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Aristóbulo: familias del barrio Milagros reclaman hace casi tres años la construcción de un puente

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Aristóbulo: familias del barrio Milagros reclaman hace casi tres años la construcción de un puente

En el barrio Milagros de Aristóbulo del Valle, más de 300 vecinos y vecinas frentistas de la calle Atilio Errecaborde, reclaman la construcción del puente que une sus viviendas con la calle.

Actualmente existe un puentecito improvisado por un grupo de padres para que sus hijas e hijos puedan llegar a la escuela; pero dificulta el tránsito por la mencionada calle y las alcantarillas de acceso a las casas.

Originalmente funcionaba un puente en un lugar accesible; pero por las obras de entubado del arroyo,y la promesa de construcción del cordón cuneta y empedrado, fue removido por la Dirección de Obras y Servicios Públicos de la Municipalidad.

Las obras no se concretaron en su totalidad y sólo crearon inconvenientes para los vecinos que quedaron prácticamente sin acceso hacia sus domicilios.

Esto ocurrió hace dos años y medio y esperan la construcción del nuevo puente para poder acceder a la calle, y que los niñas y niños puedan ir a estudiar con tranquilidad, ya que el puente es un paso obligatorio para llegar a la escuela.

El legislador Martín Sereno, del Bloque Parlamentario Tierra, Techo y Trabajo estuvo en el barrio, motivado por la preocupación de las familias.

“Cada vez que visitamos una localidad, escuchamos las problemáticas de las familias para trabajar en búsqueda de soluciones. En el barrio Milagros, nos manifestaron su preocupación porque llevan casi tres años esperando el arreglo del puente que divide el barrio, y les dificulta la vida a todos y todas: a los trabajadoras, a las niñas y niños cuando van a la escuela y en todas las actividades relacionadas con la vida cotidiana. No pueden transitar normalmente por esa arteria vital cortada indefinidamente”, explicó el diputado.

Por ese motivo, realizó gestiones y presentó proyectos a la Cámara de Diputados solicitando que los organismos correspondientes, arbitren con urgencia los mecanismos para la construcción del puente en el barrio Milagros.

En Aristóbulo, Sereno también se reunió con trabajadoras y trabajadores de la economía popular en la sede del espacio político Tierra, Techo y Trabajo, para fortalecer las unidades productivas. “Analizamos las necesidades y como resultado del esfuerzo colectivo, logramos adquirir herramientas e insumos que fueron recibidos con mucha alegría por los y las trabajadoras”, celebró.

“Un puente provisorio peligroso para los chicos”

Una de las vecinas, Camila Suárez habló sobre las dificultades que significa la precariedad del puente en el barrio cuando deben trasladarse. “Los días de lluvia tenemos que dar mil vueltas y se nos complica por el barro y porque el agua sube sobre las maderas y cuesta cruzar, cuando llueve se vuelve imposible y peligroso, sobre todo para los chicos porque se pueden resbalar y caer”, dijo angustiada.

Hace dos años y medio que el puente está destruido prácticamente, sin que haya modificación en su construcción. Las familias presentaron varias notas de reclamos que no tienen respuestas.

La indignación de todas y todos los vecinos es coincidente debido al tiempo que esperan que tanto el Municipio administrado por Heldor Aníbal Hut (FR), como la provincia hagan algo.

El puente provisorio está hecho con maderas que debido al paso del tiempo y las inclemencias del clima se van deteriorando, lo que lo vuelve inseguro, y obliga a las familias a dar varias vueltas por varias cuadras para llevar a sus hijos a la escuela.

Para Victoria Codos, otra de las madres, el precario puente no sólo es inseguro, sino también insalubre. “Es un juntadero de bichos y más con el dengue que hay en Misiones. Toda la basura del barrio va por la cloaca que se tapa contínuamente. Es una vergüenza que después de casi tres años sigamos sin tener un puente seguro para transitar. Cuando reclamamos a la Municipalidad nos dicen que la construcción del puente corresponde a Vialidad Provincial, y así se tiran la pelota unos a otros; pero en el medio estamos las familias sufriendo esta necesidad”, señaló la mujer.

“Cansados de sufrir riesgos e insalubridad”

En la reunión con el diputado de TTT, los vecinos enfatizaron su reclamo. “Tenemos 150 chicos en el barrio que necesitan esa calle para ir a la escuela y no cuentan con un puente seguro de material. En estos días vimos movimientos de máquinas, así que tenemos la esperanza de que haya celeridad, porque generalmente el personal municipal viene, trabaja unas horas y se va, a los pocos días retiran los equipos y nos quedamos esperando, sin que ningún jefe nos dé una explicación”, indicaron.

Carlos Debrum vive en el barrio Milagros hace seis años, y suma la queja por los robos: “En esta parte cuando comenzaron las obras del empedrado, sacaron los tubos, y prácticamente no teníamos acceso a la casa porque hay dos metros de zanja para ingresar al garaje. Antes de esto dejábamos el auto afuera; pero un día reventaron la puerta, robaron el estéreo y todo lo que encontraron, y ahí no estuvo la Municipalidad ni Vialidad para hacerse cargo. Para que finalicen las obras presentamos notas con muchas firmas -la última fue en febrero de este año- pero no hubo solución. Ahora confiamos que con el apoyo del diputado y su equipo, escuchen nuestros reclamos y tengamos respuestas”, se esperanzó.

 

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Productores de Tierra, Techo y Trabajo donan parte de su cosecha a comedores

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En medio de la crisis social que golpea con fuerza a los barrios habitados por familias de trabajadores, algunas experiencias en Misiones vuelven a poner en primer plano la solidaridad de nuestro pueblo, con una idea simple y poderosa: lo que se produce en la chacra no es sólo mercancía; también es alimento.

Así lo demuestran los productores de Cerro Romero, Santo Pipó, Otto Kuhn, y Esteban González, de Corpus, quienes organizados en el espacio Tierra, Techo y Trabajo, donan parte de su cosecha, integrada por productos frescos como cebollas, batatas, lechugas y zapallos, para comedores populares y comunitarios, con el objetivo de reforzar la alimentación de muchas familias que atraviesan una situación económica y alimentaria cada vez más crítica.

Y no se trata de “sobrantes”, ni de gestos aislados, sino de una decisión consciente. Otto y Esteban continúan vendiendo su producción -porque de eso viven-, pero también entienden que en momentos de tanta necesidad, parte de lo que producen puede transformarse en ayuda directa para quienes más lo requieren, y ahí la solidaridad no aparece como un relato, sino como un hecho: verduras de estación que muchas veces son inaccesibles para las familias más golpeadas por la caída del consumo.

“Es una alegría que en tiempos donde crece la pobreza que genera una urgencia cotidiana, esta experiencia ponga en evidencia una verdad que suele quedar fuera de las discusiones económicas: la producción de alimentos tiene valor de mercado, pero también tiene valor social”, expresó el dirigente Martín Sereno, quien  acompaña estas articulaciones territoriales con el apoyo del Instituto de Macroeconomía Circular, y junto con Carla Pipke, militante de TTT,  colaboraron con la organización y la logística para que los alimentos lleguen a los comedores populares de Posadas.

Agregó que a partir de esa primera entrega, otros productores y productoras de la agricultura familiar campesina que se enteraron de la iniciativa, se comunicaron para sumarse con el mismo objetivo. “Es decir que la solidaridad se contagia”, resumió Sereno.

En ese marco, destacó el sentido profundo de esta tarea colectiva: “Estos compañeros comercializan su producción, pero también son concientes de que lo que se produce no es sólo un número, es alimento, y cuando en las ciudades no es frecuente, en los barrios de trabajadores y trabajadoras, compartir una parte no es una pérdida, es una respuesta en comunidad, pensando en el bien común“, reiteró.

Total contraste con la postura de Nación

Mientras estas redes solidarias se sostienen “desde abajo”, a nivel nacional continúa la polémica por el reparto de alimentos a comedores populares.

En los últimos años, la Justicia ordenó e intimó en varias oportunidades al Ministerio de Capital Humano, conducido por Sandra Pettovello, a avanzar con la distribución de alimentos almacenados y a incluir comedores en el esquema de entrega, pero aún no cumple.

La tensión se profundiza porque para miles de familias, los comedores populares que proveen alimentos en los barrios, no son una consigna sino el plato de cada día. En ese marco, la decisión de productores misioneros de compartir parte de su cosecha, adquiere el peso doble de aliviar la urgencia, y al mismo tiempo muestra que la salida no es individual, sino comunitaria.

Los productores Otto y Esteban representan a una Misiones productiva que no se encierra en el “sálvese quien pueda”. Así como donan, también sostienen el mensaje profundo de que producir alimentos implica responsabilidad social, y en una crisis como la que sufre el país, la comida no puede quedar en un depósito ni perderse en discusiones administrativas.

“Está claro que en las chacras cuando se organizan con la comunidad, no sólo piensan en producir para vender, sino también para alimentar, como en este caso a quienes más lo necesitan”, remarcó el dirigente territorial.

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Ejecutan mejoras viales sobre la calle Camba Cuá de Alem

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La Municipalidad de Leandro N. Alem avanza en los trabajos de arreglo, empedrado y cordón cuneta en calle Camba Cuá, con el objetivo de mejorar la transitabilidad y fortalecer la infraestructura vial en uno de los sectores que más crecimiento registra en la ciudad.

Las tareas se enmarcan en el plan de urbanización que la gestión viene ejecutando en distintos barrios, para garantizar mejores condiciones de circulación y mayor seguridad, tanto para peatones como vehículos.

En ese sentido, el intendente Matías Sebely destacó la importancia del avance de los trabajos y remarcó el rol del municipio en la ejecución: “Estamos transformando la ciudad con obras que tienen un impacto concreto en la vida cotidiana de nuestros vecinos. La calle Camba Cuá es estratégica para la integración barrial, y hoy estamos avanzando con infraestructura que no solo mejora la circulación, sino que ordena y prepara la zona para seguir creciendo”.

Por su parte, el secretario de Urbanización y Servicios Públicos, Claudio Balaiches, explicó las características de la obra y la planificación del área: “Estamos priorizando sectores donde la demanda es más urgente, con obras que permiten una mejor transitabilidad, especialmente en días de lluvia. El empedrado y el cordón cuneta mejoran el escurrimiento, la durabilidad de la calzada y generan una infraestructura más ordenada para el desarrollo urbano”.

Esto demuestra que, camino hacia el Centenario de Leandro N. Alem, la gestión municipal continúa desarrollando obras estructurales que consolidan el crecimiento de la ciudad y mejoran la calidad de vida de los vecinos.

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Puerto Leoni: productora rescató 23 variedades de tomates reliquia y produce semillas

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Puerto Leoni: productora recató 23 variedades de tomates reliquia y produce semillas

En una chacra de Puerto Leoni, Nancy Borges sostiene, junto a su familia, una experiencia poco común en Misiones: el cultivo de tomates “reliquia”, variedades antiguas de polinización abierta que se multiplican todos los años a partir de semillas conservadas por la propia productora.

Los frutos se distinguen por formas, colores y sabores intensos, y recuperan un modo de producir donde la semilla no es un insumo descartable, sino un patrimonio vivo.

Los tomates “reliquia” son variedades antiguas, a diferencia de las semillas comerciales estandarizadas, conservan la diversidad genética, tienen distintas formas y colores, y suelen destacarse por sus sabores más intensos. Guardar y reproducir semillas propias permite que el cultivo se adapte al suelo y al clima local, fortaleciendo la autonomía productiva.

“Creo que en Misiones no hay nadie que produzca este tipo de tomates que son los más antiguos. Actualmente, trabajamos con 23 variedades, priorizando la diversidad y selección temporada tras temporada”, señaló la productora, mientras mostraba su plantación.

A diferencia del modelo industrial que tiende a uniformar los productos, los tomates “reliquia” conservan variación genética, y permiten reproducir semillas en la chacra. En ese proceso, Nancy dio el paso clave de dejar atrás la dependencia de semillas externas.

“Los colores y formas son muy llamativos, estas ya no son semillas de intercambio, sino que son propias, porque durante el año pasado estuvimos cultivando”, explicó.

La práctica de producir esos tomates requiere observación constante: elegir frutos, conservar semillas, planificar siembras y volver a reproducir. Además, en cada ciclo las plantas se adaptan al suelo y al clima local, fortaleciendo la estabilidad del cultivo.

Soberanía alimentaria que nace desde la tierra

“La experiencia en Puerto Leoni también se fortalece con acompañamiento técnico, productivo y la presencia territorial del Instituto de Macroeconomía Circular (IMaC), que incluye provisión de insumos y articulación para que las semillas puedan replicarse y circular. Por eso sumamos la entrega de media sombra y apoyo para mejorar las condiciones de cultivo y proteger la producción”, señaló el dirigente Martín Sereno.

Sobre el trabajo territorial expresó que “acompañar es estar, no es un discurso. Al trabajo de Nancy le aportamos insumos, y articulamos para que haya réplica e intercambio de semillas. También acercamos maíz caiano blanco y colorado producido en San Pedro, convencidos que cuidar y multiplicar las semillas es cuidar el futuro”, destacó Sereno.

Agregó que además de insumos y acompañamiento, se impulsa a replicar e intercambiar semillas como herramientas concretas para preservar las variedades y sostener la autonomía productiva.

En un contexto, donde pocas empresas concentran el control de semillas comerciales, estas prácticas vuelven estratégico el acto de conservar, reproducir e intercambiar. “Los tomates ‘reliquia’ no sólo aportan sabor y calidad, también expresan una decisión productiva y cultural ligada a la soberanía alimentaria, al cuidado de la biodiversidad y a la defensa de los saberes campesinos”, señaló el dirigente.

Con su trabajo, Nancy Borges muestra que el futuro de la producción no depende únicamente de grandes escalas, sino también de experiencias que combinan esfuerzo cotidiano, conocimiento, apoyo concreto e intercambio.

“Guardar semillas es pensar no sólo en el presente, sino en lo que se viene”, resumió la productora, mientras mostraba sus plantas que crecen distintas y hablan de identidad, territorio y alimento con raíces.

“Estos no son tomates pensados para rendir más en una góndola, tienen historia, sabor e identidad, cada semilla guardada es la decisión de no depender, no resignar diversidad, ni perder saberes. Acompañar estas experiencias es fortalecer la producción local, cuidar la biodiversidad y construir soberanía alimentaria desde abajo, con las manos en la tierra y en comunidad”, remarcó Sereno.

Puerto Leoni: productora recató 23 variedades de tomates reliquia y produce semillas

Sereno recorrió la plantación de tomates en Leoni junto a Nancy Borges.

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Puerto Leoni: productora recató 23 variedades de tomates reliquia y produce semillas

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