Nuestras Redes

Cultura

A 50 años del Golpe Militar: Ramón Ayala y su fichaje en la Lista Negra

Publicado

el

Junto a intelectuales, periodistas y otros artistas, el misionero Ramón Ayala integró la Lista Negra de la Dictadura Militar que protagonizó un Golpe de Estado hace 50 años atrás, el 24 de marzo de 1976.

Esos archivos fueron encontrados en 2009, dentro de un cajón del edificio Cóndor, la sede de la Fuerza Área en Buenos Aires, y fueron publicados por el entonces Ministerio de Defensa de la Nación.

“No me extraña nada. Soy tan popular que hasta los milicos me quieren. ¡Me quieren matar, hijos de puta!”, fustigó por entonces Ramón, tras enterarse de que su nombre estaba escrito en la denominada Fórmula 4.

En la Fórmula 4 se encontraban personas descriptas con “antecedentes ideológicos marxistas que hacen aconsejable su no ingreso y/o permanencia en la administración pública”, y por ello se recomienda que “no se le proporcione colaboración” ni “sea auspiciado por el Estado”.

Son en total 600 personas las que figuran en la Lista Negra, escrita a máquina, y está dividida entre abril de 1979, enero de 1980 y septiembre de 1982.

El artista misionero está en la nómina más antigua y se observa como “Ramón Gumersindo Cidade”, es decir con su nombre real. Se lee además con su número de Documento Nacional de Identidad, su profesión (“artista”) y la fecha de “tratamiento”, según el término técnico de los militares: el 23 de agosto de 1979.

Ramón se encuentra en la misma página de archivo junto al escritor Julio Cortázar, el dramaturgo Roberto Tito Cossa y el músico Juan Carlos el Tata Cedrón, quien actualmente tiene 86 años.

“Estos son asesinos, son individuos que nacen para portar un arma que nosotros les compramos. Porque esas armas están compradas con dinero del pueblo. Para defender al pueblo pero no para atacar al pueblo. Lo mejor que tiene el pueblo es el pensador, es el poeta, una palabra que deviene de profeta. ¿Por qué lo han matado a Jesucristo?, por ejemplo. Los mismos individuos que lo mataron son los que hacen estas ‘listas negras’, porque no les interesa el florecimiento, el crecimiento del pueblo. Les interesa únicamente el usar las armas para matar”, criticó Ramón en 2009 en declaraciones para el diario El Territorio.

“He cumplido con mi vida. Soy un hombre que tiene bastantes años. Y estoy viviendo de yapa. Si me quitan esa yapa me endiosan, me suben a un trono, a una nube radiante. Así que no me importa una mierda. Me importa el trabajo cotidiano por mi provincia, por mi país, por Latinoamérica y por el planeta entero. Pero no la maldad, no el asesinato, no la persecución de aquel que piensa, aunque piense en contra de ellos”, dijo, notablemente fastidiado por ser espiado y fichado por los militares.

El creador  del gualambao viajó por todo el mundo con su guitarra, pero siempre regresaba a la Tierra Colorada. Luego de varios años viviendo en Buenos Aires murió el 7 de diciembre de 2023, a los 96 años.

Para ese momento, había recibido sendos homenajes que incluyó un recital en Buenos Aires, en el Centro Cultural Kirchner, rebautizado como el Palacio Libertad. El año pasado recibió su última distinción posmortem: el premio especial Konex Inolvidable a su inmensa trayectoria como figura clave de la cultura argentina.

Ramón Ayala y el Nuevo Cancionero

Pese a su calificación en la Fórmula 4, Ramón Ayala no se consideraba a sí mismo como un marxista ni militó para ningún partido político ni tampoco estuvo preso durante la Dictadura.

Si bien oficialmente sus canciones no figuraban en la lista de las censuradas por el Comité Federal de Radiodifusión (Comfer), su música era considerada “subversiva”, particularmente por “El Mensú”, canción grabada en 1956, y que denuncia la explotación de los trabajadores del campo y que, por su índole era interpretada por los revolucionarios castristas, según el propio Ramón decía, ya que había viajado a Cuba y aseguró conocer en persona al Che Guevara.

Por otra parte, su obra “El Cosechero” fue grabada por Mercedes Sosa para su disco debut, “Canciones con fundamento” (1959). En tanto que, Horacio Guarany había debutado en Radio Nacional, en 1957, interpretando su versión de “El Mensú”.

Mercedes Sosa integró poco después el movimiento musical-literario El Nuevo Cancionero, formado en 1963 en Mendoza, junto a figuras como Armando Tejada Gómez y Fabián Matus, entre varios otros.

Ramón compartía el pleno apogeo del folklore en Buenos Aires cuando se creó el Nuevo Cancionero – que luego inspiró a la Trova Cubana– y que por entonces publicó su propio manifiesto: “este resurgimiento de la música popular nativa, no es un hecho circunstancial, sino una toma de conciencia del pueblo argentino”, decía.

Tiempo después, durante el último régimen de terror argentino, La Negra Sosa así como Horacio Guarany debieron exiliarse, aunque, según indicó Argmedios, ambos venían arrastrando la censura durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, de 1966 a 1970.

No obstante, con el Golpe que arrancó hace 50 años, la persecución se profundizó y obligó a que se refugiaran en el exterior una gran cantidad de intelectuales, artistas y periodistas. En esa camada estaba Víctor Heredia, quien publicó en 1969 la canción “El Carbonero”, de Vicente Cidade, y que en su letra critica “para el pobre es más duro el invierno”.

Heredia sufriría la desaparición de su hermana, y tras su exilio compondría “Todavía cantamos”, obra de 1984 dedicada a las Madres de Plaza de Mayo y su lucha por hallar a los 30 mil desaparecidos y reclamar por la condena de los genocidas.

De Norman Brisky a Jacobo Timerman

Para la confección de estas “listas negras”, según explicó entonces el Ministerio de Defensa, las Juntas Militares “crearon un organismo destinado a coordinar la tarea”, denominado Equipo Compatibilizador Interfuerzas (ECI), indicó el diario Página 12.

En el ECI confluían representantes de la Secretaría de Información Pública (SIP), la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y de cada una de las tres armas. “El ECI definía los criterios para calificar a las personas, armaba los listados a partir de las sugerencias de sus miembros, analizaba sus permanentes actualizaciones, y decidía quién entraba y salía del máximo nivel de prohibición”

La primera “lista negra” sistematizada encontrada data del 6 de abril de 1979 y contiene “12 páginas que agrupan un total de 285 nombres, todos con la calificación `Fórmula 4´”, y el detalle de la profesión de cada persona.

El segundo listado hallado está actualizado al 31 de enero de 1980 e incluye a 331 nombres bajo la calificación de “Fórmula 4”, en tanto en su encabezado brinda una serie de recomendaciones en relación a los antecedentes consignados, entre ellas que “deben ser incinerados”.

Las actas encontradas dan cuenta de un cambio de postura del régimen dictatorial tras la guerra de Malvinas, cuando la Secretaría de Información Pública ordenó “marcar una transición hacia la vida institucional plena del país” y recomendó “permitir trabajar en los medios de comunicación social administrados por el Estado” a personas que habían sido catalogadas bajo la “Fórmula 4”.

En esa etapa final de la dictadura la Junta Militar comenzó a desafectar nombres del listado de “Fórmula 4”, excepto por 46 personas que la SIP recomendaba que no cambiaran de categorización.

En esa lista quedaron, entre otros, los actores Norman Brisky y Nacha Guevara, el escritor Julio Cortázar, el director de cine Octavio Getino, el compositor Miguel Ángel Estrella, el poeta y escritor Armando Tejada Gómez y el periodista Jacobo Timerman.

Ramón Ayala: El niño que robó una guitarra y que cautivó a Mercedes Sosa

Cultura

El Día Nacional del Chamamé se celebra en la esquina de Cocomarola y Quaranta

Publicado

el

Mañana, 19 de septiembre, se celebrará el Día Nacional del Chamamé con varias agrupaciones y solistas que confluirán al cruce de las avenidas Cocomarola y Quaranta para la transmisión en vivo que hará el programa Chamameceros Sangre Nueva, desde las 19 horas.

Con entrada libre y gratuita, estarán en vivo la Orquesta Folklórica Municipal, Los Caballeros del Taragüí, Agustín Rodríguez y su conjunto, La Cambacita y sus Cunumíes, Chamamé Chamigo, La Energía Chamamecera, Destino de Amor y Chaque tu Suela.

También se contará con las actuaciones de Jorge Reyes, Trío Chamamé, Néstor González y su conjunto, Los del Paraná, Las Hermanas Montenegro, Los Caraíchos de Misiones, Maxi Bernal y su conjunto, Los del Paraje y Naty la Luz del Acordeón.

Cada 19 de septiembre se celebra el Día Nacional del Chamamé en homenaje al fallecimiento del músico correntino Mario del Tránsito Cocomarola, conocido como el “Taita” o padre del chamamé.

La fecha fue oficializada en el 2009, mediante la Ley Nacional 26.558, que reconoce al chamamé como parte integrante del patrimonio cultural argentino.

Cocomarola falleció el 19 de septiembre de 1974 y fue autor de clásicos fundamentales chamameceros, como “Kilómetro 11“.

Históricamente, cada 19 de septiembre se celebra el Día Nacional del Chamamé en la esquina de la avenida Cocomarola y su cruce con la avenida Quaranta, donde se corta su acceso y se dispone el baile popular.

Chamameceros Sangre Nueva es un programa conducido por Pablito Velázquez, el que tendrá una edición especial debido a la fecha.

Seguir Leyendo

Cultura

Los 90 años de Blas Martínez Riera: “Era la oveja negra por tocar chamamé”

Publicado

el

Se cumplen hoy 90 años del nacimiento del bandoneonista posadeño Blas Martínez Riera, conocido por ser el “Quinto Grande del Chamamé”, autor de más de 400 obras, entre ellas “El Tero”, que compuso con Ernesto Montiel y con quien además integró el Cuarteto Santa Ana.

Mientras vivió en Posadas, “a mi papá lo hacían a un lado porque era la oveja negra, porque tocaba chamamé”, recordó su hijo Blasito Martínez Riera.

Entrevistado por La Voz de Misiones, agregó que Netflix mantiene un interés para hacer un documental sobre el artista misionero, un proyecto que tendría dirección de Elián Guerín.

Previamente, el proyecto audiovisual contó con la pre-aprobación del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) en 2023, aunque, por los ajustes de la gestión libertaria, la idea finalmente no avanzó.

Debajo, de izquierda a derecha Blas, Blasito y Ernesto Martínez Riera, en 1988 en Palmar Grande.

“Está aprobado, pero está en pausa”, reconoció Martínez Riera, también músico y que tocó con su Blas Martínez Riera Grupo el año pasado, para la Fiesta de San José en Posadas.

“La política cultural con este gobierno está bastante complicada”, remarcó el artista por el atasco que sufrió el documental sobre su padre. No obstante, el proyecto estaría en buen camino, según estimó.

“Nadie sabe dónde están los restos de mi papá, lo sé yo, mi hermano y mi mamá. Somos tres personas nada más que sabemos. Entonces, bueno, un poco el documental quería ir para ese lado”, apuntó sobre el “Quinto Grande del Chamamé”.

La película girará en torno a distintas etapas del músico, también como difusor de la música regional y sobre los álbumes que grabó, por los que recibió dos Discos de Oro.

“Mi papá ha sido la bisagra. Entre los más viejos era el más joven, y de los más jóvenes era el más viejo”, reflexionó.

“Él no es de la generación de (Mario del Tránsito) Cocomanola y de Montiel. Él es la que sigue. Pero al mismo tiempo ya estaba antes, él casi salió a la par de los Hermanos Barrios. Los Barrios salieron ahí, pero papá ya tenía doce años con el Cuarteto Santa Ana”.

Martínez Riera nació un día como hoy en Posadas, de 1936. Murió el 18 de febrero en Avellaneda, y un mes antes había hecho su último concierto con su conjunto en José C. Paz, Provincia de Buenos Aires, con Tilo Escobar como invitado.

Para Blasito, si su papá viviera estaría contento. “El tipo sabía exactamente lo que estaba haciendo”. Es que, además de dominar el bandoneón, conocía la música moderna, pero además tocaba el violín y la batería.

“Nosotros teníamos la banda de rock, pobrecito: le tocábamos arriba de la cabeza. Entonces un día subió para ver cómo estaba armada la batería. ‘Correte un cachito que quiero mirar una cosa’, me dice. Se sentó y tocó con un estilo más de los bateristas de antes, que eran de jazz. No era el John Bonham dándole a los tachos, no. Pero tenía un conocimiento”.

Última presentación de Blasito con su Conjunto y Tilo Escobar de invitado, en 2002, en José C. Paz.

Apenas a los siete años, el posadeño Blas aprendió a tocar el bandoneón con su tío, el paraguayo Julio Martínez, un músico de orquesta conocido en la región.

En esa época la padeció porque “escuchar chamamé en Posadas, a la edad de él, cuando era joven, es casi como lo que te pasa hoy acá, en Buenos Aires, cuando decís escucho punk rock”, comparó su hijo.

“Encima eso pasaba dentro de su propia familia: a mi papá lo hacían a un lado porque era la oveja negra, porque tocaba chamamé, porque mis tíos no lo hacían”, reconoció.

“Mi tío Ignacio era concertista de piano, leía toda música clásica. Gregorio agarró el tango. También tocaba piano. Ellos eran más sesionistas. Mi papá decía ‘yo quiero tocar chamamé’. Por eso también vino a vivir a Buenos Aires. Porque empezó a sentir todo un rechazo”.

Por la avenida Mitre esquina calle Jujuy de Posadas se encuentra el busto que homenajea a Blas Martínez Riera y donde esta mañana se realizó una serenata en su honor, organizada por la Secretaría de Estado de Cultura de la Provincia.

Fotos: Gentileza Archivo La Reina Arte Producciones

Seguir Leyendo

Cultura

Chango Spasiuk: “Con la IA, parece que ya no existe más la ciencia ficción”

Publicado

el

El Chango Spasiuk fue entrevistado anoche, para “La ley de la selva” que conduce el periodista Alejandro Bercovich en el canal C5N.

Allí, el músico misionero sostuvo que “por alguna razón nos toca vivir esta película, y entonces está bueno fortalecer nuestro mundo emocional para encontrar nuestro lugar en las cosas y caminar en este tiempo”.

Tras tocar fragmentos de temas de Piazolla y Spinetta, el Chango invitó a Bercovich a su espectáculo Mundo Chango, que tendrá lugar el 3 de noviembre en el Teatro Coliseo.

Se trata de un concierto retrospectivo de su música, junto al Sur del Sur Ensamble, un cuarteto de cuerdas que lo acompañó este año a la presentación que dio en San Ignacio.

Entrevistado por Bercovich, el músico misionero parafraseó a la antropóloga Rita Segato: “la humanidad estaba inaugurando una era que nunca vivió, que era el espectáculo de la crueldad”, citó.

“¿Qué es lo que uno puede hacer? Lo que yo voy hacer, ¿en cuánto va impactar o modificar? Igual uno tiene que hacer su pequeña acción donde le toca, con lo que tiene. Y aunque eso no se vea reflejado en lo macro, es lo que le toca hacer a uno”, reflexionó.

Ante el avance desmedido de la tecnología, el acordeonista apuntó que “es un tiempo de volver a la rueca, a las cosas más simples, porque con esto de la inteligencia artificial parece que ya no existe más la ciencia ficción. Todo lo que te puedas imaginar, pareciera que el desarrollo tan agresivo, tan violento de la tecnología arrolló con eso”.

Es por eso que se debe “volver a la sombra de un árbol, a mojar los pies, a tomar mate, a tocar al otro, sentir la compañía y la fuerza colectiva. Ablandar nuestros corazones, refinar nuestro carácter para poder sentir”, agregó y cito al escritor Tolstoi:

“Cuando te duele el cuerpo es porque estas vivo, pero cuando te duele el dolor de los demás, es porque eres un verdadero ser humano”.

Bercovich le preguntó al Chango qué cosa nos une a los argentinos y él contestó que “el patio”. Según su parecer, “el patio nos une” en los pueblos y las ciudades “la plaza”.

Son lugares “donde la gente se puede reunir, y dialogar de frente a frente. Lo opuesto a las pantallas que es la fragmentación de la fragmentación. Esto es como salir de toda esa fragmentación a cierta atención más refinada, y de una unidad, entonces ahí aparece la música como si fuese un gran patio. A mí me gusta eso, como cuando decía Atahualpa Yupanqui, veía a otro artista y decía: ‘vengo a escucharme en tu voz’”.

Enramada y sus nuevas canciones

A principio de septiembre, el Chango publicó dos nuevos sencillos, llamados “Para Verónica” y “Reencuentros”, ambos grabados con el músico noruego Per Einar Watle.

“Hay encuentros que el tiempo no deshace. Con Per Einar nos conocimos hace unos años, del otro lado del mundo, hielo azul allá, tierra roja acá y sin embargo, la misma búsqueda… Volvimos a encontrarnos, unos mates, un paisaje que no se parece en nada al mío, y otra vez eso que pasa cuando dos escuchan lo mismo en silencio”, contó por entonces el Chango en sus redes sociales.

Es que, previamente, el acordeonista publicó junto al artista noruego “Hielo Azul Tierra Roja”, disco ganador del Premio Gardel 2019. Luego, en 2024, ambos artistas publicaron el álbum The Vigeland Mausoleum Experience (Live in Oslo).

Por otra parte, el Chango presentó el 11 de septiembre en el Auditorio de la UNTREF de Caseros, Buenos Aires, el espectáculo en vivo “Enramada: Libros & Música“, que tuvo como invitada a la misionera Flor Bobadilla Oliva.

Seguir Leyendo
Publicidad
Publicidad la voz

Lo más visto