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LA REGIÓN

Incorporan caña paraguaya al Código Alimentario y será de libre circulación

La decisión fue adoptada por organismos de Argentina. Se basó en resoluciones del Mercosur. Ahora ya no será de circulación ilegal o venta clandestina. Misiones figura en la zona de mayor consumo de esta bebida.

BUENOS AIRES y POSADAS. La tradicional “caña paraguaya” fue incorporada al Código Alimentario Argentino (CAA) y tendrá libre circulación en este territorio, de acuerdo con una resolución basada en determinaciones del Mercado Común del Cono Sur (Mercosur).

La medida, que fue divulgada hoy, tendrá un importante impacto en Misiones y otras provincias limítrofes con Paraguay, donde hasta ahora se comercializaba la bebida en forma clandestina, ya que no contaba con los avales sanitarios ni aduaneros necesarios.

En el noreste argentino entre las marcas más conocidas de producción paraguaya circulan “Aristócrata”, “Fortín, “Parapití” y “San Onofre”, además de otras que compiten con bebidas locales de idéntico bouquet, en un mercado que anualmente moviliza montos millonarios.

Si bien los controles en la Argentina sobre la introducción de la caña del vecino país se caracterizaron por su flexibilidad, dada la aceptación de la bebida en una importante franja de la población, la medida en cuestión dará un marco legal a su ingreso y comercialización.

La resolución, que corresponde a la Secretaría de Regulación y Gestión Sanitaria y a la Secretaría de Alimentos y Bioeconomía, consideró la legislación aprobada por el Mercosur al respecto, aceptándose las modificaciones de las normas de Argentina.

Los dos organismos consideraron que “a los fines de mantener actualizadas las normas del Código Alimentario Argentino (CAA) corresponde incorporar la precitada Resolución N° 18/18 al mencionado Código”, refiriéndose a decisión adoptada por el Mercosur en junio del año pasado.

Y puntualizaron que “tal incorporación importará el cumplimiento del compromiso de incorporar a la legislación nacional en las áreas pertinentes, las armonizaciones logradas de bienes, servicios y factores para la libre circulación de los mismos, asumido por los países integrantes del Mercosur”.

Por ello, en la resolución se determinó: “Incorpórase al Código Alimentario Argentino la Resolución N° 18 de fecha 16 de junio de 2018 del Grupo Mercado Común “Definiciones relativas a las Bebidas Alcohólicas (Modificación de la Resolución GMC Nº 77/94)”.

La medida “entrará en vigencia a partir del día siguiente al de su publicación en el Boletín Oficial”, trámite que se cumplimentó el 14 de mayo pasado, comunicándose a la Secretaría del Mercosur con sede en Montevideo, Uruguay, “para el conocimiento de los Estados Partes; a los fines de lo establecido en los Artículos 38 y 40 del Protocolo de Ouro Preto”.

LA REGIÓN

Volcó un camión con vacas y los vecinos carnearon cuatro animales

Los animales había sufrido graves heridas en la colisión del transporte de cargas con un automóvil. Fue en cercanías de Lucas González.

ENTRE RÍOS. Un camión cargado con ganado volcó en la ruta nacional 12, chocó en en el acceso en la provincia de Entre Ríos.

Cuatro de los animales sufrieron fuertes heridas producto de la colisión y fueron sacrificados y faenados por vecinos de la localidad de Lucas González, donde se registró el siniestro vial.

El acoplado del transporte de carga quedó caído sobre su lateral izquierdo después que el conductor del vehículo intentara esquivar a un Volkswagen Bora.

Producto del accidente cuatro vacas sufrieron fuertes golpes, fracturas y heridas. El conductor del camión decidió donar lso animales a los pobladores del pueblo.

Rápidamente llegaron varios vecinos se llegaron hasta al lugar donde se registró el choque y, con gran habilidad, procedieron al desposte de las vacas y se llevaron los principales cortes en auto hasta sus viviendas.

Los animales que sobrevivieron a la colisión, entretanto, fueron encerrados en un corral cercano.

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LA REGIÓN

CHAMAMÉ: LA IDENTIDAD Y EL ORIGEN (Por Carlos Correa, periodista)

En el Día Nacional del Chamamé, la Voz de Misiones rescata una nota del fallecido periodista y estudioso de la historia y la cultura regional, como homenaje a Tránsito Cocomarola, a los músicos que contribuyeron a exaltar esta expresión popular y al autor del escrito que data de 1980 y dice:

En los últimos años, el chamamé viene siendo objeto de estudios emprendidos por investigadores que, en forma individual o conjunta, con mayor o menor rigor científico, tratan de desentrañar, entre otros aspectos, el origen del ritmo más representativo del Nordeste Argentino.

No faltan quienes se confunden o buscan confundir sobre el nacimiento de la especie musical y la primera vez que se utilizó la denominación, el momento histórico preciso en que fue acuñado el vocablo “chamamé” como identificatorio de dicha especie. Incluso, algunos hacen coincidir en el tiempo la aparición del ritmo y de su nombre, lo que equivale a suponer que el chamamé es tal desde que algún compositor afortunado se le ocurrió escribir la primera pieza y, simultáneamente, imponerle la apuntada denominación.

Aquellos que se inclinan por esa hipótesis, caen en la engañosa creencia de que el chamamé es un mero producto comercial. Así, se detienen en la superficie, ya que no profundizan su análisis y soslayan acaso lo más importante: que un pueblo, cualquiera fuese, en la búsqueda y definición de su identidad genera, crea expresiones de todo tipo, musicales entre ellas, que afirman, sustentan su condición de comunidad diferenciada de otras.

Tampoco tienen en consideración que la autenticidad y la antigüedad del chamamé están respaldadas por abundantes antecedentes, sin que importe mucho el nombre con el cual se lo identificó en sus orígenes.

Olvidan, en fin, que los ritmos populares siguen complejos caminos antes de convertirse en expresión representativa de una comunidad o de una porción de ella, asentada en un área determinada, inmersa en su propio paisaje.

Estas reflexiones de ningún modo deben conducir al rechazo de todo lo que pueda contribuir a arrojar mayor luz sobre estos temas, como este singular aporte de Rufino Ríos, posadeño, de Villa Urquiza, quien opina acerca de uno de esos controvertidos aspectos: el origen del vocablo “chamamé”.

LA ENRAMADA Y EL ENREJADO

Rufino Ríos nació y creció en Posadas, escuchando a sus músicos populares en bailes, reuniones y serenatas, hasta que él mismo se hizo cantor y guitarrero. Corría entonces, la década del 40 y llegó a integrar – como no podía ser de otro modo en aquellos años – el conjunto que dirigía Jacinto Corona, cuya sola mención enciende la nostalgia de quienes, en esa época seguían sus actuaciones radiales o se atrevían con los primeros pasos del chamamé, dibujándolos en las baldosas de las pistas posadeñas .

Después, su actividad marinera llevó a Rufino Ríos por otros puertos. Primero fue Misiones, el Alto Paraná, todavía lleno de misterios, de leyendas, de relatos que aludían a la reciente historia del “mensú”. Luego Buenos Aires, y por fin, el mundo.

Discos con temas en chamamé y su guitarra constituían elementos infaltables en su equipaje, en las largas travesías que debía realizar. Su pasión puesta al servicio de la divulgación de las cosas de esta región de la Patria hacía que se ingeniara para que las grabaciones fueran difundidas por radioemisoras, mientras él por su parte y tras localizar la sede de la respectiva entidad dedicada a la ayuda al navegante, conseguía que se organizara una presentación artística.

Y en esos lejanos lugares, ya fuere en Francia o Australia, en Estados Unidos o Dinamarca, tal vez en Alemania, este moreno posadeño hacía escuchar su música, la que aprendió de sus mayores y de los cantores populares, esa música que tiene el chamamé como su especie principal.

En diversas ocasiones, incluso, entusiasmó a esos públicos que se lanzaban a bailar procurando, en alguna medida, interpretar con la danza ese ritmo – exótico para ellos – que Rufino arrancaba a su criolla guitarra.

Pero, también en más de una oportunidad tropezó con dificultades para cumplir con su encomiable cometido. Es que se le solía argumentar que el vocablo “chamamé” no figura en el diccionario castellano. Y ante la desconfianza de aquellos públicos extraños, temerosos de que se tratase de una expresión descalificada, y por lo tanto, susceptible de hacerles caer en el rídículo, se le sugería que empleara otra denominación, como “música argentina” o “música sudamericana”.

Fue por ello que se propuso firmemente contribuir a la determinación del origen del vocablo “chamamé” y bregar para que, como corolario de un movimiento orientado a esa finalidad, sea admitido y definido por la Real Academia. No obstante, su deseo es que tal movimiento se concrete en Misiones porque – sostiene – dicho vocablo guarda íntima relación con la principal actividad de esta provincia, con la dura tarea de los antiguos yerbales, que sería donde se aplicó el término por primera vez a un elemento determinado, para ser transferido, con posterioridad, a la denominación de la especie musical.

“EMPARRILLADO”

De acuerdo con relatos de su padre, que entre 1933 y 1936 fue tarefero, con el nombre de “chamamé” se identificaba a un “emparrillado” utilizado para el sapecado de la yerba recién cosechada, en pleno monte. Se trataba de un elemento precario, confeccionado a la ligera por los tareferos que tenían la obligación de hacerlo y que era usado en la época en que todavía se trabajaba en los yerbales vírgenes.

Era conveniente proceder de esa manera por cuanto los lugares de donde se obtenía el producto, por lo general, se situaban a considerable distancia del sitio del “movimiento”, es decir, donde era recibido lo que se había recolectado. Como era posible, que incluso, insumiera varios días el recorrido entre ambos puntos, si no se ejecutaba el sapecado de la yerba “ardida” al “movimiento”.

Entonces, corría por cuenta del tarefero el cumplimiento de esa tarea, una vez cumplida la cual el “chamamé” era abandonado en el mismo sitio. La expresión – comenta Rufino recordando el relato de su padre – fue aplicada, luego al calzado o al sombrero, que ante su falta en la zona, los trabajadores de los yerbales se veían empujados a confeccionar en forma burda, apresurada, para dirigirse en busca de diversión al poblado más cercano.

Ríos tuvo oportunidad de corroborar esta versión al conversar con diversas personas que se desempeñaron, en aquellos años, en yerbales del Alto Paraná. Lamentablemente, olvidó el nombre de uno de esos antiguos tareferos, que vivía en el barrio El Chaquito, de Posadas, y a quien solía verse en ruedas de comité, trajinando dificultosamente a raíz de tener una pierna ortopédica.

Pero, en cambio, recuerda a Juan Tabarez, quien con más de cien años, falleció en 1976, en Cambyretá, Paraguay. Había sido “urú” y “alzaprimero” en los yerbales vírgenes del Alto Paraná y en una conversación que sostuvo con Rufino en 1974, le confirmó lo que 40 años antes, le había comentado su padre, solo que Tabarez decía “enrejado” en vez de “emparrillado”, expresión aquella que sin embargo, aludía al mismo elemento.

Además Tabarez le aseguró que la denominación correcta era “xamame”, en portugués. Y aquí Ríos advierte que la “x” en portugués tiene un sonido de “ch”, aunque algo más suave, pero que adquirió firmeza en labios de los guaraníes o de sus descendientes mestizos que fueron los primeros tareferos, los que, además, le impusieron el acento en la última letra y surgió, entonces la expresión “chamamé”.

Rufino hace notar, también, que en corrientes es opinión generalizada que “chamamé” se traduce como “enramada”, tanto que al ritmo, antiguamente, se lo conocía igualmente como “enramada güí” (bajo la enramada). Y entre esta “enramada” y aquel “emparrillado” de los tareferos hay bastante proximidad, concluye.

Podría inferirse de todo ello, que “chamamé” es sinónimo de algo improvisado. Sin embargo, a la luz del aporte de Rufino Ríos, es posible concluir, también, que en su origen el vocablo aludía a un elemento realizado a la ligera, con sentido precario, para ser utilizado en el sapecado de la yerba mate. Por similitud, el término fue transferido más tarde a la enramada y de aquí, recién pasó a denominar al ritmo, que por su parte, reconoce fuentes muy antiguas.

De todas maneras, este inquieto posadeño sólo pretende que la palabra figure en el diccionario de la lengua. Tal vez así, cuando otro cantor y guitarrero – como él – se aventure por tierras extrañas, no tropiece con dificultades para divulgar la más auténtica expresión musical del Nordeste argentino, con su verdadera denominación: chamamé.

 

CARLOS CORREA

 

Abril de 1980 – Diario El Territorio

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LA REGIÓN

Itatí: el narcointendente fue liberado y puede ejercer cargos públicos

El ex intendente de Itatí, Natividad “Roger” Terán y su vice, Fabio Aquino fueron liberados en la mañana de hoy luego de estar presos desde marzo de 2017 en el marco de la causa de narcotráfico. Otros procesados también corrieron la misma suerte.

CORRIENTES. La causa, iniciada por el juez federal porteño Sergio Torres, fue avanzando con el paso de los meses y finalmente esta semana, varios de los procesados acordaron sus penas a través de un juicio abreviado.

Terán fue así condenado a 3 años de prisión, mientras que Aquino a 3 años y 8 meses. Como ya llevan 2 años y medio presos, solicitaron el beneficio del 2×1, lo cual fue concedido por el Tribunal Oral Federal 3.

Para agregar sorpresas a este resonante caso, según el diario correntino El Litoral, el ex Intendente afirmo que no fue embargado ni le impidieron volver a ocupar cargos públicos en el futuro.

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