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La referencia al Corpus Christi -aquella movilización regionaliza del 55 contra Juan Domingo Perón, semanas antes del golpe que lo derrocó- es exagerada pero sintomática: la peregrinación se planeó con eslóganes sobre el trabajo, el pan y la vivienda, y coronó un episodio callejero y político que busca imponerle la agenda a Macri. Tuvo, en esa linea, el indisimulable respaldo del papa Francisco que puso a varios de sus escuderos criollos a patrocinar y organizar la movilización: de Vera, un vocero oficioso, a Juan Grabois de la CTEP y Carlos Accaputto, de la Pastoral Social, sacerdote que tiene explicitas curiosidades y destrezas políticas, como pocos y acumula una larguísima estadía junto al Sumo Pontífice.
La venia papal fue, sobre el final, la puerta de entrada para múltiples adhesiones y una paradoja: la presencia de gremios a pesar de que la movilización fue armada por grupos piqueteros y que agrupan a cooperativistas. Las palabras de Mario Poli, sucesor de Bergoglio, y las que el propio papa mencionó en las horas previas, validaron la entidad de la demanda.
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En ese contexto, con una maratón callejera desde el oeste del conurbano a Casa Rosada, los oradores, con todos más o menos belicosos, definieron el menú: que el Gobierno declare "la emergencia social" y convoque a un "comité de crisis" para que disponga medidas. "Nosotros movimos ayer, el próximo movimiento lo tiene que hacer el gobierno" le dijo a este diario Daniel Menéndez, coordinador de Barrios de Pie (BdP) que junto a Amancay Arduna, de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y Esteban "Gringo" Castro de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) se turnaron en el escenario para hablarle a la plaza.
Ese trío fue el factor visible que, de orígenes y formatos políticos diversos, estrenó un formato para desafiar a la Casa Rosada. En rigor, empezaron a proyectar la posibilidad de una "marcha federal" antes de fin de año, una megamovilización que se multiplique a nivel nacional. Otro guiño al pasado: la CTA de Víctor De Gennaro hizo en 1994. La CTA de Yasky empezará su marcha en unos días pero los concentrados ayer en Plaza de Mayo evalúan su propia movida con fecha todavía a definir y supeditada a que el gobierno no reaccione "ante la crisis social", según Menéndez.