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Por un aborto clandestino, madre de 5 hijos lucha por su vida en Mendoza

MENDOZA. A horas de que en el Senado realice el debate final sobre la legalización del aborto, un nuevo caso de interrupción del embarazo sacude al país por el gravísimo estado de salud en el que se encuentra una madre de 5 hijos. La mujer tiene 34 años y vive en Las Heras, uno de los municipios más pobres del Gran Mendoza. Llegó al hospital Lagomaggiore con una hemorragia de tres días y fiebre. El caso remite al trágico final, de Liliana Herrera, la joven de 22 años de Santiago del Estero y madre de dos chicos que murió tras un aborto clandestino.

Una mujer de 34 años, madre de cinco hijos, está grave, internada en la principal maternidad pública de Mendoza, por un aborto incompleto. Aunque las fuentes oficiales no confirmaron que haya sufrido un aborto clandestino, los médicos indicaron que el caso presenta todas las características que se dan en ese tipo de práctica.

La mujer llegó al hospital Lagomaggiore el último jueves con hemorragia de tres días y fiebre. La acompañaban familiares. Dijo que no sabía si estaba embarazada, por lo que no se había hecho controles previos. Los médicos la revisaron y decidieron hacerle un legrado, pero cuando estaban haciendo la práctica descubrieron que la infección que tenía era más grave que lo esperado. Tuvieron que extraerle el útero, los ovarios y trompas según lo publicado por medios mendocinos.

Durante la cirugía, la paciente sufrió un paro cardíaco y su estado empeoró. “Su situación es gravísima”, de acuerdo a la informado por los médicos del hospital Lagomaggiore, donde la paciente está internada, en coma inducido, en la unidad de terapia intensiva. En esa línea, el director del hospital Lagomaggiore Mario Bustos Guillén señaló que en su hospital realizan entre tres y cuatro legrados semanales a mujeres que llegan con un aborto iniciado en centros no hospitalarios.

http://www.lavozdemisiones.com/2018/08/06/madre-de-2-hijos-murio-por-un-aborto-clandestino-en-santiago-del-estero/

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La confianza en el gobierno de Macri se acerca al piso, según la Di Tella

Cayó al nivel más bajo desde que el macrismo tomó las riendas del país, en 2015. Todos los ítems tuvieron resultados negativos. Comparativamente, la confianza en la gestión de Macri está 11 por ciento por debajo del último mes del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

BUENOS AIRES (Agencias y diarios). El nivel de confianza de la población en el Gobierno Nacional cayó 10,8 por ciento este mes y llegó a su nivel más bajo desde que asumió Mauricio Macri, en 2015, según un relevamiento realizado por la Universidad Torcuato Di Tella.

El estudio, para mal del macrismo, reveló que los números no mejoran, siguen cayendo en todos los órdenes y suben en los que no deberían, como el caso del dólar, pero el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) resultó lapidario para la alianza Cambiemos.

De acuerdo con la Universidad Di Tella (UTDT), en marzo dicho índice se ubicó en el punto más bajo desde que Macri asumió, pero en términos interanuales el índice cayó un 31 por ciento.

Según el relevamiento, la caída fue del 10,8 por ciento respecto al mes anterior, revirtiéndose completamente la ligera recuperación experimentada en febrero y profundizó la tendencia negativa inaugurada a fines de 2017 cuando el Gobierno manejó con dificultad una serie de “problemas políticos”.

En diciembre de aquel año, la gestión de la búsqueda del ARA San Juan, la muerte del joven mapuche Rafael Nahuel y la forma en que se tematizaron públicamente las iniciativas de reforma laboral y previsional quebraron la evolución positiva que acompañó a los resultados electorales favorables de Cambiemos en las PASO.

Más allá de los altibajos, la baja significativa del mes de marzo de este año llevó al ICG a los valores mínimos obtenidos durante el gobierno de Macri: un 11 por ciento por debajo del último mes del gobierno de Cristina Kirchner.

El trabajo advierte que el descenso en la confianza en el Gobierno acompaña la reaparición de la inestabilidad cambiaria, con un dólar difícil de contener; el agravamiento de los indicadores sociales (el 28 de marzo se conocerá el índice de pobreza oficial); la persistencia de la tendencia inflacionaria (la inflación de marzo volvería a acercarse al 4%) además de algunos “ruidos políticos” –dentro de la propia coalición de gobierno– y jurídicos como la causa del falso abogado Marcelo D’Alessio.

La caída respecto al mes de febrero se ve replicada en todos los subíndices: los que registraron las mayores bajas fueron “preocupación por el interés general” (-14% respecto a febrero), “evaluación general del Gobierno” (-13%) y “capacidad para resolver problemas del país” (-12%), seguidos por “honestidad de los funcionarios” (-9%) y “eficiencia en la administración del gasto público” (-8 por ciento).

El reporte sostiene que, como fue usual durante el gobierno de Macri, los valores del ICG de marzo fueron más altos entre las mujeres, en el grupo de mayores de 50 años y en el interior del país respecto de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Finalmente, como se mantuvo a lo largo de toda su administración, los valores más bajos se obtuvieron en el Gran Buenos Aires. Además, en el grupo con educación terciaria y/o universitaria la baja fue de 15,2 por ciento.

Por último, el estudio de Di Tella sostiene que durante marzo se registró una recuperación de 10,7% entre quienes creen que la situación económica empeorará, seguida por una suba del 5,3% entre quienes creen que se mantendrá igual, en tanto que entre quienes creen que mejorará se registró una caída del 9,6 por ciento.

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Cae el trabajo: ya hay 1,9 millones de desempleados, 6 mil en Posadas

Los datos corresponden a 2018, con el agregado del 1,9 por ciento del cuarto trimestre. En total, el año pasado se registraron 400 mil desempleados. En Posadas, la cantidad de personas con problemas de empleo llegan a 64 mil.

BUENOS AIRES y POSADAS. El desempleo llegó a 9,1 por ciento, 1.900.000 personas económicamente activas, con el aporte de 1,9 por ciento del cuatro trimestre de 2018, según informó hoy el INDEC. En el plano por ciudades, Posadas figuró con 6 mil desempleados.

Las cifras mencionadas revelaron que si bien la tasa se encuentra por debajo del 9,6 por ciento del segundo trimestre de ese año, -el pico de esta administración- en este caso la diferencia interanual fue mucho mayor, ya que tuvo como base de comparación el 7,2 por ciento logrado en los últimos tres meses del 2017, el mejor momento económico de Cambiemos.

Este “récord” es superado por el tercer trimestre del 2016, cuando la desocupación había saltado del 5,9 por ciento de 2015 al 8,5 por ciento en ese año, pero las autoridades del INDEC no reconocen la serie histórica previa a esta gestión.

El dato de este año, por su parte, muestra un avance de solo un 0,1 por ciento puntos porcentuales respecto al tercer trimestre, lo que sorprendió a muchos economistas que estimaban que el desempleo llegaría a los dos dígitos.

El motivo reside en la estacionalidad de la fecha, que suele ser el período más dinámico del mercado de trabajo del año. Es por eso que la llegada a los dos dígitos de desempleo podría darse en cualquiera de los trimestres de la primera parte del 2019.

Aun así, la variación de casi dos puntos es sumamente relevante, ya que representa un universo de 400.000 personas que se quedaron sin trabajo, proyectando la muestra del INDEC de 31 aglomerados al total de la población.

En línea con el pésimo momento que vive el sector manufacturero, los peores resultados del informe se vieron en los principales centros urbanos industriales del país como el Gran Rosario, Mar del Plata, San Nicolás -Villa Constitución y el Conurbano Bonaerense, que marcaron una tasa de desocupación del 12,8% (en los primeros dos casos), 11,3% y 11,4%, respectivamente.

Por otro lado, los problemas de empleo también se observaron en los índices de subocupación y de ocupados que buscan otro trabajo. En cuanto a los primeros, pasaron de un 10,2% en 2017 al 12% en el último trimestre del 2018, mientras que los segundos tuvieron un salto mayor al dispararse al 17,3% desde al 14,7% que habían marcado en 2017.

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Matías, el enfermero que adoptó a un bebé abandonado y por morir

Matías y Santino duermen juntos, ven dibujitos en la tele y les encanta salir de paseo: la plaza es el lugar favorito para compartir juegos y tardes de diversión.

TUCUMÁN. Jamás había pensado ser padre. Hasta aquella tarde en que los ojos de Santino se cruzaron en su camino. La conexión fue inmediata. Matías Devicenzi (31) sintió que su corazón latía más fuerte que nunca. “No puede ser”, se repetía a sí mismo. Como es enfermero de neonatología sabe que no puede encariñarse demasiado con los pequeños que pasan por ahí. Pero una fuerza superior lo llevó a leer la historia clínica. Y se estremeció.

Colgada en la cuna de acrílico transparente, la ficha médica era más que desalentadora. Santino había sido abandonado en el hospital del Este Eva Perón a minutos de nacer. Su futuro era muy incierto: presentaba problemas genéticos y malformaciones, deficiencia respiratoria y una patología uronefrológica.

Corría febrero de 2017. Con esa historia en su mente Matías se fue de licencia. Apenas regresó a su trabajo en el hospital preguntó por el bebé. No sólo seguía internado en Neonatología, sino que su estado de salud se había agravado y su vida pendía de un hilo.

“Fui en seguida a verlo. Recuerdo que estaba en coma, con asistencia mecánica respiratoria. Soy de hablarles mucho a los bebés. Así que lo encaré y le dije, sin pensarlo dos veces: ‘che Negro, si me abrís los ojos te llevo a casa’”, cuenta Matías, todavía emocionado por aquel momento en el que lo imposible ocurrió. Santino despertó y lo miró fijo.

El joven enfermero decidió entonces que debía mover cielo y tierra para cumplir con su promesa. “Todos me decían que estaba loco. ¡Cómo me iba a meter en esto solo y a los 29 años! Además, me insistían que yo era varón y soltero, y que por lo tanto ningún juez me iba a dar la adopción”, recuerda.

Pero a él no le importó. Primero fue a anotarse al registro de adopción y luego se sometió a todas las entrevistas sociales. Mientras tanto, Santino iba a cumplir cinco meses y su salud no mejoraba mucho. De hecho tuvieron que operarlo porque su vejiga estaba a punto de explotar, grafica el enfermero. “En ese momento, asumí que era su papá aun sin serlo. Le dije: ‘hijo aquí estoy, vas a estar bien y vamos a ser muy felices juntos’”, rememora.

Después de la ureterectomía, Santino fue llevado a la Sala Cuna. Y durante dos meses Matías no lo pudo ver. Hasta que salió la guarda legal, el 12 de octubre de ese año (justo el día de su cumpleaños número 30). Cuando por fin logró llevarlo con él a su casa, el bebé tenía siete meses y un retraso madurativo de cinco meses. No se sentaba ni gateaba, ni mucho menos podía balbucear el clásico “ago, ago”.

El primer paso como flamante papá fue llevar al pequeño a estimulación temprana. Como Matías todavía vivía en casa de sus padres, en ese momento el bebé recibió una sobredosis de amor de los abuelos, cinco tíos y una veintena de primos. Al poco tiempo había alcanzado la madurez correspondiente a su edad.

El camino no fue fácil para este papá. Sabía perfectamente que cuidar niños con limitaciones era complicado y que eso le iba a exigir mucha dedicación. Sin embargo nunca pensó en echarse para atrás. Se hizo tiempo para llevarlo a todos los médicos que necesitaba. “Santino tuvo dos cirugías más; una en la que debieron extraerle un riñón para normalizar el funcionamiento urinario y otra para operarle las manos y los pies, ya que había nacido con seis dedos y eso le estaba complicando la estabilidad para caminar y para manipular objetos”, detalla.

Tras las intervenciones les tocaron días de yeso y de mucha contención. Pero lo peor ya había pasado. Hoy Santino está muy lejos de ser ese nene que estuvo al borde la muerte. Se recuperó totalmente: es un niño fornido, desenvuelto e independiente. Se sube a la cama solo y corretea de un lado a otro en el monoambiente al que se mudaron en noviembre para vivir solos padre e hijo.

Es un lugar pequeño, pero muy acogedor. Hay dos sillas, una cocina, un desayunador y una cama grande en la cual duermen juntos. Al frente, un televisor cuyo control remoto sólo admite canales de dibujitos animados, detalla Matías.

Hay juguetes por todos lados, fotos de Santino y bolsas con ropa de bebé. “Los días que hago guardias de 12 horas (15 veces por mes), como hoy, él se va a la casa de la abuela”, explica el joven papá, que todavía no está efectivo en el sistema de salud.

Se levantan juntos. Todos los días le hace la mamadera, le cocina lo que le gusta (no puede comer nada con sal), lo baña, lo cambia y lo lleva a pasear. “Su lugar favorito es la plaza, le encanta”, describe el enfermero. Apenas cobra el sueldo, corre a comprarle un juguete. “Le enloquecen los autos y los caballos”, precisa. Hace poco hasta se fueron de viaje en avión a Buenos Aires y fue una gran aventura, cuenta. El niño lo mira fijo, lo acaricia con la mano, le saca el teléfono celular y pone videos infantiles. “¡Realmente me puede!”, confiesa.

Ya olvidó lo que es ver una película entera, ir al gimnasio o dormir varias horas cuando llega de la guardia hospitalaria. “A comparación de todo lo que gané, eso no es nada”, resalta. Y su sonrisa se amplifica cuando cuenta que hace unos días le salió legalmente la adopción.

El 20 de febrero Santi cumplió los dos años. Y por supuesto una de las primeras palabras que aprendió a pronunciar fue papá, admite Matías con la mirada húmeda. Recuerda aquella historia clínica repleta de malas noticias y no puede creer cómo el niño está ahora, tan saludable.

“Es todo lo que no imaginé nunca. Hubo una conexión desde el primer día que nos conocimos. Cuando me preguntan por qué lo adopté, la respuesta es simple: él me eligió a mí”, resume el enfermero. El niño de los ojazos marrones que se abrieron como señal de esta historia de amor lo abraza una vez más. Y en ese acto, sin querer, levanta la manga de la chaqueta de su papá. Ahí, en el brazo izquierdo -muy cerca del corazón- hay un tatuaje con la figura de un padre y su hijo. Abajo, la leyenda dice: “siempre juntos”.

En un año sólo se anotaron tres padres solteros para adoptar

A los 29 años cualquier joven profesional está pensando en su carrera y en su futuro laboral. A Matías Devicenzi, que ni siquiera estaba efectivo en su trabajo, nada de eso le importó cuando conoció a Santino. Sobran los dedos de la mano para contar la cantidad de padres solteros que se postulan para adoptar un bebé.

El año pasado, según había informado el vocal de la Cámara de Familia Hugo Rojas, había sólo tres hombres solteros inscriptos en el Registro de Adoptantes provincial. Las mujeres solas anotadas con el mismo objetivo eran 35. “Una pareja no es mejor o peor que una madre o un padre solo para un niño; los jueces consideramos cada niño en particular y decidimos qué es lo mejor que le podemos brindar”, apuntó Rojas. Eso quedó demostrado en el caso del Matías Devicenzi.

“Es un padre ejemplar”, destacó el abogado Juan Manuel Posse, que representa al joven enfermero en el proceso de adopción que ya logró su sentencia.

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