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El fuego arrasó unas 350 hectáreas en la reserva de Yabotí, y este jueves casi alcanzó la comunidad mbya guaraní de Tekoa Yma, una de las tres que habitan el área protegida, junto a Kapi´i Yvate e Ita Mirí.
Según señaló a La Voz de Misiones Cinthia Giménez, secretaria de Endepa, pastoral de la iglesia, el mismo cacique mbya Artemio Benítez le informó telefónicamente de la situación en su comunidad, y en las otras dos comunidades vecinas.
“Nos comentó que estaban bien, que no habían sufrido víctimas, ni tampoco daños materiales; que el fuego pudo ser controlado un poco antes de alcanzarlos, y que toda la comunidad se sumó al esfuerzo contra los incendios”, indicó Giménez.
El área más afectada es la denominada Reserva de Uso Múltiple Guaraní (RUMG), de la Universidad Nacional de Misiones, un predio de 5.343 hectáreas ubicado en el municipio de El Soberbio y en plena Biósfera de Yaboty, donde las llamas ponen en riesgo la biodiversidad y al puñado de comunidades mbya que habitan en la zona.
Un video grabado desde una de las aeronaves afectadas al combate de los incendios y difundido este jueves, mostraba densas columnas de humo alzándose de la vegetación en llamas hasta donde alcanzaba la vista.
Las autoridades solicitan desde esta mañana la colaboración ciudadana para evitar un desastre ambiental de proporciones, en una de las áreas protegidas más grandes de la provincia. La Unam habilitó la Cuenta Corriente N° 374200000500106, en el Banco Macro, cuya recaudación se utilizará para la adquisición de alimentos, combustible y elementos para combatir el fuego.
Desde fines de diciembre, cuando las llamas comenzaron a escalar en Comandante Andresito, el gobierno provincial dispuso la emergencia ígnea y desplegó recursos para combatir el fuego.
“La situación es crítica, pero se está controlando de a poco”, dijo a LVM Diego Broz, vicedecano de la Facultad de Ciencias Forestales (FCF).
Broz forma parte del equipo que trabaja en el terreno, junto al decano Fabián Romero, estudiantes, docentes, no docentes, bomberos, guardaparques y brigadistas del Ministerio de Ecología de la provincia.
“Hay bastante para hacer porque hasta que no venga la lluvia esto no se va a controlar al 100%”, indicó.
Broz descartó por remota la posibilidad de que el fuego comprometa otras dos comunidades mbya ubicadas dentro del area del RUMG, distantes de Tekoa Yma y sus aldeas vecinas.
“Están lejos del punto del incendio. Estamos hablando de unos 7 kilómetros en línea recta. Además, hay caminos entre medio que pueden actuar de cortafuego, o sea que difícilmente llegue el fuego ahí, en el peor de los casos”, explicó.
Otro funcionario que estuvo este jueves en la zona afectada por los incendios, aunque no en Yaboti específicamente, fue Martín Recamán, subsecretario de Ordenamiento Territorial y Alerta Temprana.
Recamán precisó a LVM que al día de hoy son seis los focos activos en la provincia. Los más preocupantes continúan siendo El Carril, en El Alcázar; Puente Quemado, en Garuhapé; San Vicente y la reserva de la Unam, en Yabotí.
“En El Carril, que arde desde fin de año, el fuego no ha cruzado todavía el Kuña Pirú, pero está en la puerta”, describió Recamán. “Lo separa la ruta 220, de un lado tenemos forestaciones y del otro, la reserva; la ruta está haciendo de cortafuego”, graficó.
Tal como Broz, Recamán también opinó que la evolución de la situación va a depender mucho de que lleguen finalmente las anunciadas lluvias.
“El factor viento juega un papel importante en la reactivación de determinados focos cercanos a la reserva, que el fuego logre cruzar la ruta por un chispazo; necesitamos que llueva”, señaló.
“Se trabajó mucho en lo que es mejorar esa ruta cortafuego, ampliarla, limpiarla; limpiar la forestación alrededor, enfrente a la reserva. Es una barrera de protección pero depende mucho del factor climático”, agregó.
El diagnóstico más optimista de la situación lo brindó el ingeniero forestal Luis Chemes, quien también recorrió hoy el área de la reserva de la Unam, en Yabotí.
Chemes describió los esfuerzos que están haciéndose en la zona para controlar el fuego. Habló del incesante trabajo del ejército de bomberos, guardaparques, académicos, estudiantes y bridadistas; de las dificultades para ingresar a la selva con mochilas de agua y batefuegos, que según dijo son las únicas herramientas posibles de utilizar en la espesura de la vegetación.
Chemes también creyó necesario implorar al cielo por agua. Contó que este jueves llovió hacia allí, pero para desgracia no en el área que está en llamas.
Pronosticó “lluvias para mañana”, y afirmó que “según los bomberos para este viernes podría estar todo sofocado”.