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POLÍTICA

El árbitro Pitana admitió que podría ser candidato por la Renovación en 2019

POSADAS. El árbitro mundialista Néstor Pitana admitió hoy que podría ser candidato a un cargo electivo, el año próximo, por el Frente Renovador de la Concordia, aunque por ahora “sólo pienso en recuperarme y volver a las canchas”, dijo.

Pitana, quien es oriundo de la localidad misionera de Corpus, fue entrevistado en el programa El Show de los Impactos de la FM Show de Posadas, ocasión en que fue consultado acerca del ofrecimiento para ocupar un lugar expectante en las listas de candidatos del oficialismo provincial.

Sin embargo, comentó que la posibilidad de aceptar la propuesta “es una cuestión que debo charlarlo con la familia. Sería una linda opción en la vida que uno tiene. Si lo convocan para una posición tan linda como ser diputado, obviamente que no voy a decir que no”.

Si bien “Nito” no dio precisiones acerca de la categoría en que se postularía, si nacional o provincial, explicó que actualmente “me debo al arbitraje, mi familia me conoce en esto”, pero “uno cree que toda esta trayectoria, experiencia, conocimientos, que ha adquirido en esta carrera, por qué no volcarlos en la política. Tampoco es una cosa descabellada”.

Los panelistas destacaron las virtudes del árbitro y su perfil como persona, a lo que éste respondió: “son actitudes que uno tiene dentro y fuera de la cancha, como en mi casa, o ustedes dentro y fuera del estudio, y las puede volcar. Me enseñaron los valores de mis padres y trato de seguir en la misma línea”.

Pitana agregó que las mismas enseñanzas procura transmitir a sus hijos, pero así como “ustedes como periodistas, el vecino, yo como árbitro tenemos errores y hay que reconocerlos para tratar de ser mejor vecino, mejor padre, mejor tío”.

Pero remarcó que “una de las condiciones, si uno es político, es levantarse y tratar de ser mejor político, mejor diputado o intendente para levantar este país”, tras lo cual volvió sobre el ofrecimiento que le hicieran desde el frente Renovador misionero.

“Uno obviamente que tiene inquietudes de tratar de volcar esta humilde experiencia al plano político, no por ser demagogo o burócrata, pero hubo charlas, ofrecimientos”, admitió ante la insistencia de los entrevistadores.

Y reiteró que “hoy las energías están puestas en que vuelva lo más rápido posible a una cancha de fútbol. Hubo ofrecimiento, acercamiento, charlamos, pero uno como un ciudadano puede hacerlo”, dijo.

 

POLÍTICA

Candelaria: concejales dicen que no pueden sesionar por falta de tonner, folios y biromes

El reclamo fue presentado al intendente Daniel Luna por el presidente del cuerpo, Raúl Gularte. Será parte de antiguas divergencias entre los poderes. Los vecinos están indignados por la inacción municipal.

CANDELARIA y POSADAS: Los concejales de la localidad de Candelaria advirtieron al intendente Daniel Luna que no pueden sesionar por falta de tonner para la impresora, folios y biromes.

El planteo fue realizado por el presidente del Parlamento municipal, Raúl Gularte, a través de una nota fechada el 22 de este mes, con el acompañamiento de la secretaria legislativa María Laura Duri.

En el escrito al que tuvo acceso La Voz de Misiones, el concejal Gularte señaló que el Concejo “no posee los insumos de oficina (tonner para impresora, folios, biromes, etcétera) para desarrollar tareas legislativas y administrativas con normalidad”.

Además, atribuyó la responsabilidad de la compra de dichos elementos al Departamento Ejecutivo, “conforme al presupuesto asignado al cuerpo deliberativo, considerando que la disponibilidad del mismo lo determina el Ejecutivo”.

Frente a esa situación, el presidente del Concejo advirtió que las sesiones previstas “no se realizarán si no se obtiene una respuesta favorable sobre el particular”.

El Concejo Deliberante y el intendente Luna mantienen una antigua disputa que se tradujo en una sucesión de conflictos, entre los que figuran el recorte de fondos por demora en el tratamiento del Presupuesto anual, según se supo.

En las redes sociales, la vecina Carmen Melot sostuvo que “el pueblo les votó a ustedes para que trabajen independientemente de lo que haga el intendente. Cada uno, el Ejecutivo tiene una responsabilidad y ustedes otra“, dirigiéndose a los concejales.

Y les sugirió que “vuelvan mientras tanto a la birome y cuaderno, no es tan caro. Y sesionen, caminen Candelaria, visiten a los vecinos, dialoguen y elaboren sus ordenanzas. O solo para chicana son independientes del Ejecutivo?”, se preguntó.

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ELECCIONES 2019

Para que Macri llegue al balotaje, ¿cuántos votos nuevos necesita?

El Presidente pidió por una asistencia récord, superior al 83. ¿Le alcanza para ir a segunda vuelta? Todas las cuentas.

Desde Sáenz Peña, Chaco, y mientras el PJ celebraba el Día de la Lealtad en la capital pampeana, Mauricio Macri dio indicios de la proeza estadística y política que necesita para forzar un balotaje.

“Tiene que ser la votación con mayor asistencia desde 1983, la más importante de la historia”, arengó el Presidente.

Macri sabe de qué habla. El proceso electoral de 2015, que terminó consagrándolo en segunda vuelta, tuvo una salto clave en el presentismo entre la primaria y la elección general: se sumaron 2 millones de votantes y la asistencia pasó del 74,91% al 81,07%.

Eso terminó explicando en gran parte el triunfo del líder de Cambiemos. ¿Se puede repetir aquella experiencia?

El desafío para el Presidente es claramente hoy más complicado. No sólo porque en las PASO de este año el porcentaje de asistencia fue superior al de 2015 -76,42% sino porque su rival, este vez, ya consiguió el número necesario para ganar sin revancha.

Una primera cuenta ayuda a traducir el objetivo que planteó Macri. Alberto Fernández sumó el 11 de agosto 12.205.938 votos, que representaron el 49,5% sobre 24.660.382 votos afirmativos excluyendo blancos y nulos.

El domingo 27, con llegar a 45% le alcanza. Justamente para que el candidato del Frente de Todos baje su porcentaje, una de las claves es que se amplíe la base con nuevo votantes.

Puesto en números: si Fernández mantiene esos 12.205.938 votos, la base de afirmativos tiene que crecer el domingo 27 a 27.184.718 sufragios para que en lugar del 49,5% de las PASO representen el 44,9%.

Serían 2.524.336 votos afirmativos (electores) más. A ellos apunta el Presidente en sus discursos motivadores.

De concretarse ese movimiento, el presentismo el 27/10 se acercaría al 84%, un número sólo alcanzado en dos elecciones presidenciales: la del 83 que citó Macri, cuando se produjo el récord de 85,61% de asistencia; y la del 89, que quedó apenas abajo, con 85,31%.

En el 95 y el 99 rondó el 82%, y entre 2003 y las PASO de 2015 estuvo en los 70 y pico. Recién en la general y el balotaje del último comicio presidencial volvieron a superarse los 80 puntos de asistencia.

La cuenta no es lineal porque siempre depende de lo que hagan los electores que vayan a votar. En las últimas PASO, por ejemplo, entre blancos, nulos e impugnados hubo 1,4 millón de votos “no positivos”.

Si esos mismos votantes optan ahora por algún candidato, la base de afirmativos se amplía sin que tengan que sumarse nuevos electores.

Claro que nada garantiza que no se dé un proceso contrario: que votantes de algún candidato en las primarias ahora no elijan a ninguno.

Por eso, como número general, se toma la referencia de los al menos 2,5 millones que deberían agregarse para sostener el sueño oficialista del balotaje. Serían unas cinco marchas del “sí se puede” en el Obelisco juntas.

Pero además de bajar Fernández a menos de 45%, Macri debe crecer. La otra regla constitucional que consagra a un presidente en primera vuelta es la que declara ganador al que llega a 40% y le saca más de 10 puntos al segundo.

Si Macri repitiera sus 32,9% de las primarias, al candidato K le alcanzaría con un 43%. Por eso, de mínima, se especula con que el postulante de Juntos por el Cambio tendría que crecer a 35 puntos.

¿Que implica eso? Que de los 2,5 millones de nuevos votos que tendrían que sumarse para ampliar la base de votos afirmativos, no sólo ninguno debería ir a Fernández, sino que más de la mitad tendría que optar por Macri.

El Presidente debería crecer de los 8.121.689 sufragios de las PASO a cerca de 9,5 millones. Con matices, en 2015 se dio un fenómeno de este tipo: hubo 2 millones más de votantes entre las primarias y la elección general y Macri creció 1,8 millón de votos entre ambas tandas.

En una escala menor, hay cerca de 300 mil votos de las PASO que resultan una incógnita: son los que en agosto optaron por cuatro candidatos que no pasaron el filtro para competir en octubre.

¿Qué ocurrirá con esos seguidores de Manuela Castañeira, del nuevo MAS; de José Antonio Romero Feris, del Partido Autonomista; del filonazi Alejandro Biondini; o del ignoto cordobés Raúl Albarracín?

En caso de no haber un aluvión de nuevos votantes, el Presidente depende de martingalas aún más complicadas: que una porción de votos de Alberto Fernández de las PASO tendría pase a Macri en la general, para hacer bajar a uno y subir al otro con un solo movimiento.

Más variantes, acaso remotas, de un comicio que se presenta cuesta arriba para el oficialismo.

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POLÍTICA

Macri y Alberto se cruzaron por la corrupción K y la familiar en el último debate

El Presidente apuntó las gestiones de Néstor y de Cristina Kirchner. Pero el candidato del Frente de Todos le hizo acordar los negociados de su padre.

BUENOS AIRES (Diarios y agencias). El presidente Mauricio Macri y su principal contrincante para las elecciones del 27, Alberto Fernández, entraron en el golpe por golpe en el último debate presidencial donde abundaron los cuestionamientos y faltaron propuestas.

El debate en el aula magna de la Facultad de Derecho comenzó con seguridad y Macri le recordó a Alberto Fernández el escándalo de la importación de efedrina durante sus años como jefe de Gabinete, causa en la que estuvo involucrado el empresario Hugo Sigman, muy cercano al kirchnerismo y uno de sus principales aportantes.

Lo acusó de proteger a la organización terrorista Hezbollah, considerada terrorista este año e indicada como responsable del atentado a la AMIA.

Fernández, que había ocupado sus dos minutos en vincular la inseguridad a la desigualdad, se defendió diciendo que el consumo de droga “ha aumentado estos años y eso quiere decir que el negocio ha proliferado”.

Luego lo responsabilizó de haber bajado el presupuesto de seguridad y negó que haya habido una baja de homicidios que Macri había promocionado al final de su ponencia.

José Luis Espert criticó el garantismo del ex juez de la Corte Eugenio Zaffaroni y prometió impedir los cortes de calle. “Conmigo, se termina (el líder de la Ctep Juan) Grabois”, prometió y luego anticipó que pedirá bajar a 14 años la edad de imputabilidad.

Juan José Gómez Centurión propuso blindar la frontera y aprovechó para pedir el blanqueo del salario de sus camaradas de las fuerzas de seguridad.

Del Caño, que volvió a evocar a Ecuador y y Chile, denunció a las fuerzas de seguridad, citó la muerte de Santiago Maldonado y se sorprendió con un contraataque de Macri, quien consideró “falsas” las denuncias previas a encontrar el cadáver del activista. El candidato de izquierda se ganó la risas de la audiencia cuando comparó a Pichetto con “Miki” Vainilla, el personaje de Peter Capussotto.

Lavagna asustó a sus asesores cuando después de decir que no quería ni mano dura ni mano blanda, se mantuvo varios segundos en silencio y lo rompió para recordar que si es presidente combatirá la violencia de género. Se había trabado.

Su lapsus tensionó a su hijo Marco Lavagna y el candidato a diputado Alejandro “Topo” Rodríguez, que lo miraban desde la primera fila desde uno de los laterales del salón. En el otro lateral estaban los invitados más buscados: en la primera hilera Marcos Peña, Jaime Durán Barba, Juliana Awada y Fernando D’Andreis; y en la segunda Sergio Massa, Eduardo “Wado” De Pedro y el núcleo duro albertista: su novia Fabiola Yañez, Santiago Cafiero, Matías Kulfas, Cecilia Todesca y Marcela Losardo.

Miguel Pichetto llegó cuando faltaban 20 minutos para el inicio y se ubicó en el centro del salón, junto a Mario Negri y Diego Santilli. Detrás estaba la escuadra peronista con los diputados Juan Cabandié, Mayra Mendoza, Victoria Donda, Fernando “Pino” Solanas y el candidato a senador Mariano Recalde. Entre los invitados especiales se hizo notar el dueño de Fiat Cristiano Rattazi y, en la primera fila, Graciela Fernández Mejide y León Arslanián.

El resto temario no relajó la tensión entre los candidatos que se expidieron punto por punto intercambiando acusaciones uno contra otro; dos contra uno; uno contra dos; uno más reflexivo; otro cargado de autoritarismo, dejando más caldeado el clima y más agrietados a todos que antes.

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