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Marcharon en pedido de justicia por Fernando Ramírez: “Estaba destrozado”

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Marcharon en pedido de justicia por Fernando Ramírez: “Estaba destrozado”

Una multitud, entre familiares, amigos, conocidos y vecinos, marcharon esta tarde desde Fátima hasta la comisaría Décima del barrio A3-2 levantando banderas y carteles con una consigna unísona: “Justicia por Fernando Javier Ramírez”, el albañil y futbolista amateur que falleció en confusas circunstancias luego de ser detenido el sábado por policías de la División Agrupación Motorizada (DAM).

“En pocas palabras, mi amigo salió de la cancha con ojotas y no volvió más. Eso es lo que nosotros sabemos”, afirmó a La Voz de Misiones Sandra, una de las amigas más cercanas de Fernando y quien lideró la movilización de esta tarde.

La Motorizada

Conmovida por el fallecimiento del arquero de fútbol, la joven recordó que todo comenzó el sábado a la noche, al finalizar un partido en la cancha del barrio, donde suelen quedarse de “tercer tiempo” a compartir entre amigos hasta el cierre de la cantina.

“Estábamos ahí y Fernando dijo ‘ya vengo’. Después salió un grupo de chicos con los que él jugó, que tenían su mochila, y nos dicen: ‘Le dejamos su mochila porque Fernando no viene y nosotros nos vamos'”, recordó Sandra y continuó: “Después nos mandan un mensaje y nos dicen que a Fernando lo detuvo la motorizada, que salgamos a mirar por él”.

Tras el aviso de los jugadores a los amigos, uno de ellos salió a en dirección hacia donde la policía había llevado al albañil, pero al notar que no llevaba consigo el Documento de Identidad Nacional (DNI) decidió volver a la cancha a buscarlo. “El chico vuelve y dice dame mi documento, porque son conscientes de que nadie sale sin documento, si la Policía te quiere levantar, te va a levantar”, arremetió la muchacha.

El joven volvió a salir, ya con su DNI en mano, hasta la calle, donde los uniformados habían interceptado al jugador. Sin embargo, “Fernando ya estaba en el piso, boca abajo, con las esposas en la espalda”.

Sin poder hacer más nada, los amigos revisaron la mochila del arquero de 30 años para confirmar que llevara consigo el DNI: “Miramos hasta dentro de las medias prácticamente para ver si estaba su documento para llevarle y ahí dijimos ‘bueno, tiene su documento’ y nos quedamos ahí. Entre chiste y chiste, decíamos ‘vos le llevás la comida mañana’, pero nunca nos imaginamos que Fernando no iba a volver, jamás nos imaginamos”, enfatizó Sandra.

Fernando Ramírez era un joven albañil y arquero de fútbol de 30 años que falleció en la Comisaría Décima.

El mensaje menos esperado

Detenido en la noche del sábado, Fernando Ramírez fue alojado en la Comisaría Décima, ubicada en el barrio A3-2, donde horas después sufrió una descompensación de salud que lo llevó a la muerte.

“Al otro día, a las tres de la tarde, nos empezó a llegar mensajes de que Fernando falleció; que murió dentro de la comisaria; que murió de sobredosis. No entendíamos nada”, expuso Sandra.

Y continuó: “Voy a la comisaría y me dicen que no podíamos retirar el cuerpo. Entonces le digo al policía ‘dame una identificación de él yo quiero ir al Madariaga’. Por mi ignorancia, porque nunca me pasó de ir a buscar un muerto a la comisaria y el policía me dio una copia del DNI de Fernando, del que ellos no tenían ni domicilio, ni sabían quién era, y andaba circulando una foto para saber quién era está persona que falleció. Me dieron a mí, en mi mano, la fotocopia de su DNI”.

La versión oficial consigna que el muchacho fue demorado “en averiguación de antecedentes” y habría ingerido envoltorios con estupefacientes que luego estallaron en su organismo, lo que le terminó provocando el deceso. La familia descreen gran parte de esta versión, teniendo en cuenta que Fernando tenía el DNI consigo y además denuncian que en su cuerpo hallaron marcas y hematomas compatibles con golpes.

Sobre las marcas que detectadas en el cadáver del albañil y arquero de fútbol, Sandra precisó que el primero en notarlas fue el papá del joven, quien le tomó fotos cuando fue a la Morgue Judicial a reconocer el cuerpo.

“Cuando fue a reconocer el cuerpo, el papá se encuentra con que Fernando estaba destrozado. Fernando estaba todo roto y me tomo el atrevimiento, como le dije a los demás, de decir esto porque el papá fue el que habló justamente de esta imagen, de ver los testículos de Fernando destrozados, azules. Se cansaron de pegarle“, denunció la mujer ante la cámara de LVM.

“Fernando era papá, tenía a sus dos nenes, los dos estaban en la cancha con nosotros, atrás del arco, siempre diciéndole papi, papi, y nosotros poniéndole videos en internet para que lo dejen atajar. Son cosas que nos robaron, a nosotros como familia de la cancha nos robaron eso”, recordó Sandra.

Una multitud, entre familiares, amigos, conocidos y vecinos, marcharon para exigir justicia por el arquero fallecido.

Marcha pacifica

A casi una semana de lo sucedido y ante las sospechas de que pudo ser víctima de apremios ilegales, una multitud se congregó esta tarde en el barrio Fátima y marchó hasta la comisaría Décima para exigir justicia por el posadeño.

“Todos los chicos que están acá atrás son compañeros de fútbol de tres equipos en los que Fernando estaba. Le sacó once veces a campeones a los chicos en el poli. Después salió cuatro veces campeón con el equipo Mala Junta y a La Cantera no le dieron tiempo no más de sacarle campeón”, contó la amiga del arquero sobre sus pasos como jugador amateur.

“Nosotros no queremos ir a hacer quilombo ni a pelear con nadie, queremos justicia. Queremos saber realmente qué pasó y si hubo alguna irregularidad que pague quien tenga pagar“, pidió un compañero de fútbol de Fernando.

Saber la verdad es el reclamo común entre todos. “Si de verdad pasó, como dicen ellos, de que se tragó algo, porque no hicieron nada. En la comisaría cada vez que te detienen te controlan todo. Si de verdad tragó algo, lo hubiesen llevado al médico y hoy Fernando iba a estar acá con nosotros”, clamó el joven.

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Piden prisión perpetua para brasileños acusados de acribillar a Cristian Díaz

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En la cuarta audiencia del juicio oral, el fiscal Vladimir Glinka solicitó la pena de prisión perpetua para los dos presuntos sicarios brasileños acusados de asesinar a balazos a Cristian Díaz (34), hecho cometido el 8 de mayo de 2022 en el barrio Yacyretá de Posadas.

Para el fiscal, no hubo dudas en la participación de los extranjeros en el hecho y los acusó como coautores del delito de “homicidio doblemente calificado por el concurso premeditado de dos o más personas y alevosía“.

“Weslley fue el tirador, Guimaraes asistió con su presencia en el lugar y Leche dio el apoyo logístico necesario”, argumentó Glinka.

Leche se trata de Héctor Rodríguez, tercer implicado en la causa que permanece prófugo desde el día del hecho.
El representante de la fiscalía apoyó su teoría en la batería de pericias balísticas y en el testimonio brindado por vecinos que ubicaron a los sospechosos en la escena.

Ahora será el turno de alegar de Ramona Gómez, abogada defensora particular de los imputados Gabriel Junior Guimaraes Da Silva (24) y David Weslley De Olveira Silva (24).

Crimen de Díaz: de los tiros, a la pista del Duna y la captura de los brasileños

 

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Rescataron a una mujer que era asfixiada por su pareja en Oberá

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asfixiaba oberá

Un hombre de 67 años fue detenido el miércoles por la noche en Oberá luego de que efectivos policiales ingresaran a una vivienda tras un pedido de auxilio y lo encontraran con un pie sobre el cuello de su pareja, una mujer de 33 años que además presentaba golpes en el rostro.

El episodio ocurrió cerca de las 21, en un domicilio ubicado sobre calle Río Bermejo. Según informó la Policía, una patrulla acudió al lugar luego de recibir un pedido de auxilio.

Al ingresar a la vivienda, los uniformados escucharon gritos y encontraron a Pablo B. (67) ejerciendo violencia sobre su pareja. Ante la situación, intervinieron de inmediato y detuvieron al hombre.

La víctima fue puesta bajo resguardo y trasladada hasta la Comisaría de la Mujer, donde recibió asistencia junto a profesionales de la Línea 137.

El procedimiento formó parte de una serie de intervenciones realizadas por la Policía durante las últimas 24 horas por distintos hechos de violencia registrados en la provincia, que derivaron en detenciones por agresiones, amenazas y resistencia a la autoridad.

Más violencia en Posadas

En Posadas, en tanto, una mujer solicitó ayuda policial luego de advertir que su madre, de 58 años, había sido agredida por su pareja, en un domicilio situado sobre avenida Chacabuco.

La víctima manifestó posteriormente que los episodios de violencia se repetían desde hacía años y que, por temor, nunca había realizado una denuncia.

Cuando los efectivos llegaron al lugar, Gabriel S. intentó escapar por las inmediaciones de la vivienda. Tras ser alcanzado, reaccionó violentamente y arrojó palos y sillas contra los policías, además de lanzar golpes de puño, intentar morderlos y escupirlos mientras los amenazaba.

Finalmente, fue reducido mediante el uso de la fuerza mínima indispensable y quedó detenido a disposición de la Justicia.

Durante esa intervención, dos policías resultaron lesionados: uno sufrió una contusión en la cabeza y otro presentó traumatismos en el rostro y la zona periocular.

En ambos casos se activaron las medidas correspondientes para el resguardo y asistencia de las víctimas, mientras que los detenidos quedaron a disposición de la Justicia.

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Judiciales

Crimen de Díaz: de los tiros, a la pista del Duna y la captura de los brasileños

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Cinco testigos declararon hoy en la tercera audiencia del juicio oral para esclarecer el crimen del kiosquero Cristian Díaz (34), hecho por el cual hay dos presuntos sicarios brasileños sentados en el banquillo de los acusados, y la etapa de incorporación de pruebas culminará mañana, tras lo cual se dará inicio a la ronda de alegatos.

Entre los testigos del día estuvieron Celeste Soto, viuda de Díaz, como así también una vecina, un taxista y dos comisarios que intervinieron en la pesquisa que permitió dar con los ahora imputados Gabriel Junior Guimaraes Da Silva (24) y David Weslley De Olveira Silva (24), quienes enfrentan una acusación por “homicidio doblemente calificado por el concurso premeditado de dos o más personas y alevosía”, figura que prevé una pena de prisión perpetua.

Soto fue la primera en pasar a la sala de debates del Tribunal Penal Dos de Posadas y ante los magistrados contó que en la madrugada del hecho ella estaba mirando tele mientras su marido atendía el kiosco que tenían en su casa ubicada en la chacra 94 del barrio Yacyretá.

La viuda señaló que, si bien no alcanzó a ver nadie, sí escuchó que poco antes del ataque oyó que su marido “estaba hablando como en broma en portugués”. Al mismo tiempo, negó que clientes brasileños hayan ido a su comercio días antes del crimen como afirmaron los sospechosos en sus declaraciones dada en instrucción.

En segundo turno declaró Patricia Galeano, una de las vecinas que llegó a aportar datos que fueron clave para la detención de los extranjeros. “Yo ya estaba en mi casa y escuché los tiros. Después vi que dos personas pasaron corriendo y se subieron a un auto blanco”, recordó.

El Duna blanco con luces rotas fue captado por cámaras del 911 y más tarde localizado en el barrio Luis Piedrabuena.

El Duna y el “búnker”

Ese auto se trataba de un Fiat Duna blanco, con luces rotas tanto adelante como atrás, detalles particulares que permitieron ubicarlo en cámaras de seguridad y llegar hasta una casa del barrio Luis Piedrabuena donde los presuntos sicarios se alojaron cinco días del ataque.

Sobre ese mismo punto fueron interrogados los comisarios Oscar Sánchez y Antonio Comes. El primero de ellos era jefe de la comisaría Sexta, dependencia donde Guimaraes Da Silva estuvo preso inicialmente y se hizo viral por un video filmado desde su celda, episodio que derivó en el desplazamiento de la cúpula.

Sánchez recordó como jefe de la seccional arribó a la escena del hecho y participó de la primera toma de testimoniales con vecinos del barrio, instancia en la que le comentaron que después de los tiros vieron a dos personas correr del lugar y describieron que “uno era más bajito y el otro más alto”, contexturas que coinciden con los imputados.

Comes, ex jefe de la Dirección Homicidios, por su parte, resaltó que el dato del Fiat Duna blanco fue trascendental. Gracias a la descripción del vehículo, agentes del 911 lograron ubicarlo cruzando la avenida Quaranta en dirección hacia el barrio Luis Piedrabuena, donde tras un seguimiento encubierto descubrieron el momento exacto en que los sospechosos tomaron un taxi en dirección a la terminal.

Estaban en una casa que era conocida como un búnker por los vecinos. Era un inmueble de dos plantas, semiabandonado”, describió Comes en referencia a la propiedad que pertenecía a Héctor Rodríguez, alias Leche, sindicado como el hombre que hospedó y ejerció como chofer de los presuntos de sicarios con su Fiat Duna.

“Lo seguí en mi auto y en la terminal los identificamos. Ahí quedaron detenidos. El más alto de ellos estaba más nervioso”, recordó Comes sobre la detención de los sospechosos, quienes ya tenían un pasaje rumbo a Santo Tomé para desde ahí regresar a su país.

El debate se realiza en el Tribunal Penal Dos de Posadas.

Cierre y alegatos

Como ocurrió en la primera audiencia, el fiscal Vladimir Glinka y la defensora particular Ramona Gómez acordaron desistir de tres testigos que estaban citados, entre ellos uno de identidad reservada.

Para mañana, en tanto, queda pendiente la recepción de los dos últimos testimonios. Se trata de una pareja que residía en el barrio Yacyretá pero que hoy no comparecieron y a pedido del tribunal se profundizará en la localización de ambos para llevarlos a declarar. Después de ello se dará inicio a la ronda de alegatos.

El debate se realiza en el TP Dos de Posadas, bajo la presidencia del magistrado César Yaya y el acompañamiento de Martín Rau y Gregorio Busse como vocales.

Cristian Díaz fue acribillado en la madrugada del 8 de mayo de 2022. Sus asesinos se presentaron en su kiosco de bebidas y lo ejecutaron de seis balazos. Uno de los proyectiles quedó alojado en su cerebro.

Los imputados admiten su presencia en la escena del hecho, pero niegan el crimen. En una declaración dada en instrucción, Weslley De Olveira Silva sostuvo que ellos fueron a comprar bebidas y en el kiosco había otra persona que abrió fuego contra la víctima.

Si bien no llegó a acreditarse, una hipótesis del caso es que detrás del crimen hay trasfondo vinculado al narcotráfico y que los ciudadanos oriundos de Porto Alegre son asesinos a sueldo que pertenecen a la organización criminal brasileña Bala Na Cara.

Juicio a sicarios: Díaz esquivó el primer disparo y recibió seis en el piso

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