{"id":1418722,"date":"2024-06-20T19:22:40","date_gmt":"2024-06-20T22:22:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lavozdemisiones.com\/?p=1418722"},"modified":"2024-06-21T16:07:12","modified_gmt":"2024-06-21T19:07:12","slug":"ferrari-kristeller-la-autora-que-se-inspira-en-la-selva-me-abrio-un-universo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lavozdemisiones.com\/?p=1418722","title":{"rendered":"Ferrari Kristeller, la autora que se inspira en la selva: \u201cme abri\u00f3 un universo\u201d"},"content":{"rendered":"<p>Con su cuento \u201c<strong>El ahogado<\/strong>\u201d, la escritora<strong> Andrea Ferrari Kristeller<\/strong> obtuvo el Primer Premio del concurso homenaje a Horacio Quiroga. \u201cHab\u00eda que escribir sobre el r\u00edo Paran\u00e1 y este verano hubo un mont\u00f3n de ahogados. De ah\u00ed surgi\u00f3 este cuento\u201d, admiti\u00f3 Ferrari Kristeller a <strong>La Voz de Misiones<\/strong>.<\/p>\n<p>El mes pasado, <a href=\"https:\/\/www.lavozdemisiones.com\/cultura\/la-narrativa-travesti-misionera-toma-protagonismo-en-la-feria-del-libro-portena\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">con otros diez autores<\/a>, <strong>Ferrari Kristeller<\/strong> represent\u00f3 a <strong>Misiones en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires<\/strong>. All\u00ed present\u00f3 \u201c<strong>La tierra sin ustedes<\/strong>\u201d, su nouvelle publicada por La Editorial de la Universidad Nacional de Misiones (<strong>Edunam<\/strong>), una obra que adem\u00e1s cuenta con una incipiente edici\u00f3n con cuentos y otra versi\u00f3n en ingl\u00e9s para Amazon.<\/p>\n<p>\u201cLa tierra sin ustedes\u201d es una novela apocal\u00edptica en la que se plantea la extinci\u00f3n del hombre blanco pero con una historia de amor en la trama, con el relato de un palo rosa, una especie que suele vivir m\u00e1s de 500 a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cImagin\u00e9 qu\u00e9 suceder\u00eda en un mundo donde nos vieron llegar y extinguirnos. Y en el medio una historia de amor imposible\u201d, resumi\u00f3 la escritora.<\/p>\n<p>Luego de que \u201cLa tierra sin ustedes\u201d qued\u00f3 elegida por un jurado para ser presentada en la Feria del Libro porte\u00f1a, Ferrari Kristeller se sinti\u00f3 mucho m\u00e1s cerca del lugar que tanto le inspira. \u201cSent\u00ed un poquito que me est\u00e1n adoptando, algo que me encantar\u00eda, porque la verdad es que Misiones me despierta el coraz\u00f3n, es como que me vuela la cabeza, por decirlo de una manera informal\u201d.<\/p>\n<p><strong>Ferrari Kristeller es traductora de ingl\u00e9s y se jubil\u00f3 como profesora de literatura<\/strong>. Con sus obras concurs\u00f3 en premios de pa\u00edses de habla inglesa y publicaciones internacionales han publicado sus poemas. La autora es de la localidad bonaersense de Boulogne Sur Mer y por su compromiso naturalista colabor\u00f3 con varios programas de conservaci\u00f3n. Fue as\u00ed que se conect\u00f3 con Misiones. \u201cEscribo en ingl\u00e9s, en general de ciencia ficci\u00f3n, sobre la selva misionera de la que estoy enamorad\u00edsima\u201d, acot\u00f3.<\/p>\n<p>En 2012, Ferrari Kristeller conoci\u00f3 en persona la Tierra Colorada y desde entonces qued\u00f3 unida a toda la cultura del lugar. \u201cAh\u00ed se me abri\u00f3 un universo naturalista, sobre todo. Y despu\u00e9s, con respecto a la imaginaci\u00f3n, de todo lo que siento que es Misiones, desde la tem\u00e1tica de los colonos, los mbya guaran\u00ed que quiero y respeto profundamente. Tengo la suerte de tener un par de amigos de una aldea; y despu\u00e9s el resto fue recorrerla, tratar de entenderla, leerme todo lo que cay\u00f3 en mis manos sobre antropolog\u00eda, historia, todo. Yo me leo los diarios de Misiones, todos\u201d.<\/p>\n<p>Para el <strong>11\u00b0 concurso literario anual homenaje a Horacio Quiroga<\/strong>, organizado por el Club de Fan\u00e1ticos del escritor, la Municipalidad de San Ignacio y la Biblioteca Popular &#8220;Patricias Argentinas&#8221;, Ferrari Kristeller decidi\u00f3 darle forma al cuento \u201c<strong>El ahogado<\/strong>\u201d, que finalmente se llev\u00f3 el Primer Premio, seg\u00fan se anunci\u00f3 d\u00edas atr\u00e1s.<\/p>\n<p>\u201cMe sent\u00ed honrada por lo de Horacio Quiroga. Porque no solo me gusta la ciencia ficci\u00f3n sino el g\u00e9nero fant\u00e1stico, el de horror. Y hab\u00eda que escribir sobre el r\u00edo Paran\u00e1 y este verano hubo un mont\u00f3n de ahogados. De ah\u00ed surgi\u00f3 este cuento\u201d, argument\u00f3.<\/p>\n<p>En \u201cEl ahogado\u201d y con una sutil prosa, hay un relato en primera persona de un cuerpo que se pierde en el fondo del r\u00edo y que luego, por causas naturales, sale a flote y es arrastrado por la corriente, donde resulta ser alimento de los peces.<\/p>\n<p>Con ello, la idea fue \u201cver a la muerte, no como algo negativo, sino como la posibilidad de uni\u00f3n con la naturaleza que, en mi caso la amo. Entonces no es tan espantoso si lo pens\u00e1s desde el punto de vista que volv\u00e9s a como esa cuna\u201d, consider\u00f3 la escritora, una confesa admiradora de <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2018\/01\/24\/espanol\/cultura\/ursula-k-le-guin-la-feminista-que-dio-un-giro-a-las-convenciones-de-la-ciencia-ficcion.html#:~:text=Le%20Guin%20abraz%C3%B3%20los%20temas,de%20ciencia%20ficci%C3%B3n%20y%20fantas%C3%ADa.\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Ursula K. Le Guin<\/strong><\/a>, autora de ciencia ficci\u00f3n, que aborda conflictos sociales en mundos extra\u00f1os.<\/p>\n<p>En esa l\u00ednea, Ferrari Kristeller reconoci\u00f3 que decidi\u00f3 publicar su \u00faltima obra porque \u201cme tiene un poco asustada el tema de la inteligencia artificial\u201d. Es que en los tiempos que corren, la IA tambi\u00e9n demostr\u00f3 que puede crear relatos en cuesti\u00f3n de segundos, toda una distop\u00eda que hasta hace poco fecundaba exclusivamente en la imaginaci\u00f3n de los humanos para culminar en sus modernos escritos.<\/p>\n<div id=\"attachment_1418731\" style=\"width: 528px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-1418731\" class=\"wp-image-1418731\" src=\"https:\/\/www.lavozdemisiones.com\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/WhatsApp-Image-2024-06-17-at-19.28.00-225x300.jpeg\" alt=\"\" width=\"518\" height=\"691\" srcset=\"https:\/\/www.lavozdemisiones.com\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/WhatsApp-Image-2024-06-17-at-19.28.00-225x300.jpeg 225w, https:\/\/www.lavozdemisiones.com\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/WhatsApp-Image-2024-06-17-at-19.28.00-768x1024.jpeg 768w, https:\/\/www.lavozdemisiones.com\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/WhatsApp-Image-2024-06-17-at-19.28.00-1152x1536.jpeg 1152w, https:\/\/www.lavozdemisiones.com\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/WhatsApp-Image-2024-06-17-at-19.28.00.jpeg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 518px) 100vw, 518px\" \/><p id=\"caption-attachment-1418731\" class=\"wp-caption-text\">La versi\u00f3n en ingl\u00e9s, de &#8220;La tierra sin ustedes&#8221;, la novela corta de Ferrari Kristeller.<\/p><\/div>\n<p><strong>&#8220;El ahogado&#8221;<\/strong><\/p>\n<p>Por qu\u00e9 me ahogu\u00e9 a los veinticuatro no es lo importante: los amigos, una pelota, unas cervezas. Lo importante es este flotar, ahora por fin en la superficie del r\u00edo que me lleva y me cambia. Las bacterias floreciendo en m\u00ed, y el costado plateado de los peces que me miran con un solo ojo, y yo, Paran\u00e1 abajo, hombre-r\u00edo, en mi transformaci\u00f3n de agua.<\/p>\n<p>La vida del ahogado tiene sus misterios; primero nos vamos al fondo, pesados, como una plomada. Ah\u00ed se ven las maravillas de la vida en lo pardo, entre ese barro y tierra que a uno lo vivieron vivir su vida de rancho. Es como si el monte se deshiciera en miles de pedacitos de hojas, basalto, y de historias que vienen de r\u00edo arriba.<\/p>\n<p>Hay de todos los pescados que uno quiso pescar en su vida, y m\u00e1s: curiosos, se te acercan y mordisquean la punta de los dedos, que se empiezan a poner blancos como papeles mojados. C\u00f3mo me gust\u00f3 ver a los dorados, los pac\u00faes, las palometas. Cuando descans\u00e9 un tiempo en el fondo, los bagres me hicieron compa\u00f1\u00eda, y ya no les ten\u00eda miedo a sus p\u00faas. Esa cosa de silencio que tienen los peces, que siempre me gust\u00f3 de pescar en este r\u00edo.<\/p>\n<p>Cuando le recorr\u00ed el lecho y la textura fr\u00eda de sus piedras, vi tesoros de esos de los que hablan cuando dicen plata Yvyguy. Hab\u00eda esqueletos tambi\u00e9n, con piedras en los cuencos de los ojos; y entre algunos objetos de otros tiempos, hab\u00eda de esas geodas escondiendo cristales como dientes afilados que venden en Wanda, de donde era yo. Anzuelos de patejar, redes abandonadas como telara\u00f1as que casi me atrapan, alguna barcaza hundida, balance\u00e1ndose apenas, como yo.<\/p>\n<p>Todo tiene un frescor; todo es pardo, todo es un movimiento lento, apenas perceptible, antes de que el cuerpo se infle. A veces se estremece el agua con el movimiento de una raya de r\u00edo. Como se estremece el cuerpo, mientras uno entra en los cambios profundos de la muerte de agua: peque\u00f1as burbujas se me van formando, se escapan imperceptibles para todos hacia arriba, adonde cruzan las lanchas de los paseros sin saber que estoy todav\u00eda por ac\u00e1, hundido. S\u00e9 que me habr\u00e1n buscado, s\u00e9 que la Bernardina me habr\u00e1 llorado, s\u00e9 que mi mam\u00e1 debe venir todos los d\u00edas hasta este r\u00edo, solo para ver si aparezco como por magia como alguien a qui\u00e9n cebarle los mates y lavarle la ropa.<\/p>\n<p>De noche, me gusta sentir como todo se convierte en una sola cosa oscura, densa; cambia el ritmo del r\u00edo y solo se siente en la piel c\u00f3mo se arremolina, o se cruza el cauce de un arroyo que trae un olor verde a como a plumas y fruta silvestre. Yo no quiero atascarme en las piedras de alguna costa, yo quiero seguir por este r\u00edo que siempre fue mi amigo, que siempre me dio su pan, que me vio convertirme en trabajador del secadero. Ya que no estoy m\u00e1s all\u00e1 afuera, quisiera sentir c\u00f3mo se es r\u00edo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de unos ocho d\u00edas ya sal\u00ed a la superficie, por los gases que se inflan dentro m\u00edo como si estuviera lleno de ilusiones, como antes. Pero qu\u00e9 alegr\u00eda salir para arriba y poder sentir la vida misma del Paran\u00e1. Ya lejos de mi pueblo, como a la altura del Tey\u00fa Cuar\u00e9, sal\u00ed para arriba. Me gust\u00f3 ver de reojo esas paredes de piedra altas y volver a sentir el sol cuando me gira el agua. Filtrado, luminoso, lleno de olas a veces y en las tardes, casi como si fuera azul. Canta una canci\u00f3n como embrujada esta agua, y puedo decir que soy feliz as\u00ed, flotando como una canoa o un tronco sin jangada, bailando con esa m\u00fasica de agua; como tantos \u00e1rboles que han bajado por este trecho, hacia convertirse en otra cosa, como yo.<\/p>\n<p>Ah\u00ed pude empezar a escuchar mejor el sonido como de moscard\u00f3n de las barcazas a motor de los paseros, y a la noche los remos o el silbido de mosquito de las lanchas de los contrabandistas. Pude o\u00edr los gritos de los pescadores en la costa, llam\u00e1ndose en la penumbra del monte; sus chistes, su deseo de comer del agua. A lo lejos, a veces, una cumbia, y otras voces m\u00e1s lejanas en ecos en los que no se distinguen palabras, la vida en las orillas de lo inmenso.<\/p>\n<p>A esta altura, ya m\u00e1s verde, el pelo se me perdi\u00f3 como una planta que se va flotando. Me la iba pasando hermoso, pero por momentos me dieron un poco de ganas de volver del otro lado, el de la vida en los bordes. Comerme un reviro, re\u00edrme con los muchachos, jugar un futbol, ver los ojos de Bernardina entrecerrados y sentir su olor a miel de monte.<\/p>\n<p>Si llueve, se sienten los truenos retumbando en el agua, la electricidad en el aire, el viento silbando como el Pombero, las gotas repicando en la espalda p\u00e1lida, la soledad del r\u00edo en la tormenta.<\/p>\n<p>Escucho tambi\u00e9n las cigarras del atardecer, esas que marcan como un filo el final del d\u00eda, y jurar\u00eda que vi al Duende espi\u00e1ndome desde unas rocas a la altura de Candelaria. Un guaran\u00ed me vio pasar, en silencio. Me cruc\u00e9 con cosas flotando: envases de gaseosa, alg\u00fan termo perdido, zapatillas; frutos naranjas de jakarati\u00e1 que se comen los peces, un remo, ramas de mam\u00f3n, botellas de vino sin mensajes dentro.<\/p>\n<p>Pero sigo r\u00edo abajo y no quiero ser fantasma; ya s\u00e9 que lo que me espera es solo transformarme m\u00e1s. Vivimos como si fuera posible detener esta fuerza que nos lleva, como el r\u00edo me lleva a m\u00ed, a convertirnos en otras cosas alg\u00fan d\u00eda. S\u00e9 que mientras ruedo con las corrientes, ya pasando el arroyo Zaim\u00e1n, me ir\u00e9 deshaciendo. Creo que m\u00e1s all\u00e1 de Posadas, si no me atranco y me encuentran, podr\u00e9 seguir m\u00e1s all\u00e1 de Yacyret\u00e1, y quiz\u00e1s partes de m\u00ed conocer\u00e1n las honduras del Estero.<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s, con la descomposici\u00f3n, la piel se me ensanchar\u00e1, parduzca, de orilla a orilla. Y seguir\u00e9 el curso como si fuera Misiones misma en terrones, carnada para peces que me llevar\u00e1n hacia lo profundo, alimento para animales que beber\u00e1n de m\u00ed en la noche. Curv\u00e1ndome en formas imposibles, en pozos de luz y de sombra, podr\u00e9 cantar con el agua todas las canciones de arroyos y cascadas. Su aliento dentro m\u00edo me volver\u00e1 agua al fin, y ser\u00e9 Paran\u00e1, y mi coraz\u00f3n andar\u00e1 siempre bajando, siempre yendo hacia aguas m\u00e1s grandes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con su cuento \u201cEl ahogado\u201d, la escritora Andrea Ferrari Kristeller obtuvo el Primer Premio del concurso homenaje a Horacio Quiroga. \u201cHab\u00eda que escribir sobre el r\u00edo Paran\u00e1 y este verano hubo un mont\u00f3n de ahogados. De ah\u00ed surgi\u00f3 este cuento\u201d, admiti\u00f3 Ferrari Kristeller a La Voz de Misiones. 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