Policiales
Soldado muerto en Olivos: las pericias clave y el recuerdo del caso Ramírez
Por Sergio Alvez
Mientras se esperan los resultados de las pericias ordenadas en el marco de la investigación por la muerte del soldado misionero Rodrigo Gómez, ocurrido en la Quinta Presidencial de Olivos, la causa avanza bajo la órbita del Juzgado Federal de San Isidro, a cargo de la jueza Sandra Arroyo Salgado.
En esta etapa del proceso, la Justicia Federal analiza las pericias forenses y balísticas realizadas en la escena, así como el contenido y las características de la supuesta carta que el joven habría dejado, cuyo valor probatorio aún se encuentra bajo evaluación. Según indicaron fuentes judiciales, hasta el momento no se descarta ninguna hipótesis, mientras se busca reconstruir con precisión la mecánica del disparo ocurrido en la Quinta Presidencial de Olivos.
Ante este panorama, La Voz de Misiones consultó al licenciado Enrique Prueger, reconocido especialista en criminalística, con una extensa trayectoria profesional y participación como perito en investigaciones de alto impacto público -entre ellas el caso Carrasco y la causa por la muerte del fiscal Alberto Nisman-, para aportar una mirada técnica sobre los aspectos que deberían analizarse en un hecho de estas características.
El fusil FAL es un arma larga de uso militar, diseñada para disparos de alto calibre. Por sus características -peso, longitud y forma de accionamiento-, su utilización exige determinadas posiciones corporales y una mecánica precisa para poder accionar el gatillo, lo que convierte a su análisis en un elemento central en investigaciones de este tipo.

Entre los elementos hay peritar hay una carta presuntamente escrita por Gómez.
Desde ese punto de partida, el criminalista Enrique Prueger explicó que, cuando un fusil FAL está involucrado, el primer aspecto a evaluar es si la persona tenía la posibilidad física real de efectuar el disparo. “No solo hay que ver la distancia que existe entre la punta del dedo de la mano derecha o de la mano izquierda y el gatillo; también hay que analizar que la otra mano tiene que estar, de alguna manera, en el apagallamas del fusil” explicó.
El apagallamas es una pieza ubicada en la boca del cañón cuya función es dispersar los gases producidos al momento del disparo y reducir el fogonazo. En el fusil FAL, esa pieza hace que el contacto directo con esa zona deje rastros fácilmente identificables.
“El apagallamas del fusil tiene unos agujeritos romboidales, y esa mano tiene que estar sucia de pólvora. Y también debe verificarse si el dedo que acciona el disparador efectivamente llegaba al gatillo. Hay que ver si llega”, insistió.
El especialista explicó que este tipo de evaluación forma parte de lo que se conoce como un análisis biomecánico, es decir, un estudio que permite determinar si el cuerpo pudo ejecutar físicamente el movimiento necesario para disparar en la posición en la que se encontraba.
El criminalista se refirió a una modalidad conocida en el ámbito forense cuando la persona no logra llegar al gatillo con la mano. “Si no llegaba, generalmente se saca la bota y la media de ese lado y gatillan con el dedo gordo del pie. En esos casos, remarcó, debería existir un indicio claro: tiene que haber un pie descubierto” subrayó.

El criminalista Enrique Prueger participó en causas como el caso Carrasco, Alberto Nisman y Mauro Ramírez.
El recuerdo del caso Ramírez en Misiones
Uno de los casos en que el licenciado Prueger revistió como perito fue el de la muerte del soldado chaqueño Mauro Ramírez, ocurrido en el Regimiento Monte 30, de Apóstoles (Misiones) en 2003. En aquel caso, en una primera instancia el Ejército Argentino reportó lo ocurrido como un suicidio, hipótesis que las pericias correspondientes desecharon. El arma en cuestión, era similar a la que portaba el soldado hallado muerto en la Quinta de Olivos, un FAL.
En marzo de 2006 se realizó la reconstrucción de la muerte del soldado Ramírez, con la participación de una persona con las mismas características corporales de la víctima, quien medía 185 centímetros de altura.
Entonces, el criminólogo Enrique Prueger integraba la querella por parte de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. “El fusil no se encontraba apoyado en la víctima, sino a una distancia no menor de 25 centímetros. El largo del brazo no permite el disparo sin contacto con el cuerpo. La imposibilidad de que se hubiera apoyado el fusil en el cuerpo previo al disparo surge de la inexistencia de pólvora en sus ropas y de quemaduras y tatuajes característicos de disparos de menos distancia. En mi opinión, la víctima estaba de rodilla o sentada cuando le dispararon; no fue un suicidio”, concluyó Prueger en aquella pericia.
El caso Ramírez permanece abierto y sin esclarecerse en la Justicia Federal.
A 20 años de la muerte del soldado Ramírez: “Hay testigos que saben lo que pasó”
Policiales
Un detenido por intento de abuso a una niña de 12 años en El Soberbio
Un hombre de 31 años que permanecía prófugo desde fines de junio fue detenido este jueves en El Soberbio, acusado de haber intentado abusar sexualmente de una niña de 12 años y de amenazarla de muerte para que no revelara lo ocurrido.
El sospechoso, identificado por la Policía como Alejandro K., fue localizado por agentes encubiertos tras más de un mes de tareas investigativas desarrolladas en el marco de una causa por presunto abuso sexual en grado de tentativa y amenazas ocurrida en Colonia Paraíso, jurisdicción de El Soberbio.
De acuerdo a la denuncia radicada por el padre de la víctima, el hecho ocurrió cuando la menor se encontraba sola en su vivienda. Según el relato incorporado a la causa, un vecino habría intentado llevarla por la fuerza hasta una habitación con fines de abuso sexual, aunque la niña logró escapar. Antes de huir, el acusado presuntamente la amenazó de muerte para impedir que contara lo sucedido.
Tras conocerse la denuncia, el Juzgado de Instrucción Tres de San Vicente ordenó la inmediata detención del sospechoso, quien escapó y permaneció oculto durante más de un mes.
La captura se concretó este jueves como resultado de un operativo llevado adelante por efectivos de la Comisaría de la Mujer y de la Comisaría Seccional Segunda de El Soberbio, que lograron establecer el paradero del acusado y proceder a su detención.
El hombre quedó alojado en una dependencia policial y a disposición del magistrado interviniente, mientras continúa la investigación judicial por los delitos de presunto abuso sexual en grado de tentativa y amenazas.
Judiciales
Juicio por muerte de niña con discapacidad: “La dejaban encerrada y sin comida”
Dos antiguas vecinas y una empleada doméstica que trabajaba en la casa de Mariela Andrea Ramírez (48), imputada por la muerte de una hija con discapacidad, declararon esta mañana en la tercera audiencia del juicio para esclarecer el caso y coincidieron al describir las condiciones de “descuido” en que la niña residió junto a su madre en el barrio Terrazas de Itaembé Miní años antes de su fallecimiento.
El caso tiene como víctima a Rocío Belén López (15), diagnosticada con una enfermedad neurodegenerativa llamada Síndrome de Rett. Su fallecimiento fue vinculante a un cuadro de desnutrición y deshidratación sufrido mientras estaba a cargo de su madre en una casa del barrio Las Rosas en 2013.
La mayor parte de su vida la niña vivió al cuidado de sus abuelos, pero en una etapa, comprendida entre 2006 y 2007 aproximadamente, compartió hogar con su madre en el barrio Terrazas y ese período fue lo que las partes intentaron reconstruir en la jornada de hoy con los testigos citados.
Ramírez llegó a este juicio imputada por “abandono de persona doblemente agravado por el vínculo y resultado”, aunque el fiscal Vladimir Glinka en la primera audiencia pidió ampliar la acusación a “homicidio calificado por el vínculo en su modalidad de omisión al final del proceso”, al considerar que la mujer pudo haber dejado de alimentar a su hija en forma deliberada.

Ramírez junto al defensor oficial Miguel Ángel Varela.
“Una nena encerrada que llora”
Los testigos de hoy fueron de menor a mayor en grado de cercanía con la niña. Primero declaró Hilda Margot Da Silveira, quien residía en una de las viviendas contiguas a la casa donde Ramírez vivía junto a su pareja, su hija Belén y su hija más pequeña Micaela.
Da Silveira contó que su hija solía jugar con la pequeña Micaela y gracias a esa relación supo que en esa vivienda contigua también residía una niña con discapacidad.
“Yo no supe que esa nena (por Belén) estaba ahí. Lo supe cuando mi hija, que jugaba con la hija de la dueña, me contó que en una habitación había otra nena encerrada que lloraba mucho”, expresó.
Y avanzó: “Yo había dejado de trabajar un tiempo y escuchaba a la nena llorar. Yo pensaba que estaba la empleada, pero no había nadie. Después también la veíamos mucho tiempo afuera en pleno verano, descalza, solo con pañal y muerta de calor en el patio. Estaban todas las puertas cerradas y Belén afuera”.
La testigo contó que, en ese contexto, comenzaron a hablar con otros vecinos sobre la situación y una de ellas decidió pedir ayuda para Belén. Esa vecina que llamó a la línea 102 fue Lourdes Balmaceda, que hoy también declaró ante el Tribunal Penal Uno, presidido por el magistrado Gustavo Bernie e integrado por Viviana Cukla y Miguel Mattos (subrogante).
Balmaceda habló prácticamente sin parar durante más de veinte minutos. Ella vivía en la otra casa que estaba pegada a la de Ramírez y también tenía un hijo que jugaba con la hija más chica de la ahora imputada.
“La familia era ella, su marido y Micaela, nunca supe que tenía otra hija. Lo supe porque mi hijo me decía que en la casa de Micaela había una ovejita que estaba todo el tiempo y hacia ruidos. Un día hablando con otros vecinos todos contaron que sus hijos contaban lo mismo y les daba miedo”, recordó.
Tanto Da Silveira como Balmaceda coincidieron al afirmar que vieron a Belén sola, sin ropa más que pañales e incluso descalza deambular por el patio, tanto en horas de la siesta como por las noches.
Justamente, Balmaceda indicó que “el problema empezó cuando a la noche la nena empezaba a llorar mucho. La pieza de mi hijo tenía una ventana que daba al patio y él no podía dormir porque se escuchaban mucho los llantos”.
La mujer sostuvo que ante la repetición de esa escena decidió actuar. “Un día puse una silla para ver por encima del muro y vi que estaba la nena llorando afuera, sola y en pañales en plena noche”, describió.
A partir de ahí solo hubo que conectar más información que recibía. “La señora que trabajaba en mi casa también empezó a trabajar de limpieza en la casa de la vecina y ella me contaba que la nena vivía encerrada en una pieza. Incluso me pedía comida para cocinarle y llevarle”, añadió.

Esther Leiva trabajó como empleada doméstica en la casa donde Belén vivió un tiempo con su madre.
“Vivía en abandono total”
Esa empleada se trata de Esther Leiva, más conocida como “Gordi”, que declaró después de Balmaceda. “Vengo acá a ratificar todo lo que ya conté”, avisó y aseguró “me acuerdo de todo como si fuese ayer”.
El testimonio de Leiva reviste de gran interés dado que se trata de la única persona externa al grupo familiar que conoció en forma directa las condiciones en las que Belén se encontraba y de qué forma vivía dentro de esa casa del barrio Terrazas.
“Ella estaba totalmente abandonada”, lanzó Leiva. “Yo fui contratada para limpiar la casa, pero cuando entré me encontré con la nena. La encuentro a ella con excremento por todos lados. Yo le bañaba y le daba de comer, le pedía comida a mi otra patrona o le llevaba lo que podía, bifes, huevos, fideos. Le brillaban los ojitos cuando le daba comida”, graficó.
Sobre las condiciones en las que Belén residía, contestó que “ella vivía en pañales, encerrada, con música y aire. Dormía en una cama que tenía dos almohadones como colchón. A la puerta de su pieza le sacaban el picaporte para que no se pueda abrir. La dejaban encerrada y sin comida”.
Leiva incluso fue testigo del día que al lugar arribaron los asistentes sociales que intervinieron tras el llamado al 102 de Balmaceda y apuntó: “Belén nunca tuvo ropa. Ese día ella -por Ramírez- se pidió el día en el trabajo para arreglar todo, le puso la ropa y la zapatilla de Micaela. Ella a una hija le daba todo y a la otra nada”.

Leiva y Ramírez, cara a cara, durante la declaración de la testigo.
En la continuación de la jornada también declaró Micaela, la otra hija de la imputada, quien brindó algunos recuerdos de cómo era la vida con su hermana durante la época en la que residían en el barrio Terrazas.
“Tengo recuerdos que yo tenía 5 años y jugábamos en el patio. Había una manguera y mi mamá nos mojaba a las dos en el verano”, señaló.
También contó que “mi mamá y yo le dábamos de comer a mi hermana”, en tanto que a preguntas del defensor oficial Miguel Ángel Varela afirmó no recordar si había otra persona encargada del cuidado de Belén que no sean su madre, su abuela y su tía.
A pedido del fiscal Glinka la joven trazó un croquis de cómo era la pieza de Belén en la casa del barrio Las Rosas donde su hermana falleció, lo cual no coincidió con el relevamiento efectuado por la Policía en la escena.
El debate continuará mañana con más testimonios y la instancia de alegatos, que inicialmente estaba previsto para el viernes, será reprogramada para la semana que viene en virtud de un pedido de ambas partes dado el cúmulo de información que alegaron haber acumulado durante estas jornadas.
Abuela y tía de Belén López: “Estaba bien cuando la dejamos con su mamá”
Policiales
Estafa de $20 millones con comprobantes falsos en Posadas: una detenida
Una mujer que desde octubre del 2025 realizaba compras de prendas de vestir en distintos locales de la ciudad capital, utilizando comprobantes apócrifos de Mercado Pago, fue detenida este martes y quedó a disposición de la Justicia.
El procedimiento inició ayer en horas de la tarde cuando una comerciante realizó la denuncia a través del Centro Integral de Operaciones (CIO) 911, desde la intersección de las avenidas Corrientes y Tacuarí de Posadas.
Al llegar al lugar, los efectivos entrevistaron a una comerciante de 28 años, quien manifestó haber sido perjudicada por una clienta que efectuaba grandes compras en sus negocios ubicados en calle Córdoba, Jujuy y avenida Corrientes, presentando constancias de pago falsas.
La acusada habría utilizado esta modalidad en reiteradas oportunidades, adquiriendo prendas de vestir y exhibiendo comprobantes de transferencias inexistentes para concretar las operaciones, llegando a una suma aproximada de $20 millones de pesos.
De acuerdo con la denuncia, la implicada fue identificada como Belén D (35), quien resultó detenida y quedó a disposición de la Justicia.
Finalmente, la Policía de Misiones recepcionó la denuncia formal de la damnificada y aguardaban directivas del Juzgado interviniente para continuar con las actuaciones correspondientes.
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