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Luego de varios intentos, en marzo de este año, abrió sus puertas a la comunidad la Escuela de la Familia Agraria (EFA) N° 30, ubicada en el Lote 28 de Caá Yarí, municipio del Departamento Leandro N. Além.
Desde noviembre de 2022, la comunidad local y docente de Caá Yarí viene trabajando en acondicionar el espacio que comparte en el predio junto a la Escuela Primaria N° 97 Angélica Schnarbach.
“Es una escuela hecha prácticamente a base de donaciones y sobre todo de trabajo, amor y compromiso”, contó Alicia Núñez, directora de la EFA, en comunicación telefónica con La Voz de Misiones.
Sus comienzos
El 27 de febrero, la escuela lanzó una “solicitud de colaboración” -como la denominaron en sus redes-, para juntar donaciones de elementos de cocina (platos, cubiertos, vasos, fuentes), de limpieza, alimentos no perecederos, colchones, camas, ropa de cama, freezer, heladera, entre otras cosas, para poder cumplir el sueño de la familia agraria.
Desde los inicios, su apertura fue fruto de un trabajo colaborativo entre todos los vecinos, la comunidad educativa y particulares que acercaron sus colaboraciones para que este espacio pudiera concretarse.
“Nos pusimos a trabajar con un grupo de padres y de gente ahí de la zona de Caá Yarí, que nos están apoyando sobre todo en lo que son las actividades prácticas de reacondicionar la escuela”, expresó la directora.
Con respecto a la labor docente, manifestó: “Nosotros como equipo acompañamos esa tarea también, pero nos dedicamos exclusivamente a trabajar con la familia, a buscar a los alumnos, a cerrar la matrícula”.
Entre las donaciones que se recibieron, destacan en sus redes al Servicio Provincial de Enseñanza Privada Misiones (SPEPM) por colaborar con equipamiento para comenzar las actividades del año académico 2023, a la intendenta de Almafuerte y a las familias de la comunidad por sumar donaciones, así como al aserradero Baier por brindar el lugar para poder cortar toda la madera necesaria para el cielorraso de las piezas, el aula y el comedor de la EFA.
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La escuela hoy
A marzo de 2023, el establecimiento cuenta con una matrícula de 30 alumnos provenientes de Caá Yarí, la colonia y diferentes municipios cercanos: Almafuerte, San Martín, Mártires, San Javier y Bonpland.
“Para nosotros es una matrícula realmente importante considerando la distancia a la que estamos de los cascos urbanos”, comentó Alicia.
Desde el cuerpo docente comentaron a LVM que les gustaría poder recibir a más alumnos, pero que, al momento, no cuentan con la infraestructura ni los insumos suficientes para hacerlo.
“La EFA es un sistema de educación secundaria con internado de lunes a viernes, y tenemos que brindarle las comodidades en los espacios adecuados a los chicos. Hoy, la capacidad que tenemos es de 30 a 35 alumnos, no más que eso”, manifestaron.
Las EFA son un sistema educativo que permite a jóvenes de zonas rurales continuar su educación secundaria sin alejarse de sus familias y darle continuidad a estas prácticas, de suma importancia para el territorio.
Cuando los docentes hablan de la escuela, lo hacen en términos de “comunidad”, de “familia agraria”.
En ese sentido, Alicia Núñez, también egresada de una EFA, se sinceró y rememoró: “Era difícil poder manejar una cuota para nuestros papás, que no contaban con sueldos fijos, y hoy en día también se ven estas realidades”.
“A veces, a la familia le cuesta pagar una pequeña cuota mensual. Si bien nosotros tenemos una cuota muy accesible, que es solamente para colaborar con el comedor y los gastos internos de la escuela, sabemos que hay familias a las que les cuesta, por eso generamos un sistema de becas también para algunos chicos”, explicó.
Donaciones y padrinazgo
Además de este sistema de becas, la directora relató que también es posible apadrinar a los estudiantes para ayudarlos a continuar con sus estudios.
“Los que quieran ser padrinos lo pueden hacer aportando una parte o la totalidad de la cuota que hoy tenemos, que es de 2.000 pesos mensuales”, indicó.
Otra de las opciones es “colaborar con una mochila, una zapatilla, una carpeta, pequeños gestos que suman, sabiendo que le estamos cambiando la realidad y la vida a un niño”, añadió.
Aparte del padrinazgo, la escuela sigue necesitando la donación de los insumos mencionados anteriormente para asegurar la continuidad de este espacio, al mismo tiempo que alimentos no perecederos para los almuerzos y las meriendas de los jóvenes.
Las personas que deseen ayudar pueden hacerlo comunicándose al 3755-231769, para colaborar a darle continuidad a estos espacios.