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Un león en el Cantón Verde no modifica el ecosistema

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Por: Fernando OZ

@F_ortegazabala

“No vamos a ceder nuestros principios, vamos solos”, dijo Carlos Adrián Nuñez mientras miraba la Rosadita desde el ventanal de su estudio, en el piso 19 de una torre cercana a la plaza 9 de Julio. Sucedió el lunes pasado frente a un grupo de leales. El abogado tributarista, que comanda en Misiones La Libertad Avanza (LLA) en nombre Karina Milei, comentaba el resultado de su gira, de la semana anterior, por los pasillos de Balcarce 50, el ministerio de Economía, el Congreso y otras reparticiones públicas clave en tiempos de campaña. La directiva que trajo es clara: armar las listas de diputados provinciales y concejales propios, sin radicales con peluca, macristas arrepentidos o cuentapropistas vinculados al oficialismo del Cantón Verde.

Enrolado con devoción al secretismo que rodea a los hermanos Milei, Nuñez hace reuniones con empresarios y jóvenes profesionales para el armado de las listas. Ese es el perfil más solicitado, aunque hay dos requisitos fundamentales: tener el menor pasado político posible y ser orgánicos, verticalistas. Si es alguien con “buena reputación” y conocido, mejor, de lo contrario, no importa. Lo que vale es la marca.

El descalabro económico que está ocasionando la desregularización del sector yerbatero en la provincia, alentada por los más importantes del negocio y la familia Puerta, todavía no afectó la aprobación de la gestión de Javier Milei, que en algunos municipios llega a una positiva del 62%, según un reciente sondeo realizado por la reconocida encuestadora de opinión pública Zuban Córdoba y Asociados. Una instantánea que no tiene desperdicio.

Con ese porcentaje, la pelea por llevar el estandarte del león escaló a instancias bochornosas. “Que hagan lo que quieran, pero el daño no es hacia mi persona, es hacia Karina, porque yo hago lo que ella dice”, se lo escuchó decir al representante de LLA durante una discusión. En el fondo, Nuñez es muy parecido a Lule Menem, los dos juegan al golf y conocen el paño y los códigos de la política por experiencia propia. El abogado no parece nervioso, entiende que las operaciones en tiempo de cierre de listas salen como puñaladas traperas.

Al león, que decidió caminar en soledad, fueron a verlo diferentes dirigentes políticos de primera línea de la provincia. El diputado nacional Martín Arjol fue uno de los pocos que no lo hizo, tampoco envió a ninguno de sus radicales con peluca. Sí golpearon la puerta los “peronistas anti K”, una patrulla desocupada del PRO y hasta una comitiva radical que llevó una invitación para conformar una alianza opositora al Frente Renovador de la Concordia o a cualquiera de sus versiones. No acordó con nadie. “Créeme que esto es realmente diferente, todo es para ganar. Estamos armando una opción de poder real, por eso tenés que tener fe”, ese mensaje deja el representante de LLA cada vez que se despide de alguien.

La alianza opositora que se articula desde la UCR y el PRO parece un remake de Juntos por el Cambio. El senador nacional Martín Goerling Lara fue el primero en sembrar la idea de un frente anti-renovación; dejar de lado el debate nacional para concentrarse en el provincial. Con algunos matices diferentes, comparte el mismo plan que los radicales Gustavo González, que quiere ser diputado nacional, y de Pepe Pianesi que está dispuesto a ser parte de cualquier armado que lo haga pelear en las arenas. En la Cámara de Representantes la UCR pone en juego tres bancas, entre ellas la del propio Pianesi, dos el PRO y una que es de Activar, el partido del empresario yerbatero Pedro Puerta, que acaba de incrementar su patrimonio tras una millonaria inyección económica que realizó su padre, Federico Ramón Puerta, en Yerbatera Misiones SRL, una de las firmas de la familia.

En ese arco opositor, integrado por el núcleo duro de la UCR y el PRO, sigue el goteo de desertores. En plena cuaresma, antes de que el gallo cante tres veces y a 48 horas de abandonar el radicalismo, el dirigente Pablo Velázquez, tres veces concejal de Posadas y funcionario del ENACOM durante el gobierno de Mauricio Macri, participó en un encuentro que se organizó en la Casa del militante de la Renovación Neo. Parecía sentirse cómodo, estrenó una camisa mangas largas, color mostaza, cuello Mao. Esta semana se preparan para dar el salto otros radicales, posiblemente sean los mismos que hoy piden una interna; habrá que ver.

En el peronismo local también hay un sector que promueve un armado contra la Renovación. La camporista Cristina Brítez tiene el bastón de mariscal y extraña la Cámara baja del Congreso. Pero quien también busca esa banca es el consejero Federal Nacional de Convergencia Justicialista, Lalo Costa de Arguibel. Más allá de la disputa de cartel y de cargos, ambos persiguen la idea de un frente que sea principalmente opositor a los libertarios, es decir en contra de Milei. Arrastrar al electorado provincial a un escenario de polarización, de grieta, como ver TN y C5N al mismo tiempo. Ahora, con la intervención del PJ Misiones con la firma de la jueza federal María Romilda Servini, los interventores designados por Cristina Fernández de Kirchner acomodarán agenda para una reunión partidaria de cara a las elecciones provinciales.

El kirchnerismo cree que en las elecciones provinciales del 8 de junio van a poder recuperar en la Cámara de Representantes dos bancas, las que se llevaron los diputados Santiago Mansilla y Martín Sancho, a los que se les vence el mandato. Hasta el momento, los interventores Gustavo Arrieta y Máximo Rodríguez no atendieron las llamadas que se hicieron para frenar un extraño éxodo de afiliados del PJ al Frente Renovador, tal vez, mucho más grande del que se produjo en 2003. Por este asunto hay un dirigente del PJ-renovador con ataque de pánico y otros con mucha preocupación por una canilla que podría cerrarse si las relaciones entre las dos fuerzas políticas se cortan. Tal vez exageran.

Habrá que ver qué ocurre el próximo jueves 20, fecha límite para la presentación de frentes y alianzas. Hasta el momento todo hace pensar que el oficialismo vuelve a quedar en medio de fuego cruzado. No le fue nada mal si se mira atrás. En 2005 fue el primer éxito electoral de medio término para el Frente Renovador de la Concordia, obtuvo el 41,9% de los votos; el Frente Justicialista para la Victoria el 19,5%, la UCR el 10,5%, después un variopinto menú cuya sumatoria apenas rozó el 15%. Desde aquel momento, las bancas de la renovación se mantuvieron muy por arriba de lo que se necesita para tener una cámara estable y afín a las necesidades del Poder Ejecutivo. Las legislativas que siguieron también fueron buenas: En 2009 la renovación metió doce diputados provinciales, nueve en 2013, diez en 2017 y once en 2121.

La mejor performance de la oposición fue en 2017, durante el gobierno de Macri, cuando Juntos por el Cambio se quedó con siete bancas. Y para el kirchnerismo en 2021, cuando obtuvieron tres bancas en compañía con el Partido Agrario y Social.

Ahora volvamos a la encuesta que mencioné en el tercer párrafo. Algunos números interesantes de la medición para la provincia: La imagen negativa de Javier Milei alcanza el 37%, la de Cristina Kirchner llega al 57% y la de Mauricio Macri 59%. La gestión del gobernador Hugo Passalacqua tiene una aprobación del 58%.

Sebastián Macías, jefe de Vialidad provincial y primer candidato a diputado provincial por la Renovación, tiene imagen positiva que apenas roza el 10% y un nivel de desconocimiento que toca el 85% de los encuestados. Y pongamos que Pianesi logre encabezar la lista del frente opositor, hombre con casi ocho años como diputado provincial; Pepe goza de una imagen positiva de 8% y un desconocimiento del 90%. Y qué decir del león Núñez, un ilustre desconocido con buena fortuna, sus posibilidades sin el estandarte de Milei serían nulas.

Ahora, supongamos que Arjol se sacude a Nuñez y Milei le da la oportunidad de buscar la reelección como diputado nacional. El jefe de los radicales con peluca tiene una imagen positiva del 30% y una mala del 27%, el resto puro desconocimiento. Como todos saben, Oscar Herrera Ahuad es el candidato que llevará la Renovación a la Cámara baja del Congreso: imagen positiva 71%, la negativa 14%.

Al cierre de esta temporada, con los datos de las últimas cinco elecciones legislativas y el relevamiento de las imágenes de los principales dirigentes de la provincia al 7 de marzo, componiendo la dispersión de la oposición, e incluyendo los pelotones minoritarios como los de Cacho Bárbaro y Martín Sereno, todo hace suponer que la Renovación sostendrá el bastión más allá de las marcas que se impongan en el volátil y complicado mercado electoral. Pero hay un dato más del minucioso trabajo de Zuban Córdoba y Asociados que sería bueno tenerlo en cuenta para proyectar una mirada a largo plazo, al 2027, digamos: ¿En qué dirección cree que va la provincia de Misiones? El 47% dijo que marcha de manera correcta, el 46% contestó que lo hace con rumbo incorrecto.

 

Opinión

La política del trueque: hoy Milei, mañana el que pague

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Por Fernando Oz

@F_ortegazabala

Me cuentan —y no me sorprende, porque esta película ya la vi en blanco y negro— que el fantasma de 2001 empieza a materializarse en los barrios del Cantón. Mientras los políticos discuten nuevas alianzas en despachos climatizados, los vecinos regresaron al trueque. Sí: al trueque puro y duro. Esa moneda de la desesperación donde doña Rosa cambia un paquete de fideos por un abrigo para el nieto, y donde un par de zapatos usados vale más que una promesa electoral.

En ese paisaje desalentador aparece el diputado ultraopositor Miguel Núñez, vinculado a sectores productivos que sueñan con arrasar el monte nativo para plantar trigo —como si el verde milenario de la selva estorbara a sus balances contables, siempre de corto aliento—. Núñez articula con quien se deje convencer el armado de un espacio opositor contra el oficialista Frente Renovador de la Concordia Social y, también, contra los libertarios que adoran al presidente Javier Milei como si fuera un santo de estampita con motosierra.

El pasado miércoles, en el Hotel Julio César, el legislador abrió las puertas a una jornada de reflexión: “Misiones Productiva”, así la llamaron. Nombre impecable: nadie en su sano juicio va a declararse antiproductivo. Junto a él estaban Gabriel Montiel y Alfredo Gruber, los mismos que salieron a pedir el voto por Milei con el entusiasmo de un converso rumbo al patíbulo y que ahora se quejan de las reglas del juego. La eterna paradoja de este país de cainitas: pedirle fuego al que incendia la casa y luego lamentarse por las cenizas en el salón.

Bajo el lema heroico de “¡Déjennos Trabajar y Producir!”, se amontonaron los logos de las entidades nacionales: Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales, Federación Agraria y CONINAGRO. La Mesa de Enlace en formación de combate. Y los regionales no se quedaron atrás: APICOFOM, AMAYADAP y la Sociedad Rural de Misiones, entre otros. En definitiva: propietarios y productores unidos por el espanto de la baja rentabilidad y la presión impositiva, un reclamo que suena a música celestial, pero que Núñez intenta convertir en palanca para su propio ascenso.

Los videos y las fotos del evento confirman lo evidente: no fue una asamblea de colonos flacos, sino un encuentro de actores con peso económico, agenda propia y ganas de influir. El espacio, más que para debatir, funciona como think tank de ocasión: un living con micrófonos para hacer lobby a favor del armado de la candidatura del ingeniero agrónomo y empresario forestal Rafael Scherer, y para ir calentando el tablero.

No hacía falta ser malpensado para entender el guion: reclamo productivo como bandera, bronca fiscal como pólvora. Una operación prolija, de traje y gráficos en pantalla. Y no es la primera vez. En las últimas elecciones, Núñez ya había aprovechado el malestar de un sector de la policía para sumar a otros estatales y empujar armado de la candidatura de Ramón Amarilla.

Según el propio Núñez, se invitó a todos los diputados. Pero no estuvieron los del bloque de La Libertad Avanza ni los renovadores. Sí estuvieron los de la bancada radical: Francisco Fonseca, Santiago Koch y Rosa Kurtz; además del radical con peluca Martín Arjol; el expolicía Ramón Amarilla, del mismo espacio de Núñez, y Cristian Castro, del PAyS, entre otros. Algunos no conocían el trasfondo y se fueron antes del cierre. Otros se quedaron apenas lo justo: para tantear terreno, para ver si el aire soplaba a favor de un frente que, en las próximas lides, dispute el voto tanto a renovadores como a libertarios.

Ahí están: ayer Milei, hoy un frente “productivo”, mañana lo que convenga. En la Argentina, la coherencia es una afición rara. Pero el sainete no termina ahí, porque en Misiones siempre hay lugar para un acto más de esta comedia bufa que nos toca habitar.

En otra esquina del mismo circo provincial asoma el partido Por la Vida y Valores, que dirige el diputado Walter Ríos: exempleado de la ANAC, ultraderecha y conservador. Con el conflicto en Irán como telón de fondo, y con la voz del presidente Milei amenazando al régimen de los ayatolás a la hora del rezo, Ríos salió a decir que encabeza gestiones para el desembarco de una mega inversión de capitales de Medio Oriente en el Cantón.

Ríos mantiene el misterio y no dice nada. Se habla —se habla, nada más— de un grupo inversor del sector petrolero vinculado a países árabes. El diputado arrojó cifras extraordinarias, de esas que no entran ni en un delirio contable: hasta 200 billones de dólares en un plan de inversión a escala. Del proyecto, insisto, no se sabe nada serio. Pero él pretende encuadrarlo dentro del RIGI, palabra mágica que hoy sirve de talismán para cualquier aventurero con contactos y poca vergüenza.

Por momentos, Ríos parece olvidar que es diputado y se cree canciller. Cuando le piden detalles, pone cara de Hombre de Estado y suelta que “cuida y reserva mucho el proyecto para que no se frustre”. Estaría bien que algún diputado le pida informes a su colega. La última vez que en Posadas se habló de inversiones con turbante, se prometieron más de 20 millones de dólares para remodelar un edificio histórico de 1912. Ya sabemos cómo terminan esas historias: renders, fotos y un silencio posterior que ni el incienso tapa.

Y mientras Ríos juega al misterio y al negocio de los petrodólares, su compañera de bloque, la audaz diputada Rita Flores, busca la foto con el pastor Dante Gebel. El pre-candidato que impulsa una murga de peronistas no K, libertarios desencantados y buscavidas varios.

El nuevo mundo que promete la prédica de Gebel podría unir a gente tan heterogénea como sectores de Ramiro Marra con el sindicalista Néstor Segovia, Yamil Santoro y los influencers Emmanuel Dannan y “el Presto”. Martín Llaryora, el cordobés, es el único gobernador que ya le tiró un guiño. La idea es instalar a Gebel como “outsider” para disputar el poder a los libertarios en 2027, aprovechando alcance mediático y red de contención social. Argentina: el país donde la política tradicional se disfraza de antipolítica y la antipolítica aprende rápido a transar como la vieja política.

Flores, que en menos de un año decía “somos libertarios, nos vemos en la obligación de salir a defender nuestras banderas afuera de LLA”, o “Javier Milei excede cualquier cuestión partidaria; hablar de Javier Milei no necesariamente es hablar de LLA”, también se codeó con Lucía Montenegro y luego se acercó a Marcela Pagano, la diputada nacional que desertó de las filas libertarias. Todo fluye, todo se acomoda. El apellido cambia; la ambición, no.

Al final, mientras el vecino truequea para comer, ellos truequean siglas, fotos y promesas. Nadie parece tener un plan serio: reclamos sectoriales, mezquindades, maniobras para no quedar afuera. Y, en medio de la incertidumbre, lo único que se consolida es la certeza vieja y amarga: para demasiados, la cosa pública no es patria ni destino. Es caja, escalera y negocio. Y el que no lo entienda, que vaya juntando arroz y aceite: el trueque ya empezó.

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Opinión

La política de la cortedad: entre el amotinamiento fiscal de Amarilla y la soberbia de Franco

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Por Fernando OZ

@F_ortegazabala

 

En tiempos en que el Cantón libra una batalla diaria por su supervivencia económica, la dirigencia política parece, por momentos, más ocupada en el espectáculo de las redes sociales que en la defensa estratégica del territorio. El reciente cruce entre la diputada Paula Franco y su par Ramón Amarilla no es solo un intercambio de ‘chicanas’ olvidables; es el fiel reflejo de una dirigencia que, de uno y otro lado, está fallando en la lectura de la urgencia histórica que atraviesa nuestra provincia frente a un Gobierno Nacional que ha decidido asfixiar al federalismo.

Empecemos por el proyecto del ex policía. Su propuesta de derogar el cobro anticipado de Ingresos Brutos en los puestos de El Arco y Centinela suena, para el oído desprevenido, como una oda a la libertad de comercio y un alivio al bolsillo. Pero en la política real, los gestos no se miden por sus intenciones, sino por sus consecuencias. Y la consecuencia de la iniciativa es, lisa y llanamente, el desfinanciamiento de Misiones en su hora más crítica. Amarilla sigue disparando contra su propio cuartel. Sé que no le gusta que se lo digan.

Proponer hoy, con una crisis mundial a galope armamentístico, que Misiones renuncie a su recaudación en frontera es de una inconsciencia que roza la deserción. El hombre apela al “sentido común” del trabajador, pero parece olvidar que ese mismo trabajador es el que se queda sin hospital, sin escuela y sin seguridad cuando la caja provincial se queda escuálida.

Desarmar el sistema de la Agencia Tributaria de Misiones (ATM) hoy no es “liberar el comercio”; es dejar a la provincia sin el escudo necesario para pagar salarios docentes, mantener hospitales y sostener programas de consumo como el ‘Ahora Misiones’. Amarilla apela a la Constitución Nacional para hablar de aduanas internas, pero olvida que esa misma Constitución exige un reparto equitativo de la riqueza nacional que hoy se incumple sistemáticamente contra Misiones. Jugar a la “revolución fiscal” mientras la Nación nos mete la mano en el bolsillo es, en el mejor de los casos, una ingenuidad política; en el peor, una traición a la autonomía provincial.

Porque no nos engañemos: la Nación le está robando a Misiones. Así, sin paños calientes. El Ministro de Hacienda, Adolfo Safrán —un hombre que maneja los números con la frialdad de un coronel del servicio de intendencia— puso las cartas sobre la mesa: cuarenta mil millones de pesos mensuales de “agujero” por culpa de una coparticipación que es una estafa legalizada. Misiones produce con la fortaleza de una población joven y recibe migajas como un mendigo. Somos la séptima economía del país, pero nos tratan peor que a una colonia de ultramar a la que se le exige todo y se le da lo justo para que no muera del todo. En ese contexto, la tasa en cuestión no es un capricho; es el último recurso del sitiado para que el pan no falte en la mesa de los suyos.

Pero si lo de Amarilla es una estupidez estratégica, lo de la diputada Paula Franco, abanderada de la Neo, es de una arrogancia que hiela la sangre. Ante un debate que exige altura de miras, la señora Franco, doctora en leyes y contadora con pergamino, decidió bajarse al barro de la chicana barata. Ironizar sobre la formación académica de sus pares y proponer “cursillos de ingreso” para legisladores no solo es un acto de soberbia, sino que baja el nivel de la discusión pública al subsuelo.

En lugar de explicarle al misionero con pedagogía y honradez por qué el anticipo fiscal es el escudo contra el ajuste porteño, prefirió el ninguneo desde el pedestal, rompiendo los puentes de diálogo que una Legislatura debería construir. Cuando el oficialismo responde con el título universitario bajo el brazo, lo que hace es alejarse de la gente. La crisis actual no se resuelve con doctorados, sino con sensibilidad social y firmeza política.

Al chicanear con la falta de formación de Amarilla, Franco le regaló al diputado el papel de “víctima del sistema” y “defensor del sentido común”, permitiéndole eludir el debate técnico sobre el agujero fiscal que su proyecto generaría. La soberbia académica es el refugio de quienes no quieren, o no pueden, explicar por qué las medidas que toman son necesarias. Miren, uno puede tener tres doctorados colgados en la pared del despacho y seguir siendo un mediocre de manual.

El Cantón está en una encrucijada de esas que definen el destino de una generación. Por un lado, la caída real de los ingresos y el parate del consumo; por el otro, un Gobierno Nacional que ha decidido que las provincias son gastos a recortar y no pueblos a proteger.

Mientras los diputados se tiran con títulos y chicanas, la realidad económica de la provincia, descripta por Safrán, es de una gravedad extrema. El ministro ha sido claro: la baja de la recaudación por la recesión nacional y el recorte de transferencias han generado un escenario de “plan de austeridad” obligatorio. Se suspendieron compras de bienes de capital y se prioriza lo urgente. Así las cosas, a la provincia no le queda más que cobrar en la frontera porque la Nación no le liquida lo que le corresponde en la ventanilla de la coparticipación. Es un mecanismo de compensación frente a un federalismo quebrado.

Lo que Misiones necesita no son iluminados del “sentido común” que quieran desmantelar la poca defensa fiscal que nos queda, ni presuntos catedráticos que miren por encima del hombro al resto del mundo. Necesita personas valientes que sepan que la batalla se gana con unidad y con la verdad por delante. La verdadera inconstitucionalidad no está en un camión pagando un canon en la Ruta 14; la verdadera inconstitucionalidad es el centralismo que nos asfixia, que nos quita lo que es nuestro y que luego nos critica por intentar sobrevivir.

En resumen: Amarilla se equivoca de enemigo al querer desfinanciar su propia tierra, y Franco se equivoca de lenguaje al tratar a sus pares —y por extensión a los ciudadanos— como a alumnos de primaria. Al final, como siempre, el que paga el pato es el ciudadano de a pie, el que no tiene despacho ni coche oficial, y el que espera que sus representantes tengan, al menos una vez en la vida, la decencia de estar a la altura de la historia.

Criticar el proyecto de Amarilla es necesario porque es un salto al vacío que desprotege al misionero de a pie. Pero criticar a Franco también es imperativo, porque la soberbia y la chicana barata son el peor camino para convencer a la sociedad de que el esfuerzo fiscal vale la pena.

En esta encrucijada, el sentido común —ese que Amarilla invoca pero que no aplica en su proyecto, y que Franco desprecia desde su pedestal— dicta que la única salida es la unidad provincial para exigir lo que nos corresponde, sin desfinanciar nuestra casa en el intento. Misiones es mucho más que un ring de redes sociales. Es una provincia que trabaja y produce bajo condiciones de injusticia federal. Es hora de que sus representantes dejen de pelearse por el micrófono y empiecen a pelear, juntos y con argumentos sólidos, por el futuro de la tierra colorada.

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El “fraude del aire”: despedida amarga de Samsa, entre cartas, tarifazos y silencios

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Por Fernando OZ

@F_ortegazabala

Para cerrar la semana laboral y bajo el disfraz de un “nuevo aniversario” de Samsa, a su presidente, el ingeniero Santiago Ameri, se le dio por enviarle al “usuario”, a quienes cobra hasta el aire en las canillas, una carta de 238 palabras enumerando “los principales logros alcanzados” durante el último año. Un ejercicio de cinismo que aparece justo 72 horas después de no haber dado la cara ante una comisión del Concejo Deliberante de Posadas –mientas los vecinos gritaban por el pésimo servicio– y a menos de 12 horas de que LVM desnudara que Urbaser Argentina ya tiene el cartel de venta y las inversiones en el freezzer.

Y después nos hablan de normas ISO, planes de inversión y de líderes mundiales en servicios públicos medioambientales. Les decía que el pasado martes, en el Concejo Deliberante, mientras los vecinos desgranaban facturas de un millón de pesos y los técnicos del EPRAC intentaban explicar lo inexplicable, el lugar reservado para Samsa permaneció vacío. Ni el ingeniero, ni ninguno de sus gerentes de platinada sonrisa, se atrevieron a cruzar la puerta de la Comisión de Medio Ambiente.

Es una táctica vieja, de manual de fugas: cuando no se tienen respuestas, se ofrece el silencio. Es la respuesta de quien ya tiene las valijas hechas y el pasaje sacado.

Mire usted, lector, la ironía del asunto. En la tierra de las grandes aguas, del Iguazú que ruge y del Paraná que nos abraza junto al Uruguay, hay una casta de tipos con gemelos de plata y aliento a café de aeropuerto que decidieron cobrarnos el aire. Sí, leyó bien: el aire. En Posadas y Garupá, el milagro no es convertir el agua en vino, sino convertir el vacío de una cañería seca en una deuda impagable.

Leí la carta de aniversario con una mezcla de tedio y asco. Un texto que huele a perfume caro para disimular el hedor de un sumidero tapado. Ameri nos arroja a la cara el abecedario de las normas ISO: la 9001, la 14001, la 45001. Alfabetismo corporativo para analfabetos de la realidad que ven al ciudadano –usuario– desde una planilla de cálculos. Dice que certifican la “satisfacción del cliente” y el “trabajo mancomunado”. Yo le pregunto al ingeniero: ¿En qué manual de la ISO figura que dejar la silla vacía ante los representantes del pueblo es un estándar de calidad? ¿Cómo se “mancomuna” el esfuerzo con una empresa que no da la cara, no respeta las instituciones ni cumple con lo acorado?

Samsa, esa criatura del Grupo Urbaser, cumple 26 años. Pero no es un cumpleaños, es una liquidación por cierre. Mientras Ameri redacta odas a la “inversión histórica”, en las oficinas de Avenida Leandro N. Alem al 1050, frente al barrio porteño de Puerto Madero, se encuentra el cartel de “Venta”. La multinacional, propiedad del fondo estadounidense Platinum Equity, busca la puerta de salida. Si no me creen vayan y pregunten en el Banco Santander.

Quieren vender su filial argentina por 400 millones de euros antes de que el contrato expire en 2030 y alguien les exija las cuentas que hoy no quieren dar en el Concejo. Es el truco del tahúr de oficina: te muestran la paloma de las normas ISO en la mano derecha para que no veas cómo la izquierda te vacía la billetera y te deja hasta sin agua.

Miren, además de ver la boleta que llega a mi casa, camino estas calles y he visto los medidores girar con un frenesí demoníaco cuando no hay una gota de agua. Es el “fraude del aire”. Mis vecinos, cansados de ser el cajero automático de una empresa que desinvierte, forzaron al EPRAC a ordenar rectificaciones. Y los funcionarios del organismo de control se dieron cuenta de que no se puede ocultar el sol con un dedo, ni la estafa con una gacetilla de prensa de aniversario.

Mire, ingeniero Ameri, a quienes usted llama “estimado usuario”, yo suelo tratarlos por sus nombres, porque muchos de ellos son mis vecinos. Su “compromiso con la mejora continua” es una bofetada a los 106.000 “usuarios” –dato del último informe de gestión de la empresa– que usted cita como si fueran ganado contable.

El plan es claro: maximizar la recaudación con tarifazos salvajes del 400%, maquillar el balance con certificados de cartón pintado y largarse a toda vela antes de que la infraestructura termine de crujir. Es la ética del corsario: saquear la plaza y huir antes de que llegue la marea de la justicia.

Usted, Ameri, presidente de Samsa, es un transeúnte de la alta gerencia. Mañana, con su ganada chapa de International Waste Manager, estará certificando la calidad de una constructora en Madrid o una mina en alguno de los cuatro continentes donde opera Urbaser Global. Pero el vecino de Posadas y Garupá se queda con su canilla seca. Por eso escribo. Porque si el agua es un derecho humano, lo que están haciendo ustedes —y lo que callan al no ir al Concejo— es un crimen de guante blanco.

Durante las últimas tres décadas, como periodista me tocó escribir sobre redes de corrupción, flujos de dinero, contrabandistas buenos y malos, políticos sin escrúpulos, mercenarios colombianos camino al matadero, en fin, pero nunca sobre una corporación que cobrara el aire.

Sigan mandando cartas. Sigan celebrando aniversarios de papel. Mientras tanto, nosotros seguiremos contando las vueltas del medidor que marca el vacío, documentando el vaciamiento de una empresa que se quiere ir sin pagar la cuenta y recordándoles a los ciudadanos de Posadas que, frente al silencio de sus sillas vacías, solo queda quienes nos animamos a decir basta.

No es una pelea por una factura impaga, el acceso al agua es un Derecho Humano. Es en defensa de un derecho básico de los que vivimos en Misiones frente a una multinacional que lo vulnera. Los tres poderes del Cantón deberían tomar cartas en el asunto y ser menos laxos, pero ahora, no sea cosa que se vayan sin pagar la cuenta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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