La Voz de la Gente
Cerro Pelón: marginados en el centro de Posadas
Los vecinos del Cerro Pelón expusieron ante los micrófonos de La Voz de Misiones las diferentes problemáticas que atraviesan, hace ya décadas, en la histórica barriada de Posadas.
Los reclamos por las condiciones habitacionales por parte de las distintas comisiones vecinales se acumulan hace años en las oficinas de la Municipalidad, y se recrudecen a medida las obras de infraestructura que avanzan en la ciudad no alcanzan a la vecindad ubicada en la ribera del Paraná.
Cloacas: reclamo histórico
Uno de los principales pedidos de los lugareños al municipio es la instalación de cloacas ya que, en dos de las manzanas que conservan las características del sitio originario, no cuentan con un sistema de red, como en el resto del centro capitalino.
En ese sentido, Víctor Rivelli, integrante de la Comisión Vecinal, detalló que “hace más de 40 años no tenemos cloacas. Como siempre digo, por una cuestión de higiene y de salubridad, es urgente el pedido, nosotros estamos reclamando hace mucho tiempo”.
Además, el vecino sostuvo que el barrio todavía cuenta con canillas públicas que proveen agua algunos pobladores, mientras que diferenció a los frentistas, que ya cuentan con la posibilidad de “bajar su agua, su luz, su cable, internet y todos los servicios”.
Rivelli se refirió al aspecto que da el Cerro Pelón para quienes no viven en la zona: “Al no tener los desagües correspondientes fluviales y pluviales, más los pozos ciegos, las cámaras que hay, llega un momento que con las lluvias eso revienta todo y es una cosa insana”, sostuvo y enfatizó: “Vivimos constantemente con las larvas del dengue”.
Por su parte, Luz María Pereira, que vive hace 45 años en el barrio, dijo en diálogo con LVM: “El tema de las aguas servidas y las cloacas es nuestro principal pedido a la Municipalidad”.
En esa línea, remarcó que “se hicieron muchos pedidos de diferentes comisiones vecinales. A todos los candidatos habidos y por haber que vinieron se les pidió que si nos podían ayudar a solucionar ese tema. Incluso todos los que vinieron conocen lo que es la realidad de las aguas servidas que hay en el medio del barrio”.
Deslindando responsabilidades ante la situación, César Sosa, músico y habitante de hace más de dos décadas del Cerro Pelón, señaló: “Nosotros fuimos abandonados por la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), que no cumplimentó las obras de lo que era el tratamiento costero de la ciudad de Posadas; entonces nosotros nos vemos obligados a tratar de hacer nuestros caños de desagües subfluviales”.
Y explicó: “Yo tengo entendido que la EBY vino con obras de gran infraestructura para la ciudad, que era justamente eso, el tratamiento cloacal de Posadas, porque al subir la cuota del río Paraná, eso hizo que la ciudad flote en el agua”, y agregó que “hoy en cualquier lugar a un metro de profundidad sacas agua, y es justamente al gran embalse que tenemos al lado del río”.
Obras: ilegales por necesidad
De acuerdo a lo señalado por los lugareños, constantemente son cuestionados por realizar obras en el barrio sin aval municipal y, según explican, éstas son llevadas a cabo por necesidad y para mejorar el día a día de los vecinos, así como también una respuesta ante la inacción por parte de Obras Públicas de la comuna de Posadas.
“Es primordial la necesidad de la gente de querer estar mejor en un lugar donde las condiciones no son buenas, entonces obras ilegales van a seguir habiendo porque el vecino necesita estar cómodo y, si el municipio no se acerca y no agiliza esos permisos, siempre van a haber obras ilegales”, sostuvo el integrante de la comisión vecinal.
En esa línea, Víctor acotó que la intención de los habitantes del barrio es mejorar como vecinos y remarcó que “no tienen problemas de pagar los impuestos que se le imponga, pero es cuestión de llegar a un acuerdo para poder estar todos en armonía”.
Los arreglos que se realizaron en una esclarea que desemboca en la Costanera de la ciudad capitalina se replicaron en los medios como un avance de las obras ilegales en el Cerro Pelón.
Sin embargo, los habitantes del lugar remarcan que siempre existió ese acceso al barrio: “Desde que yo tengo uso de razón está esa escalera, la que está en la plaza y otra que desapareció porque se hicieron casas”, comentó Luz María.
Y en esa línea destacó la importancia de la escalinata: “La parada de colectivo fue siempre acá abajo o allá en la esquina de la plaza, esa escalera no la usamos solo nosotros, la gente que viene por la General Paz y ve que hay lugar para cortar camino, baja”.
César, por su parte, fue uno de los que impulsó la iniciativa de mejorar la escalera y así evitar futuros accidentes, debido a las condiciones peligrosas en que se encontraba.
“Los pasillos lo arreglamos entre nosotros, conseguimos hormigón para hacer la escalera entre vecinos, y arreglamos la escalera que es de gran necesidad para todos porque todos bajamos ahí y era resbaloso”, contó Sosa.
Propiedad: sin títulos, ni decisión política
Si bien la mayoría de los habitantes viven hace muchos años en el Cerro Pelón, aún no han podido acceder al título de propiedad del pedazo de tierra que habitan, desde sus abuelos hasta las nuevas generaciones. Excepto los frentistas, que lograron ser reconocidos como legítimos dueños de sus viviendas a través de la posesión veinteañal.
En ese sentido, Víctor explicó: “La manzana más complicada es la 174, porque dentro de los planos de catastro municipales figura como lotes bien ordenaditos, pero la realidad no es como muestran los planos que ellos tienen”.
Rivelli comentó que los lugareños quieren iniciar los trámites para acceder al título de su pedacito de tierra, pero “también necesitamos la decisión política para los permisos. Actualmente tenemos problemas con el tema de las mesuras”.
Y agregó: “Hoy el municipio no está autorizando ningún tipo de mensura porque los planos de ellos figura una cosa, y nuestra realidad es otra”.
Asimismo, el vocero invitó al intendente, Leonardo “Lalo” Stelatto, a que “se pegue una vuelta por el barrio” para interiorizarse sobre la situación actual de los vecinos: “Que vea que queremos mejorar la situación de viviendas, comodidad y servicios y que estamos dispuestos a pagar”.
Tierras codiciadas y “con olor a pobre”
Los últimos años de Posadas fueron marcados por el progreso y los avances en la urbanización, que trajeron cambios en los barrios de la ribera del río Paraná, con la llegada de negocios inmobiliarios que fueron desplazando a los habitantes de la costa, para instalar altos edificios.
Actualmente, resisten en el Cerro Pelón los descendientes -en algunos casos de hasta quinta generación- de aquellos primeros lugareños, que constantemente son tentados a vender su pedacito de tierra.
“El Cerro Pelón siempre fue el culo de Posadas. Una vez que apareció la Costanera somos el grano nuevamente en ese lugar, para todos”, expresó Luz María y señaló: “Vamos a ser sinceros, la gente pobre molesta a la gente que tiene plata, más ahora que se están construyendo casas y edificios; somos una molestia para muchos”.
En la misma línea, César sostuvo que hay cierto sector de la sociedad que “no le gusta el olor a pobre, el olor a la gente humilde, sin embargo, acá somos todos trabajadores”.
El músico señaló que hay una “forma artera y sistemática” de querer sacarlos del barrio y por eso “nos quieren estigmatizar, discriminar, como que nosotros somos un foco infeccioso para la ciudad”.
Asimismo, el vecino destacó que hace 20 años “eran terrenos despreciables para otro sector de la sociedad”, pero con la llegada de la Costanera y las nuevas obras de infraestructura en el centro de la capital “este terreno es muy codiciado”.
Barrio: el sentimiento no se vende
El Cerro Pelón está ubicado en un lugar estratégico para los grandes negocios inmobiliarios, ya que está a escasas cuadras del microcentro y a un paso de la Costanera, además de la maravillosa vista al río Paraná.
Los vecinos cuentan que constantemente merodean compradores de la tierra. Sin embargo, ellos se niegan vender el lugar que los vio crecer, al que consideran un espacio idílico para vivir.
“Para mi es mi casa, a mí no me molesta vivir acá, yo me críe acá. Somos tres, cuatro generaciones que nos criamos acá. A mí no me perjudica ni me beneficia estar enfrente de la Costanera”, destacó Luz María.
Mientras que César contó: “Yo elegí vivir acá hace 20 años, porque a mí me atrae el río Paraná, desde que vine a Posadas del interior de la provincia recalé en la costa del río y era lo que yo podía adquirir como vivienda”.
Además, Sosa comentó que no le parece que haya un interés por las autoridades del municipio por reconocer el valor histórico del barrio.
“Hay muchos inadaptados que dejan mal parado al ‘condado Cerro Pelón’ y después la gente generaliza y dice: ‘Uy, los del Cerro Pelón’, y no es así. Acá somos gente muy sana y humilde, con sueños, con vidas hechos y otros con vidas por hacer”, sostuvo.
Consultado por LVM si vendaría su porción de terreno, donde vive hace 20 años con su familia, el vecino fue contundente: “El sentimiento del alma no tiene precio, no está a la venta”.
La Voz de la Gente
Denuncia que la Justicia “fuerza” la revinculación de su hija con el padre
Una mujer denunció que su hija de 8 años esta siendo “revictimizada” en el marco de un proceso de revinculación con su padre, en una causa se que tramita en el Juzgado de Familia Dos de Posadas, a cargo del magistrado Roberto Andersson Frank.
“Estoy siendo la voz de mi hija, que está siendo sometida a audiencias y peritajes por el Cuerpo Médico Forense a pedido del juez”, expresó Elisa Kneeteman en diálogo con La Voz de Misiones y detalló que, en lo que va del año, la niña fue citada en tres oportunidades por el equipo interdisciplinario, donde manifestó que “no quiere ver a su papá”.
La mamá indicó que la situación se remonta a cuando la niña tenía 5 años. “Después de tener una relación súper linda y de amar a su papá, empezó a tener ataques de pánico, a no querer ir, no querer quedarse con él en su casa”, narró y agregó que, desde entonces, la menor sostiene la negativa a mantener contacto con su progenitor.
Kneeteman explicó a LVM que, ante ese cambio de conducta de la niña, intentó iniciar un tratamiento psicológico, pero el padre “se negó y yo quería saber qué había pasado”.
Debido a ello, la mujer solicitó autorización del juzgado interviniente para iniciar terapia, lo que fue aprobado por el magistrado Andersson Frank. Sin embargo, en diciembre de 2025 ese acompañamiento se interrumpió porque “el juez me puso una cautelar y se cortó ese soporte psicológico”, expuso.
Además, la denunciante sostuvo que no mantiene contacto con el padre de su hija porque “tiene una orden de restricción de acercamiento hacía mi por violencia, en dos ocasiones tuvo restricción, no tengo contacto con él, para nada”.
En relación al régimen que tenían con el progenitor, previo a la situación que atraviesa la menor, la mamá señaló que incluía encuentros semanales y fines de semana alternados. “Eso lo propuse yo, el padre lo cumplía a duras penas, también eso está en la Justicia, el padre tampoco demostraba mucho interés cuando podía verla a su hija, pero mi hija lo amaba, la idea es que tenga una relación súper linda“, cuestionó.
Sobre las intervenciones judiciales, la madre detalló que la niña fue convocada en varias oportunidades. “Cada vez que la llaman del cuerpo médico forense ella entra en una situación de llanto y que no quiere ir más“, afirmó. Y agregó: “Ella les ha dicho que no quiere ir más, que no quiere verlo al padre”.
Según su relato, las citaciones continúan. “La van a seguir llamando todos los meses hasta que ella diga que lo quiere ver”, lamentó la madre.
Kneeteman también describió el impacto que, según su percepción, generan estas instancias judiciales en la niña. “Ha ido en dos meses a tres audiencias, con 8 añitos, de media hora cada una, donde está con tres profesionales de la salud, adultas, lo que significa para una nena entrar solita, porque entra sola, no hay madre ahí, y por ende la han escuchado, ella habla, y la vuelven a llamar, y vuelve hablar, y la vuelven a llamar, entonces mi miedo está en que le están corrompiendo la psiquis, yo temo por su salud psíquica”, enfatizó.
“Como mamá realmente temo, porque todo lo que es psíquico no se ve, no es una mancha, es a larga data, y yo necesito parar con esto ya”, clamó la madre en entrevista con este medio.

Margarita Beltrametti, la abogada de la denunciante, reclamó parcialidad del magistrado interviniente.
Parcialidad
Por su parte, la abogada de la denunciante, Margarita Beltrametti, indicó que existen antecedentes en otros expedientes . “Ella manifestó hace más de dos años atrás que no quería verlo al padre, fue la única vez que le hicieron comparecer ante un juez de violencia que la escuchó”, explicó la letrada a LVM.
La abogada comentó que se solicitó la intervención directa del magistrado Andersson Frank. “Se ha solicitado, incluso, que el juez directamente la escuche”, expuso, y cuestionó que se haya dispuesto un abordaje interdisciplinario para la revinculación.
Asimismo, Beltrametti señaló que pidieron acceso a registros de las entrevistas realizadas a la menor: “Solicitamos acceso a las grabaciones, a las entrevistas que hicieron estas profesionales y el juez nos dijo que, por secreto del expediente no correspondía, eso es una barbaridad, porque nosotros somos partes, los expedientes son secretos y reservados para otras personas”.
En esa línea, la abogada remarcó que “la realidad acá es que al día de hoy a esta pequeña el juez no la ha escuchado“.
También cuestionó el desarrollo del proceso. “Hay una parcialidad absoluta del juez en una causa donde es un proceso voluntario iniciado por un progenitor, el juez resuelve presentaciones que hace el padre en 24, 48 horas”, sostuvo, y agregó que las actuaciones de su parte “demoran un poco más”.
Otro punto que marcó la representante de Kneeteman fue la notificación directa del juez “a través de cédulas para las audiencias que tienen la niña, cuando eso es un deber y obligación de parte del juzgado. Acá no hay en riesgo ni en peligro un menor para que el juez tome oficialidad”.
En ese sentido, concluyó: “Eso demuestra la parcialidad con la que está actuando en favor del progenitor, sin escuchar a la niña”.
Elisa Kneeteman acudió a este medio para solicitar que el magistrado Roberto Andersson Frank haga lugar al pedido de su hija de 8 años de no querer vincularse con su papá y que se respeten los derechos del niño, que “están por encima de los de los adultos”, en tanto marcó que la “parcialidad” del magistrado hacia la parte del progenitor estaría relacionada con que es “abogado, amigo del juez y funcionario público”.
“Están escuchando a su papá, protegiendo a un adulto, en vez de proteger a un niño, y yo como mamá ya no sé cómo pedirle al juez. Veo a mi nena, veo como se atrasa, veo en el pánico que ella entra y ya no sé qué más hacer, yo le pido al juez que me vea, que vea a la nenita, que vea a mi que le estoy pidiendo que quite a los adultos del medio, acá no hay una mamá que impide, hay una nenita que no quiere, el tema es saber por qué“, cerró la denunciante.
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Ex bombera con discapacidad reitera solicitud de casa con servicios en Irigoyen
Mariela Alejandra Da Silva (41) es madre de cuatro menores de edad. Años atrás sufrió una obstrucción medular que afectó sus hombros y columna vertebral, por lo que cuenta con certificado de discapacidad. Hace cuatro años reside en una vivienda precaria sin energía eléctrica ni agua potable, por lo que solicita ayuda para poder vivir en mejores condiciones en la localidad de Bernardo de Irigoyen.
El reclamo se remonta hace cuatro años atrás, cuando en abril del año 2022 se mudó junto a sus hijas a una precaria vivienda ubicada en el barrio San Cayetano. “Vivo con mis hijas en una vivienda precaria que además de no tener servicios se llena de bichos, víboras y arañas peligrosas”, con estas palabras Da Silva describió la vivienda a la que accedió con autorización del Iprodha, ante la imposibilidad de alquilar otro lugar.
En ese momento, decidió instalarse en la vivienda que se encontraba deshabitada hace un largo tiempo y en malas condiciones habitacionales: “Decidí limpiar, tramité la autorización para poder estar ahí y después me dijeron que el lugar no era de Iprodha, sino de una empresa de Posadas. Un día llegó la policía cumpliendo su labor, pidiendo que nos fuéramos y respondí que si no era por orden de desalojo no me iba a ir y le pedí al intendente un terreno -que por derecho me corresponde- por tener discapacidad y menores a cargo”, aseguró en diálogo con La Voz de Misiones.
“Pese a tener discapacidad igual trabajo porque me arriesgo, aunque hay días que no aguanto e igual sigo porque tengo cuatro menores estudiantes a cargo, de las cuales tengo muy buenas referencias para dar porque son muy estudiosas y educadas”, afirmó.
Sobre el reclamo, recordó: En varias oportunidades fui a pedir si me podían conectar luz provisoria y me dijeron que no, que lo que yo tenía que hacer era mudarme de ese lugar porque en cualquier momento se iba a poner fea la cosa”.
Tras cuatro años sin energía eléctrica ni agua potable, Mariela continúa a la luz de las velas y compra agua para el consumo personal o acude a la solidaridad de los vecinos. “En varias ocasiones durante tres años fui a hablar con el municipio para ver si podían darme al menos un panel solar o que me den luz provisoria y me dicen que no, que el lugar es privado, que ellos no pueden dar, que tampoco tienen terreno ni nada porque no hay plata en Irigoyen”.
Y concluyó: “Yo no estoy pidiendo mucho, el otro año empieza la política. Siempre dije que ellos no deberían estar solo para la campaña buscando ganar la confianza de la gente para tener más votos. Los políticos tienen que estar los cuatro años para que la gente de bajos recursos, humilde y trabajadora, pueda tener una vida digna”.
Una vida marcada por abusos, desarraigo y desigualdad
Mariela nació en Montecarlo y luego se crió en Posadas, donde a sus 2 años de edad sus padres la abandonaron junto a sus hermanos y terminó residiendo en un hogar en el que sufrió maltratos, abandonos y hasta una violación. Durante su adolescencia buscó a parte de su familia y la encontró en Bernardo de Irigoyen donde comenzó a estudiar y trabajar.
Con el correr de los años, optó por mudarse a Rosario de la Frontera, una localidad de la provincia de Salta, donde realizó trabajos rurales de temporada y luego reconstruyó parte de su vida tras escapar de una red de trata de personas que casi la ubica en un burdel de la región sudeste de Córdoba.
En ese pueblo se puso en pareja con un peón oriundo de Santiago del Estero y formó una familia, pero luego el hombre, que la sometía con episodios de violencia de género, desapareció.
Allí reinició su vida como bombera y fue la comisión de Bomberos de Rosario de la Frontera que decidió hacerse cargo de los costos para su regreso a Misiones en el año 2022, a modo de reconocimiento por su labor en esa división y, gracias a ello, pudo volver a Irigoyen, donde hasta el día de hoy continúa a la espera de una vivienda digna.
Ex bombera que huyó de la trata y volvió a Irigoyen pide que no la desalojen
La Voz de la Gente
Puerto Rico: denunció a su ex por violencia y perdió la tenencia de su hijo
Junto a su abogada, Liliana Padilla, una vecina de Puerto Rico, expuso públicamente el drama de vive hace más de dos años cuando, luego de denunciar a su ex pareja por violencia de género, perdió la guarda compartida que tenían de su hijo y ahora reclama que el niño convive con su agresor.
Liliana fricciona los dedos y repite el comportamiento involuntario de mover las piernas. Tiene 39 años y carga con la pena más dura que una madre puede soportar: la de no ver a su hijo menor desde hace tres meses.
Su abogado, la letrada Noelia Duran, explicó que la causa de familia expone hoy un entramado judicial que dejó a una madre sin contacto con su hijo, sin vivienda y denunciando graves irregularidades en el proceso.
“No soy un expediente, soy una mamá”, afirmó Liliana, con lágrimas en los ojos durante una entrevista con La Voz de Misiones.
De la denuncia al cambio de tenencia
El conflicto se remonta a septiembre de 2023, cuando Padilla denunció a su entonces pareja Rubén Aníbal Ávalos por violencia de género. En ese momento, se dictó una orden de alejamiento y el hombre abandonó el hogar familiar.
Sin embargo, tras el divorcio la situación dio un giro. El padre inició acciones judiciales y logró que la Justicia le otorgara el cuidado personal unilateral del niño, además del uso de la vivienda, considerada como “centro de vida”.
“Me encuentro en situación de calle desde que se le fue otorgada la casa a mi ex pareja. Perdí el cuidado de mi niño y agotamos todas las vías que podíamos para que me escuchen”, expresó Liliana.
La causa se tramita en el Juzgado de Familia y Violencia Familiar Uno de Puerto Rico, a cargo de la jueza Norma Lyliana Matoffi, quien fue denunciada ante el Jurado de Enjuiciamiento por presunto mal desempeño.
Según la defensa de Padilla, en el expediente interviene como representante legal de Ávalos -el ex esposo de Padilla-, Hilario Raúl Christen, un abogado vinculado al entorno político local, lo cual no garantiza imparcialidad del proceso.
Liliana comentó a LVM que cuando fue a pedir ayuda a Acción Social para que se continúe con el seguimiento del expediente le preguntaron quién era el defensor de su ex esposo y al dar el nombre la respuesta fue tajante: “Contra ese abogado no vas a poder porque hay mucho favoritismo y aunque tengas el abogado que tengas no vas a lograr demostrar ni comprobar nada”.
La versión judicial y la disputa por la casa
Durante el proceso, el menor habría declarado que su madre ejercía violencia, lo que fue determinante para el fallo. Padilla rechaza esa versión y sostiene que fue el niño -en ese entonces de 9 años- fue manipulado.
“Todo lo que dijeron ahí fue falso… son mentiras que usaron para sacárselo”, afirmó.
“Es más, hay informes del cuerpo médico que comprueba que él está alineado, que está manipulado, le están generando un daño psicológico”, explicó la abogada.
Uno de los puntos más cuestionados por la defensa es la situación de la vivienda. Según explican, la casa construida por la pareja pasó a ser considerada “alquilada” en el expediente, lo que habilitó su adjudicación al padre.
La letrada Duran sostiene que esto forma parte de una maniobra más amplia: “Estamos ante una instrumentalización del menor. Esto excede un conflicto patrimonial: estamos hablando del interés superior del niño”.
Duran también afirmó que en el entramado fraudulento por la casa se llevó adelante “con la complicidad de distintos actores como el empleador de Rubén Avalos”.
El relato de una madre
Desde entonces, la vida de Padilla se volvió inestable. Sin vivienda fija, va de un lugar a otro. “Vivo el día a día… donde puedo. En la casa de una amiga, en la casa de mi abogada, en el auto. Estoy a la deriva”, describió.
A pesar de no tener contacto con el niño, asegura que continúa cumpliendo con sus obligaciones: “Le estoy pasando alimento, pero no tengo comunicación con él de ninguna manera”.
La distancia con su hijo, dice, es lo más doloroso: “Vamos casi tres meses sin verlo, lo extraño. Hacíamos todo juntos, la tarea, salir, el fútbol, todo”.
Y agregó, con angustia: “Me duele la manera en que actuaron. Pueden quedarse con la casa, con todo lo que quieran, pero por qué utilizaron a un niño, a mi hijo y lo más triste, fue su papá”.
Pedido de Jury
El caso no quedó solo en el fuero de familia. La defensa avanzó con una denuncia penal por presunta maniobra fraudulenta y amplió la acusación a terceros.
Además, presentó una denuncia ante el Jurado de Enjuiciamiento contra la jueza interviniente por presunto mal desempeño.
En ese punto, la abogada fue contundente: “Existen vínculos. Aportamos más de 40 fotografías donde se ve la relación entre personas del entorno del padre con la jueza y la secretaria. Hay una amistad muy estrecha”.
Y agregó: “Una de las secretarias es la doctora Cañete. Ella es esposa de Francisco Nahuel Petuaud, que es socio de Hilario Raúl Christen. Asimismo el doctor es abogado de la Policía y de la Municipalidad y Christen es hermano de la esposa del intendente de Puerto Rico. Es el cuñado del intendente”.
También cuestionó el desarrollo del proceso y cómo se resolvió una de las instancias clave. “Se dictó una resolución ‘a puro derecho’, sin ningún tipo de contradicción y sin garantizar el derecho de defensa de esta señora”, aseveró Duran.
Tras la confirmación del fallo en Cámara, la defensa presentó un recurso de inaplicabilidad de ley ante el Superior Tribunal de Justicia (STJ), que ahora analiza el expediente.
En paralelo, denuncian demoras en la investigación penal y hablan de una posible situación de violencia institucional. “Cuando hay menores, el Estado tiene que actuar con debida diligencia reforzada. Acá eso no pasó”, sostuvo la letrada.
Mientras la causa sigue su curso, la situación personal de Liliana continúa siendo crítica. Sin ingresos estables, con miedo y en condiciones precarias, sostiene que lo único que la mantiene en pie es la esperanza de recuperar a su hijo.
“Estoy destruida. Lo único que quiero es volver a abrazarlo”, cerró.
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