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Consultados por La Voz de Misiones, desde la organización confirmaron: "A partir del lunes 29 de junio, la asociación iniciaría una articulación con el gobierno provincial para el envío de donaciones y ayuda humanitaria desde Misiones a Venezuela".
También detallaron que en estos momentos se encuentran disponibles al menos dos puntos de acopio de donaciones: la congregación San Pedro de la iglesia luterana, ubicada en calle Entre Ríos casi Junín de Posadas, donde también se encuentra el Instituto Gutemberg y la sede de Arepa Viva en calle Doctor Sabin 25, casi avenida Las Américas en Garupá.
Desde el país afectado, Michelis González también dialogó con este medio y anticipó que por estas horas necesitan medicamentos para la atención de personas hipertensas, antialérgicos para niños y adultos, pañales para recién nacidos, tapabocas y mascarillas, como también herramientas de ferretería, guantes de protección, discos de corte, palas y linternas para el uso de rescatatistas.
Paralelamente, a últimas horas del jueves, el gobierno argentino confirmó la preparación de equipos para el despliegue de personal militar, brigadistas, médicos emergentólogos y especializados en búsqueda y rescate argentino en territorio venezolano, incluyendo perros adiestrados para tareas en estructuras colapsadas y drones.
El despliegue contempla la utilización de un avión Embraer con capacidad para 40 pasajeros, un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina y una aeronave de Aerolíneas Argentinas para el transporte de personal y carga.
Sumarán, además, insumos sanitarios, ambulancias, kits de primeros auxilios, camillas, equipamiento para atención de emergencia, carpas, abrigos, equipamiento básico para la instalación de centros de asistencia en terreno, plantas potabilizadoras de agua y personal técnico para garantizar el abastecimiento en áreas críticas.
En el año 2018, un grupo de venezolanos migrantes, radicados en Posadas, Corrientes y Brasil, conformaron la organización civil denominada Arepa Viva, con el apoyo de la Iglesia Evangélica Luterana, para dar respuesta a la crisis que atravesaba el país en ese entonces.
Hasta el día de hoy, actúa como entidad interconfesional, interreligiosa y abierta, encargada de generar estrategias para mitigar las necesidades básicas de los migrantes; vivienda, trabajo, alimentación y vestimenta, documentación e intermediación cultural.
Actualmente, iniciaron acciones para llevar ayuda humanitaria a su país de origen desde el norte de Argentina y el sur de Brasil.
Además del gobierno de Misiones, cuentan con el apoyo del Club Huracán de Posadas, la Universidad Nacional de Misiones y el Rotary Club.
El pasado miércoles 24 de junio a las 18:04 se registró un terremoto de magnitud 7,2 a 21 kilómetros al oeste de Morón, al norte del país, según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). A menos de un minuto de diferencia se registró un segundo terremoto de magnitud 7,5, aún más potente, considerado el más fuerte que afectó al país desde 1900.
La diferencia mínima entre ambos episodios se produjo como resultado de un fenómeno poco frecuente denominado doblete sísmico, cuyos movimientos provocaron el colapso de decenas de edificios, dejó barrios enteros sin suministro eléctrico y generó escenas de desesperación entre los vecinos, que intentaban rescatar a familiares atrapados bajo los escombros.
Horas más tarde, la presidenta interina Delcy Rodríguez confirmó que el gobierno decretó el estado de emergencia nacional, ordenó el cierre de aeropuertos, suspendió clases y servicios, y declaró a La Guaira como “zona de desastre”, debido al nivel de destrucción registrado en esa región costera, que arrojó casi 1.000 muertos, al menos 3.000 heridos y unos 50.000 desaparecidos hasta el momento.
Al día siguiente, diversos países como Estados Unidos, España, Alemania, Italia, China, India, la Unión Europea, Argentina y otros países de América Latina, ofrecieron colaboración para asistir a las víctimas.
Hasta ahora, los antecedentes más trágicos fueron el terremoto de Caracas de 1967, que dejó 236 muertos, y el de Cariaco, en 1997, con 73 víctimas fatales.
Consultados por La Voz de Misiones, desde la organización confirmaron: "A partir del lunes 29 de junio, la asociación iniciaría una articulación con el gobierno provincial para el envío de donaciones y ayuda humanitaria desde Misiones a Venezuela".
También detallaron que en estos momentos se encuentran disponibles al menos dos puntos de acopio de donaciones: la congregación San Pedro de la iglesia luterana, ubicada en calle Entre Ríos casi Junín de Posadas, donde también se encuentra el Instituto Gutemberg y la sede de Arepa Viva en calle Doctor Sabin 25, casi avenida Las Américas en Garupá.
Desde el país afectado, Michelis González también dialogó con este medio y anticipó que por estas horas necesitan medicamentos para la atención de personas hipertensas, antialérgicos para niños y adultos, pañales para recién nacidos, tapabocas y mascarillas, como también herramientas de ferretería, guantes de protección, discos de corte, palas y linternas para el uso de rescatatistas.
Paralelamente, a últimas horas del jueves, el gobierno argentino confirmó la preparación de equipos para el despliegue de personal militar, brigadistas, médicos emergentólogos y especializados en búsqueda y rescate argentino en territorio venezolano, incluyendo perros adiestrados para tareas en estructuras colapsadas y drones.
El despliegue contempla la utilización de un avión Embraer con capacidad para 40 pasajeros, un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina y una aeronave de Aerolíneas Argentinas para el transporte de personal y carga.
Sumarán, además, insumos sanitarios, ambulancias, kits de primeros auxilios, camillas, equipamiento para atención de emergencia, carpas, abrigos, equipamiento básico para la instalación de centros de asistencia en terreno, plantas potabilizadoras de agua y personal técnico para garantizar el abastecimiento en áreas críticas.
En el año 2018, un grupo de venezolanos migrantes, radicados en Posadas, Corrientes y Brasil, conformaron la organización civil denominada Arepa Viva, con el apoyo de la Iglesia Evangélica Luterana, para dar respuesta a la crisis que atravesaba el país en ese entonces.
Hasta el día de hoy, actúa como entidad interconfesional, interreligiosa y abierta, encargada de generar estrategias para mitigar las necesidades básicas de los migrantes; vivienda, trabajo, alimentación y vestimenta, documentación e intermediación cultural.
Actualmente, iniciaron acciones para llevar ayuda humanitaria a su país de origen desde el norte de Argentina y el sur de Brasil.
Además del gobierno de Misiones, cuentan con el apoyo del Club Huracán de Posadas, la Universidad Nacional de Misiones y el Rotary Club.
El pasado miércoles 24 de junio a las 18:04 se registró un terremoto de magnitud 7,2 a 21 kilómetros al oeste de Morón, al norte del país, según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). A menos de un minuto de diferencia se registró un segundo terremoto de magnitud 7,5, aún más potente, considerado el más fuerte que afectó al país desde 1900.
La diferencia mínima entre ambos episodios se produjo como resultado de un fenómeno poco frecuente denominado doblete sísmico, cuyos movimientos provocaron el colapso de decenas de edificios, dejó barrios enteros sin suministro eléctrico y generó escenas de desesperación entre los vecinos, que intentaban rescatar a familiares atrapados bajo los escombros.
Horas más tarde, la presidenta interina Delcy Rodríguez confirmó que el gobierno decretó el estado de emergencia nacional, ordenó el cierre de aeropuertos, suspendió clases y servicios, y declaró a La Guaira como “zona de desastre”, debido al nivel de destrucción registrado en esa región costera, que arrojó casi 1.000 muertos, al menos 3.000 heridos y unos 50.000 desaparecidos hasta el momento.
Al día siguiente, diversos países como Estados Unidos, España, Alemania, Italia, China, India, la Unión Europea, Argentina y otros países de América Latina, ofrecieron colaboración para asistir a las víctimas.
Hasta ahora, los antecedentes más trágicos fueron el terremoto de Caracas de 1967, que dejó 236 muertos, y el de Cariaco, en 1997, con 73 víctimas fatales.