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Viagra y preservativos, las pertenencias de Kiczka cuando lo atraparon

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Viagra y preservativos, las pertenencias de Kiczka cuando lo atraparon

Luego de que la Cámara de Representantes de Misiones le quitara los fueros parlamentarios hace casi un mes, Germán Kiczka permaneció una semana prófugo de la Justicia. Cuando la policía lo capturó estaba solo y entre sus pertenencias se secuestró: una pastilla de estimulante sexual y dos condones; la billetera, las llaves del auto y un celular sin chip. “En plena fuga, de cuatro cosas que llevaba con él, dos tenían que ver con sexo”, destacó un investigador que reveló el dato.

“El componente sexual es inevitable para algunos”, analizó la misma fuente consultada por La Voz de Misiones, quien tuvo acceso al expediente y no pasó por alto el detalle de las pertenencias halladas al ex legislador al momento de su captura.

La fuga de los hermanos Kiczka comenzó oficialmente luego de que le quitaran los fueros parlamentarios a Germán en la sesión de la Legislatura del jueves 22 de agosto. A partir de allí la noticia fue transmitida en vivo por la televisión nacional que posó especial interés en el caso, dando una amplia cobertura. Todos hablaban de los hermanos pedófilos en fuga, de Germán y Sebastián Kiczka.

Durante los siete días que duró la huida del exlegislador -acusado junto con su hermano de tenencia y distribución de Material de Abuso Sexual Infantil (Masi)– se especuló con varias hipótesis sobre su paradero. Las pistas sobre Brasil, Paraguay e inclusive Europa fueron analizadas y descartadas por los investigadores, mientras un rastrillaje exhaustivo barría la zona de influencia de los Kiczka y sus contactos más cercanos.

Germán Kiczka, que era buscado por Interpol con alerta roja internacional, cayó cuando fue denunciado por una vecina que lo reconoció y llamó a la policía. Estaba en Loreto, Corrientes, un pueblo a 200 kilómetros de su Apóstoles natal, donde creció como dirigente, alcanzando una banca en la legislatura provincial en 2021, de la mano de su amigo íntimo y padrino político, el diputado Pedro Puerta, presidente del partido Activar.

Pastilla y forros

Germán Kiczka fue el primero de los dos hermanos en ser capturado la noche del 29 de agosto en un camping municipal del pueblito correntino de Loreto, hasta donde llegó manejando su auto particular, un Toyota Corolla.

Cuando la policía local fue a buscarlo, alertados por el llamado de una vecina que lo reconoció por la foto difundida en los medios de comunicación, Kiczka no ofreció resistencia.

Con la captura del prófugo concretada, los uniformados secuestraron sus pertenencias, detallándose: un celular marca REDMI, sin chip, color negro; una billetera color marrón conteniendo: cuatro tarjetas y la suma de $86.400 (ochenta y seis mil cuatrocientos pesos); dos comprimidos de AEROTIDINA (antialérgico), un comprimido de ALMAXIMO de 100 mg (viagra); dos preservativos marca “PRIME”, y una tarjeta de identificación de propietario de vehículo Toyota Corolla.

“Pensemos en que este sujeto está prófugo de la Justicia acusado por delitos sobre abuso sexual infantil y, de las 4 pertenencias que le secuestran, dos tiene que ver con sexo”, señaló el funcionario consultado sobre el escenario que rodeaba la fuga y la captura de Germán Kiczka. “El componente sexo es inevitable para algunos”, reflexionó.

Germán Kiczka estaba solo y aislado y entre las pocas pertenencias que le encontraron se destacaron dos patillas para la alergia; dos preservativos y un estimulante para la erección, sildenafil de 100 miligramos, de la marca comercial Almaximo, de laboratorios Savant.

Los hermanos Kiczka permanecen detenidos en la Unidad Penal VIII de Cerro Azul, procesados con prisión preventiva por disposición del magistrado Miguel Ángel Faría, titular del Juzgado de Instrucción Cuatro de Apóstoles.

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Crimen de Wiebel: su ex suegro se abstuvo y fue imputado por homicidio

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crimen wiebel

Ángel Ramón Zalazar (82) compareció este martes ante la Justicia, se abstuvo de declarar y fue formalmente imputado por el asesinato de su ex yerno Alfredo Wiebel (48), empresario y piloto de carreras ultimado de cinco balazos en la mañana del 11 de septiembre en Puerto Iguazú.

La audiencia se realizó esta mañana y para ello el implicado debió ser traslado desde el hospital Samic de la Ciudad de las Cataratas hacia Eldorado, donde lo esperaban para indagatoria en el Juzgado de Instrucción Dos, a cargo del magistrado César Lirussi.

En esa instancia, el hombre decidió guardar silencio y tras ser notificado de los elementos de prueba en su contra fue formalmente imputado por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, calificación provisoria que podría modificarse conforme avance la investigación.

Por disposición judicial, Zalazar quedó internado con custodia policial en el hospital Gardés de Eldorado, medida que se mantendrá hasta tanto se resuelva entre un pedido de prisión domiciliaria o un traslado hacia una unidad carcelaria preparada para pacientes de su condición.

Testimoniales y querella

Los instructores de la causa pudieron avanzar con la indagatoria luego de recibir un informe de la junta médica que evaluó a Zalazar, cuyos resultados arrojaron dos conclusiones clave: una es que el hombre comprende la criminalidad de sus actos y la otra es que en su cuadro de salud general no se observan patologías que pongan en riesgo su vida, siempre y cuando continúe recibiendo la asistencia médica.

En paralelo, la causa continuará avanzando con la toma de testimoniales y los primeros en declarar serán los albañiles que ese 11 de septiembre a la mañana observaron la secuencia entera del ataque ocurrido en una obra en construcción ubicada sobre la avenida República Argentina, casi Pancho Ramírez, de Iguazú.

Al expediente, además, ya se incorporó la familia de la víctima en carácter de querellante particular bajo la representación del letrado Walter Quintana, quienes de esta forma podrán participar activamente en el caso.

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Admitió haber matado a machetazos a su vecina y firmó un abreviado por perpetua

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Casi cuatro años después del hecho, el hombre acusado de asesinar a machetazos a su vecina Rosula Concepción Benitez Garcete (73) admitió su culpabilidad y aceptó ser condenado a prisión perpetua.

Se trata de Héctor Raúl Fernández (33), quien esta mañana debía sentarse en el banquillo de los acusados del Tribunal Penal Uno de Eldorado para enfrentar un debate oral como autor del delito de “amenazas calificadas por el uso de arma blanca y homicidio calificado por alevosía en concurso real”.

Sin embargo, horas antes tomó otra decisión y finalmente decidió admitir su responsabilidad en el hecho, aceptando la pena de prisión perpetua. El acuerdo fue alcanzado entre el imputado, su defensa y la fiscalía, lo cual ahora debe ser homologado por los magistrados del tribunal para transformarse en sentencia.

El hecho que Fernández confesó ocurrió el 5 de noviembre de 2022, en el paraje Aguaray Guazú de Puerto Esperanza, donde atacó a machetazos a su vecina Benítez Garcete, de 73 años y no vidente.

De acuerdo a la reconstrucción realizada por el Juzgado de Instrucción Tres de Puerto Iguazú, a cargo del magistrado Martín Brites, aquella tarde Fernández se dirigió a la casa de sus vecinos y con un machete en manos amenazó de muerte al esposo de Benítez Garcete.

En esas circunstancias, apareció el padre de Fernández, que lo retiró del lugar, pero minutos más tarde el imputado regresó a la casa de sus vecinos, donde la mujer se encontraba sola debido a que su esposo se había dirigido a la comisaría para radicar la denuncia del primer suceso.

Allí Benítez Garcete fue atacada a machetazos y falleció tras más de una semana internada en terapia intensiva como consecuencia de las graves lesiones sufridas, principalmente en la cabeza.

Las pericias del caso revelaron que el homicida registraba 2,5 gramos de alcohol en sangre y bajo ese estado pretendió ser declarado inimputable, aunque los planteos tuvieron respuesta negativa.

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Compañeros de Barreto reconstruyeron la fuga y colisión que provocó su muerte

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El juicio contra Rodrigo Dias Da Silva (27), imputado por chocar y matar al gendarme Robert David “Chato” Barreto (31) a bordo de una camioneta repleta de cigarrillos de contrabando, continuó esta mañana con la declaración de cuatro camaradas de la víctima, quienes relataron de qué manera sucedieron los hechos durante aquella tarde del 14 de septiembre de 2024 sobre la ruta provincial 103.

Ante el Tribunal Oral Federal (TOF) de Posadas, presidido por la magistrada Ruth María Ponce de León e integrado por sus pares Gustavo Cardozo y Enrique Bosch (subrogante), los cuatro testigos citados coincidieron en que el implicado hizo caso omiso al control dispuesto y en medio de la huida arrolló a Barreto, que murió minutos después de su traslado a un centro asistencial.

El primero en declarar fue el sargento primero Eduardo Corro, encargado de la patrulla que aquel día se instaló sobre ruta provincial 103, poco después del acceso al Parque Temático de la Cruz de Santa Ana para efectuar un control preventivo.

El uniformado se apoyó en un croquis para describir de qué manera se instaló en el control. Contó que en total eran cinco efectivos y describió que tenían cinco conos distribuidos sobre el asfalto y que cada uno de ellos contaba con chaleco refractario, además de contar con una camioneta Agrale Marrua de la institución al costado de la arteria.

“El primer cono estaba a 250 metros del puesto de control y el segundo cono estaba a 150 metros. Yo estaba ahí. Mi función era la de encausar el tránsito”, detalló Corro, que a la vez describió que “el clima estaba despejado, óptimo, con una buena visibilidad”.

Sobre el hecho, narró que “la camioneta hizo caso omiso a mis señales y cuando llegó hasta mí me hice a un lado. Cuando me pasó escuché que aceleró más y de ahí ya no pude ver mucho más, solo veía la parte de atrás de la camioneta. La camioneta perdió el control, se fue hacia la banquina y volcó”.

El sargento primero Eduardo Corro hizo un croquis y se quebró al recordar a su camarada.

Corro aseguró que en primera instancia no notó que la Amarok haya atropellado a su compañero y recién lo advirtió minutos después. “Me acerco y veo a una persona adentro de la camioneta y bultos con cigarrillo. Después busco a mi gente y no encontraba a Barreto. Él estaba más allá, en el suelo, tirado en posición fetal, semi cubierto por pastura y tierra. Fue inevitable quebrarme”, recordó.

Tanto el sargento primero como los otros tres gendarmes que declararon después coincidieron en la misma secuencia. Además, todos negaron haber contado con “clavos miguelitos” e indicaron que ninguno escuchó ruido de “frenadas” previo al impacto mortal.

El debate continuará el próximo 5 de octubre, a partir de las 8.30. En el proceso interviene el fiscal Pablo Di Loreto, mientras que el acusado es representado por el abogado particular Carlos Luis Ferreyra.

Da Silva está imputado por “encubrimiento de contrabando, resistencia a la autoridad y homicidio doblemente calificado cometido a un miembro de la fuerza de seguridad para procurar la impunidad, en concurso ideal”. En la primera audiencia pidió perdón y alegó que nunca quiso “hacer daño”.

Imputado por muerte del gendarme Barreto pidió perdón: “No quise hacer daño”

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