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Se aprobaron los nuevos indicadores epidemiológicos. La mayoría de los distritos no piensa en una vuelta inmediata a las aulas.
El Consejo Federal de Educación (CFE) aprobó por unanimidad los nuevos indicadores que regirán para definir la vuelta a las clases presenciales, suspendidas en casi todo el país desde el 16 de marzo.
A pesar del avance mencionado, un relevamiento periodístico entre los distintos distritos del país confirmó que en ninguno hay fecha de retorno.
El nuevo semáforo epidemiológico flexibiliza las condiciones para reabrir las escuelas. De acuerdo al primer protocolo, solo podían pensar en un regreso aquellos distritos con nula o baja circulación del virus.
Las grandes ciudades, aquellas de más de 500 mil habitantes, podrán ajustar el modelo del CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos) para medir el riesgo de una apertura.
El modelo sigue tres indicadores: la cantidad de casos diarios de acuerdo a la población en los últimos 14 días, la disponibilidad de camas, y si la infraestructura educativa está en condiciones de aplicar los protocolos de higiene y distanciamiento. Se mide la capacidad de una jurisdicción de contener un brote.
De ese entrecruce de variables surge un indicador que determina si el riesgo es bajo, moderado o alto. Solo en los casos de bajo riesgo, los distritos pueden emprender el regreso a clases.
Se aprobaron los nuevos indicadores epidemiológicos. La mayoría de los distritos no piensa en una vuelta inmediata a las aulas.
El Consejo Federal de Educación (CFE) aprobó por unanimidad los nuevos indicadores que regirán para definir la vuelta a las clases presenciales, suspendidas en casi todo el país desde el 16 de marzo.
A pesar del avance mencionado, un relevamiento periodístico entre los distintos distritos del país confirmó que en ninguno hay fecha de retorno.
El nuevo semáforo epidemiológico flexibiliza las condiciones para reabrir las escuelas. De acuerdo al primer protocolo, solo podían pensar en un regreso aquellos distritos con nula o baja circulación del virus.
Las grandes ciudades, aquellas de más de 500 mil habitantes, podrán ajustar el modelo del CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos) para medir el riesgo de una apertura.
El modelo sigue tres indicadores: la cantidad de casos diarios de acuerdo a la población en los últimos 14 días, la disponibilidad de camas, y si la infraestructura educativa está en condiciones de aplicar los protocolos de higiene y distanciamiento. Se mide la capacidad de una jurisdicción de contener un brote.
De ese entrecruce de variables surge un indicador que determina si el riesgo es bajo, moderado o alto. Solo en los casos de bajo riesgo, los distritos pueden emprender el regreso a clases.