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POLÍTICA

Puerta se sacó fotos con Messi y Masche con la mente en otra candidatura para 2019

El embajador en España, Ramón Puerta, no dejó pasar por alto la visita de la Selección Nacional de fútbol para visitar a sus integrantes, sacarse fotos con las figuras y volver a hablar de candidaturas para 2019, una idea que le “encantaría”, según dijo como si ya estuviera en campaña.

Puerta, acompañado por el cónsul argentino en Barcelona, Alejandro Alonso, charló unos minutos con Messi y Mascherano en el Hotel Reina Sofía, donde se hospeda el equipo.

Pero, un rato antes unos 200 hinchas realizaron un banderazo para apoyar a la Selección, una movida que fue organizada por la propia embajada que conduce el misionero, quien se envalentó al calor de los cánticos y las banderas, tal vez pensando en volver al Sillón de Rivadavia por algo más de 48 horas, como fue en 2001.

En un contacto con un periodista de la agencia oficial Télam, Puerta dijo que “si pudiera ser candidato, me encantaría. Pero es una opinión personal”, aunque reiteró su latiguillo y hablando de una pronta reorganización del peronismo, señaló que cuando así suceda dará “la batalla que me toque dar”.

Sostuvo que la actual situación en la que se encuentra el PJ termina siendo contraproducente también para la Argentina: “Cada vez que nos hemos organizado pudimos ser de gran beneficio para el país”, expresó.

Con respecto a las relaciones de Argentina con España, especialmente después del recambio de presidente en el país ibérico, señaló que “hay que diferenciar lo que son dos gobiernos con democracias maduras y con relaciones diplomáticas consolidadas. Se trata de acuerdos que son entre Estado y Estado, no entre personas”.

ELECCIONES 2019

Para que Macri llegue al balotaje, ¿cuántos votos nuevos necesita?

El Presidente pidió por una asistencia récord, superior al 83. ¿Le alcanza para ir a segunda vuelta? Todas las cuentas.

Desde Sáenz Peña, Chaco, y mientras el PJ celebraba el Día de la Lealtad en la capital pampeana, Mauricio Macri dio indicios de la proeza estadística y política que necesita para forzar un balotaje.

“Tiene que ser la votación con mayor asistencia desde 1983, la más importante de la historia”, arengó el Presidente.

Macri sabe de qué habla. El proceso electoral de 2015, que terminó consagrándolo en segunda vuelta, tuvo una salto clave en el presentismo entre la primaria y la elección general: se sumaron 2 millones de votantes y la asistencia pasó del 74,91% al 81,07%.

Eso terminó explicando en gran parte el triunfo del líder de Cambiemos. ¿Se puede repetir aquella experiencia?

El desafío para el Presidente es claramente hoy más complicado. No sólo porque en las PASO de este año el porcentaje de asistencia fue superior al de 2015 -76,42% sino porque su rival, este vez, ya consiguió el número necesario para ganar sin revancha.

Una primera cuenta ayuda a traducir el objetivo que planteó Macri. Alberto Fernández sumó el 11 de agosto 12.205.938 votos, que representaron el 49,5% sobre 24.660.382 votos afirmativos excluyendo blancos y nulos.

El domingo 27, con llegar a 45% le alcanza. Justamente para que el candidato del Frente de Todos baje su porcentaje, una de las claves es que se amplíe la base con nuevo votantes.

Puesto en números: si Fernández mantiene esos 12.205.938 votos, la base de afirmativos tiene que crecer el domingo 27 a 27.184.718 sufragios para que en lugar del 49,5% de las PASO representen el 44,9%.

Serían 2.524.336 votos afirmativos (electores) más. A ellos apunta el Presidente en sus discursos motivadores.

De concretarse ese movimiento, el presentismo el 27/10 se acercaría al 84%, un número sólo alcanzado en dos elecciones presidenciales: la del 83 que citó Macri, cuando se produjo el récord de 85,61% de asistencia; y la del 89, que quedó apenas abajo, con 85,31%.

En el 95 y el 99 rondó el 82%, y entre 2003 y las PASO de 2015 estuvo en los 70 y pico. Recién en la general y el balotaje del último comicio presidencial volvieron a superarse los 80 puntos de asistencia.

La cuenta no es lineal porque siempre depende de lo que hagan los electores que vayan a votar. En las últimas PASO, por ejemplo, entre blancos, nulos e impugnados hubo 1,4 millón de votos “no positivos”.

Si esos mismos votantes optan ahora por algún candidato, la base de afirmativos se amplía sin que tengan que sumarse nuevos electores.

Claro que nada garantiza que no se dé un proceso contrario: que votantes de algún candidato en las primarias ahora no elijan a ninguno.

Por eso, como número general, se toma la referencia de los al menos 2,5 millones que deberían agregarse para sostener el sueño oficialista del balotaje. Serían unas cinco marchas del “sí se puede” en el Obelisco juntas.

Pero además de bajar Fernández a menos de 45%, Macri debe crecer. La otra regla constitucional que consagra a un presidente en primera vuelta es la que declara ganador al que llega a 40% y le saca más de 10 puntos al segundo.

Si Macri repitiera sus 32,9% de las primarias, al candidato K le alcanzaría con un 43%. Por eso, de mínima, se especula con que el postulante de Juntos por el Cambio tendría que crecer a 35 puntos.

¿Que implica eso? Que de los 2,5 millones de nuevos votos que tendrían que sumarse para ampliar la base de votos afirmativos, no sólo ninguno debería ir a Fernández, sino que más de la mitad tendría que optar por Macri.

El Presidente debería crecer de los 8.121.689 sufragios de las PASO a cerca de 9,5 millones. Con matices, en 2015 se dio un fenómeno de este tipo: hubo 2 millones más de votantes entre las primarias y la elección general y Macri creció 1,8 millón de votos entre ambas tandas.

En una escala menor, hay cerca de 300 mil votos de las PASO que resultan una incógnita: son los que en agosto optaron por cuatro candidatos que no pasaron el filtro para competir en octubre.

¿Qué ocurrirá con esos seguidores de Manuela Castañeira, del nuevo MAS; de José Antonio Romero Feris, del Partido Autonomista; del filonazi Alejandro Biondini; o del ignoto cordobés Raúl Albarracín?

En caso de no haber un aluvión de nuevos votantes, el Presidente depende de martingalas aún más complicadas: que una porción de votos de Alberto Fernández de las PASO tendría pase a Macri en la general, para hacer bajar a uno y subir al otro con un solo movimiento.

Más variantes, acaso remotas, de un comicio que se presenta cuesta arriba para el oficialismo.

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POLÍTICA

Macri y Alberto se cruzaron por la corrupción K y la familiar en el último debate

El Presidente apuntó las gestiones de Néstor y de Cristina Kirchner. Pero el candidato del Frente de Todos le hizo acordar los negociados de su padre.

BUENOS AIRES (Diarios y agencias). El presidente Mauricio Macri y su principal contrincante para las elecciones del 27, Alberto Fernández, entraron en el golpe por golpe en el último debate presidencial donde abundaron los cuestionamientos y faltaron propuestas.

El debate en el aula magna de la Facultad de Derecho comenzó con seguridad y Macri le recordó a Alberto Fernández el escándalo de la importación de efedrina durante sus años como jefe de Gabinete, causa en la que estuvo involucrado el empresario Hugo Sigman, muy cercano al kirchnerismo y uno de sus principales aportantes.

Lo acusó de proteger a la organización terrorista Hezbollah, considerada terrorista este año e indicada como responsable del atentado a la AMIA.

Fernández, que había ocupado sus dos minutos en vincular la inseguridad a la desigualdad, se defendió diciendo que el consumo de droga “ha aumentado estos años y eso quiere decir que el negocio ha proliferado”.

Luego lo responsabilizó de haber bajado el presupuesto de seguridad y negó que haya habido una baja de homicidios que Macri había promocionado al final de su ponencia.

José Luis Espert criticó el garantismo del ex juez de la Corte Eugenio Zaffaroni y prometió impedir los cortes de calle. “Conmigo, se termina (el líder de la Ctep Juan) Grabois”, prometió y luego anticipó que pedirá bajar a 14 años la edad de imputabilidad.

Juan José Gómez Centurión propuso blindar la frontera y aprovechó para pedir el blanqueo del salario de sus camaradas de las fuerzas de seguridad.

Del Caño, que volvió a evocar a Ecuador y y Chile, denunció a las fuerzas de seguridad, citó la muerte de Santiago Maldonado y se sorprendió con un contraataque de Macri, quien consideró “falsas” las denuncias previas a encontrar el cadáver del activista. El candidato de izquierda se ganó la risas de la audiencia cuando comparó a Pichetto con “Miki” Vainilla, el personaje de Peter Capussotto.

Lavagna asustó a sus asesores cuando después de decir que no quería ni mano dura ni mano blanda, se mantuvo varios segundos en silencio y lo rompió para recordar que si es presidente combatirá la violencia de género. Se había trabado.

Su lapsus tensionó a su hijo Marco Lavagna y el candidato a diputado Alejandro “Topo” Rodríguez, que lo miraban desde la primera fila desde uno de los laterales del salón. En el otro lateral estaban los invitados más buscados: en la primera hilera Marcos Peña, Jaime Durán Barba, Juliana Awada y Fernando D’Andreis; y en la segunda Sergio Massa, Eduardo “Wado” De Pedro y el núcleo duro albertista: su novia Fabiola Yañez, Santiago Cafiero, Matías Kulfas, Cecilia Todesca y Marcela Losardo.

Miguel Pichetto llegó cuando faltaban 20 minutos para el inicio y se ubicó en el centro del salón, junto a Mario Negri y Diego Santilli. Detrás estaba la escuadra peronista con los diputados Juan Cabandié, Mayra Mendoza, Victoria Donda, Fernando “Pino” Solanas y el candidato a senador Mariano Recalde. Entre los invitados especiales se hizo notar el dueño de Fiat Cristiano Rattazi y, en la primera fila, Graciela Fernández Mejide y León Arslanián.

El resto temario no relajó la tensión entre los candidatos que se expidieron punto por punto intercambiando acusaciones uno contra otro; dos contra uno; uno contra dos; uno más reflexivo; otro cargado de autoritarismo, dejando más caldeado el clima y más agrietados a todos que antes.

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POLÍTICA

Campaña cara: Macri gastó 207 millones; Alberto, 142, y Del Caño 63 millones de pesos

Los datos surgen de las declaraciones juradas que se presentan diez días antes de las elecciones. Todos aumentaron los gastos con respecto a las PASO. Por ahora los aportes privados son solo estimaciones. En febrero se conocerán las cifras definitivas.

BUENOS AIRES (Diarios y agencias). Mauricio Macri gastó 207.707.151 pesos en su campaña para ser reelecto como Presidente en las elecciones que se harán el 27, mientras que Alberto Fernández gastó 142.381.075 y millones y Nicolás Del Caño 63 millones de pesos.

Los datos surgen de los informes previos de financiamiento electoral que entregaron a la Justicia Electoral Juntos por el Cambio, el Frente de Todos y el Frente de Izquierda de los Trabajadores que, por ley, deben presentar diez días antes de las elecciones generales.

Macri informó haber gastado 26 millones de pesos más que en las PASO del 11 de agosto, cuando declaró egresos por 181 millones, y Fernández, casi el doble que en las Primarias, cuando había informado 73 millones de pesos.

Como ingresos de aportes privados de particulares y empresas, los dos principales candidatos que compiten de cara al 27 de octubre declararon que estiman recibir en total cifras similares a las que informaron como gastos: Macri $207.707.152 y Fernández $142.381.076.

Las donaciones de personas jurídicas –que habían sido prohibidas en 2009– fueron restablecidas por la nueva ley de financiamiento político sancionada este año. Hasta ahora, según los informes oficiales, Juntos por el Cambio informó haber recibido en el orden nacional para la elección presidencial $187.548.151 y el Frente de Todos $7.971.854.

Llama la atención que el Frente de Todos declara haber recibido a diez días de las elecciones solamente el 6% del total del dinero que menciona que va a recibir. De esta forma solo se pueden conocer una parte muy pequeña de los aportantes privados”, advirtió Pablo Secchi, director ejecutivo de Poder Ciudadano.

Los informes financieros preliminares se presentan a la Justicia Electoral antes de las elecciones para que la ciudadanía pueda acceder a la información de los donantes de cada candidato antes de ir a votar. Las agrupaciones políticas deberán presentar sus informes definitivos 90 días después de las elecciones generales, esto es, en febrero del 2020.

Los gastos de las otras fuerzas

El Frente de Izquierda de los Trabajadores, que lleva a Nicolás del Caño como candidato, declaró gastos por menos de la mitad que los dos candidatos mayoritarios: $63.138.657. En cuanto a ingresos, informó haber recaudado $63.145.684.

Por su parte, UNITE, la agrupación por la que compite José Luis Espert, informó haber gastado $60.773.557 en la campaña para elección del economista como presidente y declaró ingresos ligeramente por encima: $61.373.557.

Finalmente, el Frente NOS, de Juan José Gómez Centurión, informó haber gastado $59.965.969 en su campaña y haber recaudado apenas un poco más, $60.378.500.

El informe de los gastos de campaña de Roberto Lavagna no estaba aún publicado en la web de la Justicia Electoral Federal, pero desde Consenso Federal confirmaron que fue presentado en el Juzgado de María Servini.

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