Pablo Villalba Quinteros, director teatral, actor, titular de la Asociación de Trabajadores del Teatro de Misiones, asegura que un 98% de los fondos que maneja el Instituto Nacional del Teatro (
INT) vienen del fomento a las industrias culturales. Pide “que no haya grietas en la cultura que nos genera identidad como sujetos”.
Nacido en Catamarca pero con raíces misioneras, Villalba Quinteros, acaba de estrenar la obra Orsai, que aborda una realidad común entre los misioneros y el tan mentado crisol de razas. De Carina Noemberg y Carolina Goularte, dramaturgas misioneras, la obra surgió del proyecto De la Idea a la Apuesta, entre Chaco y Misiones, que se creó con el objetivo de dar participación y visibilidad a escritoras de la región. Orsai vincula a los personajes con lo multicultural entre la dramaturgia y el crisol de razas.
El director, oriundo de Catamarca, llegó a la tierra colorada en 2015. “Acá me encontré con una serie de personajes que me parecieron vanguardistas para el momento y allí arranqué con el Ciclo de obras y desmontajes "La Sequeira", pero nos cortó la pandemia. Hoy nos estamos reinventando con proyectos nuevos” contó a
La Voz de Misiones.
“Misiones fue un oasis, en función de la pandemia para la gestión de obras, y en agosto se pudo retomar los ensayos de a cuatro personas, hubo mucho apoyo del Instituto Nacional del Teatro. Aunque no se podían hacer funciones con espectadores hubo actividades que se podían hacer de manera virtual, y creamos desde otro lugar, desde la virtualidad, desde otro tipo de acción”.
La pandemia “fue un momento de introspección en el que nos conectamos con otras personas, otras realidades y nuevos proyectos que se vieron cristalizados cuando la pandemia nos permitió. Circuito Sur, de fomento y circulación de obras y capacitaciones teatrales, es un proyecto de gestión independiente que continuará con el circuito Uruguay” además del 30 Festival de Artistas Emergentes.
Para todos
Para el director, hubo una revalorización de las propuestas culturales que se vio reflejada en una gran respuesta del público. En ese contexto hizo referencia a la ley que prorroga por 50 años las asignaciones específicas destinadas al sostenimiento de actividades como las que se llevan a cabo en bibliotecas populares, el cine, la música y el teatro. “Buena parte del colectivo se organizó en defensa de esos fondos que accionan la economía de los trabajadores de la cultura y en mi caso de las artes escénicas”, dijo mientras espera que la ley reciba el mismo tratamiento en el Senado.
“Hasta el 98% de los fondos que recibe el Instituto Nacional del Teatro vienen de ese recurso. Esperamos que los senadores nos acompañen porque en la cultura no hay grietas, es algo que nos genera identidad como sujetos”.
Contó además que “hay un colectivo que genera redes con organizaciones en defensa de ese fomento, la cultura es para todos y no para un grupo. Por eso ausentarse o abstenerse en este momento es lo mismo que nada”.