiempo lamentó que a casi dos semanas del hecho el agente implicado continúa trabajando con normalidad.
“Hace unos días iba por la Uruguay y lo volví a ver en la misma situación, uniformado y requisando personas. Me sentí inseguro. Estuve pensando varios días pensando qué me puede pasar más adelante. Te agarran así, en un lugar oscuro, vos solo y ellos armados, no sabés que más que te pueden hacer“, reclamó.
Y cerró: “Yo esto no quería hacer, soy un trabajador. Tuve que tomar valor, pero es un policía que le está dejando mal a todos. Hay policías buenos. He estado en villas más peligrosas y me he cruzado con gente mucho más oscura y nunca me robaron nada”.
Política
Jabornicky, el asesor detrás del proyecto político de Ramón Amarilla
Se muestra en las redes sociales en reuniones en sitios de lujo y vinculado a espacios libertarios. No tiene matrícula para ejercer, pero comanda un buffet de abogados en Posadas. Dice ser “el creador” de Ramón Amarilla como figura política, una relación que nació en los días de cárcel del expolicía y actual diputado provincial.
El abogado Alejandro Jabornicky, de 53 años, irrumpió en los medios de comunicación misioneros en el año 2003, en el marco de la causa denominada Megaestafa, un desfalco multimillonario a la Justicia de Misiones que lo tuvo entre los implicados.
A partir de allí enfrentó variadas disputas legales, período en el que acumuló 14 sanciones del Colegio de Abogados de Misiones, un proceso que concluyó en el año 2017 con la cancelación de su matrícula por parte del Superior Tribunal de Justicia.
Político
Desde su búnker de la avenida López y Planes, Jabornicky comanda un equipo de abogados que litigan por él en la Justicia misionera, territorio que lo tiene vedado por falta de matrícula.
Desde allí, también comandó varios armados políticos de tinte liberal libertario, a partir de su vínculo cuasi familiar con la ex jefa del Pami Misiones, Ninfa Alvarenga, íntima amiga de su pareja fallecida, de quien fue su apoderado hasta la inevitable ruptura.
Reapareció, tiempo después, en las elecciones Paso de 2023, como precandidato a senador por Fuerza Liberal, en una heterogénea lista que nucleaba a ex ninfos, elementos irradiados del PRO y figuras del puertismo residual, y que impulsaba la candidatura de Javier Milei para presidente.
Fue entonces que promovió a la actual diputada provincial del partido Por la Vida y los Valores, Rita Flores, que figuraba como precandidata a diputada nacional en las Paso de ese año, e incluso movilizó un colectivo ploteado que bautizó como el “Bondi de la Libertad” y lo paseó por la provincia.
La lista no alcanzó el piso. El armado se desintegró. Jabornicky y Flores, que habían matcheado durante la campaña electoral, abandonaron Fuerza Liberal y se replegaron al búnker de López y Planes, desde donde buscaron reposicionarse en el universo libertario, con múltiples giras a Buenos Aires, que abarcaron glamorosas veladas en Puerto Madero, visitas a diplomáticos, encuentros con figuras del gobierno, como el entonces ministro del Interior Guillermo Francos, y asientos en los mítines de Milei en el Movistar Arena porteño.
De resultas de esas giras, aterrizó en Posadas la legisladora porteña Lucía Montenegro, mileísta acérrima que saltó a la fama como la karateca silenciosa que desplegaba artes marciales en la campaña electoral de La Libertad Avanza, y se ubicó en el ojo del huracán con un evento negacionista de la dictadura que tuvo de anfitriona a la vicepresidenta Victoria Villarruel.
Montenegro trajo a Misiones su partido Ahora Vos, y designó como presidenta a Flores y vicepresidente a Jabornicky. Hasta hoy, el espacio es un sello sin personería jurídica ni política, pero le permitió al abogado posadeño continuar en el ruedo, de cara a las elecciones provinciales de junio de 2025 y articular una lista ganadora en torno a Ramón Amarilla.

FIGURA. El abogado sin matrícula siempre se mantiene vigente en los medios.
Titiritero
Los 267 días de encarcelamiento de Ramón Amarilla, acusado de intento de sedición en el marco de la protesta policial de 2024, “fueron el tiempo necesario para fraguar una sociedad política que se sostiene hasta hoy”, analizó en diálogo con LVM el abogado Claudio Katiz, que fuera candidato en la lista del ex policía, que fue reemplazada por la que finalmente se consagró en las elecciones del 8 de junio pasado.
Alejandro Jabornicky afirma en charlas informales ser “el creador” del Ramón Amarilla como figura política, y ambos admiten la relación que comenzó con una visita a la Unidad Penal VIII de Cerro Azul.
De hecho, el buffet de Jabornicky intervino en la liberación del ex policía de la cárcel, y no hace mucho, en el streaming HDP que conduce el periodista Eduardo Pérez, el letrado devenido en político definió a Amarilla como “un líder carismático, respetado por la calle, refrendado en las urnas: un buen ejemplo”.
“Jabornicky es el gran titiritero que había armado una lista en la cual estaban estos diputados (el matrimonio Walter Ríos y Déborah Mangone, y Rita Flores, expareja de Jabornicky), él era el armador”, remarca Katiz, que fue desplazado de su lugar como candidato a legislador provincial junto a otros de los primeros promotores de Amarilla. “Pero de todo eso no dimos cuenta después”, se lamentó.
Katiz analiza lo sucedido y dispara: “Ramón Amarilla se ve que sabía de la injerencia de Jabornicky, o fue parte de ese armado del abogado. Muchos nos enteramos de todo eso tiempo después”.

OTROS TIEMPOS. Ramón Amarilla y Claudio Katiz en reclamos por justicia.
Violencia
En la primera semana de septiembre de 2025, Jabornicky dinamitó todo el armado político que había conseguido articular en torno a la figura de Amarilla con el partido Por la Vida y los Valores, cuya lista fue encabezada por el expolicía y obtuvo cuatro bancas en la Legislatura provincial.
En una noche de aparente desenfreno, Jabornicky protagonizó supuestos hechos de violencia contra su pareja, Flores, y la también legisladora provincial Deborah Mangone, esposa del presidente del PVV y actual vicepresidente primero de la Legislatura, Walter Ríos, que desembocaron en la Policía y con Jabornicky detenido en un calabozo de la Comisaría Segunda, de la avenida Tambor de Tacuarí.
Según la denuncia policial, los hechos de violencia comenzaron en un restaurante árabe de la avenida Santa Catalina, donde el grupo acostumbraba ir a cenar luego de sus reuniones políticas en el búnker de Jabornicky, y donde el abogado, totalmente fuera de sí, profirió insultos a Flores y rompió una copa, cuyas esquirlas alcanzaron a Mangone.
En la denuncia consta que las amenazas eran del siguiente tenor: “Te voy a matar, sos una miserable. Van a tener que necesitar un ADN para identificarte. Te voy a destruir, voy a reventar tu teléfono, que encima lo compré yo. En una zanja te voy a dejar tirada”.
La situación se repitió más tarde, cuando Flores fue hasta la casa donde convivía con el acusado a retirar sus pertenencias.
El abogado contraatacó y denunció a la diputada provincial por acoso judicial, y pidió al juez que sancione a su defensora, la abogada Silvia Risko. Alegó que lo drogaron y aprovecharon su estado para robarle miles de dólares y joyas, entre otras pertenencias. “Me desvalijaron la casa”, lanzó.
El caso, que se tramita en el Juzgado de Instrucción 7 de Posadas y saltó a los medios nacionales, le significó a Jabornicky el divorcio, no solo con Flores, sino con sus socios políticos Ríos y Mangone, sobre quienes el abogado solía referirse como “mis diputados”.

ESPOSADO. Jabornicky recién llegado a la seccional 2da donde pasó tres días.
Megaestafa
La causa conocida como la Megaestafa judicial estalló en 2003 y produjo un duro golpe a una estructura delictiva que terminó con una jueza detenida, otros magistrados bajo sospecha, secretarios eyectados, y un grupo de abogados en el banquillo de los acusados. En ese escenario apareció Héctor Alejandro Jabornicky.
El escándalo que hizo detonar al Poder Judicial misionero al destapar una olla de corrupción que funcionaba en el Juzgado de Instrucción Uno de Posadas y que provocaba desfalcos millonarios. También quedaron otros juzgados en la mira de los investigadores.
La causa comenzó el 29 de septiembre de 2003, a partir de una denuncia radicada ante la seccional Primera por uno de los damnificados en las maniobras de estafa que eran articuladas entre jueces, secretarios y abogados. El objetivo era saquear cuentas que se encontraban bajo custodia judicial con la complicidad de integrantes de la Justicia.
La investigación derivó en un jury a la magistrada Graciela Brígida Salvado de Sotelo, quien fue acusada como la “organizadora” de la banda, mientras que otros cinco funcionarios judiciales también fueron imputados y dos abogados.
Todos fueron acusados de formar parte de una asociación ilícita dedicada a robar dinero con extracciones de depósitos judiciales en bancos de Posadas y a medida que la investigación avanzaba se fueron sumando más nombres, entre los cuales apareció el de Jabornicky.
Según una crónica de la época publicada por el diario El Territorio, Jabornicky llegó a estar imputado por “coautor del delito de estafa calificada; sustracción y ocultamiento de documental”, aunque con el paso del tiempo, los recursos de apelación, prescripciones y más artilugios judiciales, las responsabilidades penales finalmente recayeron en los primeros seis acusados.
Por otra parte, Jabornicky no puede ejercer como abogado en la provincia por tener la matricula cancelada por una condena firme del Tribunal de Disciplina del Colegio de Abogados de Misiones. Tampoco puede ser apoderado. Sin embargo, puede ejercer en causas federales.
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