Las huertas de la burla / Por Eduardo Silveyra

Las huertas ecológicas ganan espacio en las terrazas y jardines ministeriales, desde que se promocionó con un video y fotos en las páginas oficiales de la huerta supuestamente hecha por Juliana Awada en la Quinta Residencial de Olivos. En el video se veía a la primera dama con unas elegantes sandalias de taco alto y vestido acorde para la tarea de echarle agua a las hortalizas con una regadera y rodeada de un público contemplativo, no solo de su elegancia, sino también del empeñoso trabajo llevado adelante por sus delicadas manos de sembradora. ¡Cuánta alegría! Y no es para menos, sembrar, cosechar y ver cumplir el ciclo de crecimiento de lechugas, tomates cherry y rabanitos, no depara otra cosa que alegría y el ejemplo debe propalarse a todos los ámbitos posibles y en los cuales también están incluidos los de la misma Casa Rosada. Todo es cuestión de poner manos a la obra. De eso se trata.

El anuncio lo hace el mismo Mauricio -con esa impronta de muchacho vendedor de ilusiones propia de un pastor evangélico- vamos a sacar el helipuerto de la Rosada y en su lugar construiremos una hermosa huerta para aprovisionar al comedor y a los empleados, con verduras cultivadas de manera orgánica y con sus propias manos. De paso, el nuncio sirve para ahuyentar cualquier fantasma de una huida en helicóptero, como ya sucedió con otro presidente que llevó adelante un plan económico tan devastador como el implementado por el bailarín de la revolución de la alegría. Con ese ejemplo se pretende cambiar a la sociedad y para eso hay que enseñarles a los niños en las escuelas los métodos de cultivos, para que puedan comer lo sembrado junto a sus maestras y compañeritos cultivadores. ¡Sí queremos lo podemos lograr! Hay que sentirse útil y trabajar en equipo para salir de la pobreza. Hasta en tu balcón podés tener unas lechugas y tomatitos en macetas. ¡Sí se puede!

Sin embargo, estás alegres medidas se ven empañadas por la falta de autoridades en la Secretaria de Agricultura Familiar desde el 12 de octubre, cuando renunció el secretario, Ing. Oscar Alloatti con todo su gabinete, entre otras cosas por falta de presupuesto para desarrollar políticas públicas hacía el sector, al cual no solo castigan con el abandono, sino también con la importación de tomates del Brasil, peras y manzanas de Israel y el pago de precios irrisorios por parte de los supermercados para las producciones de la agricultura familiar y de los pequeños productores, que muchas veces no cubren los costos productivos y terminan siendo arrojadas a las rutas o regaladas en Plaza de Mayo. Esto en cuanto a la comercialización, porque el ataque continúa con los desalojos de tierras en las colonias campesinas y las usurpaciones violentas a comunidades indígenas, en las que intervienen fuerzas represivas del aparato estatal o bandas armadas para tales fines. Una postal que los medios hegemónicos no muestran, como tampoco los múltiples cortes de rutas de cortes de rutas que se suceden a diario en las provincias del NEA, principales productoras de alimentos del país.

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