Policiales
Caraguatay: denunció que su tío la abusó de niña: “Hay más víctimas”
Una joven de 26 años denunció que su tío Alberto R., de 52 años, abusó de ella en reiteradas oportunidades durante su niñez y adolescencia.
En diálogo con La Voz de Misiones, la denunciante contó que todo empezó a sus 6 años, cuando su tía y el acusado viajaron desde Colonia Tarumá, ubicada en el municipio de Caraguatay, a Buenos Aires: “Vinieron a los hospitales de acá porque uno de sus hijos tenía problemas respiratorios”.
La joven recordó que su mamá les prestó a sus tíos una habitación, que estaba en el patio de su casa, mientras buscaban un alquiler para vivir: “Ellos se quedaron un tiempo ahí y él no perdió oportunidad para abusar de mí, yo tenía unos 6 años”, enfatizó.
En esa línea, la muchacha sostuvo que los abusos continuaron cuando el acusado se cambió de vivienda: “Se mudaron a una casa cerca de donde estábamos y también en reiteradas ocasiones hizo lo que pudo para tocarme debajo de la ropa. Incluso me llegó a sacar la ropa”.
La denunciante contó a LVM que nunca se animó a decir lo que le hacía su tío, porque su mamá era víctima de violencia de género: “Tenía miedo de contar y que mi papá le pegue por mi culpa”.
Y añadió que, a causa de la violencia que vivía su progenitora, ambas se cambiaron a “una casa precaria”.
Allí, según relató la mujer, los abusos continuaron. En una oportunidad mientras “estaba en el baño, le pido a mi mamá papel: ‘Ma, tráeme papel, ma tráeme papel’, le grito y se acerca él, bajándose los pantalones, mostrándome sus genitales, yo me asusté y salí corriendo”, recordó.
Después de ese episodio “horrendo y desagradable”, ellos volvieron a Tarumá y “pasaron muchos años hasta que lo volví a ver”.
La denunciante añadió que a sus 14 años se mudó con su mamá a Misiones, “justo en el mismo pueblo que ellos” y revivió el mismo calvario que cuando era niña, ya que, según denunció, Alberto R. abusó de ella durante los 2 años que vivió en la provincia.
“Mi mamá no sabía nada. Entonces, este tipo aprovechaba cuando ella se iba a la chacra a trabajar y me acosaba, me abría la ventana, me decía: ‘Que lástima que sos mi sobrina’, me mandaba mensajes”, relató.
Ahora, la joven de 26 años radicó la denuncia en Buenos Aires y en la Comisaria de Caraguatay: “Yo solamente quiero justicia por todo lo que me hicieron”, sentenció.
Además, la denunciante contó que no es la única víctima del señalado: “No fui yo la única, hay más víctimas, gente grande y chica, una prima mía. Mi tía sabe todo y nadie hace nada, yo fui la única que denuncié”, concluyó
Judiciales
Imputado por muerte del gendarme Barreto pidió perdón: “No quise hacer daño”
“Nunca quise hacer daño, fue un accidente y quiero pedir disculpas a la familia”, expresó esta mañana Rodrigo Dias Da Silva (27) en el inicio del juicio oral donde se determinará su responsabilidad por chocar y matar al gendarme Chato Barreto a bordo de una camioneta repleta de cigarrillos de contrabando dos años atrás en Santa Ana.
Da Silva llegó a esta instancia detenido y así continuará debido a que el Tribunal Oral Federal (TOF) de Posadas, presidido por la magistrada Ruth María Ponce de León e integrado por Gustavo Cardozo y Enrique Bosch (subrogante), prorrogó su prisión preventiva.
En la audiencia de hoy se leyó el auto de elevación a juicio del expediente, se resolvieron cuestiones preliminares planteadas por las partes y el tribunal le dio al imputada la posibilidad de declarar. Da Silva rechazó la oportunidad, aunque si aprovechó para dar unas palabras.
“Durante mucho tiempo se habló mucho de mí, pero no soy malo. Sé que el cigarrillo no es un delito mayor, yo nunca tuve quise hacer daño, lo que hice fue un accidente, fue todo muy rápido y salió mal”, expresó el joven oriundo de Oberá, aunque con domicilio en San Vicente ante el tribunal.
Y, entre lágrimas, pidió perdón: “Quiero pedirle disculpas a la familia y mis condolencias. Nunca, jamás, quise hacer daño”.
El debate oral continuará el próximo lunes con la declaración de los primeros testigos citados. En la fiscalía interviene Pablo Di Loreto, en tanto que también abogadas representantes de Defensorías Públicas de Víctimas, mientras que Da Silva es defendido por el letrado particular Carlos Luis Ferreyra.

Dias Da Silva no declaró y solo se limitó a expresar disculpas por el hecho.
Fuga, choque y muerte
El hecho que se ventila en debate ocurrió hace exactamente dos años, sobre la ruta provincial 103, poco después del ingreso al Parque Temático de la Cruz de Santa Ana.
Robert David “Chato” Barreto (31) era uno de los gendarmes apostados sobre la ruta cuando Da Silva embistió el control vehicular a toda velocidad.
Según la reconstrucción del hecho, Barreto estaba apostado sobre la doble línea amarilla de la ruta, al lado de un cono vial, y al ver que la camioneta Volkswagen Amarok avanzaba en contramano corrió hacia la banquina para resguardarse.
En esas circunstancias, fue embestido, quedó tendido sobre el capot y fue arrastrado varios metros hasta que se produjo el despiste de la camioneta y fue despedido violentamente.
El gendarme atropellado quedó severamente herido al costado de la ruta y alcanzó a ser asistido, aunque falleció horas después en el hospital.
La camioneta que era conducida por Da Silva tenía pedido de secuestro por robo en la ciudad bonaerense de Quilmes y en su interior transportaba 20.000 paquetes de cigarrillos Eight valuados en más de 22 millones de pesos.
Contrabandista que chocó y mató a un gendarme irá a juicio el lunes
Policiales
Camioneta de Gendarmería Nacional atropelló y mató a peatón en Pozo Azul
Una persona, que hasta el momento no fue identificada, murió anoche tras ser embestida por una camioneta sobre la ruta 17, a la altura del kilómetro 60, en jurisdicción de Pozo Azul.
El siniestro se registró este domingo alrededor de las 20.30, cuando una Toyota Hilux, conducida por un integrante de Gendarmería Nacional, circulaba en sentido Eldorado-Pozo Azul y, por circunstancias que son materia de investigación, embistió a un peatón.
Tras el impacto, la víctima quedó tendida sobre la cinta asfáltica y, cuando arribó la comisión policial de la Comisaría de Pozo Azul, se constató que ya no presentaba signos vitales.
En la camioneta, que pertenecía a Gendarmería Nacional, viajaban tres integrantes de la fuerza, uno de ellos al mando del rodado. Los ocupantes permanecieron en el lugar mientras se desarrollaban las actuaciones correspondientes.
Personal de la División Policía Científica realizó las pericias en la escena para establecer la mecánica del siniestro y determinar las circunstancias en las que se produjo el impacto. Además, se dispuso que el cuerpo de la víctima sea sometido a una autopsia. En tanto, continúan las diligencias para establecer su identidad.
Imagen ilustrativa
Policiales
La autopsia reveló que Wiebel recibió cinco balazos, cuatro de ellos mortales
No fue uno, ni dos, ni tres, ni tampoco cuatro. Fueron cinco los balazos que recibió el empresario y piloto de carreras Alfredo Matías Giampaoli Wiebel (48) asesinado el viernes a la mañana en Puerto Iguazú, hecho que tiene a su suegro Ángel Ramón Zalazar (82) como único sospechoso.
El dato surge del informe preliminar de la autopsia realizada este sábado en la morgue judicial de Posadas, cuyos profesionales médicos relevaron un total de cinco heridas de arma de fuego en el cuerpo Wiebel.
Según adelantaron fuentes consultadas por La Voz de Misiones, cuatro de los cinco balazos provocaron lesiones calificadas como “mortales” por las ubicaciones donde impactaron y los órganos que dañaron.
La información se suma al hecho de que este mismo sábado la Policía allanó la vivienda del único sospechoso y en el lugar incautaron una pistola calibre 9 milímetros que, se presume, podría tratarse del arma homicida. La certeza llegará una vez que los peritos en criminalística realicen los estudios correspondientes y arriben a una conclusión científica al respecto.
Mientras tanto, el magistrado Martín Brites, titular del Juzgado de Instrucción Tres de Puerto Iguazú, continúa librando medidas de prueba para esclarecer lo sucedido y aguarda para programar la audiencia de declaración indagatoria a Zalazar, que permanece en la clínica privada donde se internó después del hecho.
El crimen de Wiebel ocurrió el viernes a la mañana, cerca de las 11, en una obra en construcción ubicada sobre la avenida República Argentina, en el barrio Industrial de la Ciudad de las Cataratas.
En ese lugar habría mantenido una discusión con Zalazar hasta que, en determinado momento, fue atacado a balazos ante la vista de varios albañiles que trabajaban en el predio y fueron testigos del crimen.
Fueron ellos mismos quienes narraron que después del ataque Zalazar se fue caminando hasta una su empresa ubicada en la zona y allí escapó al mando de una camioneta Toyota SW4.
El sospechoso estuvo prófugo unas horas hasta que, a las 16, se reportó su ingreso a una clínica de la ciudad, donde quedó internado con custodia policial.
Wiebel, además de piloto de automovilismo, era empresario del rubro turístico, con negocios hoteleros y gastronómicos. Zalazar, en tanto, también es un hombre de negocios, vinculados a la importación y exportación.
Ambos compartían algunas de esas actividades y una hipótesis sostiene que el crimen pudo deberse a diferencias económicas que complicaron la relación.
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