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Taxi boy condenado por homicidio fue detenido por abuso en Apóstoles

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Raúl Roberto Leites, el taxi boy misionero que en 2009 fue condenado por el asesinato de un médico en Buenos Aires y que luego se mantuvo cinco años prófugo al no regresar de una salida transitoria, volvió a escuchar las esposas cerrarse sobre sus muñecas hoy, esta vez acusado por abusar de una sobrina en la localidad de Apóstoles.

Leites tiene 44 años, pero hace 20 que su nombre ya sale en las crónicas policiales. Todo empezó el 18 de agosto de 2004, cuando lo detuvieron por el crimen de Simón Russek (60), un médico que un mes antes fue asfixiado dentro de su departamento en el barrio porteño de Almagro.

Los investigadores establecieron que las últimas personas que estuvieron con Russek fueron tres trabajadores sexuales, más conocidos como “taxi boys”, quienes asiduamente visitaban al médico y entre ellos estaba Leites, al que ubicaron como el joven que mayor relación tenía de la víctima.

El crimen fue descubierto el 9 de julio, cuando la madre de Russek fue a visitarlo porque hacía días que no tenía novedades de él y al entrar al departamento lo encontró tendido sobre su cama. El médico estaba maniatado de pies y manos y en su cabeza aún tenía una funda de almohada. 

La hipótesis principal fue que el médico fue asaltado por los trabajadores sexuales, que tras el crimen robaron una importante suma de dinero en dólares y con los datos recabados los policías salieron en sus búsquedas, aunque para ese entonces ya ninguno estaba en Capital Federal.

Fue así que a mediados de agosto Leites fue capturado en Apóstoles y en la casa donde lo detuvieron encontraron un recibo de una sucursal bancaria donde el día anterior cambió 100 dólares.

La recaptura de Leites en 2016 fue incluida en el informe de Cufre.

Más tarde, finalmente, el misionero fue condenado a 10 años y 6 meses de prisión como autor del delito de “homicidio ocasión de robo”, pena que purgó en el penal de Ezeiza, pero en 2011 salió de transitoria, nunca volvió y pasó a la clandestinidad.

Durante varios años fue considerado uno de los prófugos más buscados de Argentina y su recaptura se dio recién en agosto de 2016, cuando agentes de inteligencia criminal de la Prefectura Naval Argentina (PNA) lograron ubicarlo.

Leites nuevamente estaba en Apóstoles. Había logrado pasar desapercibido trabajando en un complejo yerbatero, pero sus días en libertad había llegado a su fin nuevamente y desde allí fue llevado a la cárcel de Marcos Paz, donde terminó de cumplir su condena.

Su recaptura en 2016 fue incluida ese año en el informe del Comando Unificado Federal de Recaptura de Evadidos, dependiente del ministerio de Seguridad de la Nación.

Ahora, su nombre vuelve a aparecer en las noticias policiales. Según pudo averiguar La Voz de Misiones, Leites ayer fue denunciado por un hecho de abuso sexual cometido en perjuicio de una sobrina de 16 años y esta mañana la Policía irrumpió en la casa donde residía en Apóstoles.

El procedimiento se concretó a las 8.15 de hoy y Leites se resistió, alegando que estaba armado, aunque no logró evitar su aprehensión. El implicado ahora está a disposición del Juzgado de Instrucción Cuatro, a cargo del magistrado Miguel Ángel Faría, quien llevará adelante las actuaciones de la incipiente causa.

Fuentes policiales agregaron que Leites además tiene una causa federal por falsificación de moneda extranjera y otra por amenazas, al tiempo que había sido declarado en “rebeldía”.

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Recuperaron Citroen robado y buscan a sospechoso vestido del Ejército

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En la madrugada de hoy, efectivos de la División Investigaciones Garupá recuperaron el Citroen AirCross, en una vivienda del barrio Santa Clara 3, mientras continúa la búsqueda del hombre vestido del Ejército Argentino que sustrajo el vehículo. 

El sujeto se había acercado a un domicilio de Posadas para probar el auto, tras una maniobra de engaño durante una supuesta operación de compraventa pactada a través de redes sociales, y huyó a bordo del mismo ayer por la tarde.

Tras el hecho, una mujer de 31 años realizó la denuncia y en su declaración manifestó que había coordinado la venta de un Citroën C3 Aircross, con un hombre que se presentó como presunto comprador. Tras encontrarse en un domicilio particular, bajo engaños, el sujeto le propuso trasladarse hasta inmediaciones del Ejército Argentino, ubicado en las avenidas Alem y San Martín, para realizar la verificación del automóvil.

Al llegar al lugar, el individuo le indicó que descendiera del vehículo, argumentando que en el predio militar no estaba permitido el ingreso de personas ajenas, haciéndose pasar presuntamente por alguien vinculado al Ejército. Fue entonces que el hombre se retiró con el rodado y dejó de responder llamadas y mensajes, perdiendo todo contacto.

A partir de la denuncia y tras tareas encubiertas, los investigadores lograron establecer que el vehículo se encontraba en una vivienda del barrio Santa Clara 3, donde un conocido del involucrado hizo entrega voluntaria del automóvil para su secuestro, manifestando que el implicado había dejado el rodado en dicho lugar por desperfectos mecánicos y que más tarde pasaría a buscarlo.

Finalmente, por disposición del Juzgado interviniente, recepcionaron las declaraciones del propietario del inmueble, procedieron al secuestro del rodado y las actuaciones fueron elevadas a la comisaría jurisdiccional, mientras continúa la investigación para identificar al responsable.

Vestido del Ejército fue a probar un auto en venta y se lo robó en Posadas

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Vestido del Ejército fue a probar un auto en venta y se lo robó en Posadas

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La Policía de Misiones busca intensamente un automóvil Citroen AirCross robado esta tarde por un hombre vestido del Ejército Argentino, según denunció la propietaria del vehículo.

Fuentes consultadas por La Voz de Misiones señalaron que el hecho ocurrió este jueves por la tarde, cuando hombre se mostró interesado en comprar un Citroen Aircross que era ofrecido por redes sociales.

El contacto avanzó y el supuesto comprador más tarde se presentó en el inmueble de la mujer que vendía el auto, en inmediaciones a la intersección de las avenidas Leandro N. Alem y San Martín.

El hombre llegó al lugar vestido como integrante del Ejército Argentino y pidió para probar el andar el auto, tras lo cual dio unas vueltas por la zona en compañía de la vendedora.

En determinado momento, el hombre confirmó que estaba interesado en comprar el rodado, por lo cual estacionó frente al Ejército y bajo el pretexto de debía buscar el dinero dentro de la guarnición y “no podía entrar con nadie ajeno” a la institución hizo que la mujer bajara del vehículo.

En ese preciso instancia el implicado aceleró y se dio a la fuga por la avenida San Martín, llevándose el auto que ahora es intensamente buscado.

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Delivery denunció que dos policías le robaron $100.000 en la Chacra 32-33

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Gustavo Molina tiene 29 años y hace 12 que trabaja como motomandado para mantener a su familia. Acumula cientos de kilómetros recorridos en la ciudad, sin importar horario, lluvia, frío u ola de calor como la de estos días. En el fragor del laburo en la calle ha entrado en los puntos más recónditos de Posadas y afirma que nunca antes sufrió lo que sucedió días atrás, cuando dos policías le robaron 100.000 pesos durante un procedimiento improvisado en la chacra 32-33.

El hecho denunciado por Molina ocurrió en la medianoche entre el 18 y el 19 de enero, cuando fue abordado por dos policías del Comando Radioeléctrico de la Policía de Misiones en uno de los pasillos de ingreso al populoso complejo de viviendas sobre la avenida Lavalle.

“Yo estaba terminando de trabajar el domingo, ya para lunes. Yo iba tranquilo, sin nada que esconder. La persona me tira su ubicación y entro para entregar mi pedido. Yo veo que ingresan dos policías del Comando Radioeléctrico por el pasillo y en eso un oficial llamado Pereira sacó su arma y me detuvo para me baje del vehículo y comenzó la requisa”, relató Molina en una entrevista en vivo con La Voz de Misiones.

El joven añadió que “en eso llega un compañero con una escopeta y los dos comienzan a interrogarme. Pereira me agarra del cuello en un momento, me sacan la zapatillas y me requisan, pero no me encuentran nada. Soy un trabajador”.

¿Cuánta plata hay ahí?

Hasta allí Molina hasta consideró normal el procedimiento, pero minutos después constató que de normal no había nada. “En eso me empiezan a decir cosas y uno le pregunta al otro ‘¿cuánta plata hay ahí?’. Yo tenía la plata de dos días, de un día que había laburado y eran 80-90 lucas y lo que había hecho ese mismo día, que eran 40 más. Pasaban las 100 lucas, pero no tenía el conteo exacto”, estimó.

Y continuó: “Entre que me requisan y me sacan las cosas me dicen, ‘bueno retirate’. Pereira que me tenía del cuello me dice, ‘te doy un minuto para que te pongas la zapatilla y te retires’. Entonces me subo, empiezo a juntar todas mis cosas porque estaba nervioso, el tipo me tenía con un arma 9 milímetros”.

El motomandado contó que después de esa tensa situación se retiró del lugar, pero a los 30 metros se detuvo a revisar sus pertenencias, momento en el que constató que en su riñonera faltaba el dinero que tenía. “Me habían sacado toda la ganancia. Me dejaron solo el cambio”, graficó.

Molina afirmó que de inmediato se dirigió hacia la Jefatura de Policía y de allí lo enviaron hacia la Unidad Regional I, donde finalmente radicó la denuncia correspondiente, cuya copia mostró ante las cámaras de LVM.

Gustavo Molina realizó una denuncia y después una ampliación de denuncia con los nombres de los uniformados acusados.

La denuncia

“En ese momento no tenía todos los datos exactos. Yo hice la denuncia a las 1:30, diciendo que no importaba lo que había pasado, que por ahí se equivocaron, solo quería que me devuelvan la plata porque me dejaron seco, cómo iba yo a volver a mi casa sin poder darle de comer a mis hijos”, expresó.

El muchacho añadió que días después volvió a la misma comisaría para ampliar su presentación con más datos que pudo recolectar sobre los uniformados a los que acusó con nombre y apellido: Emanuel Pereira -oficial- y Carlos Petruszinki -sargento ayudante-, aunque por la sustracción puntual del dinero apunta solo contra el primero de ellos.

“Después pude conseguir el número del móvil y los datos de las personas que se encontraban en el móvil. Los encontré en Facebook e Instagram y estaba seguro de que eran las personas que me robaron en ese momento. Hasta conseguí su teléfono y le llamé a Pereira. Le pedí que me devuelva la plata, le dije que se equivocó conmigo. Él no sabía qué decirme, entonces me pidió mi ubicación y dijo que al otro día me iba a venir a devolver la plata, pero pasaron 11 días y nunca apareció“, señaló.

Molina afirmó que desde la propia Policía le recomendaron radicar la denuncia y reconoció que el jefe regional lo “atendió muy bien”, aunque al mismo tiempo lamentó que a casi dos semanas del hecho el agente implicado continúa trabajando con normalidad.

“Hace unos días iba por la Uruguay y lo volví a ver en la misma situación, uniformado y requisando personas. Me sentí inseguro. Estuve pensando varios días pensando qué me puede pasar más adelante. Te agarran así, en un lugar oscuro, vos solo y ellos armados, no sabés que más que te pueden hacer“, reclamó.

Y cerró: “Yo esto no quería hacer, soy un trabajador. Tuve que tomar valor, pero es un policía que le está dejando mal a todos. Hay policías buenos. He estado en villas más peligrosas y me he cruzado con gente mucho más oscura y nunca me robaron nada”.

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